Los “disidentes” no cuentan ni contarán en Cuba


Por Arthur González.

Los asalariados fabricados por Estados Unidos y acuñados propagandísticamente como “disidentes” nunca han tenido reconocimiento interno en Cuba y menos en el exterior, a pesar de las presiones de los yanquis por hacerlos visibles entre sus aliados.

La historia se ha encargado de exponer cómo los ideólogos de la CIA, a través de la USAID, NED y otras organizaciones creadas para esconder las manos de las agencias de inteligencia estadounidenses, construyen “oposición” en aquellos países que adoptan posiciones no toleradas por la Casa Blanca.

El Programa Democracia, confeccionado bajo la administración de Ronald Reagan, unido a la Comisión de Santa Fe, idearon a inicios de la década de los años 80 del pasado siglo, fórmulas para minar los países de Europa del Este desde adentro, reclutar altos funcionarios que provocaron muchos de los errores del sistema, unido a los propios que cometieron los dirigentes de los partidos comunistas. Un ejemplo contundente fue Polonia, con la organización contrarrevolucionaria Sindicato de Solidaridad.

Pero Cuba no es Polonia y su proceso revolucionario nació del pueblo, ante los desmanes de los regímenes capitalistas impuestos por los yanquis.

Siguiendo el viejo patrón, durante la visita de estado de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el imperio yanqui y sus secuaces, se remordían el hígado por la presencia de ella en La Habana, donde ignoró a quienes no representan al pueblo cubano.

Por esa razón, el próximo presidente chileno, Sebastián Piñera, redobló sus críticas contra el gobierno cubano, algo que agradó mucho a la embajada de Estados Unidos en Santiago y al Departamento de Estado, donde ven con agrado sus posiciones, a pesar de no ser las del pueblo chileno.

Durante su breve estancia en La Habana para la cumbre de la CELAC, Piñera se reunió con varios de los asalariados de Estados Unidos, esos que son financiados con parte de los 20 millones de dólares que anualmente aprueba la Casa Blanca, para decir que existe una “disidencia” interna, aunque la realidad es que no crece ni en número ni en calidad, y carecen de respaldo popular.

Siguiendo las mismas ordenes de quien les paga, Berta Soler de las exiguas “Damas” de Blanco, le envió una carta a la mandataria chilena, aunque se desconoce quien la pudo redactar al carecer ella del nivel cultural necesario.

En la misma se lamenta de que la presidenta Bachelet no la recibiera, pero parece que Berta Soler se olvidó que a ella ni los tres Papas ni senadores de Estados Unidos, la han atendido en sus viajes a Cuba, porque todos conocen que ni pintan ni dan color en la política de la Isla, solo son una creación más de Estados Unidos para sus campañas mediáticas contra la Revolución.

La señora Bachelet si sabe lo que es una verdadera represión contra el pueblo y no las detenciones momentáneas que se ve obligada a ejecutar la policía cubana, ante las provocaciones que realizan las jornaleras de Berta.

El ex jefe de la misión diplomática yanqui en La Habana, Jonathan Farrar, quien las conoció bien de cerca, sacó sus conclusiones y las envió secretamente al Departamento de Estado y a la CIA, en las cuales afirmó:

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano […] Las encuestas informales que hemos hecho muestran que los disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas […] Dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores […] La búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Allá Piñera que perdió tiempo y prestigio en revolcarse en ese estercolero, algo que con mucha inteligencia y dignidad no imitó la señora Bachelet, al seguir las enseñanzas de José Martí, quien expresó:

“Honor y corazón se truecan fácilmente por dinero”

 

 

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Insiste la CIA en cambiar el sistema político en Cuba


Por Arthur González 

Sin darse por vencida, a pesar de 58 años de fracaso en sus planes y operaciones encubiertas para derrocar la Revolución cubana, con intentos de asesinatos incluidos, la Agencia Central de Inteligencia, CIA, pretende fomentar un plebiscito para cambiar el sistema eleccionario cubano, en su viejo anhelo por imponer nuevamente el sistema capitalista.

Para lograrlo ahora emplean a Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, personaje que jamás contó con respaldo popular, ni tampoco de los demás grupos “disidentes” fabricados por la CIA en la Isla.

Rosa María Payá emigró a los Estados Unidos con un visado de “refugiada política”, sin ser perseguida por ninguna autoridad policial, ni haber participado nunca en algún grupúsculo contrarrevolucionario; prueba de ello es que pudo estudiar y graduarse en la Universidad de la Habana, lo mismo que sus dos hermanos, sin dificultad; ahora regresa a Cuba periódicamente con plena libertad de movimientos.

