Donald Trump y Mike Pompeo repiten la historia de fracasos.

 Por Arthur González.

 

 

 

 

 

 

Resulta evidente que ni el presidente de Estados Unidos ni su actual secretario de Estado, repasan la historia de su actuación contra Cuba en los últimos 60 años, pues de hacerlo se percatarían que está llena de fracasos. Por ignorancia, insisten en una política que lejos de crear descontento en el pueblo cubano y culpar a la Revolución de sus penurias, incrementan el rechazo hacia Estados Unidos y sus actos imperiales para apoderarse de la Isla.

Martí expuso con su habitual brillantez: “La historia no es cera que se moldea en manos caprichosas”, por eso es importante recordarles a ambos funcionarios yanquis, que lo que ahora hacen contra Cuba y Venezuela, ya lo hicieron en 1960 el presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA, Allen Dulles, sin obtener ningún resultado.

Cuando en abril del 2019 Trump comenzó a imponer sanciones a embarcaciones relacionadas al transporte de petróleo hacia Cuba y a las agencias aseguradoras, para ahogar la economía cubana, no hizo más que copiar los planes de Eisenhower y Dulles, quienes en 1959 tomaron la decisión de hacer lo mismo.

¿No conocerán Trump y Pompeo que la primera medida contra la Revolución fue anular los créditos comerciales para las importaciones cubanas? Con aquella acción pretendían impedir los nuevos programas de desarrollo económico y social, pero nada de eso cambió el rumbo del proceso cubano.

¿Se olvidaron que el 6 de julio de 1960 Estados Unidos suspendió la cuota azucarera que compraban a Cuba, y además cortaron los envíos de petróleo y la negativa de procesar en sus refinerías el crudo procedente de la URSS?

Aquellos actos de la naciente guerra económica, no impidieron el desarrollo que comenzaba a experimentar la Isla.

En esos primeros años del triunfo, las acciones se incrementaron y Washington decidió eliminar todas las exportaciones de sus productos a Cuba, incluidas las piezas de repuesto para una industria totalmente dependiente de Estados Unidos, con el fin de arrodillar al nuevo gobierno, pero tampoco obtuvieron nada.

Importantes documentos desclasificados prueban las malsanas intenciones que perseguía el gobierno yanqui, como es el memorando del 27 de junio de 1960, que versa sobre la reunión efectuada para analizar “Cuestiones relacionadas con el programa de presiones económicas contra Castro”.

Dicha reunión estuvo presidida por el secretario de Estado, con la participación de varios de sus sub secretarios, el secretario de Defensa, el sub secretario de Agricultura, dos representantes de la Casa Blanca y por la CIA el sub director General Charles P. Cabell y el Coronel J.C King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental.

La lista de temas a debatir fue presentada por el representante de la Casa Blanca, Gordon Gray, el cual afirmó que el presidente autorizó el 17 de marzo de ese 1960, el programa de Acciones Encubiertas (presentado por la CIA), para el establecimiento de presiones contra Castro.

Al preguntarle el secretario de Estado al General Cabell, de cómo estaban las cosas por Cuba, el sub secretario de la CIA respondió:

“Por ahora no parece que el gobierno de Castro este bajo ninguna presión económica grave y de hecho es necesario imponer presiones económicas concertadas”.

Con total cinismo añadió el Coronel J. King:

“Cada vez hay más temor en la población cubana de que los Estados Unidos realicen una acción como la aquí propuesta, pero se sentirá aliviada, y se puede proporcionar un importante apoyo moral y material a la creciente oposición interna en Cuba”.

Pensamiento idéntico al de Mike Pompeo, quien afirma que las sanciones a Cuba van en apoyo del pueblo, evidencia de que la actual estrategia yanqui es copia de lo que hicieron desde 1960.

En aquella reunión se lanzó la propuesta de aplicarle a Cuba la Ley de Comercio con el Enemigo, para congelar todo el comercio entre Cuba y Estados Unidos, lo que hicieron unos meses después y aún mantienen.

