Carnavales en Bruselas y Oslo.


Por Arthur González.

A los enemigos de Cuba parece que 60 años de mentiras, manipulaciones mediáticas y el gasto de millones de dólares no es suficiente y continúan dilapidándolo, pero sin conseguir el sueño de conformar una Isla infernal.

El nuevo carnaval, repleto de máscaras y payasos, se conformó el 18 de febrero 2020 en Bruselas, Bélgica, durante el debate en la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. El otro lo celebraron el mismo día, también con la participación elementos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, en Oslo, Noruega, en la llamada Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia, Freedom Fórum.

En Bélgica estuvo al frente del show la española Elena Larrinaga, quien recibe un fuerte financiamiento de la NED y la USAID, (CIA) para llevar a cabo acciones de prensa contra Cuba, a través del subvencionado y farsante Observatorio Cubano de Derechos Humanos, nada menos que con sede en Madrid, España.

Larrinaga sin encomiendas del verdadero pueblo cubano, habló a nombre de la fabricada “oposición cubana”, entiéndase contrarrevolución made in USA, de la idílica “Red Femenina de Cuba”, la cual no tiene validez alguna por no representar a las mujeres cubanas que se enfrentan diariamente a las penurias causadas por la guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos para quebrar la voluntad popular, desde hace 60 años.

¿Quién del valeroso y estoico pueblo cubano le ha solicitado a esa mercenaria española que hable en su nombre y mienta sobre una realidad que ella no vive?

Antes de hablar mal de Cuba debería interesarse por la situación que padecen los españoles, especialmente de los jóvenes que no tienen muchas oportunidades de empleo y desarrollo futuro.

¿Por qué si es tan “preocupada por los derechos humanos, no acusa al gobierno chileno de asesinar y atacar a miles de jóvenes, que muchos de ellos han perdido un ojo por los disparos de los carabineros?

¿Y que ha dicho esa asalariada por la violación de los derechos humanos de los cientos de líderes sociales colombianos que son asesinados a diario, sin que ninguna de las organizaciones construidas por Estados Unidos, hayan condenado esos crímenes?

¿Dónde está la preocupación de Elena Larrinaga, que se tragó la lengua ante las violaciones cometidas contra el pueblo boliviano durante y después del golpe militar que pisoteó la democracia constitucional en Bolivia, para imponer por la fuerza y con el apoyo total de la CIA, al actual gobierno al servicio de Estados Unidos?

¿Qué voz levantó la súbdita española, que tanto habla de las mujeres cubanas, para defender a las mujeres argentinas durante el gobierno de Mauricio Macri, que las lanzó a las calles con sus hijos y demás familiares, a dormir en los portales sin trabajo ni seguridad pública?

Hay que ser muy cínico para criticar los derechos sociales de la Cuba socialista, donde todos los niños, adolescentes y jóvenes estudian de forma gratuita, desde el prescolar hasta la universidad, al igual que reciben la atención médica, incluidos los tratamientos contra el cáncer, los trasplantes de órganos, las 13 vacunas desde que nacen, sin distinción de raza, estatus social, creencias políticas o religiosas.

¿Sabrá ella que, en Estados Unidos, los “campeones” de los derechos humanos, hay más de 42 millones de pobres y el triple de estadounidenses que no tienen dinero para pagar un seguro médico?

¿Será sorda y ciega la añeja española que ahora pretende en erigirse en defensora de los cubanos?

Por esas y mil razones más, el Parlamento Europeo no condena el sistema cubano, porque en Honduras, Guatemala, Colombia, Argentina, Brasil, Salvador, Panamá, Haití y muchos países de la región, no logran niveles de vida, seguridad, salud, escolaridad, cultura, igualdad y derecho de las mujeres como los alcanzados por Cuba después de 1959.

Una simple visión del campesinado cubano antes de 1959 y la actual, bastan para conocer los cambios radicales logrados con la Revolución, algo que tampoco mencionó en Oslo, la asalariada cubana Laritza Diversent, denominada directora de Cubalex, otro engendro creado y financiado con la pantalla de la NED y la USAID, según consta en su sitio en la Web.

¿Quién les paga los viajes a esas reuniones, los hoteles, la alimentación y el transporte desde Madrid y La Habana?

