La ceguera política de los que condenan a Cuba y Venezuela.


Por Arthur González.

Personajes funestos como el agente CIA Luis Almagro, adoptan posiciones que evidencian la ceguera política que los afecta, en su obsesión enfermiza contra Cuba y Venezuela.

Cuando salió del closet, dándose a conocer como traidor de sus propias ideas de izquierda, Almagro tuvo que seguir las orientaciones de sus jefes, pero ya de forma pública, y atacar todo lo que oliera a socialismo en la región. De ahí que fuese seleccionado para dirigir la desprestigiada OEA, con el fin de condenar a Venezuela y a Cuba, a pesar de que esta última no forma parte de ese llamado “Ministerio de colonias yanquis”.

No queriendo reconocer que el proceso revolucionario venezolano es auténtico y cuenta con el apoyo mayoritario de sus ciudadanos, debido a los incuestionables logros sociales alcanzados desde que Hugo Chávez ganó las elecciones por primera vez, Estados Unidos fabrica campañas de prensa para hacerle creer al mundo que Nicolás Maduro es un “incapaz y el pueblo no lo apoya”.

Le aplican la misma receta que a Cuba: la guerra económica, comercial y financiera, en intento desesperado por evitar la satisfacción de las necesidades del pueblo, y después culpar al gobierno de mala gestión y de que el sistema socialista es “un desastre” que solo trae penurias.

A pesar de los actos terroristas contra las instalaciones de generación eléctrica; manifestaciones públicas pagadas por la NED y la USAID desde la embajada yanqui; el robo de activos y las finanzas venezolanas en el exterior; sanciones económicas; presiones a países aliados para que no comercien con Venezuela;  la construcción de un presidente auto nombrado en una avenida de Caracas; las amenazas a quienes en la Unión Europea no lo reconocieran y las instrucciones a la OEA para que le dieran respaldo a ese títere, la Revolución Bolivariana de Venezuela se mantiene inalterable y el pueblo reconoce que Estados Unidos es el verdadero responsable de sus carencias.

No obstante, Luis Almagro, instruido por los yanquis, declara que el apoyo de los colaboradores cubanos en el área de la Salud, educación, cultura y agricultura urbana, es el sostén del gobierno de Maduro, pues sin ellos ya la Revolución hubiese sido derrotada, craso error de ceguera política al no querer admitir el apoyo popular con que cuenta el gobierno bolivariano.

Cuan diferente es la situación que viven Argentina, Colombia, Ecuador, Chile y Honduras con protestas verdaderamente populares y no fabricadas por los yanquis, contra los gobiernos neoliberales que aplican medidas económicas impuestas por el FMI.

Las represiones salvajes contra los manifestantes en las calles de Quito, Santiago de Chile y de Buenos Aires, no se observan ni en Cuba y menos en Venezuela.

Los pueblos se cansan de tanta explotación, desigualdad social y pérdida del nivel de vida, pero no por una guerra económica y financiera impuesta desde Estados Unidos, sino por el mal manejo de la economía de un sistema capitalista, donde el ser humano es el último eslabón de la cadena, pues el enriquecimiento de las clases pudientes es lo primordial.

Las políticas económicas de ajustes impuestas por el FMI, hacen que en esos países capitalistas se incremente la pobreza, el desempleo, suban los precios, los costos de salud y educación, reclamos ahora exigidos por los ciudadanos, sin temor a las salvajes represiones del ejército que golpea brutalmente, incluso hasta los periodistas, lanzando gases lacrimógenos y chorros de agua, disparan balas de goma, matan, hieren y detienen arbitrariamente.

Ninguna de esas represiones al mejor estilo de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX, han sido condenadas por el Parlamento Europeo, la Alta Representante del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los múltiples organismos de derechos humanos que se la pasan acusando a Cuba y a Venezuela, el Grupo de Lima, la OEA, Freedon House, la Sociedad Interamericana de Prensa, y menos aún el Departamento de Estado, quien observa con pavor como se les va de las manos la derecha que impusieron en América Latina, en su intento por aplastar a la izquierda.

