Cuba, el viejo sueño yanqui


Por Arthur González.

Sin resignarse a ver a Cuba soberana e independiente, el gobierno de Estados Unidos insiste en diseñar planes y operaciones para derrocar a la Revolución socialista, pues no permiten el libre pensamiento y autodeterminación de todo un pueblo.

La Historia comenzó antes del triunfo de Fidel Castro, lo que trataron de impedir apoyando al dictador Fulgencio Batista, a pesar de llegar al poder mediante un golpe militar que pisoteó la constitución de 1940.

En diciembre de 1958 en reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA Allen Dulles, afirmaron: “Hay que impedir la victoria de Castro”.

Al no poderlo ejecutar, Estados Unidos y la CIA iniciaron su trabajo sucio en el mismo 1959, para retrotraer el proceso revolucionario popular e incluso durante la visita no oficial de Fidel a Estados Unidos en el mes de abril, un alto funcionario de la CIA se entrevistó con Castro, en el Hotel Statler Hilton de New York.

En dicha reunión, el oficial Gerry Droller, alias Frank Bender, quien participó en 1961 en la invasión por Bahía de Cochinos, insistió en convencer a Fidel sobre los riesgos del comunismo internacional, proponiéndole establecer un canal secreto de comunicación para intercambiar información sobre movimientos comunistas. Un mes después la Estación Local de la CIA en la Habana intentó activar el canal, pero nunca recibieron respuesta.

En la década de los años 60, la CIA pone en marcha el primer plan de acciones encubiertas para destruir a la Revolución, creó organizaciones contrarrevolucionarias, actos de violencia, acciones terroristas con el empleo de explosivos, armas de alto calibre y la organización de un ejército ilegal con casi 5 mil personas en las montañas de la zona central de Cuba, quienes asesinaron a cientos de campesinos y sus familiares, maestros y alfabetizadores civiles.

Operaciones psicológicas para sembrar el terror al comunismo se ejecutaron masivamente para sacar del país a profesionales, técnicos y especialistas, incluso a niños mediante la tenebrosa Operación Peter Pan.

Los integrantes de la invasión mercenaria en abril de 1961, se rindieron al ejército cubano y sus milicias revolucionarias, apenas 70 horas después del desembarco, lo que demostró hasta donde eran capaces de llegar los yanquis en su sueño de apoderarse nuevamente de la Isla.

La Operación Mangosta aprobada en 1962, inició el camino de la guerra económica, comercial y financiera para ahogar el proceso revolucionario, cortándole a Cuba sus relaciones diplomáticas, comerciales y financieras con América Latina y Europa Occidental, pero la unidad del pueblo y su resistencia frustraron las ambiciones yanquis.

Los años 70 dieron nuevas esperanzas a Estados Unidos respecto a su obsesión de ver a Cuba en sus brazos, si minaban desde adentro a los países socialistas, lo que cortaría el apoyo comercial y financiero de la Revolución.

Estados Unidos y la CIA trabajaron en desmontar el socialismo en Europa y salieron a flote las políticas de “tendido de puentes” y el cambio a través de la “aproximación”, doctrina desplegada por Zbigniew Brzezinski, durante la administración de James Carter, quien aseguraba:

La distensión es necesaria para ir transformando paulatinamente el status de los países de Europa del Este”.

Los sectores seleccionados inicialmente fueron el intelectual y el de la juventud.

Cuba también recibió parte de esa doctrina, pero no les dio resultado, a pesar de los múltiples intentos de captar adeptos en importantes ramas de la sociedad. Un hecho significativo para desplegar esa política fue la apertura de la Sección de Estados Unidos en La Habana.

En ese período la CIA creó organizaciones de corte terrorista, que actuaron contra embajadas cubanas, oficinas comerciales e incluso volaron buques mercantes y un avión civil en pleno vuelo.

Los años 80 se inician con mayores acciones contra el socialismo con el diseño del Programa Democracia, de Ronald Reagan.

En Cuba, inician sus trasmisiones la Radio y la Tv Martí con programaciones subversivas y nace la Fundación Nacional Cubano Americana, como intento por desvirtuar que los yanquis son los padres del conflicto con la Revolución. Se estimularon las salidas ilegales y la entrada violenta en sedes diplomáticas.

Ante el aumento de esa táctica enemiga, Cuba decide abrir el puerto del Mariel para aquellos que desearan emigrar hacia Estados Unidos.

