¿A dónde fue a parar el lobby a favor del mejoramiento de relaciones EE.UU. y Cuba?


¿A dónde fue a parar el lobby a favor del mejoramiento de relaciones EE.UU. y Cuba?

 Por Arthur González.

Con la entrada en escena del presidente Barack Obama, se conformó un lobby a favor del mejoramiento de relaciones con Cuba, conformado por senadores, representantes, grupos de influencia, organizaciones y personalidades de la vida común norteamericana, que culminaron en 2014, con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones, enfrentadas a un diferendo político desde 1959.

Fue tal la efectividad demostrada en el trabajo de esas fuerzas, que lograron convencer al presidente Obama para llevar a cabo una visita a La Habana, donde él y su familia constataron una realidad muy diferente de la que siempre escuchó, especialmente por la propaganda de los integrantes de la mafia anticubana, entre ellos los representantes Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y el senador Marco Rubio.

Para convencer al Presidente y a su equipo de trabajo, se agruparon personalidades y organizaciones como #CubaNow, encabezada por su director ejecutivo Ricardo Herrero, empresario de origen cubano y líder de su comunidad en Miami, unido a su ayudante Davis Gómez, quienes fueron enviando correos electrónicos de forma masiva, comunicados de prensa contentivos de noticias, análisis y solicitudes de apoyo para una nueva política hacia Cuba, dirigidos a líderes de opinión radicados en Washington y Miami.

#CubaNow fue uno de los pilares de la campaña de presión política iniciada en 2013 por el Grupo Trimpa, de corte filantrópico con sede en la ciudad de Denver, Colorado, que trabaja con acaudalados personajes quienes hacen donaciones para alcanzar cambios en cuestiones específicas, mediante una estrategia política y promoción de políticas, como los derechos de la comunidad LGBT, igualdad del matrimonio y otras, financiadas por multimillonarios yanquis.

Uno de los millonarios fue Tim Gil, quien junto a Patty Ebrahimi, nacida en Cuba, visitaron la Isla en 2012, y a su regreso aunaron esfuerzos para el cambio de política de Estados Unidos hacia La Habana y expresaron públicamente que deberían usar el dinero para cambiar esa política.

#CubaNow y el Grupo Trimpa patrocinaron anuncios en la gran prensa norteamericana exigiendo una nueva política hacia la Isla y con el dinero aportado por esos millonarios entregaron donativos para acceder a senadores, ayudar a abrir puertas en la Casa Blanca y llevar a cabo una estrategia de comunicación a favor de la libertad de viajes a Cuba, así como la eliminación de otras medidas que limitan la libre actuación de los ciudadanos norteamericanos.

Entre los funcionarios con los que se pudieron reunir estaban Jim Messina, subjefe de gabinete de Obama y Jon Carson, director de la Oficina de Participación Pública de la Casa Blanca, David Wade, jefe del secretariado del Secretario de Estado, la secretaria adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson y Ricardo Zúñiga, del Consejo de Seguridad Nacional.

Otras medidas para empujar al cambio de política, fue la contratación del encuestador de Obama en Florida, John Anzalone, para ejecutar una encuesta que midiera la corriente a favor de las relaciones con la Isla.

El Grupo Trimpa financió otra encuesta del Instituto de Investigaciones sobre Cuba de la Universidad Internacional de Florida y se encargaron de que el Atlantic Council realizara un estudio sobre el tema en todos los Estados Unidos.

Fueron múltiples y variadas las acciones para el diseño de la estrategia comunicacional y líneas de mensajes realizadas, entre ellas una carta al presidente Obama, firmada por 46 eminencias del mundo de la política y los negocios, donde lo instaron a tomar la decisión de acercarse a Cuba, reforzando la idea de que Estados Unidos estaban cada día más aislados internacionalmente por su política anticubana.

Entre los firmantes aparecían nombres como John Negroponte, director de Inteligencia Nacional de George W. Bush, Thomas Pickering, el almirante James Stavridis y el empresario de origen cubano Andrés Fanjul.

Editoriales aparecidos en The New York Times, reforzaron esa campaña, a la que se sumó el Instituto Brookings, el Council on Foreign Relations, y el Vaticano, este último con un destacado papel en el secreto cabildeo político entre Cuba y Estados Unidos.

Si todo ese esfuerzo dio como resultado un cambio de política hacia La Habana, siempre manteniendo la obsesión de lograr el desmontaje del socialismo por medio de “la corrosión desde adentro”, ¿cómo es posible que de un plumazo, por presiones del senador Marco Rubio y otros viejos y desprestigiados miembros de la mafia terrorista de Miami, funcionarios de la administración Trump pudieron echar por tierra lo alcanzado por personalidades de fuerte influencia en la vida académica, artística, militar y política de Estados Unidos?