Adivinaron. Los yanquis que intentan presionar a la Unión Europea para que suspenda el Acuerdo de Diálogo y Cooperación entre La Habana y Bruselas, por considerarlo “muy flojo”, cuando es público y notorio que la actual administración de Donald Trump pretende suspenderlo y cortar la cooperación económica, como expresara recientemente Steven Mnuchin, secretario del Tesoro:

“Las nuevas sanciones impuestas a Cuba por Estados Unidos, incluyen medidas para evitar que Cuba tenga acceso a divisas”.

Esa criminal e inhumana política si viola los derechos de once millones de cubanos, que se ven obligados a resistir la escasez de alimentos, medicinas, insumos para la industrial, el gas licuado para cocinar, el petróleo para el transporte y la generación de electricidad unido a otras que hacen la vida del pueblo bien difícil, con la trasnochada ilusión que culpen al socialismo, cuando todos conocer perfectamente la política de guerra, comercial y financiera diseñada por la CIA desde los años iniciales de la Revolución, según consta en sus documentos desclasificados.

Todos esos planes están archivados en la biblioteca Kennedy, Archivos de Seguridad Nacional, Serie de reuniones y memorandos, Grupo Especial Ampliado, Operación Mongoose, 7/62 y en el Volumen X, Foreign Relations, Cuba 1961-1962 páginas 857-862.

El criterio espurio de Elena Larrinaga sobre las mujeres cubanas, basta para conformarle un expediente judicial por acusación falsa, al que se le puede sumar el invento mal sano de las supuestas “detenciones arbitrarias”, y tendría que presentar ante el tribunal las pruebas reales, no la propaganda que hacen quienes reciben sumas cuantiosas de una potencia extranjera, empeñada en destruir un proceso revolucionario que permitió que Cuba sea hoy una potencia médica, biotecnológica, académica, cultural y deportiva, siempre acompañadas de sus mujeres, como jamás ocurrió durante los 58 años que estuvo atada a los Estados Unidos.

Esos son los vende patrias al servicio del amo imperial y por lo que expresó José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

Cuba víctima de una cacería de brujas por Estados Unidos.


Por Arthur González.

Desde hace algún tiempo, el presidente Donald Trump aduce ser “perseguido” por una supuesta “cacería de brujas”; sin embargo, quien padece desde hace 60 años esa persecución implacable, es el pueblo cubano ante una despiadada guerra económica, financiera y biológica, unida a la guerra de subversión política estructurada para intentar destruir el sistema que soberamente posee la República de Cuba.

Los datos no mienten y los miles de millones de dólares que Estados Unidos ha gastado en esa guerra sucia contra la Revolución lo confirman.

El incremento de la cacería de brujas contra Cuba se palpa en varios ámbitos y uno de los más activos en los últimos tiempos es el Parlamento Europeo, donde eurodiputados de derecha reciben instrucción del Departamento de Estado para sus campañas anticubanas.

El propósito perseguido es el mismo desde 1959, ahogar económicamente a la Revolución para culpar al socialismo de las carencias que sufre el pueblo cubano, a partir de esa guerra que constituye el arma principal de los yanquis en su diseño anticubano.

En días recientes parlamentarios europeos repitieron sus espectáculos contrarrevolucionarios, al convocar un evento ideado por la CIA, para sustentar la matriz de opinión de que Cuba “viola los derechos humanos”, sirviéndose de su asalariada Rosa María Payá, convertida en “refugiada política” sin historia en la Isla, ni participación alguna en las acciones contrarrevolucionarias de su padre, Oswaldo Paya.

Para darle amplificar sus falsas denuncias, la CIA mediante la USAID y la NED, organizaciones para enmascarar su actuación, reparte cientos de millones de dólares en programas de subversión política y el sostenimiento de otros engendros, como el llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en España, encargado de redactar acusaciones para la cacería de brujas contra Cuba.

El tema para demonizar a la Revolución cubana son las apócrifas “detenciones arbitrarias”, ejecutadas contra asalariados yanquis, creados el 17 de marzo de 1960 según el plan de Acciones Encubiertas de la CIA aprobado por Eisenhower.

Al analizar la cruzada mediática se comprueba quienes son los colaboradores principales, pues todos hablan el mismo lenguaje y sus líneas de mensajes son idénticas.