La CIA fabricó grupúsculos para acusar a La Habana de “violar” los derechos humanos, comienzan acciones subversivas de mayor complejidad, e incluso el reclutamiento masivo de cubanos en las principales instituciones gubernamentales, obligando al gobierno cubano a denunciar 27 agentes de la CIA, pero que realmente trabajaban para la Seguridad del Estado.

Los 90 nacen con el envalentonamiento de los yanquis al ver caer el socialismo en Europa y mantienen su vieja aspiración de que Cuba siguiera el mismo camino.

Muchos diplomáticos occidentales solicitaron prorroga en la Habana, con la ilusión de disfrutar la vuelta de Cuba al capitalismo, regresaron frustrados ante la resistencia estoica de los cubanos a su socialismo.

Desde su Sección de Intereses, la CIA y el Departamento de Estado organizaron clases de desobediencia civil para sus asalariados, en centros ilegales creados para tales fines. Incitaron falsas huelgas de hambre, ayunos, provocaciones en la vía pública y constantes denuncias de inexistentes violaciones de derechos humanos.

La guerra económica se recrudeció con las leyes Torricelli y Helms-Burton, esta última aprobada por un presidente timorato atrapado por la mafia terrorista y asesina de Miami.

El tema migratorio volvió a ensombrecer la política yanqui, viéndose obligados a firmar un nuevo acuerdo con Cuba.

Acciones terroristas contra hoteles de la capital, marcaron la actuación de la mafia de Miami y la CIA en esos años.

Con su falta de realismo, la CIA aseguraba en junio 2001:

“Existe una oportunidad mejor que nunca, para que Fidel Castro caiga en los próximos años […] Cuando las condiciones se deterioren más, es posible que los incidentes violentos se extiendan por la creciente frustración popular, ante los cortes de electricidad, dificultades del transporte y escasez de alimentos…”

Volvieron a quedarse con las ganas. No obstante, persisten en apretarle el cuello a los cubanos, pues no conciben el nivel de resistencia y su unidad.

La enfermedad de Fidel Castro y la total estabilidad del país desboronaron los pronósticos de la CIA. Decenas de periodistas y otros de sus colaboradores fueron enviados a la Isla para comprobar que pasaba, y las razones de la total tranquilidad ciudadana. Su muerte tampoco removió el apoyo al proceso revolucionario y menos aún el cambio generacional de los gobernantes.

El tendido de puente de la edulcorada estratégica de Barack Obama para desmontar el socialismo, no alcanzó los resultados planificados y de ahí el brusco giro de la actual política anticubana de la Casa Blanca, al regresar a la guerra fría, el recrudecimiento de la guerra económica y financiera, más la amenaza de una agresión militar, errores que ya cometieron 10 administraciones anteriores sin alcázar sus objetivos.

Los yanquis tienen que aprender que con el pueblo cubano la tarea es bien distinta y ya deberían saber que su victoria contra sus políticas imperiales está en lo que aseguró José Martí:

“El secreto del éxito es dedicarse por entero a un fin”.

Anuncios

Estados Unidos, un imperio sin careta.


Por Arthur González.

Con la designación del ex director de la CIA Mike Pompeo, como nuevo Secretario de Estado, el imperio yanqui se quitó la careta y ahora continuará su intervención en los asuntos internos de otros países, sin ningún tipo de afeites.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se siente como el gran emperador romano, demostrándolo con sus métodos de dirección que desprecia hasta sus propios colaboradores, a quienes ni siquiera cita para despedirlos como hizo con el secretario de Estado Rex Tillerson, quien se dice lo conoció por el tuit del presidente.

A partir de este momento la CIA hará lo que se le antoje, incluso en países aliados como actualmente hacen en el espionaje de las telecomunicaciones y las redes sociales, por donde controlan a presidentes, senadores, ministros, partidos políticos y a cuanta persona se les antoje.

Sobre Gina Haspel, nueva directora de la tenebrosa agencia de inteligencia, se señalan antecedes como el programa de torturas implementado durante el gobierno de George W. Bush; su responsabilidad en las ejecutadas en las cárceles clandestinas de Tailandia, donde los prisioneros fueron sometidos al ahogamiento simulado y otros martirios, algo que para algunos resulta sorprendente.

La actual directora no es una excepción, porque la CIA desde su fundación en 1947 se especializó en acciones similares y su primer director, Allen W. Dulles, marcó la dirección por la que aun transitan sus especialistas en acciones encubiertas.

Nadie debe olvidar los golpes de Estado ejecutados con apoyo de la CIA en los años 40, 50, 60, 70 y 80, contra Ecuador (1947), Perú (1948), Cuba (1952), Guatemala (1954), Colombia, Paraguay (1954), Brasil (1954 y 1964), Argentina (1955 y 1966), Uruguay (1967) y Chile (1973).

