Siguen destapándose los agentes de la CIA.


Por Arthur González.

Sin el menor sonrojo el nuevo presidente de Brasil, el Capitán Jair Bolsonaro, al arribar a Washington, fue corriendo a visitar a sus antiguos jefes en el cuartel general de la CIA, para agradecerles las operaciones encubiertas que ejecutaron para llevarlo a la presidencia de Brasil, que como se conoce una de las principales fue la elaboración de la acusación sin base legal alguna y posterior encarcelación, del candidato Luis Ignacio Lula.

Es por eso que Donald Trump le expresó: Es un gran honor tener al presidente Bolsonaro aquí, ha hecho un trabajo excelente, y compitió en una campaña electoral increíble. Algunos dicen que a la gente le recordaba un poco la campaña mía, algo que me honra”.

Sobran los comentarios, porque en sus palabras está incluida la labor de la CIA.

Es evidente que la CIA ha tenido que moverse a fondo para colocar sus peones en América Latina, con el fin de sacar de juego a los líderes de izquierda que tienen apoyo popular. Entre los planes ejecutados están la elaboración de campañas con noticias falsas y el empleo de las redes sociales, para dañar la imagen de los dirigentes con posiciones anti yanquis.

El primer caso se dio en Argentina para llevar a la presidencia a Mauricio Macri, corrupto hasta la medula que reinstauró la economía neoliberal, arrastrando a la miseria a un país que disfrutaba de una sólida bonanza económica en la región y se amarró nuevamente con el FMI.

Le siguió el caso de Ecuador, donde le construyeron una fachada de izquierda a quien fuera vicepresidente de Rafael Correa y al final se quitó la careta, como antes hizo en Uruguay Luis Almagro, pasándose totalmente a la ultra derecha pro yanqui. Lo mismo sucedió con Sebastián Piñera en Chile, electo presidente a pesar de las denuncias de fraude electoral que la CIA apagó rápidamente, sin dejar que las mismas tuvieran divulgación.

La acción llevada a cabo en Washington por el Capitán Bolsonaro es única en la historia, porque hasta la fecha ningún presidente en visita oficial en los Estados Unidos había acudido al cuartel de la CIA.

En la primera reunión sostenida con el presidente Donald Trump, Bolsonaro subrayó su total subordinación a la política imperial para cumplir los dictados de Estados Unidos en América Latina, que persigue enfrentar la “amenaza comunista” contra la democracia.

El Capitán y ex agente CIA, dejó bien claro que entregará la economía brasileña a los yanquis, para lo cual lanzó una licitación para la concesión de 22 aeropuertos en las regiones central, norte y sur del país, que seguramente serán concedidas mayoritariamente a empresas con capital estadounidense.

Las medidas que impulsa Bolsonaro, son similares a las de Argentina, Chile y Ecuador, lo que traerá un aumento de la pobreza en Brasil, con toda la carga de violencia que la misma trae acompañada, incrementando la inseguridad ciudadana y la pérdida de las ventajas sociales implantadas por el Partido de los Trabajadores.

Los yanquis tienen entre sus planes utilizar a Brasil para cercar a Venezuela, con una frontera común de 2 mil 100 kilómetros, porque su sueño es poder implantar un gobierno títere que les permita apoderarse del petróleo y el oro venezolano. Para eso el Capitán recibirá las instrucciones precisas de cómo debe actuar en los organismos regionales, con la Unión Europea y en la ONU, así como el respaldo que continuará brindándole a Juan El Títere Guaidó.

Uno de los primeros acuerdos que firmará con Estados Unidos es en la esfera militar, dándose a conocer que empresas brasileñas podrán adquirir material militar usado por Estados Unidos, a precios preferenciales, y el permiso para que empresas yanquis utilicen la base espacial militar brasileña de Alcántara, en el Estado de Maranhão, para el lanzamiento de satélites “comerciales”, aumentando el número de bases yanquis en Suramérica.

Sin embargo, Estados Unidos no firmará un acuerdo de libre comercio que beneficie a los brasileños, pero como paliativo Trump aseguró que apoya la entrada de Brasil en la OCDE y dará su voto a favor de concederle privilegios militares, similares a los que reciben los aliados de Estados Unidos miembros de la OTAN.

Para comprobar como el imperio trata a sus peones, Donald Trump no le ofreció una cena de gala al Capitán en la Casa Blanca, solo un pequeño almuerzo, donde quizás no faltaron las hamburguesas.

El mundo mira atónito como un hombre que se auto declara racista, homofóbico y defensor de la pena de muerte, pudo ser elegido presidente, pero con su visita a la CIA, no hacen falta más aclaraciones.

La soberanía de Brasil en manos de Bolsonaro está en juego, y Trump lo manipula para llevar adelante su política contra todo lo que le huela a socialismo, retomando la actitud Macartista vivida durante los años 50 del siglo XX y la execrable cacería de brujas.

La obsesión de John Bolton, Elliott Abrams, Marco Rubio y del propio Trump, es eliminar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela y por efecto dominó a Cuba, olivándose que los movimientos revolucionarios auténticos no se desmoronan como castillos de naipes y la prueba está en que la mayor de las Antillas resiste estoicamente la más larga guerra económica de la historia.