Lo que expone la agente española Elena Larrinaga, directora del llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, es repetido textualmente por Virginie Battu-Henriksson, portavoz de la Comisión Europea, por Anders L. Petersson, director ejecutivo de Civil Rights Defenders, y eurodiputados del partido español Ciudadanos.

El contenido de la presente campaña es la liberación de José Daniel Ferrer, delincuente en proceso judicial acusado de secuestro y agresiones contra personas, sufragado por los yanquis para ejecutar acciones provocativas en Cuba.

Ante las pruebas presentadas en su contra, donde se demuestran sus mentiras respecto a las violaciones de los derechos humanos, suman otras detenciones “arbitrarias” de elementos contrarrevolucionarios.

Esos son los casos de Berta Soler, Ángel Moya, Manuel Cuesta Morua y Guillermo Fariñas, todos respaldados por Marco Rubio, senador y miembro de la mafia terrorista de Miami.

La realidad es que en Cuba no hay un solo “opositor” asesinado o desaparecido, a diferencia de Colombia, donde solo en enero 2020, asesinaron a 30 líderes sociales y cinco excombatientes de las FARC.

Esos muertos no cuentan con padrinos en la CIA para reclamar justicia por ellos, ni el gobierno colombiano recibe acusaciones y sanciones del parlamento europeo, la OEA y otras ONG dedicas al tema de los derechos humanos contra Cuba.

Julián Assange, fundador de WikiLeaks, detenido en una prisión de alta seguridad en Reino Unido, nunca ha recibido apoyo del Parlamento europeo, ni se proyectan denuncias contra las autoridades británicas por negarle durante 7 años el salvo conducto, mientras permaneció asilado en la embajada de Ecuador en Londres, acción violatoria del derecho diplomático y humanitario.

A diferencia del delincuente José Daniel Ferrer, Assange corre el riesgo de ser condenado a 175 años de prisión, por darle a conocer al mundo que Estados Unidos engañó a la opinión pública sobre sus actividades en Afganistán e Irak, sus crímenes de guerra, abusos y delitos, todos de importancia histórica.

Es un preso político que Estados Unidos pretende condenar por su contundente denuncia que representa un interés público, reconocido mediante el Premio Walkley por contribución destacada al periodismo, Premio Martha Gellhorn de Periodismo, Premio Índice de Censura, New Media Award de The Economist, New Media Award de Amnistía Internacional y el Premio Gavin MacFayden de 2019, todos de alto reconocimiento internacional.

Datos oficiales de la USAID y la NED exponen el presupuesto que destina Estados Unidos contra Cuba, proveniente de los millones de dólares aprobados para programas de subversión.

Un artículo publicado por el sitio web Cuba Money Project, afirma que 22 millones 93 mil 43 dólares, se emplearon por el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional, en ese período contra la Revolución. Algunas partidas se distribuyeron así:

Fundación Panamericana para el Desarrollo 1 millón 740 mil 784 usd; Grupo de Apoyo a la Democracia 1 millón 442 mil usd; Directorio Democrático Cubano 1 millón 300 mil usd; Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba 1 millón 3 mil 674 usd.

Solamente en el año fiscal 2017-2018, la NED distribuyó dinero a las dos manos en sus programas contra Cuba, entre ellos:

Observatorio Cubano de Derechos Humanos 125 mil usd; Plataforma Internacional de Derechos Humanos en Cuba 85 mil usd; Documentar e informar violaciones a los derechos humanos en Cuba 100 mil usd; Lucha contra la impunidad y violaciones de los derechos humanos en Cuba 90 mil usd; Asistencia legal a la sociedad civil cubana 24 mil usd; Apoyo a los defensores de los derechos humanos en Cuba 95 mil usd; ONG People in Need Eslovaquia 98 mil usd; CubaNet News Inc. 225 mil usd.

La USAID gasta otras sumas plasmadas en sus programas:

Promover una “primavera cubana” en su Programa Cuba constan 316 proyectos, que entre los años 2007 y 2013 recibieron 120 millones 639 mil 795 dólares.

La Fundación Panamericana para el Desarrollo, FUPAD, desde 2003 hasta 2019, recibió de USAID 32 millones 904 mil 899 dólares, para ejecutar proyectos subversivos principalmente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. Su director John Sanbrailo, declaró que solo entre 2013 y 2017, el presupuesto de FUPAD excedió al presupuesto regular de la OEA.

