Se acuerdan de Santa Barbará solo cuando truena.


Arthur González.

Se acercan las elecciones presidenciales en los EE.UU. y  es como si el circo llegara al pueblo, todo es fervor y entusiasmo, cada candidato ofrece lo que tiene y lo que no tiene por tal de ser elegido.

Obama no es la excepción. Hace cuatro años parecía que una nueva generación de norteamericanos al fin alcanzaba el poder y se haría realidad el cambio prometido. Ilusiones perdidas, todo quedó igual. Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada día con más pobreza. Sigue leyendo