Las enseñanzas de la democracia europea.


Por Arthur González

Al conocer las sanciones aplicadas por el Tribunal Supremo español, en el juicio del procés contra doce líderes independentistas catalanes, solo cabe preguntarse: Qué enseñanzas democráticas le brinda Europa a Cuba cuando le exigen: disponer de instituciones estables que garanticen la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y el respeto a las minorías”.

A Cuba y a Venezuela la condenan porque, según Estados Unidos, el Parlamento Europeo y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos con sede en Madrid y dirigido por una española, “no cumplen con los requisitos de democracia de cualquier país europeo”.

Sin embargo, las recientes sanciones impuestas a los líderes independentistas catalanes, son una prueba de las violaciones de los derechos a la libre determinación de las minorías, discriminación por razones políticas y el uso excesivo y arbitrario de la fuerza contra ciudadanos que muestran su descontento y desean su independencia.

Pero el silencio cómplice marca la diferencia del tratamiento a este caso, que viola los derechos de quienes votaron libremente a favor de independizarse de España. A estos opositores, los persiguieron, solicitaron su detención a otros estados, e incluso la deportación para ser juzgados y sancionados.

Los delitos aplicados son por sedición y malversación, algo insostenible porque todas sus solicitudes fueron en las urnas, gústele o no a una parte de los españoles, pues lo hicieron acorde a sus leyes.

Sobre aquellos que se encuentran hoy en otros países, el Tribunal Supremo dictará órdenes para que se les deporte hacia España, no reconociéndoseles su condición de disidentes políticos.

Bien diferente es la conducta con la que España asume el tratamiento a los cubanos que, creados y financiados por Estados Unidos, intentan desestabilizar a la Revolución.  A esos les acoge en su embajada en La Habana, les da fácilmente visas para visitar España y hacer campañas contra Cuba, incluso se les denominan “opositores al gobierno”, desconociendo el carácter mercenario y la ausencia de apoyo popular.

Muchos de esos lacayos al servicio de los yanquis han sido acogidos por España, como fue el caso del llamado grupo 75, donde la iglesia católica cubana medió para que salieran de Cuba, pero para el asombro de muchos, al llegar a la península ibérica, se les cambió el calificativo de “disidentes”, con el que se le llamaba mientras estaban en la Isla, por el de revoltosos, algo que siempre han sido siguiendo instrucciones de la misión diplomática estadounidense, con el fin de crear desórdenes públicos y llamar la atención de la prensa extranjera al servicio de ellos.

¿Pedirle a Estados Unidos que mantenga la guerra económica, comercial y financiera contra todo un país, no es acaso un delito de sedición?

¿Declararse partidarios de una invasión del ejército yanqui a Cuba, no es un delito de sedición?

¿Servir por dinero a una potencia extranjera como Estados Unidos, para derrocar al sistema político, económico y social de Cuba, no es sedición?

¿Aceptaría España que Cuba acogiera en su territorio a organizaciones catalanas que exigen su independencia?

¿Y por qué el gobierno español, basado en una supuesta democracia, permite que organizaciones contrarrevolucionarias se radiquen, trabajen, hagan campañas políticas y conspiren contra el estado cubano, como son el Observatorio Cubano de Derechos Humanos presidido por Elena Larrinaga, organizadora de actividades con elementos de los grupúsculos contrarrevolucionarios residentes en Cuba, y el Movimiento Cristiano de Liberación, entre otras organizaciones anticubanas?

La propia Elena Larrinaga, a nombre de la organización contra Cuba denominada Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en 2017 envió una carta a la Alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, donde le sugirió incluir en el Acuerdo con el gobierno de Cuba, aspectos como: “la proscripción de la discriminación por razones políticas; un cronograma de ratificación de los Pactos internacionales de los que La Habana es firmante; la inclusión de la sociedad civil en el diálogo político; un mecanismo alternativo de denuncias ciudadanas y asegurar la libertad para entrar y salir de la Isla”.

Esa posición es una evidente acción política contra otro Estado desde el territorio español y una injerencia en los asuntos internos de Cuba, además de falsar la realidad que viven los cubanos.

Elena Larrinaga sigue instrucciones de Estados Unidos, e incluso dinero para sostener esas acciones anticubanas, visualizarlas entre la sociedad española, con el fin de difamar y tergiversar la realidad de un país que construyen día a día lo que la guerra económica, comercial y financiera intenta destruir.

