Los verdaderos intransigentes.


Por Arthur González.

 

Es usual escuchar que Cuba y su gente lo politizan todo, pero la vida explica las razones.

Desde el propio año 1959 Estados Unidos se encargó con sus políticas hostiles al proceso revolucionario, de convertirlo todo en intransigencia ideológica, iniciando una guerra en ese sentido que se mantiene e intensifica cada día.

Hay quienes olvidaron esa etapa o no la conocieron, pero basta recordar que fueron los yanquis quienes calificaron a los esbirros y asesinos del dictador Fulgencio Batista, como “refugiados políticos” y a todos los que arribaban a territorio de Estados Unidos, decían que “huían del comunismo”, situación que persiste respaldada por la conocida Ley de Ajuste Cubano, construida especialmente para politizar la emigración proveniente de la Isla.

La guerra económica, comercial, financiera y biología que ejecutan desde hace 60, persigue el fin de hacer fracasar el sistema socialista, a la par que desarrollan campañas psicologicas, haciéndole creer al mundo que el socialismo es incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo y que solo el capitalismo es quien lo logra, como si las personas fuesen ignorantes que no ven lo que acontece a diario en países con economías capitalistas, donde crece la pobreza sin tener un sistema socialista.

Los propios tanques pensantes del Council on Foreign Relations de Estados Unidos, dicen:

“La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por eso, toda la estrategia de ellos se encamina a evitar el desarrollo normal y exitoso de la economía socialista cubana, lo que ha conllevado a una emigración permanente de ciudadanos que buscan elevar su nivel de vida, pues en su país no lo pueden obtener, no porque el socialismo sea un fracaso por sus errores, como quieren hacerle creer a las masas, sino, en la mayor parte, por sus acciones de guerra económica y financieras.

A su vez, las acciones de la CIA se encargan de hacer lo suyo, mediante operaciones de Acciones Encubiertas, el reclutamiento de agentes secretos ubicados en sectores claves de la economía y la política de Cuba, para obtener información e impedir que los planes se incumplan adecuadamente, como hacían los 27 supuestos colaboradores secretos que tenía la CIA y fueron descifrados en 1987, quienes relataron por la TV todas sus actividades, los requerimientos informativos y orientaciones para sabotear la economía y los servicios de la Revolución socialista.

Las más recientes sanciones impuestas a Cuba son otro ejemplo de los propósitos de ahogar la economía, pero insistiendo en estimular la propiedad privada, como fórmula mágica para el desarrollo, pues desmontar el socialismo desde adentro es el sueño que aspiran a materializar.

Nadie olvide lo que afirma la CIA en sus análisis sobre Cuba, cuando aseguran:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre….  estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

¿Quién en verdad lo politiza todo?

Prueba de que son los mismos yanquis quienes sostienen una politización ideológica intransigente, es la nueva regulación sobre aquellas personas que desean visitar los Estados Unidos, a quienes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) los obliga a entregar información de sus cuentas en las redes sociales y los nombres de los usuarios en los últimos cinco años.

Con el resultado de esa recopilación de información los órganos de Seguridad de Estados Unidos, determinará si un individuo representa un “riesgo” para la aplicación de la ley o la Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Nadie escapará al escrutinio del DHS, al incluir los sitios de Facebook, Instagram, Reddit, Ask.fm, Weibo, Myspace, YouTube y LinkedIn.

El verdadero propósito es no admitir la entrada de personas que tengan una forma de pensar diferente a la de los yanquis, violando los derechos de libertad de pensamiento, expresión, religiosos y otros, contradiciéndose con las campañas que hacen a diario para acusar a Cuba y a otros gobiernos no aceptables para Estados Unidos.

Para darle un viso legal a esa ideologización extremista y fanática, aprobaron en el 2017 una orden ejecutiva que implementa niveles similares de investigación y recopilación de información, requeridas para ingresar a territorio de Estados Unidos y los beneficios de inmigración recogidos en nueve programas, entre ellos los servicios de Ciudadanía e Inmigración, solicitudes de naturalización y asilo, además de tres formularios de Aduanas y Protección Fronteriza, para exenciones de visas, actualizaciones de visas y el Sistema Electrónico para Autorización de documentos de Viaje.

Lo obsesión yanqui por perseguir a quienes no piensen como ellos, llega a tal punto que los Servicios de Ciudadanía e Inmigración, pretenden contar con una base legal que les posibilite abrir cuentas con falsa identidad en las redes sociales, para obtener información de aquellos usuarios que manifiesten posiciones diferentes a las que desea Estados Unidos.