¿Dónde están ahora esas luminarias de la política estadounidense, que no consiguieron seguir unidas para impedir que el actual presidente Trump, hiciera añicos lo construido pacientemente con inteligencia y tesón?

Estados Unidos está cada vez más aislado por el sostenimiento de su hostilidad hacia la Revolución cubana, actualmente influidos por una extrema derecha que sigue soñando con ver la caída del socialismo, a pesar de 60 años de fracasos en su persistente guerra económica, comercial y financiera que Obama no eliminó, por el contrario, incrementó con la persecución financiera a la banca internacional y aprobó 160 millones de dólares para la subversión interna, como no hizo ninguno de los 10 presidentes que le antecedieron.

Allá los que no supieron sostener sus propósitos, porque a pesar del regreso a la política del garrote y las amenazas, Cuba sigue su curso con dignidad e hidalguía, sin claudicar en sus principios, haciendo los cambios que entiende necesarios para modernizar su modelo político-económico, sin presiones externas y como dijo José Martí:

“Con ese esplendor tan grato de ver ¡que solo la fuerza de la dignidad da a los hombres!”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estados Unidos y la distorsión de la realidad


Por Arthur González.

Tal parece que cierto sector de la prensa estadounidense observa la realidad a través de un cristal empañado y así se la trasmite a su población en un intento por hacerle creer que lo rojo es verde. El tema Cuba es un diáfano ejemplo.

Hace casi 60 años que la Casa Blanca se empeña en destruir a la Revolución cubana, por apartarse de la línea que Estados Unidos trazó para América Latina. Para lograrlo, la CIA diseñó y llevó a cabo decenas de planes y programas de acciones encubiertas de terrorismo de Estado.

Entre esos se encuentran múltiples planes de asesinato contra Fidel Castro, algo inaudito e investigado por una comisión del Senado, que Estados Unidos ve como algo normal; pero bien diferente sería si Cuba hubiese intentado asesinar a algún presidente estadounidense.

A pesar de haberle causado tanto muertos y heridos al pueblo cubano, la prensa yanqui tiene la desfachatez de exigir que el Gobierno de la Isla haga cambios y califican las reclamaciones cubanas de “demandas castristas desmesuradas”.

¿Sabrá el pueblo estadounidense que la voladura del buque francés La Coubre por agentes de la CIA en marzo de 1960, dejó un saldo de 101 muertos y más de 200 heridos?

¿Cómo reaccionaría el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos si el hecho hubiera sido en un puerto de su paísobama firmando y los muertos y heridos ciudadanos estadounidenses?

Cuba jamás ejecutó actos terroristas contra centros comerciales, fábricas, cines, hoteles, restaurantes, puentes, líneas del ferrocarril, plantas eléctricas, ni campos de cultivos de Estados Unidos. Tampoco introdujo plagas y enfermedades para afectar su flora, fauna o contra los ciudadanos de ese país.

Los planes contra Cuba están desclasificados y publicados por el Departamento de Estado, y en diferentes archivos de bibliotecas norteamericanas donde se puede conocer y comprobar las atrocidades consumadas por la CIA que ha sufrido el pueblo cubano.

De eso la prensa yanqui no habla, ni The Washington Post, The New York Times, o The Miami Herald escriben y un solo párrafo, al parecer los muertos cubanos no son seres humanos como los que fallecieron en el trágico y turbio suceso de las Torres Gemelas.

En un intento por hacerle creer al gran público estadounidense, su prensa acusa al presidente Barack Obama de haber sido inconsistente con su política hacia Cuba, al restablecer relaciones diplomáticas y reconocer algo evidente, que la política emprendida contra la Revolución no les dio la posibilidad de derrocarla.

Serán ciegos los que redactan editoriales calificando a Obama como un “pato cojo”, denominación que emplean en Estadios Unidos para funcionario electo saliente que ocupa el cargo entre las elecciones y el juramento del sucesor.
Para los conocedores de la política doméstica de Estados Unidos saben que quien realmente manda en ese país es el Consejo de Seguridad Nacional y no el Presidente.

Obama no actuó por sus propios deseos, siguió las recomendaciones de los integrantes del Consejo, pues la CIA era del criterio que debían ampliar sus acciones dentro de la Isla; para eso necesitaba aumentar el número de sus oficiales que pudieran evaluar en el terreno la verdadera situación que presenta Cuba, y sobre todo poder estudiar, reclutar e influir en funcionarios gubernamentales para alcanzar sus sueños de la Transición.

Tal esquema de actuación no es novedoso y había sido propuesto en agosto de 1968, según consta en un acta de la reunión sostenida entre la CIA y el Departamento de Estado, donde se analizaron las propuestas de un cambio de política hacia Cuba.

