A toda velocidad la estrategia Obama contra Cuba


Por Arthur González.

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama y los miembros de su gabinete, han sido precisos en lo que desean hacer con la Revolución socialista cubana para lograr su desmontaje, sencillamente erosionarla desde sus entrañas, y dejar atrás la inoperante política del aislamiento que no les dio resultados.

Para poner en marcha ese plan, el primer paso fue la apertura de una embajada en La Habana, que les permite tener más diplomáticos en la búsqueda de información de la situación interna, los aspectos más sensibles a priorizar e identificar posibles actores para el cambio.

Seguidamente y así lo han expresado, es la influencia política sobre lo que se empeñan en calificar como sociedad civil, especialmente los trabajadores no estatales, prepararlos y beneficiarlos para que resulten más prósperos económicamente y sirvan como la vitrina eficiente y prospera del sistema capitalista.departamento del tesoro

El pasado 26 de enero del 2015 fueron anunciadas y publicadas algunas medias que flexibilizan el control y las regulaciones impuestas por Estados Unidos hacia Cuba, de forma conjunta por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Sobre estas la Secretaria de Comercio, Penny Pritzker, expuso en su cuenta Twitter que:

“Las provisiones están diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar las metas históricas de política exterior del presidente Obama y fortalecer la sociedad civil cubana”.

En este sentido, el vocero del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ned Price, aseguró en un comunicado oficial:

“Así como los Estados Unidos están haciendo su parte para eliminar los impedimentos que han limitado a los cubanos, urgimos al Gobierno cubano a que facilite que sus ciudadanos emprendan un negocio, puedan comerciar y accedan a la información en línea”.

Todo va encaminado hacia el sector no estatal, como si los pequeños negocios de restaurantes, cafeterías y los taxis pudieran desarrollar la economía de un país bloqueado económicamente por Estados Unidos desde hace más de medio siglo. Sigue leyendo