¿Por qué ante la situación que viven los catalanes no asume la misma conducta?

Ningún gobierno ni partido político español, toleraría que Cuba o Venezuela, aceptaran que una organización catalana independentista hiciera algo similar.

La prensa de Cuba no habla en contra del gobierno de España, ni hace campañas contra las violaciones de derechos humanos, de manifestación, contra los arrestos injustificados que ejecuta la policía sobre españoles que exigen derechos laborales, la independencia de Cataluña, u otros reclamos políticos, económicos y sociales. Tampoco critica el tratamiento a las minorías étnicas y a los inmigrantes africanos.

España es un socio comercial importante para Cuba y sus inversiones económicas representan ganancias para ambos países, por eso se oponen a las sanciones contra sus empresarios, pero políticamente asume posiciones bien diferente, cuando en la península hay mucha tela sucia por donde cortar, como la amplia corrupción que mancha a las más altas posiciones políticas, la represión brutal contra los que exponen públicamente sus reclamos y los cientos de detenciones arbitrarias, cosas de las que en nada pueden darle lecciones de democracia a los cubanos.

Por eso a Cuba no le amedrentan las denuncias basadas en mentiras fabricadas por Estados Unidos, sigue la lucha por mantener su soberanía y resiste con estoicismo múltiples presiones, pues como aseguró José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

Respeten a las mujeres cubanas.


Por Arthur González.

Enfurecidos por sus permanentes fracasos contra la Revolución cubana, sus enemigos no descansan e inventan mentiras para deformar la realidad, sin lograrlo.

Ahora su odio es descargado contra lo más puro de la sociedad, sus mujeres, ese laboratorio natural de dónde venimos todos y que a pesar de las limitaciones que imponen la cruel guerra económica, comercial, financiera y biológica, no han podido reducir el amor que las mujeres le impregnan a la obra revolucionaria.

El pasado 14 de agosto 2019 un grupúsculo financiado por Estados Unidos, denominado “Plataforma Femenina” y las llamadas “Damas” de Blanco, sostuvieron una reunión en Madrid, dirigida por Elena Larrinaga Landa, nacida en Cuba de padres españoles, conocida por sus posiciones en contra de la Revolución y fundadora del mal llamado “Observatorio de Derechos Humanos en Cuba”, todo con dinero y estrictas orientaciones yanquis.

La nueva campaña enemiga divulga que esa reunión fue para firmar un “acuerdo de colaboración para el empoderamiento de la mujer en Cuba, como pilar de la sociedad y motor del cambio político, a través de talleres de formación”.

Resulta risible tal planteamiento que no cuenta con el reconocimiento de las mujeres cubanas, las cuales ocupan hoy un nivel en la sociedad impensable antes de 1959, algo que la reaccionaria Larrinaga pretende ocultar.

Es tal su odio que olvidó que hasta 1958 las mujeres en Cuba eran mayormente amas de casa y discriminadas por su sexo.

En sus declaraciones la ahora española afirmó: “La iniciativa surge de la voluntad de varias mujeres comprometidas con el cambio político y las mejoras sociales en Cuba.  Estamos convencidas de la fuerza de la mujer como motor de cambio allí donde esté ubicada.  El trabajo en común y la unión de fuerzas en un objetivo común, históricamente ha dado la victoria a aquellos que así lo han entendido”.

Esa estratagema no cabe en Cuba, donde las mujeres sí poseen todos los derechos al trabajo, al estudio, al deporte, la cultura, la ciencia y a cuanto decidan a hacer.

En el conocido Plan Bush de 2004, para lograr una “Transición Pacífica en la Isla”, se les asignó a las cubanas 9 millones de dólares para “empoderarlas”, sin que obtuvieran resultados, pues la solo Revolución las liberó y les dio el lugar que merecen.

Hoy 299 mujeres son diputadas a la Asamblea Nacional, del total de 605 diputados, lo que representa el 53,2 %, siendo el parlamento cubano el segundo en el mundo con más mujeres. En el Consejo de Estado, hay 15 mujeres del total de 32 miembros, y de ellas 3 son vice presidentas.

La contrarrevolucionaria Elena Larrinaga, debe tener presente que desde 1980, Cuba es signataria de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, primer país del mundo en firmarlo y el segundo en ratificarlo.