El secretario de Estado expuso que: “mientras más rápido se apliquen las sanciones mejor será”, y añadió:

“Los cubanos tienen problemas en este momento con su situación petrolera y nosotros no debemos demorar el seguimiento a eso”.

Posterior a la derrota aplastante sufrida con su invasión por Bahía de Cochinos, en abril de 1960, el presidente J.F. Kennedy organizó dentro del Consejo de Seguridad, un Grupo Especial Ampliado para aprobar nuevas acciones que dieran al traste con la Revolución cubana.

Fue así como nació la Operación Magosta el 18 de febrero de 1962, en la cual se aprobaron medidas diplomáticas para condenar a Cuba y aislarla del resto del Hemisferio, otras acciones para el sabotaje a los buques de petróleo hacia la Isla y la contaminación del petróleo, aceites y lubricantes por parte de la CIA.

La guerra económica tiene en esa Operación un papel protagónico con 13 medidas, entre ellas presiones a México y Canadá para cortar el comercio con la Isla; aplicar el Acta de Producción para la Defensa de 1950, prohibiendo el empleo de buques estadounidenses en el comercio con Cuba; la inclusión en las medidas a los buques arrendados por Cuba y de los países socialistas, los que serían hostigados negándoles la entrada en los puertos estadounidenses; influir en las corporaciones estadounidenses con subsidiarias fuera del país, para que se sumaran al espíritu de las sanciones económicas.

Así mismo, fueron aprobadas otras acciones como que la CIA provocara el fracaso de las cosechas de alimentos en Cuba; convencer a las naciones miembros de la OTAN, a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente; presionar a Japón para que hiciera lo mismo, y medidas ideadas por la CIA para lograr la interrupción del suministro del níquel cubano a la Unión Soviética.

Pasados 60 años los yanquis insisten en continuar con una estrategia que nunca les ha dado resultados, pero con su acostumbrada prepotencia, no cambian para no reconocer tantos fracasos, de ahí que el actual secretario de Estado Mike Pompeo, expresara hace pocos días:

“Estamos haciendo todo lo posible para negar al régimen venezolano los recursos y las capacidades para continuar imponiendo la tiranía al pueblo venezolano y tratando de apoyar el movimiento democrático venezolano junto con todos nuestros aliados en la región”.

“Estados Unidos también ha llevado a cabo una campaña de máxima presión en contra del gobierno de Cuba, por el apoyo que los funcionarios estadounidenses creen que las autoridades cubanas están ofreciéndole a Maduro, mediante servicios de inteligencia y seguridad”.

“Nuestra misión es hacer lo mejor posible y no lesionar al pueblo cubano; de hecho, es todo lo contrario, crear un espacio donde exista una oportunidad para la democracia y la libertad”.

Como dice el viejo proverbio, “Perro huevero, aunque el quemen el hocico”, siguen desgastándose e incrementando el repudio popular, algo que no pueden cambiar porque los cubanos aprendieron a leer, escribir y analizar las situaciones que los afectan, convencidos de quien es el máximo responsable de sus escaseces.

Por eso afirmó José Martí:

“La culpa no es excusada ni por el mismo que de ella se aprovecha”

 

 

 

 

Marco Rubio y sus mentiras.


Por Arthur González.

A quién querrá engañar el senador Marco Rubio al asegurar en su cuenta Twitter:

“Cuba es libre de comerciar con cualquier país. El embargo estadounidense no es un bloqueo internacional, como tergiversa intencionalmente la Cancillería cubana al asegurar que el embargo es un bloqueo y lo usa como excusa de su modelo económico fallido”.

La ignorancia es atrevida, pues solo con leer algunos de los documentos escritos por la CIA y el Departamento de Estado, el mencionado Senador se daría cuenta de sus falacias.

El conocido Proyecto Cuba, aprobado por el presidente John F. Kennedy el 18 d enero de 1962, afirma claramente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

Ni embargo ni bloqueo aparecen en dicho documento.

En ese mismo Proyecto se expresa:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Entre las 13 tareas diseñadas para afectar la economía cubana, hay varias que afirman:

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente.  

