El Gobierno de Colombia se lamenta, pero los cubanos también.


Por Arthur González.

El Gobierno de Colombia a través de su Cancillería, emitió un comunicado el pasado 7 de marzo del 2018, lamentando la no admisión en Cuba del ex presidente Andrés Pastrana, quien pretendía participar en una provocación organizada por la mafia terrorista anticubana radica en Miami, consistente en recibir un inventado premio, que el pasado 2017 ya habían intentado ejecutar con la presencia del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Lastimosamente el Gobierno colombiano con ese gesto dio un espaldarazo a la política anticubana, sin tomar en cuenta que Colombia tampoco permite la entrada de extranjeros a su territorio para realizar ese tipo de acciones.

Peor aún, la cancillería de Colombia cierra los ojos ante las angustias que sufren muchos cubanos, para poder reunirse con sus familiares más cercanos residentes en Estados Unidos, los que tienen que hacer largas filas en las afuera del consulado colombiano en La Habana, e incluso hasta dormir en la calle, para alcanzar un turno a fin de presentar su solicitud de visa temporal y después esperar semanas para obtener la respuesta, la cual puede ser negativa.

Desde el pasado año 2017 el Departamento de Estado yanqui retiró todo el personal del consulado en La Habana y trasladó la atención de los cubanos a Colombia para visas de reunificación familiar, obligando a los aspirantes a viajar a Bogotá para las entrevistas en el consulado estadounidense.

A eso súmesele los requisitos que pide la cancillería colombiana para otorgar la visa, que van desde una cuenta bancaria en moneda dura, hasta información personal, algo que no exigen para los visitantes de otras nacionalidades, y hacen más difícil los trámites de los cubanos.

¿Por qué la Cancillería no asigna más personal a su consulado en La Habana, para agilizar los trámites que Estados Unidos impuso al seleccionar a Colombia como el país donde su embajada atenderá los casos de Cuba?

¿No le preocupa a Colombia que cientos de cubanos tengan que sufrir las consecuencias de una operación diseñada por los servicios de inteligencia de EE.UU., para afectar las frágiles relaciones diplomáticas con Cuba?

Evidentemente el Departamento de Estado presionó al gobierno colombiano para que se pronunciara a favor del provocador Andrés Pastrana, quien sí fue alertado por el consulado cubano de que no sería admitido en Cuba para ejecutar actos contra el estado, y menos aun portando un visado de turista, que internacionalmente es solo para actividades de placer y recreo.

El comunicado del Gobierno de Colombia expresa que “lamenta que sucedan este tipo de incidentes a colombianos que han sido amigos de países cercanos a nuestra nación”, lo cual es realmente hipócrita, pues quien tendría que asegurar eso es Cuba que es el país atacado, a pesar de la buena voluntad demostrada por años para que Colombia lograra un acuerdo de paz con la guerrilla.

Cuba es víctima, desde hace más de medio siglo, de una hostilidad permanente desde Estados Unidos, que va desde actos terroristas causantes de miles de muertos inocentes, invasiones militares, guerra económica y financiera, guerra biológica y mediática, unido a planes de asesinato a sus dirigentes, todo recogido en documentos hoy desclasificados que comprueban las verdaderas intenciones de Washington.

Los actores de ese terrorismo residen plácidamente en Estados Unidos y viajan libremente por Latinoamérica, incluso algunos han ingresado a Colombia sin confrontar problemas.

Antes de señalar al Gobierno de Cuba, Colombia debió pedirle disculpas por los actos que pretendía ejecutar el ex presidente Pastrana, a favor de la mafia terrorista anticubana de Miami, acciones que no se corresponde con las leyes internacionales y menos entre países que sostienen relaciones diplomáticas plenas.

Cuba es soberana e independiente y su pueblo no permitirá jamás provocaciones fabricadas en Estados Unidos, experiencia le sobra en el enfrentamiento a ese tipo de operaciones y más vale que aquellos que aceptan dinero y favores de los yanquis lo tenga siempre en cuenta.

Por eso José Martí afirmó:

“Cree mal quien cree que cobra por unos dineros el derecho de ser descortés”

 

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El papelazo de Rosa María Payá


Por Arthur González.

¿Se han preguntado alguna vez cómo una perseguida política puede entrar y salir al país donde supuestamente su vida corre peligro, sin tener el menor problema? La respuesta es fácil, porque es falso que sea perseguida.

Ese el caso de Rosa María Payá, quien, al morir su padre, se lanzó a los brazos de diplomáticos yanquis acreditados en La Habana y en una entrevista privada, aceptó iniciar una campaña mediática contra el gobierno cubano. A cambio recibiría una visa del programa de “refugiados políticos” que tiene Estados Unidos para Cuba.

Así arribó a Miami y de inmediato fue llevada ante los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart, los que dieron su visto bueno para presentársela al Senador Marco Rubio, iniciándose un proceso de preparación con vistas a su lanzamiento al exterior, como muestra de “la juventud opositora al régimen de Castro”.