El gobierno cubano desde 1959 ha promulgado numerosas leyes y disposiciones jurídicas que aseguran los derechos humanos de las féminas, donde se protegen sus derechos reproductivos y sexuales, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo, superación técnica y cultural, capacitación laboral y de aprendizaje, con la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin discriminación y con el mismo salario de los hombres.

Qué preparación puede pretender el grupúsculo contrarrevolucionario en España, cuando las mujeres cubanas constituyen el 35.2% de los dirigentes a todos los niveles del país; el 66% de la fuerza técnica y profesional; el 48% de las personas empleadas en el sector estatal; 81,9% de los profesores, maestros y científicos; el 60,2% de los médicos; el 78,5% de los demás trabajadores del sector de la salud; y más del 70% de los jueces y fiscales de la Isla, posición que ya desearían alcanzar las españolas, por las que Elena Larrinaga nunca se preocupa.

Gracias a la Revolución que tanto odian los yanquis, las mujeres cubanas son el 52,1 % de los graduados de la enseñanza media superior y el 56,6% de los graduados universitarios; por tanto, son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción en la sociedad, algo envidiable para cualquier país.

Las cubanas en toda la Isla, cuentan con el apoyo de 175 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, espacio que atiende las problemáticas en el seno familiar, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo y la violencia.

Un estudio realizado por el Instituto Americano de Empresas, arrojó que en Estados Unidos se mantiene la diferencia entre los salarios de mujeres y hombres a nivel nacional, donde las féminas cobran como promedio sólo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, resultando las más afectadas por el salario mínimo.

Por su parte, la Unión Europea aun no alcanza la paridad de género en los gobiernos de sus Estados miembros. Cifras oficiales plantean que el total de mujeres con cargos ministeriales, en los veintiocho países comunitarios, solo llegan al 23,6%, pues de los más de 500 miembros integrantes de los Consejos de Ministros en toda la Unión Europea, solamente 125 son mujeres.

Si la señora Larrinaga está tan “preocupada” por las mujeres cubanas, ¿por qué no hace lo mismo por las que viven en la Unión Europea, donde las ganancias por el negocio de la prostitución ascienden a cifras astronómicas?

Estadísticas oficiales aseguran que en Alemania se obtienen más de 18 mil millones de euros del trabajo de 400 mil prostitutas; Países Bajos 800 millones de las casi 7 mil prostitutas; Gran Bretaña mil millones de las 58 mil prostitutas.         Además de que en Alemania, Países Bajos y Grecia está legalizado el proxenetismo, sujeto explotador y abusivo de las llamadas trabajadoras del sexo.

En Europa un 75% de toda la prostitución es ejercida por mujeres emigrantes, fenómeno que afecta anualmente a unas 100 mil, de las que casi la mitad son menores de edad.

Para esos países no existe un Observatorio de los Derechos Humanos, ni a Elena Larrinaga le importa un euro la violencia y explotación de esas mujeres.

Solamente en Bulgaria, casi 1 millón de mujeres han sido golpeadas en su infancia y el 23% víctimas de violencia física o sexual, pero a los yanquis eso no le sirve para hacer propaganda, al final son sus aliados y al igual que en Estados Unidos, la industria de la pornografía es un negocio jugoso, que satisface hasta presidentes.

Las cubanas de hoy no necesitan de talleres de formación para coordinar acciones en su defensa, sus derechos y su papel en la sociedad, porque eso ya lo poseen desde hace 60 años y marcan una diferencia sustancial con la realidad de otros países, pues disponen de leyes que las benefician considerablemente, como la Ley de Maternidad, la más avanzada de América, que no deja a ninguna madre desprotegida, asegurándole una licencia pagada por un año, más el Código de Familia con un capítulo dedicado solamente a las mujeres.

Desde 1992 en Cuba existe una Comisión Permanente para atender a las mujeres, niños y las familias, donde instituciones y organismos del Estado tienen que rendir cuentas sobre los programas y actividades llevados a cabo en ese terreno.

A las cubanas hay que respetarla por su esfuerzo y dedicación, ninguna maniobra enemiga las confunde, porque todas poseen un alto nivel académico que les permite saber dónde está la diferencia.

