Le exigen a Cuba, pero son ciegos y mudos con otros.


Por Arthur González.

La manipulación política que hace Estados Unidos del tema de los derechos humanos es abarcadora, pero solo contra países que tienen gobiernos no aceptables. Quien no acate sus órdenes ya sabe que no recibirá ayuda financiera, como suelen amenazar públicamente durante las reuniones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

A inicios de mayo 2018, Cuba volvió a presentar su informe en materia de derechos humanos, mostrando una amplia gama de logros en seguridad ciudadana, salud, educación, igualdad de género y de raza, respeto a la orientación sexual, la protección de la niñez, el enfrentamiento a males como las drogas, el tráfico de personas y de armas, el trato penal justo y otros aspectos, que para el imperio yanqui no son suficientes.

Resulta vergonzoso como países respetables se ven forzados a tomar partido contra Cuba, ante el temor a las represalias, aunque por detrás se excusan por no tener otra salida.

Sin embargo, otros países de la región donde la vida no vale nada, se asesinan decenas de personas, ser periodista es más riesgoso que un desactivador de explosivos, existe el trabajo infantil, las niñas se prostituyen ante la necesidad de comer, desaparecen estudiantes en complicidad con las altas esferas gubernamentales y la salud es un privilegio para las personas pudientes, no reciben acusaciones ni campañas de prensa.

Las recomendaciones que le hacen a Cuba están viciadas por la distorsión política, porque no aceptan un sistema socialista que defiende su soberanía.

El castigo impuesto es la guerra económica y financiera más duradera de la historia, unida a la fabricación de una campaña para distorsionar su realidad.

¿Qué le exigen a Cuba?

Que permita una institución “independiente” de derechos humanos, dirigida y financiada por Estados Unidos; libertad para los asalariados de Washington que responden a sus planes subversivos y son sostenidos con parte de los 20 millones de usd que anualmente aprueba la Casa Blanca, aunque reconocen en sus memorandos secretos que “son desconocidos en la Isla y dirigen sus mayores esfuerzos en obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”.

Lo que más incomoda a Estados Unidos es el sistema socialista adoptado por el pueblo cubano y por eso una de sus recomendaciones al informe de Cuba es precisamente “que se reforme su sistema político unipartidista, para permitir elecciones multipartidistas libres y justas”, como si ellos admitieran que algún partido exija y trabaje por cambiar el sistema capitalista. Tanto demócratas como republicanos, luchan juntos por mantener ese capitalismo salvaje que da la espalda a los pobres.

Otras de sus propuestas es que el gobierno cubano “no detenga a los mal llamados periodistas independientes, opositores y defensores de los derechos humanos”, obviando que esos han sido formados, no en universidades cubanas, sino en aulas ilegales dentro de tres centros de preparación instalados en su misión diplomática en La Habana, en franca violación de la Convención de Viena de 1961, la que establece en su artículo 41-3:

“Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión”.

Estados Unidos dispone de altos presupuestos para la formación de la llamada “oposición” en Cuba, los entrenan, abastecen y dirigen para desestabilizar el orden interno en la Isla, y a pesar de eso pretenden que no sean atraídos a la responsabilidad penal, como hacen ellos con los violadores de sus leyes.

La USAID y la NED, disponen de programas para la subversión en Cuba y en otros países donde pretenden desestabilizar a sus gobiernos.

Entre los grupos que crean y sufragan están:La Asociación Encuentro con la Cultura Cubana con 200 mil dólares; Alianza Afrocubana con 62 mil dólares; Federación Sindical de Plantas Eléctricas con 177 mil 696 dólares; People in Need Foundation con 99 mil dólares; Asociación de Gente en Peligro, dedicada a ayudar a intelectuales con 16 mil 900 dólares; Comité por los derechos humanos, para sus oficinas en Miami con 65 mil dólares; agencia de prensa Cubanet con 67 mil dólares, entre otras.

¿Por qué razones un país soberano e independiente tiene soportar esa guerra?

En Cuba no se reportan asesinatos de funcionarios ni de periodistas, secuestros, desapariciones o golpizas salvajes, como se observa a diario en el mundo.

Un ejemplo de lugar donde la vida no vale nada es México, pero no hay presiones para cambios de su sistema, ni se premian a los que se oponen a la corrupción gubernamental.

Fuentes oficiales afirman contar con evidencias documentales de al menos 250 mil 547 homicidios, entre diciembre de 2006 y abril de 2018. De enero a abril de 2018, el Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 10 mil 395 procesos por homicidio doloso, considerado por la Organización Mundial de la Salud como una epidemia de asesinatos, solo equiparable con países en guerra.

En Cuba jamás se ha reportado algo semejante, pero el presidente Enrique Peña Nieto no es sancionado ni acusado de violar los derechos humanos, ni le exigen cambiar el sistema político, y hacer elecciones limpias.

Recientemente desaparecieron tres estudiantes de cine y ahora se afirma que pudieron haber sido disueltos en ácido sulfúrico.

¿No son esas violaciones a los derechos humanos? Pero el tratamiento es muy distinto a las campañas que fabrican contra la Revolución cubana.

