Lo que deben saber los “disidentes” cubanos.


Por Arthur González.

Esos que han calificado desde Estados Unidos como “disidentes”, que según documentos oficiales desclasificados fueron creados y financiados por la CIA ante la ausencia de opositores a la Revolución, deben conocer algunas cosas elementales del por qué ellos no tienen futuro en Cuba, ni el pueblo votaría por ninguno en las elecciones venideras.

El huracán Irma se ensañó con las islas del Caribe y entre ella Cuba, la que prácticamente arrasó, pero solo un sistema social como el escogido por el pueblo cubano, pudo impedir que un millón 700 mil personas murieran por las inundaciones y derrumbes de sus casas, al evacuarlas con antelación para centros y lugares seguros con alimentación y servicios médicos sin costo alguno.

Esa organización ejemplar de la defensa civil cubana jamás la tuvo Cuba antes de 1959 y de la que países poderosos como Estados Unidos tienen mucho que aprender.

Los “disidentes” que proyectan cambios en la Isla no pudieran asumir ninguna medida semejante, ellos no disponen de programas políticos para el pueblo, solo buscan dinero y viajes para vivir sin trabajar, algo que había informado el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en la Habana, cuando aseguró en un cable confidencial:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores […] su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

El pueblo cubano tiene una alta preparación académica y cultura política suficiente para comprender lo que busca esa mal llamada “oposición” al servicio de una potencia extranjera, que no es capaz de enfrentar las consecuencias de un huracán como Harvey, que destrozó a Texas y aun pasará mucho tiempo para que puedan recuperarse, porque dicho sistema no se preocupa de los ciudadanos comunes.

Rosa María Payá Acevedo asalariada de Estados Unidos, a quien utilizan ahora para intentar renacer de las cenizas el fracasado Proyecto Varela, diseñado por especialistas en subversión de la CIA y el Departamento de Estado para su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, debería saber lo que informó a su gobierno, el mismo jefe de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Crudo pero exacto fue el experimentado diplomático Jonathan Farrar, cuando informó al Departamento de Estado, a la CIA y al Consejo de Seguridad Nacional, entre otros, sus criterios sobre Payá Sardiñas, siendo estos los siguientes:

El Diálogo Nacional, de Osvaldo Payá, ha recogido algunos disidentes dispersos, pero no ha hecho acciones importantes en meses […] En realidad, muchos de los líderes del movimiento disidente son relativamente viejos. Disidentes de larga data como Osvaldo Payá andan por los 50 y 60 años; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social”.

Estos elementos no son propaganda de un comunista, sino del representante del gobierno de Estados Unidos en Cuba, quien sostenía un sistemático trabajo con los asalariados de Washington.

Por esas razones, quienes pretenden cambiar el sistema socialista tienen que darse cuenta que, mientras el poderoso huracán Irma destrozaba a su paso cuanto bien material se encontraba, en el Instituto de Cardiología Infantil de La Habana, se operaba gratuitamente un niño a corazón abierto, para subsanarle un problema genético en una de las válvulas de su pequeño corazón.

El equipo conformado por médicos, especialistas y enfermeras, trabajaron todo el tiempo en condiciones muy difíciles, pero la intervención quirúrgica fue un éxito, y ese personal calificado es el mismo que no acepta los encantos que les ofrece el programa Cuban Medical Professional Parole, diseñado desde septiembre del 2006 por el Departamento de Estado yanqui para que deserten y abandonen sus pacientes en Cuba.

Hay que ver la diferencia de sistemas cuando se palpa el triste destino que llevaron los ancianos residentes en viviendas públicas en Miami, tras el paso del huracán Irma, quienes no han tenido otra alternativa que dormir en plena calle sin recursos ni apoyo del gobierno, ese mismo que trabaja afanosamente por lograr “cambios” en la Isla, con el apoyo de sus asalariados “disidentes”, como las Damas de Blanco, Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila y Rosa María Payá.

Nadie sabe dónde podrán pasar los días esos ancianos que sus viviendas quedaron inhabitables, porque el sistema yanqui no mira al ser humano sino a sus bolsillos.

Mucha propaganda se divulga sobre los destrozos causados en Cuba, pero no dicen que el poderoso huracán Irma ha dejado a los pobres de la Florida en la ruina, ni se menciona nada respecto a los daños sufridos por los pobladores de Liberty City en Miami, barrio conformado por negros, latinos y caribeños de escasos recursos, donde perdieron lo poco que tenían.