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Cuba nunca ha dejado de acusar a Estados Unidos por esa criminal política que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo, algo que la propia CIA reconoce en sus documentos desclasificados, que al parecer olvidó el Senador.

El 12 de diciembre de 1963, un extenso memorando de la CIA, ya desclasificado, afirma sobre la situación interna de Cuba:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

En fechas más recientes, las multas impuestas a los bancos internacionales demuestran que aquellos que se atrevan a ejecutar alguna transacción financiera con Cuba, por compras o pagos a compañías extranjeras, pueden correr la misma suerte que el Banco francés PNB Paribas, sancionado, bajo la administración Obama, a pagar 10 mil millones de dólares, al igual que el Banco francés Société Générale S.A. quien pagó a Estados Unidos una multa ascendente a mil millones 340 mil dólares.

El Banco canadiense Toronto Dominion (TD), fue multado por Estados Unidos en 955 mil 750 dólares, por violar las regulaciones del bloqueo a Cuba. El grupo bancario italiano UniCredit pagó mil 300 millones de dólares como sanción por violar las leyes del bloqueo económico; al igual que Banco francés Credit Agricole que fue multado en 787,3 millones de dólares por similares motivos.

Estos ejemplos son solamente a la banca internacional, pero a la lista se suman las presiones y sanciones a entidades comerciales que procuran establecer negociaciones libres con Cuba.

No por gusto anualmente la Asamblea General de la ONU, vota en contra del Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla, con excepción de los yanquis y su aliado incondicional, Israel.

Las embajadas estadounidenses en el mundo espían a las empresas extranjeras que ejecutan negocios con alguna cubana, a las que amenazan y presionan para que no le vendan nada a Cuba, ejemplos sobran, e incluso cuando no pueden impedirlo la CIA se ha ocupado de sabotear los productos, con el propósito de evitar el desarrollo económico cubano.

Especialistas del Council on Foreign Relations, CFR, de Estados Unidos, publicaron en 1999 propuestas para modificar la política hacia Cuba y en sus objetivos plantean sin tapujos:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana, y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Marco Rubio podrá engañar a sus votantes en Miami, pero los cubanos saben perfectamente como la política yanqui pretende asfixiar la economía de Cuba.

Solo bajo la administración de Barack Obama, Estados Unidos sancionó a decenas de entidades europeas por establecer negociaciones con La Habana, las que pagaron al gobierno yanqui un acumulado de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, persecución implacable que el Senador omite.

La obsesión enfermiza es tal que, hasta empresas artesanales cubanas para la fabricación de abanicos femeninos, están contempladas entre las sancionadas.

Los barcos extranjeros que toquen puertos cubanos, se ven obligados a esperar 6 meses para entrar en puertos estadounidenses, algo insólito en el comercio internacional.

Por tanto, Marco Rubio continuará negándolo, pero la guerra económica que se le hace al pueblo de Cuba desde hace 60 años, mantiene vigentes las recomendaciones hechas por el subsecretario de Estado yanqui en 1960, cuando escribió:

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Después de 12 administraciones yanquis obcecadas por ver caer a la Revolución, valdría la pena que se convencieran que con Cuba no han podido, no pueden ni podrán, porque millones de cubanos no desean volver al pasado con una Enmienda Platt, que permitía la intervención militar de Estados Unidos y hacer lo que desearan en la Isla.

Por esos motivos alertaba José Martí:

“…impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Siguen destapándose los agentes de la CIA.


Por Arthur González.

Sin el menor sonrojo el nuevo presidente de Brasil, el Capitán Jair Bolsonaro, al arribar a Washington, fue corriendo a visitar a sus antiguos jefes en el cuartel general de la CIA, para agradecerles las operaciones encubiertas que ejecutaron para llevarlo a la presidencia de Brasil, que como se conoce una de las principales fue la elaboración de la acusación sin base legal alguna y posterior encarcelación, del candidato Luis Ignacio Lula.

Es por eso que Donald Trump le expresó: Es un gran honor tener al presidente Bolsonaro aquí, ha hecho un trabajo excelente, y compitió en una campaña electoral increíble. Algunos dicen que a la gente le recordaba un poco la campaña mía, algo que me honra”.

