Vieja historia de fracasos.


Por Arthur González.

La derrota de la invasión mercenaria a Cuba por Bahía de Cochinos en abril de 1961, la asumió el Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, a pesar de que su actor principal fue el Director de la CIA Allen Dulles, quien le aseguró al Presidente Dwight Eisenhower y al propio Kennedy, que el pueblo cubano esperaba con ansiedad que Estados Unidos “los salvara del Castrismo”.

El resultado de esa invasión fue catastrófico y los “valientes” brigadistas, se rindieron a las fuerzas cubanas que defendieron con los dientes su independencia y soberanía, en solo 67 horas. Parece que con los años aquellos “valientes” olvidaron sus lágrimas y las frases que no dejaban de repetir ante los milicianos: “nos engañaron” y “solo somos cocineros”.

Por la desinformación de la CIA al Presidente JFK, fue sustituido el viejo zorro Allen Dulles, quien dirigía la tenebrosa Agencia de Inteligencia desde 1953. Junto con él se fueron el jefe de planes especiales y otros altos funcionarios.

58 años después, el mismo 17 de abril, pero de 2019, el anciano John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, anunció las nuevas sanciones que impondrá su gobierno a los viajes de sus ciudadanos a Cuba y los nuevos límites a las remesas que reciben los cubanos de sus familiares y amigos en Estados Unidos.

Esas crueles medidas de lesa humanidad, las informó ante los mercenarios que fueron derrocados en las arenas de Playa Girón, situación que avizora para tales medidas, la misma suerte que tuvieron los auto proclamados “luchadores por la libertad”, cuando llorando se rindieron ante las fuerzas revolucionarias cubanas.

Las sanciones que reflejan el desespero de los imperialistas por acabar con la Revolución socialista, ante 60 años de permanentes fracasos. Esas mismas acciones las ejecutó George W. Bush en 2004 y no tuvieron el más mínimo éxito, a pesar de que Cuba perdió más del 85 % de su comercio exterior ante la caída del socialismo en Europa.

Como toda familia unida, el pueblo cubano ante la crisis provocada por los yanquis, resiste y busca soluciones creativas para continuar adelante, a pesar de las penurias que causan la guerra económica y financiera, actitud que los norteamericanos no comprenden pues ellos ante una guerra como la impuesta contra Cuba y Venezuela, se lanzarían a las calles porque no pueden vivir con limitaciones comerciales y de consumo.

Para hacer valer su prepotencia imperial ante el mundo, el Departamento del Tesoro también suspenderá la autorización emitida por Obama, para que compañías y bancos cubanos realicen transacciones en terceros países y que indirectamente se ejecutan a través del sistema bancario estadounidense.

Si eso se llama democracia, permitir el libre pensamiento, respetar los derechos humanos y la igualdad entre las personas, nos quedamos con el socialismo cubano que no intenta atropellar a otros, por el contrario, ayuda a los desposeídos a leer, escribir y contar, brinda salud y cultura, aspectos que no soportan los yanquis porque ellos solo llevan muerte y destrucción al mundo con sus guerras de rapiñas.

Una prueba palpable de que Estados Unidos era el dueño y dictador omnipotente de la economía cubana antes de 1959, son las entidades contempladas en las listas negras publicadas recientemente, donde prohíben a los estadounidenses comprar hasta un sencillo refresco de cola hecho en Cuba.

En dicho listado aparecen centros comerciales, hoteles, restaurantes, fábricas, bancos, aseguradoras, empresas de servicios, minas, tierras agrícolas, centrales azucareros, escuelas, hospitales, playas, marinas, puertos, aeropuertos, edificios de apartamentos, clubs nocturnos y otros centros recreativos, rones y cervezas.

El recrudecimiento de las sanciones contra el pueblo cubano afecta a empresas europeas, asiáticas y latinoamericanas, por lo cual la Unión Europea, con España a la cabeza, y Canadá, aseguran que no reconocerán las sentencias que puedan dictarse en tribunales de Estados Unidos, contra intereses europeos o canadienses en Cuba, a partir de la decisión de reactivar totalmente la execrable Ley Helms-Burton, que permite acusar ante las cortes federales yanquis a las empresas extranjeras que operan en la Isla.

La Unión Europea y Canadá declararon que la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales contra Cuba son contrarias al Derecho internacional y trabajarán unidos para proteger los intereses de sus empresas y compañías, según expresaron Federica Mogherini, Alta Representante de Política Exterior de la UE, la Comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, la Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland y la Ministra portavoz del Gobierno español, Isabel Celaá.