Las invasiones a República Dominicana y Panamá, contaron con el apoyo total de la CIA para derrocar gobiernos “no aceptados” por Washington.

Qué decir de la Operación Cóndor (1975-1983), causante del asesinato de miles de jóvenes latinoamericanos, donde la tortura y desapariciones de personas eran cotidianas, solo por tener ideas diferentes y desear vivir en libertad y democracia.

Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina sufrieron los embates de esa Operación de la CIA y muchos todavía buscan nietos robados en sus cárceles clandestinas y vendidos como mercancías.

Dónde dejar el proceso del Irán-Contra en 1982 para derrocar el gobierno sandinista de Nicaragua, la invasión a Granda en 1983 y a Panamá en 1989, con miles de muertos a manos de los yanquis.

Más reciente están la intervención “democrática” en Haití en 1994 y 2004 y los planes de Acción Encubierta contra la revolución bolivariana en Venezuela, con objetivos similares a los que tienen contra Cuba.

La lista de actividades de la CIA es infinita, incluyen el complot del magnicidio al presidente J.F. Kennedy; la guerra de Viet Nam; el derrumbe de las Torres Gemelas como pretexto para iniciar le invasión a Afganistán; la campaña de las supuestas armas químicas en Irak que les permitió invadir ese país; el asesinato del presidente de Libia y la invasión a ese estado soberano; así como la guerra sufragada contra Siria.

Contra Cuba, desde marzo de 1960 no han dejado de realizar actos terroristas bajo sus planes de Acciones Encubiertas, todos aprobados por los presidentes de turno en la Casa Blanca, como fue la voladura del buque francés La Coubre, aquel fatídico 4 de marzo de 1960 donde murieron despedazados 101 trabajadores del puerto, más un indeterminado número de desaparecidos, acto que inició el inventario de atrocidades que aún resiste el pueblo cubano.

La lista incluye el asesinato de campesinos, maestros voluntarios, alfabetizadores, sin olvidar los cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, reconocidos por la Comisión Church ante el Comité Selecto del Senado de Estados Unidos.

La CIA puso en práctica la execrable Operación Mangosta, para sembrar el terror y el descontento en Cuba, instaurando la tristemente célebre Operación Peter Pan, mediante la cual sacaron de la isla a 14 mil 38 niños, sin sus padres, y la criminal Guerra Económica, que pretende matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo.

A ello se suman la guerra biológica de la CIA contra Cuba, lo que constituye un delito de lesa humanidad, con la introducción de virus y gérmenes fabricados en sus laboratorios en Fort Detrick, entre ellos la fiebre porcina africana; el moho azul del tabaco; la roya y el carbón contra la caña de azúcar; la tristeza del cítrico; la broca del café; el dengue hemorrágico que en su primera aparición costó la vida de 158 personas, de ellos 101 niños.

Igualmente, han introducido el virus de SNB que produce la enfermedad Seudodermatosis Nodular Bovina; la conjuntivitis hemorrágica, detectada 4 meses posterior al dengue hemorrágico, y según testimonio de la Oficina Sanitaria Panamericana dicha epidemia nunca había estado presente en este hemisferio.

Otras enfermedades introducidas en Cuba son:

La enfermedad de New Castle, que afectó la producción de huevos y carne de aves; el Herpes Virus MUB, que produce lesiones ulcerativas en ubres de las vacas e impide la producción de leche; la Sigatoka Negra contra el plátano, algo que no se había reportado antes en Cuba; virus de la EHVC provocador de la hemorragia viral de los conejos; el Thrips-Palmi-Karmy, hasta ese momento exótico en territorio cubano que afecta las cosechas de la papa y otros cultivos.

Por tanto, nada de asombro con la nueva directora de la CIA, una más que cargará sobre su conciencia la muerte y enfermedades causadas por sus planes de subversión contra aquellos países que se ponen decididamente a la política imperial de Estados Unidos.

Ante eso, no olvidar lo expresado por José Martí:

“Cuando los imperios llegan a la cumbre de su prosperidad, están al borde del precipicio que los devora”.

 

 

 

 

 

Reconoce Departamento de Estado política hacia Cuba


Arthur González

Roberta JacobsonRoberta Jacobson, Secretaria Adjunta de Estados Unidos le confesó al presidente de Uruguay José Mujica, de visita oficial en Estados Unidos, que “es muy importante que se pueda cambiar la perspectiva de los cubanos sobre los americanos y viceversa”. Sigue leyendo