Sobran los comentarios, porque en sus palabras está incluida la labor de la CIA.

Es evidente que la CIA ha tenido que moverse a fondo para colocar sus peones en América Latina, con el fin de sacar de juego a los líderes de izquierda que tienen apoyo popular. Entre los planes ejecutados están la elaboración de campañas con noticias falsas y el empleo de las redes sociales, para dañar la imagen de los dirigentes con posiciones anti yanquis.

El primer caso se dio en Argentina para llevar a la presidencia a Mauricio Macri, corrupto hasta la medula que reinstauró la economía neoliberal, arrastrando a la miseria a un país que disfrutaba de una sólida bonanza económica en la región y se amarró nuevamente con el FMI.

Le siguió el caso de Ecuador, donde le construyeron una fachada de izquierda a quien fuera vicepresidente de Rafael Correa y al final se quitó la careta, como antes hizo en Uruguay Luis Almagro, pasándose totalmente a la ultra derecha pro yanqui. Lo mismo sucedió con Sebastián Piñera en Chile, electo presidente a pesar de las denuncias de fraude electoral que la CIA apagó rápidamente, sin dejar que las mismas tuvieran divulgación.

La acción llevada a cabo en Washington por el Capitán Bolsonaro es única en la historia, porque hasta la fecha ningún presidente en visita oficial en los Estados Unidos había acudido al cuartel de la CIA.

En la primera reunión sostenida con el presidente Donald Trump, Bolsonaro subrayó su total subordinación a la política imperial para cumplir los dictados de Estados Unidos en América Latina, que persigue enfrentar la “amenaza comunista” contra la democracia.

El Capitán y ex agente CIA, dejó bien claro que entregará la economía brasileña a los yanquis, para lo cual lanzó una licitación para la concesión de 22 aeropuertos en las regiones central, norte y sur del país, que seguramente serán concedidas mayoritariamente a empresas con capital estadounidense.

Las medidas que impulsa Bolsonaro, son similares a las de Argentina, Chile y Ecuador, lo que traerá un aumento de la pobreza en Brasil, con toda la carga de violencia que la misma trae acompañada, incrementando la inseguridad ciudadana y la pérdida de las ventajas sociales implantadas por el Partido de los Trabajadores.

Los yanquis tienen entre sus planes utilizar a Brasil para cercar a Venezuela, con una frontera común de 2 mil 100 kilómetros, porque su sueño es poder implantar un gobierno títere que les permita apoderarse del petróleo y el oro venezolano. Para eso el Capitán recibirá las instrucciones precisas de cómo debe actuar en los organismos regionales, con la Unión Europea y en la ONU, así como el respaldo que continuará brindándole a Juan El Títere Guaidó.

Uno de los primeros acuerdos que firmará con Estados Unidos es en la esfera militar, dándose a conocer que empresas brasileñas podrán adquirir material militar usado por Estados Unidos, a precios preferenciales, y el permiso para que empresas yanquis utilicen la base espacial militar brasileña de Alcántara, en el Estado de Maranhão, para el lanzamiento de satélites “comerciales”, aumentando el número de bases yanquis en Suramérica.

Sin embargo, Estados Unidos no firmará un acuerdo de libre comercio que beneficie a los brasileños, pero como paliativo Trump aseguró que apoya la entrada de Brasil en la OCDE y dará su voto a favor de concederle privilegios militares, similares a los que reciben los aliados de Estados Unidos miembros de la OTAN.

Para comprobar como el imperio trata a sus peones, Donald Trump no le ofreció una cena de gala al Capitán en la Casa Blanca, solo un pequeño almuerzo, donde quizás no faltaron las hamburguesas.

El mundo mira atónito como un hombre que se auto declara racista, homofóbico y defensor de la pena de muerte, pudo ser elegido presidente, pero con su visita a la CIA, no hacen falta más aclaraciones.

La soberanía de Brasil en manos de Bolsonaro está en juego, y Trump lo manipula para llevar adelante su política contra todo lo que le huela a socialismo, retomando la actitud Macartista vivida durante los años 50 del siglo XX y la execrable cacería de brujas.