Todos recalcan que, si Estados Unidos sanciona a sus compañías, llevaran el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), como pretendieron hacer en 1996, cuando el Presidente Bill Clinton aprobó la mencionada Ley, bajo las presiones políticas de la mafia terrorista anticubana de Miami, situación que lo obligó a posponer cada 6 meses la aplicación del Título III.

La suerte está echada y el mundo seguirá condenando la actitud imperialista de Estados Unidos. La actual controversia de Trump con Europa puede traerle graves consecuencias y restar apoyo a otros proyectos yanquis que le descontará protagonismo en este mundo, del que se creen dueños y señores. Veremos si con ese fracaso la actual directora de la CIA también es defenestrada.

Los cubanos pasarán momentos difíciles, pero los unirá aún más el rechazo y odio a los yanquis, para impedir que nuevamente se apoderen de la Antilla Mayor, como deseaba desde 1823 el ex Presidente Thomas Jefferson, cuando reiteró:

“Yo confieso, con toda sinceridad, que siempre consideré a Cuba como la adición más interesante que pudiera hacerse a nuestro sistema de estados”.

Lo mismo pensaba el entonces Secretario de Estado, John Quincy Adams:

“Por su ubicación geográfica, Cuba y Puerto Rico constituyen apéndices naturales de Estados Unidos”.

Siempre tenemos que recordar la advertencia de José Martí, cuando nos dijo:

“Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

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Sueños de los terroristas de Miami


Por Arthur González

Esos que se dicen defensores de los derechos humanos en Cuba y tiene a su haber cientos de muertos por sus actos terroristas contra el pueblo, ahora trasnochados y con el saco repleto de 59 años de fracasos, llaman a la desobediencia y la rebeldía nacional, para aplicar la misma receta de Venezuela y Nicaragua.

La mafia terrorista de Miami no acaba de comprender que la Revolución cubana es auténtica, popular y con raíces mambisas anti imperialistas.

Millones de dólares malgastados por Estados Unidos durante más de medio siglo, no han podido derrocar lo que el pueblo cubano ha construido y defiende, consciente que de eso depende su independencia y soberanía.

El 30 de mayo 2018 en una demostración de subordinación a los que han asesinado y ejecutado cientos de actos terroristas contra Cuba, algunos de los “disidentes” fabricados por la CIA, como Antonio Enrique González-Rodiles, se reunieron en Miami con varios terroristas entre ellos Ángel de Fana, participante en un plan de asesinato al presidente cubano, Fidel Castro, cuando asistía a la Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita, Venezuela.

El objetivo de dicho encuentro fue firmar un panfleto en el cual acordaron “unir” a los grupúsculos contrarrevolucionarios que aún quedan en la Isla, con aquellos radicados en Estados Unidos, según dicen, para liberar a Cuba de la dictadura de Castro, algo idílico que nunca han logrado.

La edad de la mayoría de los residentes en Miami les hizo perder la memoria de sus constantes fracasos, desde la aplastante derrota de la brigada mercenaria en Playa Girón, hasta los planes terroristas ejecutados durante los últimos 60 años.

El propio Gonzales-Rodiles es una prueba del fracaso yanqui, pues su mal diseñado proyecto del 2007 denominado Estado de Sats, se quedó por el camino sin penas ni glorias, a pesar del apoyo de la CIA.

Embriagados por lo que observan en la televisión, sobre las revueltas callejeras en Venezuela y Nicaragua, financiadas por la CIA a través de la NED y la USAID, piensan que en Cuba pueden aplicar similares fórmulas, olvidándose que los cubanos no permitirán jamás nada que perturbe su seguridad ciudadana.

Esos que creen realmente que son “disidentes”, pero dirigidos, entrenados y financiados por la CIA, desconocen al pueblo de Cuba y aunque pudieran existir inconformidades por la situación económica resultante de la Guerra Económica y también por errores cometidos, olvidan que, ante un hecho contrarrevolucionario, de inmediato el pueblo se une para repudiarlo.

Los ideólogos del presidente Donald Trump, retomaron añejos criterios de la CIA, cuando el 02.05.1967 se opusieron a un cambio de política hacia Cuba, asegurando:

“[…] “las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder” […]

“Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro”.