Por eso dijo José Martí:

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

Pretenden los yanquis hacer en Cuba lo mismo que Argentina y Brasil: confundir al pueblo.


Por Arthur González.

Estados Unidos aspira a sembrar una matriz de opinión en el pueblo cubano contraria a la Revolución, culpando al gobierno de las limitaciones económica existentes, pero ocultan que sus profundas causas radican en la guerra económica, comercial y financiera, sostenida por 60 años para evitar que el modelo socialista sea un ejemplo para otros países, tal como aseguran los tanques pensantes del Council on Foreign Relations.

Esa vieja estrategia fue empleada contra Argentina y Brasil, para culpar a Cristina Fernández y al dúo Luis Ignacio Lula-Dilma Rousseff, de los problemas económicos, con el fin de sacar del juego político a dirigentes de izquierda e imponer a los neoliberales Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, quienes han arrastrado a la pobreza a millones de ciudadanos que se dejaron confundir por los cantos de sirena, aunque hoy lamentan sus errores políticos.

La actual campaña anticubana está lanzada por medios de prensa desde EE.UU. y sitios creados en Internet para deformar la realidad cubana, con la pretensión de confundir a los incautos; pero fallan nuevamente porque en Cuba el pueblo fue alfabetizado en 1960-1961 y su nivel educacional y político es bien elevado, conoce la historia de las acciones del imperialismo yanqui y el papel que juegan en los golpes de estado y acciones terrorista en el mundo.

En esta nueva campaña de mentiras, lanzada también por Radio y Televisión Martí, aseguran que “tres cuartas partes de los cubanos piden un cambio y un 31.3 % desea que ese cambio sea radical, que lo cambie todo”.

Según esas emisoras, creadas para la subversión política contra Cuba, “el 74.5 % de los encuestados reclama cambios y de ellos el 57.7%, acepta ofrecer algún tipo de salida para los responsables del régimen”.

Lo que no explican es quiénes y cómo hicieron tal encuesta en la Isla, algo que traslada una fuerte fetidez a mentiras made in USA, pues los “encuestadores” son miembros del fantasmal Observatorio Cubano de Derechos Humanos, asentado en España, fabricado y sostenido financieramente por Estados Unidos.

La táctica que persiguen es evidente, que el mundo se crea que los jóvenes cubanos desean erradicar el socialismo y regresar a una economía capitalista, como si esa masa juvenil, con más de 9 grados de escolaridad como mínimo, no observara lo que sucede a diario en economías capitalistas de Francia, España, Alemania, Argentina, Chile, Brasil, Honduras, Guatemala, México y Panamá, por solo citar algunos ejemplos.

La aludida “encuesta” quiere hacerle entender a los que no recuerdan las campañas mediáticas de los yanquis contra países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, que los jóvenes cubanos culpan a los dirigentes de la situación económica de Cuba y desean “castigar a sus responsables”.

Obviamente es una manipulación burda y sucia, porque en Cuba se conoce bien la situación existente antes de la Revolución y la que se tiene hoy; las sanciones permanentes de Estados Unidos contra la economía y sus ataques a los sectores que producen ingresos en moneda convertible, como son el turismo y la salud, algo que se hace más evidente con los recientes decretos aplicados por la administración de Donald Trump, que afectan directamente a los trabajadores privados, esos que tanto estimuló Barack Obama para cambiar el socialismo desde adentro.

Estados Unidos conoce perfectamente que entorpeciéndole a Cuba sus ingresos en divisas, y las sanciones a quienes inviertan y presten dinero fresco, trae como consecuencia la escasez de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, de ahí sus multas millonarias a la banca internacional, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, unido a la prohibición de viajes de norteamericanos y sanciones a quienes se alojen en hoteles y adquieran libros de editoriales cubanas.

La obsesión es enfermiza y el pueblo cubano lo sabe perfectamente, además en Cuba nadie ignora lo que era la Isla en el pasado capitalista, a pesar de que en los últimos años desde Miami pretendan pintar La Habana como un “paraíso”, con sus hoteles, casinos, burdeles, barrios de clase media y alta, ocultando a los niños limpiando zapatos y tocando maracas en los ómnibus, los analfabetos, los mendigos, el desempleo, la discriminación racial y de género, los muertos por falta de asistencia médica y los campesinos pasando vicisitudes que solo la Revolución eliminó.

