Pretenden los yanquis hacer en Cuba lo mismo que Argentina y Brasil: confundir al pueblo.


Por Arthur González.

Estados Unidos aspira a sembrar una matriz de opinión en el pueblo cubano contraria a la Revolución, culpando al gobierno de las limitaciones económica existentes, pero ocultan que sus profundas causas radican en la guerra económica, comercial y financiera, sostenida por 60 años para evitar que el modelo socialista sea un ejemplo para otros países, tal como aseguran los tanques pensantes del Council on Foreign Relations.

Esa vieja estrategia fue empleada contra Argentina y Brasil, para culpar a Cristina Fernández y al dúo Luis Ignacio Lula-Dilma Rousseff, de los problemas económicos, con el fin de sacar del juego político a dirigentes de izquierda e imponer a los neoliberales Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, quienes han arrastrado a la pobreza a millones de ciudadanos que se dejaron confundir por los cantos de sirena, aunque hoy lamentan sus errores políticos.

La actual campaña anticubana está lanzada por medios de prensa desde EE.UU. y sitios creados en Internet para deformar la realidad cubana, con la pretensión de confundir a los incautos; pero fallan nuevamente porque en Cuba el pueblo fue alfabetizado en 1960-1961 y su nivel educacional y político es bien elevado, conoce la historia de las acciones del imperialismo yanqui y el papel que juegan en los golpes de estado y acciones terrorista en el mundo.

En esta nueva campaña de mentiras, lanzada también por Radio y Televisión Martí, aseguran que “tres cuartas partes de los cubanos piden un cambio y un 31.3 % desea que ese cambio sea radical, que lo cambie todo”.

Según esas emisoras, creadas para la subversión política contra Cuba, “el 74.5 % de los encuestados reclama cambios y de ellos el 57.7%, acepta ofrecer algún tipo de salida para los responsables del régimen”.

Lo que no explican es quiénes y cómo hicieron tal encuesta en la Isla, algo que traslada una fuerte fetidez a mentiras made in USA, pues los “encuestadores” son miembros del fantasmal Observatorio Cubano de Derechos Humanos, asentado en España, fabricado y sostenido financieramente por Estados Unidos.

La táctica que persiguen es evidente, que el mundo se crea que los jóvenes cubanos desean erradicar el socialismo y regresar a una economía capitalista, como si esa masa juvenil, con más de 9 grados de escolaridad como mínimo, no observara lo que sucede a diario en economías capitalistas de Francia, España, Alemania, Argentina, Chile, Brasil, Honduras, Guatemala, México y Panamá, por solo citar algunos ejemplos.

La aludida “encuesta” quiere hacerle entender a los que no recuerdan las campañas mediáticas de los yanquis contra países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, que los jóvenes cubanos culpan a los dirigentes de la situación económica de Cuba y desean “castigar a sus responsables”.

Obviamente es una manipulación burda y sucia, porque en Cuba se conoce bien la situación existente antes de la Revolución y la que se tiene hoy; las sanciones permanentes de Estados Unidos contra la economía y sus ataques a los sectores que producen ingresos en moneda convertible, como son el turismo y la salud, algo que se hace más evidente con los recientes decretos aplicados por la administración de Donald Trump, que afectan directamente a los trabajadores privados, esos que tanto estimuló Barack Obama para cambiar el socialismo desde adentro.

Estados Unidos conoce perfectamente que entorpeciéndole a Cuba sus ingresos en divisas, y las sanciones a quienes inviertan y presten dinero fresco, trae como consecuencia la escasez de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, de ahí sus multas millonarias a la banca internacional, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, unido a la prohibición de viajes de norteamericanos y sanciones a quienes se alojen en hoteles y adquieran libros de editoriales cubanas.

La obsesión es enfermiza y el pueblo cubano lo sabe perfectamente, además en Cuba nadie ignora lo que era la Isla en el pasado capitalista, a pesar de que en los últimos años desde Miami pretendan pintar La Habana como un “paraíso”, con sus hoteles, casinos, burdeles, barrios de clase media y alta, ocultando a los niños limpiando zapatos y tocando maracas en los ómnibus, los analfabetos, los mendigos, el desempleo, la discriminación racial y de género, los muertos por falta de asistencia médica y los campesinos pasando vicisitudes que solo la Revolución eliminó.

Por supuesto que el pueblo cubano aspira a tener una vida más holgada, sin limitaciones y escaseces, pero insatisfacción no es lo mismo que oposición, y los responsables de las penurias que hoy soporta estoicamente, están y estuvieron en la Casa Blanca.

Los cubanos conocen que la guerra económica la inició el presidente D. Eisenhower en 1959, al eliminar la compra de azúcar, prohibir el suministro de petróleo y la adquisición de productos hechos en Cuba; fue él quien organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y los nacientes actos terroristas que dejaron los primeros mártires en el pueblo. Sigue leyendo

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