Luis Ignacio Lula fue encarcelado injustamente para impedir su postulación, Cristina Fernández y Rafael Correa, son acusados de corruptos para que no puedan volver a gobernar en Argentina y Ecuador; contra Evo Morales las cruzadas mediáticas y la repartición de millones de dólares a la oposición, pretenden confundir para restarle apoyo popular, pero los pueblos ya no pueden ser más engañados, el sufrimiento causado por el capitalismo es cada día mayor y la gente se agota de ver a los gobernantes atesorar, mientras la miseria y la desprotección aumenta.

Hoy la pobreza crece en el mundo bajo el sistema capitalista, incluido en los Estados Unidos, donde son más de 40 millones los pobres, sin seguros médicos ni protección alguna. A pesar de eso, el presidente Donald Trump arremete contra el socialismo y sanciona criminalmente a los pueblos cubano, venezolano y nicaragüense, quienes resisten estoicamente porque saben lo que sufrirían de instaurarse el capitalismo salvaje, como lo definió su Santidad Juan Pablo II, quien vivió en su natal Polonia los dos sistemas y pudo sacar conclusiones.

Las calles de Venezuela y de Cuba no tiene que ser patrulladas por Comandos de Operaciones del Ejército, como se constata hoy en Chile, donde para reprimir al pueblo han sacado de los cuarteles a cientos de miles de soldados y cadetes, declarar un toque de queda para prohibir el repudio popular al gobierno capitalista de Sebastián Piñera.

Vergüenza debería darle a Washington por apoyar esa represión, al igual que a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que, como Michelle Bachelet, solo han declarado tibiamente que “siguen con preocupación las protestas”, pero no hay una resolución de condena como hicieron rápidamente cuando las Guarimbas organizadas por la oposición venezolana, a pesar de aquellos actos terroristas, donde incluso quemaron vivos a varios simpatizantes de Maduro.

Hasta la fecha, no hay una sola reclamación de esos organismos por las miles de detenciones arbitrarias, ejecutadas en Ecuador y Chile, contra los ciudadanos que protestan hartos de tan desigualdad en esas sociedades, el sistema de pensiones, el alto costo de la salud, el deficiente sistema público de educación y los bajos salarios en relación con el costo de la vida, como sí muestran ante las inventadas detenciones temporales en Cuba, de elementos contrarrevolucionarios fabricados y financiados por Estados Unidos, que intentan alterar el orden público.

Por eso hay que tener presente a José Martí cuando dijo:

“Los pueblos no se rebelan contra las causas  naturales de su malestar, sino contra las que nacen de algún desequilibrio o injusticia”.

La CIA mueve sus agentes contra Venezuela. 


Por Arthur González.

No hay casualidades en este mundo revuelto y globalizado donde los yanquis imponen órdenes a sus lacayos. Esa es la razón por la cual se pudo observar la presencia del presidente de Chile, Sebastián Piñera Echenique, en la ciudad colombiana de Cúcuta fronteriza con Venezuela, para participar en la provocación preparada por Estados Unidos, con el fin iniciar una invasión militar y derrocar al presidente Nicolás Maduro.

Su participación en el montaje de la supuesta ayuda humanitaria le fue impuesta por la CIA, debido a su vieja vinculación con esa agencia de inteligencia.

Documentos desclasificados de la CIA revelan la relación cercana de Piñera con el dictador Augusto Pinochet, dejando al descubierto el origen de su fortuna y como ante la posibilidad de ser juzgado y encarcelado en 1982 por evasión fiscal, el embajador de Estados Unidos, James Theberge, recibió instrucciones de la CIA de utilizar sus influencias con el Presidente de la Corte Suprema, para que no fuera declarado culpable, unido a las presiones ejecutadas por su hermano, José Piñera, en ese momento Ministro de la dictadura de Pinochet.

La orden de detención sobre Sebastián, fue debido a los cobros de sumas millonarias que hizo al banco de Talca, a través de la empresa asesora Infinco, y el préstamo de millonarias sumas a empresas de papel fundadas por él y sus socios, que incrementaron el capital de su empresa de forma ficticia.