Por supuesto que el pueblo cubano aspira a tener una vida más holgada, sin limitaciones y escaseces, pero insatisfacción no es lo mismo que oposición, y los responsables de las penurias que hoy soporta estoicamente, están y estuvieron en la Casa Blanca.

Los cubanos conocen que la guerra económica la inició el presidente D. Eisenhower en 1959, al eliminar la compra de azúcar, prohibir el suministro de petróleo y la adquisición de productos hechos en Cuba; fue él quien organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y los nacientes actos terroristas que dejaron los primeros mártires en el pueblo. Sigue leyendo

El silencio cómplice.


Por Arthur González.

Cuando las autoridades cubanas detienen a uno de los asalariados que paga Washington para

Periodista herido por balas de goma

ejecutar provocaciones en la vía pública, parece que se cae el mundo ante las falacias que emiten cuantas agencias de prensa existe en el mundo capitalista, a lo que se suman diferentes organizaciones creadas por los yanquis para la supuesta defensa de los derechos humanos. Sin embargo, cuando en otros países asesinan, hieren, y la policía reprime con violencia a verdaderos periodistas, el silencio se vuelve cómplice de esos sicarios.

 

Una de las organizaciones que más alharaca forma es la conocida Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización radicada en Miami, que nunca condena al gobierno mexicano por los constantes asesinatos de verdaderos profesionales de la prensa; el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), constituido en Madrid en 2009, con el único fin de atacar a la Revolución cubana, o algunos europarlamentarios que al servicio de los intereses yanqui se la pasan acusando a Cuba, por inventadas violaciones de los derechos humanos.

La actitud de esos engendros made in USA, es totalmente diferente ante las flagrantes violaciones de los derechos humanos que comenten las fuerzas policiales de Francia, desde hace semanas.

Represión en Francia

Las imágenes transmitidas por las televisoras y redes sociales no dejan dudas del salvajismo y crueldad con el que atacan a los manifestantes de chalecos amarillos, los cuales protestan por las medidas neoliberales aplicadas por el gobierno del presidente Emmanuel Macron, personaje que ni es comunista, ni amigo de Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Evo Morales o Raúl Castro, sino un fiel admirador de Donald Trump, ante el cual se le han observado ante las cámaras, conductas de subordinación.

Precisamente, esa es la razón del silencio de Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP; del actual presidente de la Junta Directiva del OCDH, el economista cubano residente en España, Elías Amor Bravo, de la anterior presidenta Elena Larrinaga, o de la eurodiputada española Beatriz Becerra, quien se ocupa de desbarrar constantes mentiras contra Cuba.

Millones de personas comprueban la brutalidad represiva en Francia, donde 12 periodistas de Rusia Today, RT, fueron heridos por las balas de goma y el efecto causado por los gases lacrimógenos lanzados por efectivos de la policía. Otros dos colaboradores de la agencia Ruptly, también fueron alcanzados por las balas, pero tampoco hay condenas internacionales de esas organizaciones de los derechos humanos, al servicio de los intereses de Estados Unidos.

La razón es clara, el sistema capitalista se defiende con armas largas, porrazos, gas pimienta y potentes chorros de agua fría. Para ellos esas no son violaciones de los derechos humanos, porque se trata de trabajadores reclamando sus derechos a tener mejores condiciones de vida, debido a las medidas neoliberales aplicadas.

Detenciones en Cuba

Todo lo contrario, sucede cuando mercenarios cubanos, entrenados y pagados por Estados Unidos, -donde ninguno es trabajador o estudiante-, se tiran al suelo en las calles para obstruir el tráfico, o gritar ofensas contra las autoridades, en verdaderos actos de desorden público, son detenidos por policías que no visten con cascos, ni chalecos antibalas, no poseen armas largas, ni tampoco lanzan gases lacrimógenos.

En las campañas diseñadas para atacar a la Revolución cubana, la Bolivariana o la Sandinista, solo hablan de “detenciones arbitrarias” contra supuestos “luchadores por la libertad”, pues el fin es demonizar a esos gobiernos que asumen posiciones independientes y soberanas, contra las políticas imperiales de los poderosos yanquis.

A pesar de la ausencia de apoyo de organizaciones de los derechos humanos y de parlamentarios europeos, los franceses continuarán sus reclamos, como hoy hacen también los argentinos, frente a políticas que perjudican al pueblo trabajador, enfrentándose con valentía a las balas y chorros de agua fría, porque como dijera José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”

 

 

 

Organización contrarrevolucionaria ataca al embajador español en La Habana.