Ante la carencia de contrarrevolucionarios jóvenes, la CIA aspira a que ella pueda ser la imagen pública de una añorada oposición juvenil, para ganar simpatía entre funcionarios extranjeros, pues en la Isla no tiene seguidores, ni siquiera el respaldo de los históricos “disidentes”, que por el contrario la acusan de farsante y mentirosa, como la califica Guillermo Fariñas.

Sin tener en cuenta los gastos de cientos de miles de dólares en que incurren, Rosa María fue enviada nuevamente a una gira por varios países en busca de apoyo internacional, como si los problemas de una nación pudieran resolver en el extranjero.

La fórmula parece ser una copia de lo que han ejecutado contra Ucrania, Siria, Irán y Venezuela, pretendiendo asentar una matriz de opinión para que varios gobiernos aliados de Estados Unidos, le den respaldo a un seudo movimiento opositor que solo tiene nombre y dirigente radicada en Miami, como es Cuba Decide, construido especialmente para darle reconocimiento internacional a Rosa María como opositora, así como el cargo como presidenta de la Red Latinoamericana por la Democracia

La primera escala del tour internacional es Chile, donde fue recibida por el expresidente Sebastián Piñera, con posiciones totalmente coincidente con Estados Unidos, quien, siguiendo indicaciones de la embajada yanqui en Santiago, reiteró su apoyo al plan de la iniciativa CIA que pretende aprovechar el anunciado fin de la presidencia de Raúl Castro, el 24 de febrero del 2018,  para que se realice un plebiscito vinculante que pregunte a los cubanos si están de acuerdo con realizar elecciones libres.

El plan está más que claro, la nueva línea de trabajo de la CIA es deformar la realidad cubana con apoyo de sus aliados externos, para crear la imagen de que los cubanos no tienen derechos políticos, algo que declaró abiertamente el presidente Barack Obama en diciembre del 2014, cuando aseguró:

“los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos […] insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”

Se engañan ellos mismos al no querer aceptar la realidad, porque los cubanos no aceptarán ser más dependientes de los dictados de la Casa Blanca, perder su soberanía y el derecho a decidir el camino que desean sin imposiciones norteamericanas, como sucedió hasta 1958.

Esos que cacarean de que Cuba debe tener pluripartidismo, son los mismo que no admiten que exista un partido comunista, pues en la diversidad de partidos políticos que poseen en su llamada “democracia”, todos tienen el mismo objetivo: reforzar el sistema capitalista, y quien intente oponerse a ese diseño sabe que será sometido a una guerra total, como sucedió en Brasil, Argentina, Venezuela, y los intentos de desestabilización en Bolivia y Ecuador.

No es fácil engañar a los cubanos, incluidos a los jóvenes, pues estos conocen perfectamente los planes de acción encubierta de la CIA, que por décadas intentaron destruir a la Revolución hecha por el pueblo para eliminar el sistema capitalista que no resolvió el hambre, el analfabetismo, la discriminación racial y de género, la desigualdad social, el desempleo y la ausencia de un sistema de salud gratuito para todos, no obstante contar con más de 20 partidos políticos durante medio siglo.

El pueblo estadounidense debería estar mejor informado de los gastos en que incurre su gobierno, en sufragar los viajes por el mundo de esa seudo “refugiada política” y los cientos de miles de dólares que emplean en los de otros “disidentes” cubanos, que como se sabe no han obtenido el más mínimo resultado en casi 60 años y al final la mitad de ellos se han declarado agentes de la Seguridad Cubana, organismo que sin dudas es el que más resultados acumula.

Ante tanta maldad de los Estados Unidos no queda otra cosa que recordar a José Martí cuando aseguró:

“…de esa tierra no espero nada más que males”.

 

¿Por qué no le piden cuentas?.


Arthur Gónzalez.

sebastianEl presidente chileno Sebastián Piñera, durante el último informe de su gestión presidencial, anunció ante el Congreso en Valparaíso, que “presentará en los próximos días un proyecto de ley en el que solicita sea considerado un delito, la agresión verbal a la policía”, noticia que fue largamente aplaudida.

Piñera explicó que “su Gobierno no va a tolerar agresiones, ni insultos a los carabineros o policías durante el ejercicio de sus funciones”. Sigue leyendo