En dicho documento se pueden leer las ventajas que veían, donde expusieron abiertamente:

“…la posibilidad de abordar a los líderes cubanos alrededor de Castro y asegurarles que Estados Unidos no desean echar por tierra o borrar los logros de la Revolución, y que estaban preparados para cooperar con ellos y apoyarlos en un régimen posterior a Castro, a cambio de que cooperarán de forma encubierta con la CIA para proporcionarle informaciones y quizás realizar acciones oportunas que acelerarán la sustitución de Castro como líder del régimen”.
Obama no ha hecho ninguna concesión a Cuba, su política es precisa y subrayada en el Comunicado de la Casa Blanca del 17.12.2014, al exponer: Sigue leyendo

Alan Gross tiene mal de Alzheimer


Por Arthur González.

De acuerdo con una noticia publicada el pasado 11.09.2016, por la agencia de prensa española EFE, para Alan Gross, el estadounidense contratado por la USAID para ejecutar acciones ilegales en Cuba, “internet no es herramienta subversiva”, lo que hace pensar que padece de Alzheimer.alan-gross

Ahora quiere pintar el infierno de azul, con la pretensión de hacerle creer a los incautos que “internet es solo una vía de acceso al derecho humano de la información”.

Tal parece que el señor Gross no sabe que organismos especializados en temas de subversión dicen todo lo contrario, poniéndolo una vez en ridículo ante la opinión pública internacional, pues él de santo no tiene ni el nombre.

Para sustentar lo antes expuesto, basta con recordar que en fecha tan temprana como 1996, la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”, en el cual pretendía “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

La intromisión en los asuntos internos de otra nación por una organización militar de Estados Unidos solo tiene el calificativo de subversión, porque Washington está obsesionado desde el 1ro de enero de 1959 con derrocar a la Revolución cubana, bajo el influjo de la política Mac Cartista.

El interés de la RAND Corporation por internet en Cuba era según sus propios planteamientos: “Alentar el enlace de Cuba a internet y utilizarlo para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”, algo que va conjugado con varias acciones para trasladar los valores de la sociedad norteamericana, y poco a poco ir desmontando el sistema socialista cubano.

No por gusto la CIA revisa todas las redes sociales a nivel mundial, destinando millones de dólares en pagos a sus analistas y traductores, los que se autocalifican como “bibliotecarios ninjas”.

El análisis ejecutado por el Centro de Fuentes Populares, como se conoce en la CIA, se le incorpora al informe de inteligencia recibido diariamente por el Presidente Barack Obama.

Otro elemento probatorio del interés subversivo hacia Cuba a través de internet, fueron las declaraciones en marzo del 2005 de Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, quien afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Entre los años 2004 y 2006, la USAID repartió cerca de 35 millones dólares para proyectos subversivos contra Cuba, muchos de ellos vinculados al tema de la informática y las comunicaciones.

En mayo 2008 durante la asamblea de la USAID celebrada en Washington con diferentes ONG, se discutió la necesidad de distribuir 45,7 millones de dólares asignados por el Presidente George W. Bush, para la subversión contra Cuba, exponiéndose elementos del nuevo plan para desestabilizar el orden interno con tareas específicas con las info-comunicaciones. En ese contexto fue contratado el señor Gross. Sigue leyendo

New York Times acusa a Cuba


Por Arthur Gonzalez.

Un editorial del importante diario estadounidense New York Times, acusó a Cuba el pasado 30 de noviembre, por la supuesta falta de voluntad política para expandir Internet, pero no menciona ni new york timesuna sola letra de algo que golpea constantemente a la Isla, el criminal Bloqueo Económico, Comercial y Financiero que le impide adquirir tecnología de punta en el mercado de Estados Unidos y en otros países.

El gobierno revolucionario fue víctima de las medidas de presión económica, impuestas por la Casa Blanca, para hacer fracasar el modelo socialista y que este no fuese imitado por los demás países de la región, algo que al parecer el New York Times no quiso recordar.

Sigue leyendo

Ver y escuchar es lo mejor


Arthur González.

londoño-usaLa contrarrevolución asalariada de Washington le solicitó un encuentro al periodista de The New York Times, Ernesto Londoño, autor de los interesantes y audaces editoriales que sobre Cuba publicara recientemente ese prestigioso diario. Sigue leyendo

Obama y sus sentimientos anti prensa


Arthur González

obama_casa_blanca_periodistas_gettyuSon varios los periodistas de importantes medios de prensa estadounidense que afirman que el presidente Barack Obama mantiene una posición de secretismo y ausencia de transparencia para con los medios, entre ellos la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Sigue leyendo

Prestidigitación al por mayor


Arthur González

Yoani Sánchez ciberpolicíaNo por conocidas dejan de resultar burlescas las declaraciones de la bloguera oficialista de Washington, Yoani Sánchez. Sigue leyendo