Por Arthur González.

La organización creada y sostenida financieramente desde Estados Unidos, denominada “Observatorio Cubano de Derechos Humanos” pero radicada en Madrid, atacó en los medios de prensa al embajador español acreditado en La Habana, Juan José Buitrago de Benito, como represalia por la visita que este realizara al Cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, donde se tomó una foto frente al monolito de granito gris que guarda las cenizas del Comandante Fidel Castro Ruz.

Para los lacayos de Miami eso fue “un gesto insensible e indolente del embajador, que, para ellos, constituyen actuaciones innecesarias de la diplomacia española, de la cual siempre hemos esperamos cierto recato y profesionalidad”.

Los apelativos empleados por dicha organización al servicio de la política yanqui, son producto de la impotencia por no haber podido destruir a la Revolución, ni lograr el asesinato de su líder histórico, a pesar de los cientos de planes que organizó la CIA para matarlo.

Aunque les duela, Fidel Castro es un estadista sin igual del siglo XX, su obra es aplaudida por cientos de millones de personas en el mundo, con sus ideas y esfuerzos se liquidó el sistema del apartheid en África, que fue siempre respaldado por Estados Unidos.

Cuba logró las tasas de salud, educación y cultura jamás imaginables, reconocido por la Naciones Unidas y sus organismos especializados.

¿Por qué emprenderla con el funcionario diplomático y no hacer lo mismo con el Rey Juan Carlos, que visitó La Habana para participar en los actos fúnebres de Fidel?

El propio Rey tuvo la oportunidad de observar directamente como el pueblo cubano quería a su líder y la despedida amorosa que le brindó, comprobando las mentiras de las campañas financiadas por Miami para hacerle creer al mundo lo contrario.

España y Cuba sostienen plenas relaciones diplomáticas y jamás Francisco Franco se sometió a los dictados de Washington que le exigía el rompimiento de relaciones y sumarse a la guerra económica impuesta por ellos desde 1962.

Aunque las posiciones políticas de los dos países son diferentes y en muchas ocasiones, España se ha involucrado en el apoyo al diseño subversivo yanqui contra Cuba, como fue la actitud lacayuna del ex presidente José María Aznar, responsable de la llamada Posición Común que pretendía incrementar la guerra económica, los vínculos históricos y culturales han sido más fuertes que las propias presiones de Estados Unidos.

Esos que reclaman libertad de pensamiento, expresión y otros por el estilo, no soportan que personas honradas asuman otras diferentes y en respuesta actúan de forma dictatorial, demostrando que, de democráticos no tienen ni rezagos y al no permitir posiciones diferentes a las de ellos.

El embajador Buitrago de Benito, hizo una visita oficial a Santiago de Cuba el pasado mes de febrero 2018 y dentro de sus actividades recorrió el Cementerio Santa Ifigenia, donde puso ofrendas en el Mausoleo que guardan los restos de José Martí y en el Panteón de los Mártires del Deber, construido para los españoles caídos en la Guerra hispano-cubano-norteamericana de 1898.

La contrarrevolución cubana, fabricada y financiada por Estados Unidos, nunca ha podido sumar al pueblo a su favor, es rechazada incluso por personas que no simpatizan con el sistema político porque saben el carácter mercenario que poseen, y ausentes de ideología, solo buscan los beneficios económicos que les proporciona el calificativo de “disidentes”.

El llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, creado en Madrid para sus campañas anticubanas, debería mirar primero a su alrededor y denunciar las violaciones allí existentes, de las cuales no dicen media palabra ante hechos como los ocurridos el pasado 1ro de marzo en toda España, cuando miles de jubilados salieron nuevamente a protestar en las calles de las principales ciudades, para exigirle al gobierno que revaloricen sus pensiones, pues desde hace años sufren una dramática caída de su poder adquisitivo, producto de la crisis en la que está sumida la economía ibérica.

España no tiene un sistema socialista ni sufre una guerra económica como la cubana; sin embargo, los niveles de pobreza, incluida la de la niñez, se incrementan.

De esa triste realidad no se hacen cruzadas mediáticas para exigir cambios de sistema político como en el caso cubano.