Esa es la historia del por qué fue enviada a varios países de Europa y de América Latina, donde la recibieron ex presidentes y altos funcionarios, por orden de las embajadas de Estados Unidos, con el propósito de fabricarle una imagen internacional.

De esa forma la nombraron presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RedLat), para respaldar sus actividades contra Cuba, orientadas y financiadas por EE.UU.

La NED, Fundación Nacional para la Democracia, es una de las vías por donde Rosa María es financiada, organización creada para enmascarar las actividades de la CIA, aprobada el 18 de noviembre de 1983, con un presupuesto inicial de 31,3 millones de dólares, fondos insertados en el presupuesto del Departamento de Estado.

Para que no queden dudas de quien sufraga los actos provocativos de Rosa María, basta decir que la NED, es un proyecto que da continuidad a las acciones secretas de la CIA, específicamente las denominadas operaciones de acción política, elemento básico en la estrategia de dominación y recolonización trazada por Estados Unidos.

Allen Weinstein, historiador y primer presidente de la NED, declaró en 1991:

Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”.

Varias figuras históricas de las acciones clandestinas de la CIA, han sido miembros del Consejo Administrativo o de la dirección de la NED, entre ellos Otto Reich, John Negroponte, Henry Cisneros y Elliot Abrams

La más reciente provocación montada desde Miami contra el proceso eleccionario cubano, es el inventado Premio Oswaldo Payá, que Rosa María otorgó el 2017 a Luis Almagro, secretario general de la OEA, para entregárselo en La Habana, pero este no asistió.

Ahora, en un segundo intento por crear una acción política con respaldo mediático de la prensa al servicio de Estados Unidos, amplió el premio a varios ex presidentes latinoamericanos, con la intención de enturbiar las relaciones diplomáticas de Cuba con los gobiernos de esos ex mandatarios y las próximas elecciones en la Isla.

Los primeros que se prestaron para el show mediático fueron los ex presidentes de Colombia y de Bolivia, Andrés Pastrana y Jorge Quiroga, quienes a pesar de ser advertidos de que no serían aceptados en La Habana, viajaron el 07.03.2018.

Al arribar al aeropuerto internacional, y antes de cruzar la frontera, fueron informados que serían reembarcados en el mismo avión en el que llegaron, por no ser aceptados en el país.

Rápidamente, se desencadenó el plan propagandístico preparado para crear la imagen de que habían sido detenidos y expulsados.

Solo un tonto puede creerse la historieta montada, y precisamente esos dos ex presidentes conocen que ningún país soberano acepta que un extranjero se presente en otro para ejecutar actos contra el orden interno y menos cuando el patrocinador de la acción es Estados Unidos.

La “perseguida política”, que nunca lo ha sido, se quedó nuevamente con las ganas de protagonizar el espectáculo, pues no contó con la presencia de nadie y Cuba con toda la experiencia acumulada, denunció rápidamente la patraña, al aportar los elementos necesarios para poner al descubierto las pretensiones de esa “refugiada” que mantiene casa en La Habana y a la vez cobra un salario en Estados Unidos por su estatus migratorio, sin poder demostrar ante la opinión pública norteamericana, que su vida corre peligro en el país que supuestamente abandonó por tal motivo.

Rosa María quiso bailar donde nació la rumba y solo logró hacer un papelazo al cogerse la nariz con la puerta, porque en Cuba no puede engañar a nadie con sus mentiras.

Sus vecinos la ven entrar y salir de la casa de su padre, sin contratiempos, hace su vida habitual, contacta con otros asalariados y disfruta de las comidas y bebidas cubanas, sin ser molestada.

Si el resto de los expresidentes convocados por ella, como Nicolás Barletta y Mireya Moscoso, de Panamá; José María Aznar y Felipe González, de España; Belisario Betancur, César Gaviria y Álvaro Uribe, de Colombia; los mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox; Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón y Laura Chinchilla, de Costa Rica; Alfredo Cristiani, del Salvador; el argentino Fernando de la Rúa; Osvaldo Hurtado del Ecuador;  y Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti de Uruguay; desean darse un salto a La Habana, ya saben que seguirán el mismo camino que Pastrana y Quiroga, del avión al salón de protocolo y de ahí nuevamente al avión.

A jugar a otro lado, porque a Cuba se respeta. No exijan lo que no cumplen en sus propios países, donde para llegar primeramente hay que hacer largas filas ante los consulados, rellenar amplios formularios, presentar cuentas bancarias y títulos de propiedades, una carta de invitación y, además, el pago de varias decenas de dólares por una visa que no permite realizar actos hostiles contra el país ni contra terceros.

Ante inventos y falsedades como estas, recordamos a José Martí cuando dijo:

“De medios artificiales solo nacen raquíticos productos”.

 

Rosa María Payá un símbolo de anexionismo yanqui.


Por Arthur González.

Quienes desconocen la historia de Cuba y su anti imperialismo, pecan. Ese es el caso de Rosa María Paya Acevedo, joven que cambió su amor paternal por el dinero de los que quieren ver a su país sometido, especialmente los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami y la ultra derecha estadounidense.

