La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

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La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

Soñar no cuesta nada


Por Arthur González

Dice un viejo refrán español que “Soñar no cuesta nada”, y es lo que le pasa a Rosa María Payá Acevedo, refugiada política en Estados Unidos pero residente en Cuba, quien negoció ese status migratorio con las autoridades yanquis, a cambio de hacer propaganda con la muerte de su propio padre, algo que deja a las claras la ausencia de valores éticos y morales.

Para seguir las órdenes que le imparten en Miami, ahora ha convocado a un nuevo reality show, siempre empleando el nombre de su difunto padre, sin el menor pudor, que intenta atraer a jóvenes cubanos residentes en la Isla, a los que ni pagándole altas sumas de dinero ha podido captar para sus fracasados proyectos.

Recodemos que, a su llegada a Miami junto a su madre y dos hermanos, Rosa María fue conducida ante los principales miembros de la mafia terrorista anticubana, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen, hija de un testaferro del dictador Fulgencio Batista y madrina de terroristas connotados como Orlando Bosch, Guillermo Novo Sampol y Luis Posada Carriles.

También fue presentada a Mario Díaz-Balart, hijo de quien fuera uno de los ministros más cercanos a Batista e igualmente defensor de los terroristas residentes en Florida, y para no dejar dudas del papel que tenía que jugar a cambio de su visado de “refugiada política” entregado por el Departamento de Estado, Rosa María le fue presentada al senador Marco Rubio, furibundo anticubano y asesor del presidente Donald Trump para su actual política hacia la Isla.

¿Quién puede acceder con tanta facilidad a esos congresistas si no va a cumplir tareas específicas contra la Revolución cubana?

Hasta los más tontos se percatan que no se llega a un Senador en Estados Unidos, ni por suerte ni por ser joven con cara agraciada.

Conociéndose como actúan esos personajes es muy simple entender que ahora la convocatoria lanzada por Rosa María para una segunda edición el inventado premio con el nombre de su padre, es parte de la fracasa estrategia de engatusar a la juventud cubana, algo destinado al mismo fracaso que la edición anterior y todas las tareas que le han encargado a la huerfanita, que de su padre solo se acuerda para manipularlo, algo bien demostrado en sus giras por Europa y América Latina, donde la actividad turística y las diversiones marcan su conducta, muy alejadas del pesar y la tristeza.

Supuestamente el “Premio” es para reconocer a los activistas democráticos que han mostrado un claro compromiso con la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica, debido a que una de las medidas que diseñó la mafia anticubana en Miami fue la creación de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RedLat), y situar a Rosa María al frente del engendro, con el fin de otorgarle alguna imagen que la respalde internacionalmente.

El mayor error de cálculo de los anticubanos fue entregarle el “premio” el pasado año al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, personaje que se sabe de sobra que es un fiel cumplidor de los dictados de Washington contra Venezuela y que no fue capaz de aglutinar a los países integrantes de la OEA para condenar a Caracas, algo que pone en tela de juicio de los jóvenes su moral y principios.

La tal RedLat, no ha condenado la muerte de Berta Cáceres, luchadora de los derechos humanos asesinada vilmente, ni tampoco se pronunció contra la detención, secuestro y asesinato del líder argentino Santiago Maldonado.

Entonces vale preguntarse: ¿Qué derechos humanos son los que defiende esa supuesta Red latinoamericana que no enfrenta ninguna de las verdaderas violaciones de los derechos humanos, condenados por decenas de miles de personas en este continente?

Es más que evidente la burda manipulación política dibujada por Estados Unidos contra Cuba, algo que perdura por 59 años sin lograr un solo resultado, pero que ha enriquecido a un manojo de mafiosos en La Florida.

Rosa María acusa al gobierno cubano del fallecimiento de su papá, pero cuando fue enviada a España para buscar apoyo de ese gobierno, el propio ministro de Exteriores y Cooperación la remitió a los tribunales para que los jueces decidieran si ella tenía razones para tal acusación, y se fue como perro con el rabo entre las patas, porque la decisión fue tajante, no tenía una sola prueba que culpara a las autoridades de la Isla. Su apelación ante el tribunal supremo obtuvo similar respuesta.

El único culpable del fallecimiento de Payá Sardiñas y su compañero Harold Cepero, fue el español Ángel Carromero, enviado a Cuba por Esperanza Aguirre, a repartir dinero a la contrarrevolución asalariada para sus actos provocativos.

Carromero conducía a exceso de velocidad, algo usual en él y por lo que le fue suspendida su licencia de conducción en España.

Una prueba de la manipulación de dicho “premio” es la lista de invitados al acto en La Habana, ciudad que supuestamente abandonó Rosa María por peligrar su vida y la de su familia y la que visita constantemente, lo que debía ser una preocupación del Departamento de Estado, pues están sosteniendo financieramente a una “refugiada política”, la cual no demuestra en la práctica dicha condición.

Esperemos por los nombres de los próximos candidatos al Premio Oswaldo Payá, pero de antemano se puede adelantar que no serán los verdaderos luchadores por los derechos humanos en Latinoamérica y si algunos de los que han quemado y asesinado a personas inocentes en Venezuela, considerados “luchadores por la libertad”.

Triste papel la de esta huérfana que vendió su alma y sentimientos, a cambio de dinero y una residencia en Estados Unidos, país que asesina, reprime y viola sistemáticamente los Derechos Humanos de los desposeídos del mundo.

Ante personas con similares actitudes dijo José Martí:

“Desconfíese de los que comercian sin miedo con las cosas santas”