Antes de continuar sus falacias contra una pequeña Isla bloqueada desde hace más de medio siglo, con una persecución financiera sin igual en toda la historia de la humanidad, los supuestos defensores de los derechos humanos deberían ponerse de parte de los adultos mayores  que se concentraron bajo la lluvia y el frio, frente al Ministerio de Hacienda para condenar el exiguo aumento del 0.25% de sus pensiones, aprobado por el gobierno de Mariano Rajoy y en otras ciudades como Bilbao, Valencia, Sevilla y Cádiz.

Cuando el amo que los creó y sostiene, les recorte el dinero que desde Estados Unidos les llega mensualmente, los miembros del “Observatorio”, tendrán una situación similar a la de esos jubilados, y no les quedará otra alternativa que sumarse a las protestas, algo que en la Cuba socialista y bloqueada no sucede, porque gracias a Fidel la atención médica es gratuita y para aquellos que tienen pensiones bajas, las medicinas se les entregan sin costo alguno.

Es muy probable que por toda la realidad que pudo palpar el embajador español en Cuba, se haya decidido a fotografiarse ante la tumba de Fidel Castro, aunque a los contrarrevolucionarios se les irrite el hígado, porque como afirmó José Martí:

“No se tenga miedo de honrar a quien lo merece”.

 

 

 

¿Por qué europarlamentarios no acusan a Estados Unidos?


Por Arthur González

Cuba, sometida desde hace más de medio siglo a una cruel y despiadada guerra económica total, resiste estoicamente una guerra mediática para trastocar su realidad, con el fin de que su modelo político, social y económico no sea imitado.

Ese es el motivo verdadero de mantener la prohibición de viajes a la Isla a los ciudadanos estadounidenses, coartando su libertad de movimientos, a pesar de  constituir una violación constitucional.

Sin embargo, algunos europarlamentarios que se tildan  “defensores de los derechos humanos” se la pasan acusando a Cuba, pero jamás ponen su vista en la situación que sufren millones de estadounidenses.

El llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, OCDH, fabricado y financiado por Estados Unidos en su obstinación enfermiza por satanizar a la Revolución cubana, acusan a Cuba de “violar de los derechos humanos” y exigen que se le pongan condiciones al reciente acuerdo firmando con la Unión Europea.

En misiva dirigida a varios eurodiputados, afirman que “las condiciones que hoy existen en la República de Cuba serían inaceptables en cualquier país de la UE”, ignorando la realidad de muchos países europeos que no gozan de los beneficios que poseen los cubanos.

El OCDH no dice que en la Cuba socialista todos los ciudadanos tienen plenos derechos al trabajo, sin distinción de género, raza, posición política y credo.

En Cuba sería inaceptable que se cobrará el sistema de educación o el de salud, pues a partir de 1959 son totalmente gratuitos, muy diferente a lo que sucede en Europa.

Tampoco los cubanos aceptarían no tener derecho a la cultura, el deporte de forma plena, ni podrían estar de acuerdo en no tener un sistema de seguridad social que, sin costo alguno, se ocupa de ancianos, personas discapacitadas o enfermas, a través de los trabajadores sociales.

Las cubanas no estarían de acuerdo con no poder recibir el mismo salario que los hombres ni que se les impidiese ocupar altas responsabilidades laborales por su sexo.

Todos esos beneficios que disfrutan los cubanos son alabados por diferentes organismos de Naciones Unidas, situación bien diferente a la de muchos países de la Unión Europea.

Sin embargo, el OCDH ni los eurodiputados Luis De Grandes, Ignacio Salafranca y Elena Valenciano, que se suman a las campañas mediáticas anticubanas, jamás hablan ni acusa a los Estados Unidos por sus violaciones en materia de derechos humanos.

Tales diputados intentan desconocer que en los Estados Unidos 45 millones de personas viven en la pobreza, según instituciones oficiales.

Esa cifra significa que entre el 14 y el 15 % de la población estadounidense sufre de pobreza, sin acceso a los servicios de salud, educación y seguridad social; a eso súmenle que uno de cada cinco niños pasa hambre, pero para el OCDH parece que esos 45 millones de personas no son seres humanos, porque viven en el país capitalista “paladín de los derechos humanos”; pero si fuera en uno socialista que, sí se preocupa y ocupa de sus ciudadanos, entonces fuese distinto.