No sería ocioso que Rosa María Payá y sus tutores de la mafia terrorista anticubana, se dieran una vuelta por ese lugar para que vean los sufrimientos de esos norteamericanos que el sistema capitalista los tiene olvidados, al igual que los 3,3 millones de personas viven en la pobreza en Florida, según informes oficiales de la Oficina del Censo de Estados Unidos, al afirmar que “los pobres son casi un 16% de los 20,6 millones de habitantes del estado”.

Para esos 3,3 millones de pobres Disney World no existe, ni las grandes tiendas y hoteles, donde solo los ricos disfrutan, mientras el Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, solicita aviones oficiales para ver el eclipse solar o trasladarse a Europa en luna de miel, siendo el costo del vuelo de 25 mil dólares por hora, algo de lo que no habla la prensa oficialista yanqui.

No por gusto José Martí afirmó:

“Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”

Anuncios

Proyecto Varela, la historia de un fracaso


Por Arthur González

En 1998 el asalariado de Estados Unidos Oswaldo Payá Sardiñas, quien encabezó el controvertido Movimiento Cristiano de Liberación, escaso en membresía y no bien visto por otros grupos contrarrevolucionarios fomentados por Estados Unidos, presentó un proyecto de ley titulado Proyecto Varela.

Dicho engendro producido en territorio norteamericano, pretendía alcanzar reformas políticas en la isla, especialmente en el tema electoral.

La promoción no le faltó en los principales medios occidentales e incluso el ex presidente James Carter en su visita a La Habana, le dio apoyo, al pronunciar su discurso en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, transmitido en vivo por la Tv cubana.

Ninguna de las maniobras diseñadas por los especialistas yanquis dio resultado; la causa fundamental fue la falta total del apoyo de los 11 millones de cubanos que respalda a la Revolución y los beneficios sociales que esta le proporciona al pueblo, a pesar de que el esquema de guerra económica impuesta por Estados Unidos desde 1962, busca precisamente cortar ese apoyo a partir de las limitaciones económicas.

Transcurridos 19 años de ese fiasco total, Rosa María Paya Acevedo, hija del fallecido Payá Sardiñas, recibió instrucciones en Miami de desempolvar el viejo guion del Proyecto Varela, con el sueño de aprovechar el próximo proceso electoral cubano donde el actual presidente Raúl Castro Ruz, dejará su cargo.

Rosa María reside en Miami como “refugiada política”, aunque visita periódicamente La Habana, donde jamás ha confrontado represiones ni peligros para su vida, incluso conserva la casa familiar en el barrio del Cerro.

En la capital de la mafia terrorista anticubana,  políticos como Marco Rubio, pretenden encaminar la política hacia la isla por los mismos senderos de 58 años de fracaso, arrastrando al presidente Donald Trump a tomar partido por la línea política de la hostilidad y el enfrentamiento, que lejos de perjudicar beneficia a la Revolución, al mostrar la verdadera esencia que siempre caracterizó las agresiones estadounidenses contra el pueblo de Cuba.

Rosa María, ausente de trayectoria como “opositora” en vida de su padre, falta de carisma como líder y quien tras la muerte de su padre negoció visa de “refugiada política” con diplomáticos de la misión de Estados Unidos en La Habana, al prever que ella, su madre y dos hermanos quedarían sin el dinero que mensualmente recibía Payá Sardiñas.

Como moneda de cambio, se comprometió a desarrollar una campaña contra Cuba, culpando a sus autoridades de ser responsables de la muerte de su padre, la cual ocurrió en un accidente automovilístico cuando viajaba por todo el país repartiendo dinero para acciones subversivas, enviado por Esperanza Aguirre del Partido Popular Español.

El auto era conducido por el español Ángel Carromero, juzgado en Cuba delante del embajador de España y el Cónsul General, los que declararon que “el juicio fue transparente y justo y Carromero el culpable por conducir a exceso de velocidad”, situación ratificada por los tribunales españoles.