Es tan frenética la intransigencia político ideológica yanqui, que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, en su reciente medida sobre el recorte de las remesas familiares que se envían a Cuba, volvió a reiterar la prohibición de enviarle dinero desde Estados Unidos, a los familiares de personas que ocupen altos puestos en el Gobierno y el Partido Comunista, pero añadió ahora el veto para los familiares cercanos, incluidos hijos, padres, abuelos, primos y tíos, al mejor estilo empleado por el presidente George W. Bush.

Ante esa realidad que golpea a los cubanos, ¿cómo despojarse del tema político ideológico ante cada medida que se adopte en Cuba, si los mismos yanquis obligan a esa forma de pensamiento?

Por conocerlos desde adentro, expuso José Martí:

“Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan más de los Estados Unidos”

 

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La doble moral de Donald Trump.


Por Arthur González.

Para que todos sepan la doble moral que tiene el actual inquilino de la Casa Blanca, el pasado mes de abril 2019, Donald Trump y tres de sus hijos, Donald Jr., Ivanka y Eric, más y su empresa la Trump Organization, interpusieron sendas demandas a los bancos Deutsche Bank de la República Alemana y al Capital One, de propiedad estadounidense.

El motivo de las mismas es impedir que los bancos entreguen informaciones sobre sus finanzas personales, a dos Comités de la Cámara de Representantes, situación a la que dichas entidades bancarias están obligadas debido a un requerimiento judicial presentado en la Corte del distrito sur de New York.

El Clan Trump trata de impedir, por todos los medios, la investigación que llevan a cabo los demócratas en la Cámara de Representantes

El contenido de la demanda de los abogados de los Trump, se hizo público y ha permitido conocer que en la misma alegan que la solicitud de información “no tiene ninguna legitimidad ni fin legítimo y ha sido emitida por los demócratas con un objetivo político”.

El Deutsche Bank, a través de su portavoz, Kerrie McHugh, declaró que “están comprometidos en brindar la información correspondiente para todas las investigaciones que han sido autorizadas y ellos cumplirán con las órdenes judiciales”.

La negativa del Clan Trump pone en evidencia la doble moral yanqui, que mientras obstaculizan las informaciones sobre sus finanzas, aprueban anualmente altos presupuestos para que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, se ocupe de exigirle a los bancos de todo el mundo, información sobre las transacciones que ejecutan con entidades cubanas, incluso para pagar las cuotas de los organismos internacionales, entre ellas las de Naciones Unidas, todo eso con un fin político.

Precisamente en el 2014 bajo la administración de Barack Obama, la OFAC solicitó al Deutsche Bank, información concerniente a los pagos en dólares efectuados por sus instituciones, provenientes o hacia Cuba.

En 2015 el banco alemán Commerzbank, fue obligado a pagar a varias autoridades estadounidenses 1,196 millones de euros (1,452 millones de dólares) por haber realizado transacciones con empresas de Cuba. Otras compañías comerciales alemanas como Siemens, Daimler y Deutsche Telekom, recibieron advertencias de la OFAC para que no ejecutaran ninguna acción financiera con la Isla.

Ante tales imposiciones imperiales, el abogado y profesor de Derecho Internacional en Düsseldorf, Siegfried Elsing, declaró en ese momento:

En Estados Unidos existe la tendencia de imponer sus propias leyes y un banco que actúa a nivel global, no puede evitar a Estados Unidos, por eso hay que someterse ante ellos”.

Con anterioridad la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), había multado a una de las sucursales del banco alemán Commerzbank, situada en Nueva York, por respaldar transacciones con entidades cubanas, que violan la guerra económica, comercial y financiera que Estados Unidos impone a la Isla desde hace más de medio siglo.

La multa más alta aplicada por los yanquis a bancos extranjeros que mantienen relaciones con Cuba, la recibió en 2015 bajo el gobierno de Obama, el BNP Paribas, el mayor banco de Francia, por un total de 10 mil millones de dólares, rebajado a 8 mil 834 millones de dólares después de un largo proceso de conversaciones entre París y Washington.

Adicionalmente, dicho banco fue sancionado a no realizar operaciones en dólares durante un año, especialmente en el sector del petróleo y el gas, demostrando con ese proceder que Estados Unidos está por encima de lo regulado en derecho internacional, al imponerles sanciones por comerciar directamente con Cuba a naciones soberanas.

Con esos antecedentes, es posible que el banco alemán entregue los requerimientos solicitados por la Corte de New York respecto a las cuentas del Clan Trump, como desquite por las multas y presiones políticas que reciben las entidades alemanas, pues como afirmó José Martí:

“La historia salda cuentas”.