Su padre ingeniero electro mecánico, siempre trabajó para el gobierno revolucionario, a pesar de ser cabeza del Movimiento Cristiano de Liberación, grupúsculo contrarrevolucionario al servicio de Estados Unidos, quien murió en un accidente de tránsito cuando viajaba junto al español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular y el sueco Jens Aron Modig, miembro del Partido Socialcristiano sueco.

El auto fue rentado por Carromero, amante de conducir a exceso de velocidad, y por eso se salió de la carretera cuando se dirigía a la ciudad de Bayamo, provincia oriental Granma, estrellándose contra un árbol, muriendo Payá y el también “disidente” Harold Cepero.

El motivo del viaje era repartir 4 mil 500 dólares enviados por Esperanza Aguirre del PP, destinados a crear grupos políticos juveniles en Cuba.

Posteriormente, Rosa María contactó con diplomáticos estadounidenses en La Habana y aceptó fabricar una versión falsa de la muerte del padre acusando a la Revolución, a cambio de ser beneficiada con un visado de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos.

Al llegar a Miami fue llevada de inmediato ante Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y el senador Marco Rubio, encargados de tejer la versión deseada de los hechos y fabricarle una imagen internacional, con el propósito de convertirla en una “líder juvenil” contra la Revolución.

Fue así como pudo visitar varios países latinoamericanos y ser recibida por presidentes y altos funcionarios gubernamentales, además de asistir al Parlamento europeo y ser atendida por representantes de partidos de derecha, como parte del diseño construido por Estados Unidos.

Para darle cierta relevancia que justificara sus viajes, le crearon el cargo de presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, permitiéndole recorrer parte de Europa y América Latina, cumpliendo el plan de trabajo trazado por especialistas yanquis en guerra psicológica y subversión.

Pero en la era de Internet es imposible ocultad la verdad y confundir a millones de personas que ven a diario sus estrechos vínculos con personajes de la mafia terrorista anticubana y políticos ultraderechistas, que responden a las órdenes del Departamento de Estado y la CIA.

Entre ellos está Luis Almagro, secretario general de la desprestigiada OEA, José María Aznar, ex presidente español al servicio de Estados Unidos y de Miami, Felipe González, viejo agente de la CIA denunciado por Alfredo Grimaldos, en su libro “La CIA en España”; la ex presidenta de Panamá Mireya Moscoso, quien liberó al asesino terrorista Luis Posada Carriles, autor de la voladora de un avión civil cubano donde murieron 73 personas, autor de actos terroristas en hoteles cubanos y miembro del equipo que planeaba asesinar a Fidel Castro durante un acto en la universidad de Panamá, y otros personajes con similares currículos.

Si esa es la persona que pretende que los jóvenes cubanos y el pueblo en general, la apoye para desmontar el socialismo, de antemano tiene garantizado el repudio total, porque la sangre inocente derramada no se le olvida a ninguno de los millones de cubanos dignos.

Para manchar aún más la imagen de Rosa María, le han orientado entregar un inventado premio con el nombre de Payá Sardiñas, a casi treinta exjefes de Estado y de Gobierno, bajo el pretexto de la falsa defensa de la democracia en la región.

Con solo leer sus nombres ya tienen asegurado el rechazo de millones de personas, pues todos poseen una larga historia cargada de acciones repudiables. Entre esos “galardonados” figuran:

Los expresidentes de Panamá Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso; José María Aznar y Felipe González, de España; Belisario Betancur, Andrés Pastrana, César Gaviria y Álvaro Uribe de Colombia; los mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox;
Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón y Laura Chinchilla de Costa Rica; del Salvador Alfredo Cristiani; el argentino Fernando de la Rúa; Osvaldo Hurtado de Ecuador; Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti de Uruguay y de Bolivia Jorge Quiroga.

Como muestra de que son los yanquis quienes están tras la medida subversiva contra la Revolución cubana, aparecen como la cara visible de la idea, el dueño del reaccionario Diario Las Américas y el también venezolano Nelson Mezerhane.

Para los entendidos en la sucia política yanqui y conocedores de sus lacayos, no hay necesidad de más explicaciones, pues una joven cubana sin aval de ningún tipo, no es aceptada en esos ambientes, a no ser por indicaciones del Departamento de Estado, quien dirige el ministerio de colonias que conforman los funcionarios antes mencionados.

Estados Unidos nunca ha logrado obtener resultados en sus planes contra Cuba, precisamente porque no tiene personas con prestigio ni reconocimiento social, pero no hacen caso a sus propios diplomáticos en La Habana, cuando remiten a Washington informes secretos, donde afirman:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan impacto en los cubanos de a pie. Las encuestas informales que hacemos entre solicitantes de visas y refugiados, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas”.

Los yanquis no cesan de errar con el pueblo cubano, pues no obstante padecer una guerra económica, unida a la mediática, mantiene la unidad a sus ideas y a su independencia, porque como dijera José Martí:

“El pueblo está hecho de hombres que resisten y hombres que empujan”.