Al igual que piensan hoy los funcionarios de la actual administración, en aquellos años hubo rechazo al cambio, bajo los argumentos siguientes:

“No es el momento más propicio para cambiar nuestra política hacia Cuba, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

Ni el desmembramiento del socialismo en Europa que conllevó al llamado Periodo Especial en Cuba, ni el reforzamiento de la Guerra Económica con la persecución financiera ejecutada por Barack Obama, con sus multas de 10 mil millones de dólares contra los bancos extranjeros que se atrevieron a negociar con La Habana, campañas mediáticas de supuestas violaciones de los derechos humanos, actos terroristas contra varios hoteles y restaurantes, ni la Posición Común de la Unión Europea, mermaron el apoyo popular a la Revolución.

Si Antonio-Enrique González-Rodiles considera que la situación en Cuba es “cada día más asfixiante y el país se desmorona a pedazos”, puede volver a residir en Miami, donde vivió hasta el 2002 cuando la CIA lo reclutó para llevar a cabo el proyecto Estado de Sats, obligándolo a regresar a La Habana y renunciar a su estatus migratorio de residente permanente en el exterior.

En Cuba no hay retroceso al sistema escogido por el pueblo, ni regreso al sistema imperante hasta 1958, cuando Fulgencio Batista asesinaba a todo el que se le opusiera, torturando a diestra y siniestra con el visto bueno de los yanquis.

González-Rodiles ha marcado su camino al unirse a terroristas, como Ángel de Fana y Armando Valladares, quienes cumplieron sanción en Cuba por sus acciones terroristas, por lo que siempre tendrá el desprecio de los cubanos.

Ese intento de la CIA por realizar provocaciones callejeras en Cuba con sus asalariados Berta Soler, Guillermo Fariñas, Jorge Luis García “Antúnez” y el drogadicto Gorki Ávila, no tiene futuro, porque:

  • Desconocer al nuevo Presidente.
  • Apoyar la aplicación de sanciones políticas, económicas y judiciales contra Cuba, sus funcionarios y otros vinculados a ellos.
  • Condenar la violación de los derechos humanos y exigir la liberación de los presos contrarrevolucionarios y que se les permita ejecutar provocaciones callejeras.
  • Exigir el derrocamiento del sistema socialista y el paso al capitalismo.
  • Llamar a la desobediencia y realizar actos callejeros en contra del gobierno.
  • Solicitar apoyo y reconocimiento de otros países a los grupos contrarrevolucionarios.

Son parte de la receta diseñada por el ideólogo Gene Sharp, pero esas nunca serán aplicables en Cuba, porque como aseguró José Martí:

“Una vez gozada la libertad, no se puede vivir sin ella”.

 

La verdad una vez más deja mal parada a la CIA


Arthur González

CIA+logoEn días recientes se conoció la desclasificación de documentos guardados en las bóvedas de la CIA, relacionados con la invasión a Cuba por Playa Girón, en la Bahía de Cochinos en abril de 1961, donde las tropas mercenarias entrenadas, financiadas y equipadas por la CIA y el gobierno norteamericano, sufrieron una aplastante derrota en solo 72 horas. Sigue leyendo

La vieja trampa imperial.


Arthur González.

Como si los cubanos fueramos bobos, los norteamericanos pretenden diseñar una trampa bastante gastada, para intentar infructuosamente engatusar a los niños y adolecentes de la Isla. Para lograr sus objetivos, la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, acaba de lanzar una convocatoria para un concurso de fotografía, bajo el título “Yo juego”, con el pretexto de que se muestre como juegan los cubanos de Cuba. ¡A otros con ese cuento!. Sigue leyendo

La verdad ocultada.


Arthur González.

En los últimos días se ha conocido la decisión de una jueza federal norteamericana de rechazar la solicitud que hiciera un grupo de estudios académicos privados, de que se desclasificaran documentos que aún permanecen secretos, sobre la invasión preparada y financiada por el gobierno norteamericano y al Agencia Central de Inteligencia, CIA, contra Cuba por la bahía de Cochinos en 1961. Sigue leyendo

Pretenden mercenarios visitar la isla para deslucir misa del Santo Padre.


Henry Garcia.

La mafia de Miami pretende introducir en Cuba un grupo de saboteadores durante la visita del Santo Padre Benedicto XVI, para empañar la imagen de ese país ante el mundo; el escenario escogido, comentan, sería Santiago de Cuba.

“El poderío del imperio han crecido proporcionalmente a la valentía, solidaridad y el ejemplo de la pequeña isla ante el mundo, por eso se sienten entusiasmados con lo ocurrido en Libia y ahora en Siria; piensan echarle la culpa al pueblo santiaguero ante supuesta penuria y violación de sus derechos a que son sometidos por el gobierno comunista”. Sigue leyendo