Una historia repetida.


Por Arthur González.

Si algo tiene abundante Cuba es su historia, cargada de batallas heroicas para alcanzar su independencia del yugo colonial español, la abolición de la esclavitud y lograr la verdadera libertad para poder andar soberana con la frente bien alta, sin el amo del Norte que fabricó el pretexto del hundimiento del acorazado Maine en la rada habanera, para intervenir militarmente en la Isla y arrebatarle el triunfo a los que desde 1868 combatían por su libertad.

Luchas obreras y estudiantiles prosiguieron en la República mediatizada, esa que nació con el grillete de la repugnante Enmienda Platt, apéndice constitucional impuesto por los yanquis en 1901 para mantener el poder político y económico de Cuba. Aquellas luchas dejaron centenares de muertos y muchos héroes que enriquecen la historia del pueblo cubano.

En 1959 los cubanos pudieron saborear la libertad, dejando atrás medio siglo de subordinación a Estados Unidos, pero el costo de mantener esa independencia es muy alto, porque los yanquis no se resisten a perder a esa Cuba, que tanto ambicionan desde los albores del siglo XIX.

Por eso comenzaron sus acciones terroristas, los planes de asesinato a sus líderes, y la guerra económica, comercial, financiera y biológica, con el objetivo de rendir por hambre y enfermedades a un pueblo aguerrido y estoico que se resiste a volver a un pasado oprobioso.

Sin embargo, siempre hay quienes se dejan comprar con el dinero del poderoso vecino del Norte, le creen sus mentiras fabricadas hábilmente para confundir, desilusionar e intentar demostrar que, con el retorno a la subordinación de Washington, todo les irá mejor.

De esos que se cansan y desencantan hay muchos, que hoy rechazan las posiciones patrióticas de la mayoría, criticándoles y acusándolos de politizarlo todo. Por eso aceptan con agrado el incremento de la guerra económica y financiera, el cerco político y carecen del valor suficiente de enfrentarse al poderío yanqui, con tal de no perder un visado, o ser señalados como aliados de la Revolución.

En días pasados el presidente Donald Trump apretó aún más la tuerca de la guerra económica contra Cuba, al suspender abruptamente los viajes de los ciudadanos estadounidenses que visitaban la Isla, respaldados por una licencia del Departamento de Estado, bajo el programa Pueblo a Pueblo, y prohibió la entrada de los cruceros.

Ante tamaña crueldad, algunos artistas que se dejaron llevar por campañas falsas contra Cuba, de supuestas represiones a una marcha de la comunidad LGBTI, liderada por elementos orientados por “diplomáticos” de la embajada yanqui en La Habana, no se han pronunciado contra esas medidas que afectan grandemente a once millones de cubanos.

Aquellos que creyeron lo que las redes sociales manipulaban, calificaron la actuación de los encargados del orden público, como “verdaderamente deprimente y triste”; “absurda y vergonzante”; y “sentir una vergüenza enorme”, ahora hacen silencio ante las medidas tomadas por Trump, aguijoneado por la mafia terrorista anticubana de Miami, algo que sí resulta condenable, absurdo, vergonzoso y criminal.

Cuando dos excelentes actores cubanos, Fernando Echevarría y Jorge Enrique Caballero, se sumaron a la condena de Cuba, mediante un spot por la televisión contra la aplicación total de la Ley aprobada por el presidente Bill Clinton en 1996, bajo el nombre de “Ley para la libertad y solidaridad democrática cubana”, conocida como Ley Helms-Burton, de inmediato surgió desde Miami la crítica de uno de esos que se fueron a la Florida, buscando dinero, fama y aplausos, nombrado Roberto San Martín Pérez, quien declaró que un artista no puede justificar todo lo que pasa en Cuba culpando al bloqueo”.

Ignorante personaje que nunca se ha leído los documentos oficiales de la CIA, ya desclasificados, donde se asegura: “

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre….  Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

En Cuba abundan el honor y la dignidad, algo que puso de manifiesto el cantante Israel Rojas, integrante del famoso dúo Buena Fe, quien respondió al miamense:

Cada cual es dueño de su voz y de sus silencios. Es cierto. Cada cual tiene derecho a escoger sus batallas” … “Tanto Fernando como Jorge Enrique hacen bien. Ponerse del lado de los verdaderos dolientes y no del abusador. No ofenden. No insultan. Oponerse a la Helms-Burton, al bloqueo económico y financiero que nos hace tanto daño, es lo ético, lo martiano”.

Finalizada la guerra por la independencia en 1898 y avanzada la seudo república, también hubo cubanos influenciados por la política yanqui, incluso patriotas y ciertos traidores, vanidosos y logreros.

Ante eso, la Revista Patria y Libertad, creada en 1916 por José de Jesús Pons y Naranjo, hombre de toda la confianza de José Martí, conocido como el Agente General Luis, refiriéndose a la convulsa situación que vivía Cuba a inicios del siglo XX, expuso:

[…] Ante tamaña realidad, lo patriótico es ahora inoportuno y romántico, según se ha dado en calificar con insuperable ignorancia, a cuanto sea noble y desinteresado; pues lo necesario y conveniente es hacer política, aunque se deshaga la Patria, no sirviendo los grandes y las grandezas de la Revolución, sino para adornar vistosamente la arenga atronadora de un orador callejero o el manifiesto vacío de una gavilla de politicastros”.

En otros de sus importantes artículos, alertaba:

“El que tenga el corazón enfermo apartémoslo del camino, de ese camino que es tan solo para los grandes ciudadanos que supieron cumplir con su deber de hombres libres” […] “Si no conseguimos modificar nuestras tendencias atávicas, por la práctica constante de las virtudes cívicas, volveremos a ser esclavos. ¿De quién? Del primer amo que se presente.