Ante el inminente apresamiento, la CIA ejecutó una compleja operación para sacarlo de Chile, en momentos que necesitaban de las informaciones que él aportaba.

Sebastián Piñera, es hijo de José Piñera Carvallo, miembro del partido democratacristiano y funcionario público chileno, quien llegó a ser embajador en el gobierno del presidente Eduardo Frei.

Una de las sorprendentes revelaciones de los documentos secretos de la CIA, es que su padre fue también colaborador de la CIA desde 1965.

Sebastián es un rotundo hombre de derecha, formado académicamente en la Pontificia Universidad Católica de Chile, que, al culminar sus estudios de ingeniería comercial, viajó a Estados Unidos obteniendo un máster y doctorado en economía en la Universidad de Harvard, donde posiblemente fue estudiado por la CIA.

Hoy en día amasa una fortuna calculada oficialmente en unos 2,8 billones de USD, según la revista Forbes, marcada por amplios y conocidos escándalos de corrupción.

En los documentos secretos de la CIA se puede comprobar que el Jefe de su Estación en Santiago de Chile, informó al cuartel general en Langley, sobre la reunión que sostuvo George Jones, Ministro Consejero para Asuntos Latinoamericanos, con José Piñera Carvallo, padre de Sebastián y su primo hermano, Herman Chadwick Piñera, para puntualizar la forma de sacar del país a Sebastián Piñera para evitar su apresamiento, trasladándolo hacia México a través de Argentina.

En México fue atendido por Fernando Quijano, vinculado a organizaciones de ultraderecha, redes neo fascistas como la Junta Internacional de Comités Laborales, el Movimiento de Solidaridad Iberoamericana, MSIA, y la Unión Nacional Sinarquista.

La verdad sale a flote cuando los materiales desclasificados de la CIA permiten conocer que entre 1985 y 1987 Quijano inició su colaboración secreta en el oficial CIA Néstor Sánchez, uno de los participantes en 1962 en la famosa Operación Mangosta contra la Revolución cubana.

Sánchez, fue Jefe de la Estación de la CIA en Guatemala de 1965 a 1967, donde colabora con los escuadrones de la muerte contra el movimiento revolucionario latinoamericano.

En 1973, al tomar Pinochet el poder de Chile, Sánchez es ascendido a Jefe de la División para América Latina de la Dirección de Operaciones de la CIA. Después del conocido caso como Irán–Contra, lo nombran Subsecretario auxiliar adjunto de Defensa para Asuntos Interamericanos, asignado al equipo del Consejo de Seguridad Nacional.

Ante esos antecedentes no hay que dudar que la CIA se empleó a fondo para lograr la postulación de Sebastián Piñera como presidente de Chile, en momentos que los yanquis mueven sus fichas para eliminar los presidentes con ideas de izquierda.

Ese es el motivo por el cual el viejo agente de la CIA tuvo que acudir al show mediático para darle apoyo a Juan El Títere Guaidó, junto al presidente de Colombia, del que en algún momento pudiera saberse que, al igual que su par chileno, también tiene un expediente de colaboración con la CIA.

Sabiduría tuvo José Martí cuando afirmó:

“Se sonríe a la aparición de una verdad, como a la de una hermosísima doncella”.

 

Los “disidentes” no cuentan ni contarán en Cuba


Por Arthur González.

Los asalariados fabricados por Estados Unidos y acuñados propagandísticamente como “disidentes” nunca han tenido reconocimiento interno en Cuba y menos en el exterior, a pesar de las presiones de los yanquis por hacerlos visibles entre sus aliados.

La historia se ha encargado de exponer cómo los ideólogos de la CIA, a través de la USAID, NED y otras organizaciones creadas para esconder las manos de las agencias de inteligencia estadounidenses, construyen “oposición” en aquellos países que adoptan posiciones no toleradas por la Casa Blanca.

