Comprobada la farsa


Por Arthur González.

Si por casualidad quedaba alguna persona en este mundo que se creyó la historia sobre la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas, contada por su hija Rosa María Payá Acevedo, en la que culpó sin pruebas al gobierno cubano, con su presencia nuevamente en la Habana confirmó su gran mentira.

rosa maria aznar

Rosa María con Jose María Aznar

Ella arribó a La Habana el domingo 28 de febrero, acompañada de la diputada mexicana Cecilia Romero, del Partido Acción Nacional (PAN), en evidente intento por buscar respaldo político, cuando en Cuba no hay desaparecidos y mucho menos personas asesinadas por tener ideas diferentes.

Desde la muerte de su padre, producto de un accidente de tránsito provocado por el exceso de velocidad con que conducía el español del Partido Popular, Ángel Carromero, en el auto donde viajaba junto a Payá, otro contrarrevolucionario nombrado Harold Cepero y un joven sueco, Rosa María en contubernio con la derecha de Estados Unidos y sus agencias de inteligencia, ha sido enviada a varios países de Europa y hasta el Parlamento europeo, con el propósito de responsabilizar a Cuba con el hecho.

La estrategia quedó truncada al no aceptar las autoridades judiciales españolas su denuncia por carecer de pruebas, algo que paralizó también su demanda de una investigación independiente ante el Parlamento europeo. No obstante, ha continuado con su leyenda siguiendo el principio hitleriano de que una mentira repetida muchas veces se llega a convertir en verdad.

Pero lo que dejó al desnudo sus calumnias de que era “una perseguida política y que su vida y la de sus familiares más cercanos corría peligro”, es precisamente su regreso a La Habana para celebrar una misa por el aniversario del fallecimiento de su padre.

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El arribo a la tierra prometida.


Arthur González.

El diplodisidente cubano Darsi Ferrer, arribó el pasado viernes 29 de junio del 2012 a la ciudad de Miami y de ahí a la ciudad de Chattanooga, en el estado de Tennessee, para reunirse con la esposa e hijo, donde fueron ubicados por las autoridades norteamericanas al habérsele otorgado la categoría de “refugiado político”, como parte de un programa politizado para tratar de dar una imagen distorsionada de la realidad cubana. Sigue leyendo