En estos tiempos la historia parece repetirse. No en vano alertó Martí:

“¿Y de qué vive el artista sino de los sentimientos de la Patria?”

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La Florida, un lugar de alto peligro para la vida.


Por Arthur González

El estado norteamericano de la Florida es uno de los lugares más peligrosos del hemisferio occidental, debido a la violencia reportada diariamente por la prensa. En cada emisión de los diarios de ese estado, se pueden leer noticias de terror, donde la vida de los ciudadanos no vale nada.

Asaltos en centros comerciales en pleno día, robos en residencias, trifulcas callejeras, muchas de ellas por temas de las drogas, choferes que atacan a otros en las autopistas, agresiones a policías, violaciones de mujeres y asesinatos, son cometidos a cada hora en el llamado Estado del Sol y el más reciente fue la masacre de 17 adolecentes, ocurrida en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, condado Broward, el 14.02.2018, ejecutada por un joven de 19 años con un fusil de asalto.

A pesar de esa alta peligrosidad, el Departamento de Estado ni Donald Trump, no han emitido alertas de seguridad para que los norteamericanos no viajen a ese estado, por correr riesgo su salud y vida, como ha hecho con Cuba, uno de los lugares más seguros del mundo, reconocido por agencias de ONU y por la asociación estadounidense de turoperadores Respect, (Responsible Ethical Cuba Travel).

El 29.09.2017 el Departamento de Estado, emitió una alerta recomendando a los estadounidenses no viajar a Cuba, porque podían correr el riesgo de ser víctimas de los misteriosos “ataques” que dicen haber sufrido 24 diplomáticos y sus familiares en La Habana.

En enero de 2018 reformuló la alerta, donde plantean a los visitantes “reconsiderar” sus viajes a la Isla.

Los estadounidenses tienen prohibido viajar como turistas a Cuba, algo que viola su libertad de movimiento.

Toda esa alharaca forma parte de una Operación diseñada por sus servicios de inteligencia, con el propósito de afectar el turismo, una de las más fuertes fuentes de divisas al país, e incrementar la guerra económica que estableció la Casa Blanca contra la Revolución, desde hace más de medio siglo.

El método de guerra económica es empleado constantemente por Estados Unidos, contra los países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, ejemplos evidentes son Venezuela, Irán, Rusia y Corea del Norte.

La política sucia desarrollada por Estados Unidos es bien conocida y, como muestra de su poderío, aplican sanciones para intentar doblegar a los que no aceptan someterse a las órdenes del dictador de turno en el salón oval de la Casa Blanca.

En Cuba cualquier ciudadano camina por sus calles de día y de noche sin temer ser asesinado, asaltado o violado, la policía no porta armas largas y no existen tiroteos como ocurren en la Florida o Cancún, lugares para los cuales no existen alertas de seguridad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), médicos y autoridades de salud pública estadounidenses, consideran que, desde hace muchos años, las muertes por armas de fuego representan una amenaza a la salud pública en ese país.

Por supuesto, todo tiene una marcado interés político  y de ahí la
la reticencia de las autoridades de Estados Unidos de ver la violencia interna con armas de fuego, como un asunto de salud pública, porque una alerta como la establecida contra Cuba, afectaría la economía de la Florida.

Los datos son ilustrativos y según un estudio de Visit Florida, los turistas gastan aproximadamente 108 mil 800 millones al año en Florida, generando 11 mil 300 millones en impuestos estatales y locales. En un día unos 2,2 millones de visitantes llegan a ese estado y gastan un promedio de 300 millones diarios.

Para tener una idea de la diferencia abismal con Cuba, basta señalar que en la Florida desde el 2016, hay un tiroteo colectivo al año, cuando un hombre mató a 49 personas e hirió a 58 en el Pulse, un club nocturno de Orlando. En 2017 otro hombre armado asesinó a cinco personas e hirió a seis, en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood.

De acuerdo con informaciones reportadas por los CDC, posterior a la señalada masacre en Orlando, la relación de muertes por armas de fuego en la Florida, aumentó de 11,5 por cada 100 mil floridanos en el 2014 a 12,6 por cada 100 mil en el 2016.

El Departamento de Salud de la Florida reportó recientemente que las armas de fuego están entre las tres primeras causas de muerte, en personas de entre 10 y 34 años, en los años 2013, 2014 y 2015. Solo en 2016 hubo 38 mil 551 muertes por armas de fuego en Estados Unidos, algo que jamás sucede en Cuba.

Otro lugar para el que tampoco existen alertas de seguridad es el balneario mexicano de Cancún, muy frecuentado por estadounidenses y con varias cadenas de hoteles propiedad de empresas de Estados Unidos.

Pero a diferencia del Departamento de Estado, la Secretaría de Relaciones Exteriores de Alemania, publicó una advertencia de viaje para los alemanes que deseen visitar Cancún, donde recomiendan no quedarse durante las noches en la zona del centro, ya que “recientemente se han producido varios enfrentamientos violentos”, y añaden:

“En muchas regiones de México, hay conflictos armados entre las fuerzas de seguridad del estado y el crimen organizado, el número de crímenes violentos está aumentando, al igual que la violencia contra las mujeres, en particular en las regiones turísticas”.

Esa es la prueba de la doble moral yanqui y su marca pretensión de dañar la economía cubana, pero el turismo a la Isla crece porque la verdad prevalece y como dijera José Martí:

“Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa”.