El Programa Democracia, confeccionado bajo la administración de Ronald Reagan, unido a la Comisión de Santa Fe, idearon a inicios de la década de los años 80 del pasado siglo, fórmulas para minar los países de Europa del Este desde adentro, reclutar altos funcionarios que provocaron muchos de los errores del sistema, unido a los propios que cometieron los dirigentes de los partidos comunistas. Un ejemplo contundente fue Polonia, con la organización contrarrevolucionaria Sindicato de Solidaridad.

Pero Cuba no es Polonia y su proceso revolucionario nació del pueblo, ante los desmanes de los regímenes capitalistas impuestos por los yanquis.

Siguiendo el viejo patrón, durante la visita de estado de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el imperio yanqui y sus secuaces, se remordían el hígado por la presencia de ella en La Habana, donde ignoró a quienes no representan al pueblo cubano.

Por esa razón, el próximo presidente chileno, Sebastián Piñera, redobló sus críticas contra el gobierno cubano, algo que agradó mucho a la embajada de Estados Unidos en Santiago y al Departamento de Estado, donde ven con agrado sus posiciones, a pesar de no ser las del pueblo chileno.

Durante su breve estancia en La Habana para la cumbre de la CELAC, Piñera se reunió con varios de los asalariados de Estados Unidos, esos que son financiados con parte de los 20 millones de dólares que anualmente aprueba la Casa Blanca, para decir que existe una “disidencia” interna, aunque la realidad es que no crece ni en número ni en calidad, y carecen de respaldo popular.

Siguiendo las mismas ordenes de quien les paga, Berta Soler de las exiguas “Damas” de Blanco, le envió una carta a la mandataria chilena, aunque se desconoce quien la pudo redactar al carecer ella del nivel cultural necesario.

En la misma se lamenta de que la presidenta Bachelet no la recibiera, pero parece que Berta Soler se olvidó que a ella ni los tres Papas ni senadores de Estados Unidos, la han atendido en sus viajes a Cuba, porque todos conocen que ni pintan ni dan color en la política de la Isla, solo son una creación más de Estados Unidos para sus campañas mediáticas contra la Revolución.

La señora Bachelet si sabe lo que es una verdadera represión contra el pueblo y no las detenciones momentáneas que se ve obligada a ejecutar la policía cubana, ante las provocaciones que realizan las jornaleras de Berta.

El ex jefe de la misión diplomática yanqui en La Habana, Jonathan Farrar, quien las conoció bien de cerca, sacó sus conclusiones y las envió secretamente al Departamento de Estado y a la CIA, en las cuales afirmó:

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano […] Las encuestas informales que hemos hecho muestran que los disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas […] Dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores […] La búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Allá Piñera que perdió tiempo y prestigio en revolcarse en ese estercolero, algo que con mucha inteligencia y dignidad no imitó la señora Bachelet, al seguir las enseñanzas de José Martí, quien expresó:

“Honor y corazón se truecan fácilmente por dinero”

 

 

Insiste la CIA en cambiar el sistema político en Cuba


Por Arthur González 

Sin darse por vencida, a pesar de 58 años de fracaso en sus planes y operaciones encubiertas para derrocar la Revolución cubana, con intentos de asesinatos incluidos, la Agencia Central de Inteligencia, CIA, pretende fomentar un plebiscito para cambiar el sistema eleccionario cubano, en su viejo anhelo por imponer nuevamente el sistema capitalista.

Para lograrlo ahora emplean a Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, personaje que jamás contó con respaldo popular, ni tampoco de los demás grupos “disidentes” fabricados por la CIA en la Isla.

Rosa María Payá emigró a los Estados Unidos con un visado de “refugiada política”, sin ser perseguida por ninguna autoridad policial, ni haber participado nunca en algún grupúsculo contrarrevolucionario; prueba de ello es que pudo estudiar y graduarse en la Universidad de la Habana, lo mismo que sus dos hermanos, sin dificultad; ahora regresa a Cuba periódicamente con plena libertad de movimientos.

Ante la carencia de contrarrevolucionarios jóvenes, la CIA aspira a que ella pueda ser la imagen pública de una añorada oposición juvenil, para ganar simpatía entre funcionarios extranjeros, pues en la Isla no tiene seguidores, ni siquiera el respaldo de los históricos “disidentes”, que por el contrario la acusan de farsante y mentirosa, como la califica Guillermo Fariñas.