Ante las próximas elecciones mexicanas se observa una violencia criminal inaudita, sin que esta reciba la más mínima condena de la Unión Europea y otros organismos internacionales. Solo en abril 2018 han sido asesinadas 2 mil 720 personas, 90 al día.

A Cuba le recomiendan elecciones libres, pero callan ante lo que sufren los mexicanos, donde oficialmente 80 políticos fueron asesinados en los últimos 8 meses, sumados a 180 agresiones directas previo a las elecciones, donde se disputarán 3 mil 400 cargos.

Ante los ataques del imperio hay que tener presente a José Martí cuando dijo:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.

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Necesidad de aplicarle la Carta Democrática de la OEA a México


Por Arthur González

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, debería convocar de inmediato a una reunión para aplicarle la Carta Democrática Interamericana a México, país que viola sistemáticamente los derechos humanos donde la vida de sus ciudadanos no vale nada, la corrupción administrativa crece por días, el negocio del narcotráfico enriquece a miles de funcionarios y la humillación que sufren los detenidos en las prisiones federales son dignas de novelas de terror.

En vez de tratar de condenar a Venezuela, país que dista mucho de parecerse a ese México violador consuetudinario de los derechos del hombre, la OEA debería analizar con urgencia la actual desestabilización que vive el sistema anti democrático mexicano, que ya afecta al resto de la región.

Para tener una idea clara de la necesidad de aplicarle la Carta Democrática Interamericana a México, basta señalar que en ese país dos niños menores de 14 años mueren cada día a causa de la violencia y cerca del 62 por ciento de los niños mexicanos han sufrido algún maltrato.

Esta situación inigualable con otros estados latinoamericanos, acaba de ser denunciada por la senadora Angélica Araujo Lara en el Congreso mexicano.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, posee un mínimo de respaldo social con solo el 19 % de la población, debido a los escándalos de corrupción, la crisis de inseguridad, los asesinatos constantes y la desaparición de miles de personas, como los 43 normalistas, unido a los cientos de fosas comunes ilegales que se detectan a diario en todo el territorio nacional.

En Venezuela no suceden situaciones como esas, el gobierno si se preocupa por el bienestar de su pueblo, por erradicar el hambre, el analfabetismo y las diferencias sociales heredadas del pasado.

Basta citar que en pocos años la Revolución Bolivariana logró alfabetizar a tres millones 815 mil personas y un millón 174 mil pudieron terminar sus estudios de secundaria básica, gracias a las facilidades brindadas por el gobierno que Washington pretende calificar de “antidemocrático”.

En el aérea de salud, tres millones 42 mil 623 venezolanos han sido atendidos en la reconocida Operación Milagro, que pudieron recuperar la visión, algo que jamás ha hecho México con sus ciudadanos.

El estado de corrupción está generalizado entre los funcionarios a nivel de país, los cuales se enriquecen a base del robo de los fondos públicos afectado al pueblo, pero de eso la OEA no habla.

Para tener una idea de cómo está la corrupción entronizada en México, solo en Chihuahua existen hoy más de 50 expedientes de casos relacionados con hechos de corrupción, pues seis mil millones de pesos mexicanos han ido a parar a los bolsillos de los funcionarios pertenecientes a varias secretarías y empresas, entre ellas la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Mexicano del Seguro Social y Pemex Exploración y Producción.

Muchos de los gobernantes corruptos se refugian en los Estados Unidos, como el propio ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, quien logró amparo en la ciudad de El Paso, Texas, a pesar de los crímenes cometidos y por los que está siendo buscado.

Los asesinatos contra valientes periodistas que denuncian estas situaciones se incrementan, sin que el gobierno mexicano ponga fin a esos delitos.

México es uno de los países del mundo donde la vida de un periodista correo más peligro.

Sin dar tregua a esos hechos, la madrugada del 29.03.2017 fue atacado a tiros Armando Arrieta Granados, jefe de información del diario La Opinión de Poza Rica, a la entrada de su casa en la colonia Agustín Lara, de Poza Rica en la zona norte de Veracruz, encontrándose en estado de gravedad con peligro para la vida, porque uno de los cuatro balazos recibidos le perforó un pulmón.

El 19 de marzo 2017 fue asesinado en el municipio de Yanga, Ricardo Monlui Cabrera, columnista de El Diario de Xalapa, perteneciente a la Organización Editorial Mexicana.

Nada de esto ocurre en Venezuela, pero la OEA con su secretario general al frente, se mantiene ciega, sorda y muda ante la gravísima situación que vive el pueblo mexicano.

Para ese sufrido pueblo no hay llamados solidarios de los congresistas de origen cubano, integrantes de la mafia terrorista anticubana.

Ileana Ros-Lehtinen, tan “preocupada” por los derechos humanos en Cuba y el senador Marco Rubio, se muestran inconmovibles ante tanta criminalidad y desmanes del gobierno de Peña Nieto, al fin y al cabo, él facilita las visas a México de los “disidentes” cubanos para que reciban orientaciones de cómo actuar contra la Revolución y eso hay que pagarlo con el silencio cómplice.

La historia pasa factura a los serviles y los pueblos no se equivocan.

Por actitudes similares expresó José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.