Nadie puede imaginar que, sin la intervención del Estado, en Cuba se pudiera sostener el sistema de educación y de salud gratuitos.

Jamás los propietarios privados podrán sostener los beneficios que hoy tienen 11 millones de personas en Cuba.

Quienes acusan a la Revolución cubana y le exigen cambios de sistema, no lo hacen con Estados Unidos donde 1 de cada 6 personas es pobre, algo que para nada es un orgullo. Sigue leyendo

Viejas mentiras contra Cuba


Por Arthur González

Si en Cuba hubiese un gobierno neoliberal, bajo los principios del capitalismo, Amnistía Internacional, otras organizaciones similares  y ni la misma Elena Larrinaga, miembro del Parlamento europeo y presidenta del fabricado Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), llevarían a cabo las campañas difamatorias contra la Revolución, porque el meollo del tema -que no reconocen- es que no aceptan el socialismo.

Ninguna de esas instituciones ha podido demostrar que en Cuba desaparecen personas como en México, Honduras, Salvador o Guatemala, ni se asesinan a periodistas y menos aún se producen golpizas brutales con el empleo de gases lacrimógenos contra los trabajadores, como si sucede en esos países y hasta en la propia España, donde reside desde que emigró de Cuba la europarlamentaria Larrinaga.elena-larrinaga

En Cuba el pueblo no sale a las calles a exigir trabajo, mejoras en la salud o la educación, como sucede a diario en muchos países del mundo. Sin embargo, la contienda diseñada para engañar sobre falsas represiones e inventadas detenciones arbitrarias, se mantiene en titulares de periódicos y sitios digitales.

Así ha sucedido con el caso del asalariado de Miami, Danilo Maldonado, auto apodado “El Sexto”, seudo artista que no puede mostrar obra alguna, ni jamás ha realizado una exposición personal o colectiva, pero por sumarse a los elementos financiados por Washington en sus ataques contra la Revolución, le han construido una imagen publicitaria debido a su acción de pintar en la piel de un puerco, frases ofensivas contra el Presidente Raúl Castro, y sus burlas contra el líder Fidel Castro, mientras el pueblo le rendía tributo por su muerte.

Realmente causa lástima ver a personas educadas e inteligentes, vinculadas a elementos que, de ser ciudadanos de otro país, jamás los dejarían acercársele por carecer de educación y prestigio, pero al ser “opositores” cubanos financiados por Estados Unidos, hasta posan para fotos, sin tomar en consideración los antecedentes penales o del consumo de cocaína.

Para hablar de derechos humanos la europarlamentaria debería saber que, en Cuba desde 1959, se les dieron derechos a todos los cubanos por igual, sin distinción de raza o posición económica, siendo una de las causas por la cual su familia salió del país.

Elena parece haber perdido la memoria, unido al odio personal que le nublan el entendimiento, pero vale la pena recordarle que Cuba es el único país de Latinoamérica que cuenta con el 99 % de su pueblo alfabetizado, donde el acceso a la educación es totalmente gratuito hasta la universidad y eso es derecho humano básico que pocos tienen en el mundo.

Es el lugar donde los servicios de Salud no se pagan, incluidos los trasplantes de riñón, corazón-pulmón o hígado, algo que los españoles no disfrutan, y eso si es un derecho humano.

La señora Larrinaga debe tener presente que, en la Cuba de 1958, donde su familia poseía negocios textiles, existía una tiranía apoyada por Estados Unidos que asesinaba a todo el que tuviera ideas libertarias; se torturaban a diario cientos de jóvenes para que declararan sus actividades revolucionarias o denunciaran a sus compañeros y eso si eran violaciones a los derechos humanos, algo que ella y sus aliados nunca mencionan.

En los campos de Cuba, los campesinos vivían en bohíos hechos con tablas y hojas de palma, pisos de tierra, sin luz eléctrica, ni servicios de salud, educación, cultura, deporte, y ausentes de un acre de tierra para cultivarla. Ese panorama cambió gracias al socialismo que ella odia.

Pudiera Elena Larrinaga y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, exponer qué derechos civiles tenía el pueblo cubano durante la tiranía del dictador Fulgencio Batista, quien llegó al poder mediante un golpe de estado militar y auto ascendido de sargento a General. Sigue leyendo