Ni los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1960, ni las medidas económicas, como la eliminación de la cuota azucarera que tenía Cuba con Estados Unidos, la suspensión del suministro de petróleo, el corte del comercio de alimentos, medicinas, maquinarias industriales y agrícolas, piezas de repuesto, la persecución financiera, el cerco diplomático impuesto como fue la expulsión de la OEA, la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, la guerra psicológica, la biológica y los planes de magnicidio contra Fidel Castro, pudieron ablandar la conciencia de los cubanos, como tampoco podrán con el pueblo de Venezuela, porque como aseguró José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

 

 

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La ignorancia de los diplomáticos yanquis.


Por Arthur González.

 En su accionar sucio y torcido, la diplomacia yanqui volvió a ratificar su conducta mentirosa, al asegurar en un twitter desde su embajada en La Habana: “Cuba es libre de comerciar con cualquier país porque el embargo no es internacional”.

¿Pensaran esos oficiales de la CIA con ropaje diplomático que el mundo está plagado de ignorantes?

Solo con leerse uno de los cientos de documentos oficiales del Gobierno de Estados Unidos, la mentira se desvanece de inmediato.

Esos “diplomáticos” deben darle lectura al plan aprobado el 18 de enero de 1962, el cual dice textualmente:

“Guerra económica. Clave principal de nuestro Proyecto de acción política está todavía en la etapa de planificación bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está basando las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEA. Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica, el cual acordó desarrollar 13 acciones”.

“El Departamento de Estado planificará, con el de Comercio y otras agencias estadounidenses, sobre cómo interrumpir la diversión de artículos vitales en el comercio cubano. Se explorará por el Departamento de Estado la colaboración con otras naciones de la OEA, particularmente Canadá y México.  

“El Departamento de Estado, con el de Comercio y otros involucrados, confeccionará “una lista positiva” de artículos a América Latina que estarán sujetos a los mismos procedimientos de licencias aplicados en otras partes del mundo libre a tales embarques”.

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente”.       

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

“La CIA propondrá un plan el 15 de febrero 1962 sobre la interrupción del suministro del níquel cubano a la Unión Soviética. La CIA considerará específicamente cómo bloquear la reapertura del suministro de níquel de Canadá a los soviéticos.”

El Departamento de Estado debería darle clases de historia a sus “diplomáticos” enviados a La Habana, para que no se proyecten como ignorantes de los actos hostiles que Washington ha ejecutado y aun ejecuta, contra la pequeña Isla del Caribe, con el propósito de hacerle la vida difícil a sus ciudadanos, que son quienes sufren las consecuencias de esas políticas criminales.

El fin que persigue la guerra económica está claramente expuesto en el propio documento, el cual afirma sin ambages:

“Básicamente, la operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

El 12.12.1963 un extenso memorando desclasificado de la CIA sobre la situación interna de Cuba, expone:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen Castro-Comunista”.  

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre….  estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Estados Unidos no puede engañar al mundo y menos a los cubanos que la Revolución enseñó a leer, escribir y analizar.

Sus propios documentos los acusan, no es propaganda de Cuba, es la política imperialista que los delata, aunque prepotentemente piensan que la historia se ha olvidado.

No en vano José Martí enfatizó:

“Saber leer es saber andar. Ser cultos para ser libres”

 

El pronóstico de los buitres


Arthur González

Tío SamDesde los albores del siglo XIX los gobernantes de Estados Unidos soñaron con adjudicarse al archipiélago cubano y sumarlo como un estado más de la Unión. Eso fue alertado por José Martí en su última carta al amigo mexicano Manuel Mercado cuando afirmó: Sigue leyendo

Reconoce Departamento de Estado política hacia Cuba


Arthur González

Roberta JacobsonRoberta Jacobson, Secretaria Adjunta de Estados Unidos le confesó al presidente de Uruguay José Mujica, de visita oficial en Estados Unidos, que “es muy importante que se pueda cambiar la perspectiva de los cubanos sobre los americanos y viceversa”. Sigue leyendo

La doble moral de Estados Unidos


Arthur González

Obama-rusia¡Que nadie toque nada, yo solo puedo tocar!, parece ser el concepto más apreciado del Gobierno norteamericano, lo que se puso de manifiesto nuevamente en el caso de Ucrania. Sigue leyendo

Verdades sobre el conflicto sirio


Arthur Gónzalez

Pro-reform supporters, waving Syria's prPoco a poco se va haciendo la luz en el conflicto sirio que ya dura más de dos años, sin obtener los resultados calculados por sus creadores en la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA.

Ante la falta de apoyo popular, los mercenarios financiados por Washington y sus principales aliados en la OTAN, se desgastan en una guerra Sigue leyendo

El costo de la guerra contra Siria.


Arthur Gonzalez.

mercenarios-en-siriaLos norteamericanos empeñados en apoderarse de Siria han gastado cientos de millones de dólares en conformar un ejército mercenario, al  igual que hicieron en Libia.

Para aminorar la carga financiera arrastraron a países aliados de la OTAN, asegurándoles que todo se resolvería en pocos meses, pero  la realidad ha sido bien diferente.

El conflicto fabricado desde Washington contra el presidente Bashar Al Assad, no les dio los resultados planificados, empantanándose en una guerra desgastante para los mercenarios que ven como la victoria no les sonríe y que el pueblo sirio apoya mayoritariamente a su presidente.

Ante este fracaso que va en picada, los yanquis en un acto de desesperación acudieron a peligroso tema de la guerra química, sin pensar en las consecuencias que esto traería para el pueblo sirio, entregándole a los mercenarios dichas armas, con el fin de acusar al gobierno y obtener el apoyo absoluto de sus aliados y de la opinión pública norteamericana e internacional. Sigue leyendo