Sin tener en cuenta los gastos de cientos de miles de dólares en que incurren, Rosa María fue enviada nuevamente a una gira por varios países en busca de apoyo internacional, como si los problemas de una nación pudieran resolver en el extranjero.

La fórmula parece ser una copia de lo que han ejecutado contra Ucrania, Siria, Irán y Venezuela, pretendiendo asentar una matriz de opinión para que varios gobiernos aliados de Estados Unidos, le den respaldo a un seudo movimiento opositor que solo tiene nombre y dirigente radicada en Miami, como es Cuba Decide, construido especialmente para darle reconocimiento internacional a Rosa María como opositora, así como el cargo como presidenta de la Red Latinoamericana por la Democracia

La primera escala del tour internacional es Chile, donde fue recibida por el expresidente Sebastián Piñera, con posiciones totalmente coincidente con Estados Unidos, quien, siguiendo indicaciones de la embajada yanqui en Santiago, reiteró su apoyo al plan de la iniciativa CIA que pretende aprovechar el anunciado fin de la presidencia de Raúl Castro, el 24 de febrero del 2018,  para que se realice un plebiscito vinculante que pregunte a los cubanos si están de acuerdo con realizar elecciones libres.

El plan está más que claro, la nueva línea de trabajo de la CIA es deformar la realidad cubana con apoyo de sus aliados externos, para crear la imagen de que los cubanos no tienen derechos políticos, algo que declaró abiertamente el presidente Barack Obama en diciembre del 2014, cuando aseguró:

“los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos […] insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”

Se engañan ellos mismos al no querer aceptar la realidad, porque los cubanos no aceptarán ser más dependientes de los dictados de la Casa Blanca, perder su soberanía y el derecho a decidir el camino que desean sin imposiciones norteamericanas, como sucedió hasta 1958.

Esos que cacarean de que Cuba debe tener pluripartidismo, son los mismo que no admiten que exista un partido comunista, pues en la diversidad de partidos políticos que poseen en su llamada “democracia”, todos tienen el mismo objetivo: reforzar el sistema capitalista, y quien intente oponerse a ese diseño sabe que será sometido a una guerra total, como sucedió en Brasil, Argentina, Venezuela, y los intentos de desestabilización en Bolivia y Ecuador.

No es fácil engañar a los cubanos, incluidos a los jóvenes, pues estos conocen perfectamente los planes de acción encubierta de la CIA, que por décadas intentaron destruir a la Revolución hecha por el pueblo para eliminar el sistema capitalista que no resolvió el hambre, el analfabetismo, la discriminación racial y de género, la desigualdad social, el desempleo y la ausencia de un sistema de salud gratuito para todos, no obstante contar con más de 20 partidos políticos durante medio siglo.

El pueblo estadounidense debería estar mejor informado de los gastos en que incurre su gobierno, en sufragar los viajes por el mundo de esa seudo “refugiada política” y los cientos de miles de dólares que emplean en los de otros “disidentes” cubanos, que como se sabe no han obtenido el más mínimo resultado en casi 60 años y al final la mitad de ellos se han declarado agentes de la Seguridad Cubana, organismo que sin dudas es el que más resultados acumula.

Ante tanta maldad de los Estados Unidos no queda otra cosa que recordar a José Martí cuando aseguró:

“…de esa tierra no espero nada más que males”.

 

¿Por qué no le piden cuentas?.


Arthur Gónzalez.

sebastianEl presidente chileno Sebastián Piñera, durante el último informe de su gestión presidencial, anunció ante el Congreso en Valparaíso, que “presentará en los próximos días un proyecto de ley en el que solicita sea considerado un delito, la agresión verbal a la policía”, noticia que fue largamente aplaudida.

Piñera explicó que “su Gobierno no va a tolerar agresiones, ni insultos a los carabineros o policías durante el ejercicio de sus funciones”. Sigue leyendo