Estados Unidos ante la ausencia de líderes contrarrevolucionarios jóvenes, apuesta por Rosa María para trasmitir el mensaje de la supuesta existencia de una “oposición” entre la juventud cubana, pero comete un gravísimo error al ser ella residente permanente en Miami y no en Cuba, carecer de prestigio por negociar con la muerte del papá y mantener relaciones amorosas con Orlando Pardo Lazo, cubano que eyaculó encima de la bandera cubana y lo divulgo por Internet.

No obstante, sufragan sus costosos viajes a congresos internacionales, entrevistas con altos dirigentes políticos extranjeros y es asidua visitante a los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, acusado por corrupto, y los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, ambos hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista, prueba de que es una figura fabricada a la carrera para sus campañas contra Cuba.

Desde Estados Unidos creó un supuesto movimiento denominado Cuba Decide, para crear la ilusión de que hay una oposición política en la isla, pero otra vez la falta de quórum y apoyo del pueblo cubano la condenan al fracaso.

El descalabro de la política yanqui contra Cuba está precisamente en no aceptar que el pueblo decidió caminar por un rumbo diferente en 1959 y que ni guerra económica, ni mediática han logrado remover las bases populares de apoyo a la Revolución.

Los cubanos no olvidan los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA, incluida la guerra biológica que tantos muertos ha causado, como fueron los 101 fallecidos en la explosión del buque francés La Coubre, en marzo de 1960, los 73 pasajeros muertos como resultado de las bombas colocadas en un avión cubano en 1976 y menos aún los 158 cubanos que perdieron la vida en 1981, debido a la introducción por la CIA del Dengue Hemorrágico, epidemia que aun afecta a la población.

Las falsas acusaciones de Rosa María sobre inventadas represiones a sus seguidores en Cuba, son replicadas en las redes sociales, hechos que nadie ve, ni comprueba, pero son ampliamente divulgadas para construir situaciones virtuales, por las que en su momento ella tendrá que aclarar ante los tribunales cubanos por ser constitutivas de delito, algo también condenable en los Estados Unidos.

A pesar de las campañas mediáticas, el proceso electoral cubano se completará como siempre, los contrarrevolucionarios que pretendan auto proponerse como delegados de base en el Poder Popular, no tendrán respaldo alguno, primero porque ningún trabaja, son asalariados de Estados Unidos y en segundo lugar porque quien apoya a una potencia extranjera para mantener la guerra económica contra el pueblo sabe que jamás tendrá un solo voto.

La historia se repite unas veces como tragedia y otras como comedia, pero el Proyecto Varela II, irá a parar al mismo basurero.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“¡Los flojos, respeten: los grandes adelante!”

Perseguida política o fabricada política


Por Arthur González.

Realmente es incompresible oír hablar de persecución política, peligros para la vida y otros cuentos que ha sufrido una “opositora” en Cuba y a la vez conocer que vive plácidamente en La Habana haciendo campañas a favor de Estados Unidos; por supuesto que se trata de Rosa María Payá Acevedo.rosa maria payah

Esa joven que ha hecho carrera a costa de la muerte de su padre Oswaldo Payá, fallecido en un accidente de tránsito provocado por el español Ángel Carromero del Partido Popular, al conducir a exceso de velocidad mientras repartía dinero para la contrarrevolución cubana, ahora desea hacer una segunda parte de los chascos que hizo su padre, sin tener presente que esas nunca han sido buenas.

Después del suceso, Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, en entrevista privada con diplomáticos estadounidenses acreditados en la Habana, acordaron orquestar una campaña contra Cuba a cambio de que se les otorgaran visas de refugiados políticos para ellas y dos hijos de Oswaldo, arribaron a Miami con inmediatez inusual por considerar que sus vidas peligraban en la Isla.

Desde su llegada a la capital de la mafia terrorista anticubana, ambas mujeres fueron entrenadas para desarrollar una cruzada mediática contra su patria, viajando por Europa y América Latina con todos los gastos cubiertos por el gobierno estadounidense, pero en España tuvieron un tropiezo fuerte con la justicia, al serles rechazada la acusación contra las autoridades cubanas por carecer de pruebas legales.

No obstante, Rosa María, apadrinada por el senador Marco Rubio y la representante Ileana Ros-Lehtinen, fue obligada a continuar sus falsas acusaciones y al no obtener resultados ha sido enviada a La Habana nuevamente, de donde salió como “perseguida” política supuestamente por “peligrar” su vida.

Sigue leyendo