La obsesión de John Bolton, Elliott Abrams, Marco Rubio y del propio Trump, es eliminar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela y por efecto dominó a Cuba, olivándose que los movimientos revolucionarios auténticos no se desmoronan como castillos de naipes y la prueba está en que la mayor de las Antillas resiste estoicamente la más larga guerra económica de la historia.

Ni los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1960, ni las medidas económicas, como la eliminación de la cuota azucarera que tenía Cuba con Estados Unidos, la suspensión del suministro de petróleo, el corte del comercio de alimentos, medicinas, maquinarias industriales y agrícolas, piezas de repuesto, la persecución financiera, el cerco diplomático impuesto como fue la expulsión de la OEA, la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, la guerra psicológica, la biológica y los planes de magnicidio contra Fidel Castro, pudieron ablandar la conciencia de los cubanos, como tampoco podrán con el pueblo de Venezuela, porque como aseguró José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

 

 

La ignorancia de los diplomáticos yanquis.


Por Arthur González.

 En su accionar sucio y torcido, la diplomacia yanqui volvió a ratificar su conducta mentirosa, al asegurar en un twitter desde su embajada en La Habana: “Cuba es libre de comerciar con cualquier país porque el embargo no es internacional”.

¿Pensaran esos oficiales de la CIA con ropaje diplomático que el mundo está plagado de ignorantes?

Solo con leerse uno de los cientos de documentos oficiales del Gobierno de Estados Unidos, la mentira se desvanece de inmediato.

Esos “diplomáticos” deben darle lectura al plan aprobado el 18 de enero de 1962, el cual dice textualmente:

“Guerra económica. Clave principal de nuestro Proyecto de acción política está todavía en la etapa de planificación bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está basando las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEA. Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica, el cual acordó desarrollar 13 acciones”.

“El Departamento de Estado planificará, con el de Comercio y otras agencias estadounidenses, sobre cómo interrumpir la diversión de artículos vitales en el comercio cubano. Se explorará por el Departamento de Estado la colaboración con otras naciones de la OEA, particularmente Canadá y México.  

“El Departamento de Estado, con el de Comercio y otros involucrados, confeccionará “una lista positiva” de artículos a América Latina que estarán sujetos a los mismos procedimientos de licencias aplicados en otras partes del mundo libre a tales embarques”.

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente”.       

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

“La CIA propondrá un plan el 15 de febrero 1962 sobre la interrupción del suministro del níquel cubano a la Unión Soviética. La CIA considerará específicamente cómo bloquear la reapertura del suministro de níquel de Canadá a los soviéticos.”

El Departamento de Estado debería darle clases de historia a sus “diplomáticos” enviados a La Habana, para que no se proyecten como ignorantes de los actos hostiles que Washington ha ejecutado y aun ejecuta, contra la pequeña Isla del Caribe, con el propósito de hacerle la vida difícil a sus ciudadanos, que son quienes sufren las consecuencias de esas políticas criminales.

El fin que persigue la guerra económica está claramente expuesto en el propio documento, el cual afirma sin ambages:

“Básicamente, la operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

El 12.12.1963 un extenso memorando desclasificado de la CIA sobre la situación interna de Cuba, expone:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen Castro-Comunista”.  

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre….  estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Estados Unidos no puede engañar al mundo y menos a los cubanos que la Revolución enseñó a leer, escribir y analizar.

Sus propios documentos los acusan, no es propaganda de Cuba, es la política imperialista que los delata, aunque prepotentemente piensan que la historia se ha olvidado.

No en vano José Martí enfatizó:

“Saber leer es saber andar. Ser cultos para ser libres”

 

El pronóstico de los buitres


Arthur González

Tío SamDesde los albores del siglo XIX los gobernantes de Estados Unidos soñaron con adjudicarse al archipiélago cubano y sumarlo como un estado más de la Unión. Eso fue alertado por José Martí en su última carta al amigo mexicano Manuel Mercado cuando afirmó: Sigue leyendo