Esto si es una cacería que Cuba resiste y vence estoicamente, porque como expresó José Martí:

“Las batallas se ganan entre ceja y ceja”

Las enseñanzas de la democracia europea.


Por Arthur González

Al conocer las sanciones aplicadas por el Tribunal Supremo español, en el juicio del procés contra doce líderes independentistas catalanes, solo cabe preguntarse: Qué enseñanzas democráticas le brinda Europa a Cuba cuando le exigen: disponer de instituciones estables que garanticen la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y el respeto a las minorías”.

A Cuba y a Venezuela la condenan porque, según Estados Unidos, el Parlamento Europeo y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos con sede en Madrid y dirigido por una española, “no cumplen con los requisitos de democracia de cualquier país europeo”.

Sin embargo, las recientes sanciones impuestas a los líderes independentistas catalanes, son una prueba de las violaciones de los derechos a la libre determinación de las minorías, discriminación por razones políticas y el uso excesivo y arbitrario de la fuerza contra ciudadanos que muestran su descontento y desean su independencia.

Pero el silencio cómplice marca la diferencia del tratamiento a este caso, que viola los derechos de quienes votaron libremente a favor de independizarse de España. A estos opositores, los persiguieron, solicitaron su detención a otros estados, e incluso la deportación para ser juzgados y sancionados.

Los delitos aplicados son por sedición y malversación, algo insostenible porque todas sus solicitudes fueron en las urnas, gústele o no a una parte de los españoles, pues lo hicieron acorde a sus leyes.

Sobre aquellos que se encuentran hoy en otros países, el Tribunal Supremo dictará órdenes para que se les deporte hacia España, no reconociéndoseles su condición de disidentes políticos.

Bien diferente es la conducta con la que España asume el tratamiento a los cubanos que, creados y financiados por Estados Unidos, intentan desestabilizar a la Revolución.  A esos les acoge en su embajada en La Habana, les da fácilmente visas para visitar España y hacer campañas contra Cuba, incluso se les denominan “opositores al gobierno”, desconociendo el carácter mercenario y la ausencia de apoyo popular.

Muchos de esos lacayos al servicio de los yanquis han sido acogidos por España, como fue el caso del llamado grupo 75, donde la iglesia católica cubana medió para que salieran de Cuba, pero para el asombro de muchos, al llegar a la península ibérica, se les cambió el calificativo de “disidentes”, con el que se le llamaba mientras estaban en la Isla, por el de revoltosos, algo que siempre han sido siguiendo instrucciones de la misión diplomática estadounidense, con el fin de crear desórdenes públicos y llamar la atención de la prensa extranjera al servicio de ellos.

¿Pedirle a Estados Unidos que mantenga la guerra económica, comercial y financiera contra todo un país, no es acaso un delito de sedición?

¿Declararse partidarios de una invasión del ejército yanqui a Cuba, no es un delito de sedición?

¿Servir por dinero a una potencia extranjera como Estados Unidos, para derrocar al sistema político, económico y social de Cuba, no es sedición?

¿Aceptaría España que Cuba acogiera en su territorio a organizaciones catalanas que exigen su independencia?

¿Y por qué el gobierno español, basado en una supuesta democracia, permite que organizaciones contrarrevolucionarias se radiquen, trabajen, hagan campañas políticas y conspiren contra el estado cubano, como son el Observatorio Cubano de Derechos Humanos presidido por Elena Larrinaga, organizadora de actividades con elementos de los grupúsculos contrarrevolucionarios residentes en Cuba, y el Movimiento Cristiano de Liberación, entre otras organizaciones anticubanas?

La propia Elena Larrinaga, a nombre de la organización contra Cuba denominada Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en 2017 envió una carta a la Alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, donde le sugirió incluir en el Acuerdo con el gobierno de Cuba, aspectos como: “la proscripción de la discriminación por razones políticas; un cronograma de ratificación de los Pactos internacionales de los que La Habana es firmante; la inclusión de la sociedad civil en el diálogo político; un mecanismo alternativo de denuncias ciudadanas y asegurar la libertad para entrar y salir de la Isla”.

Esa posición es una evidente acción política contra otro Estado desde el territorio español y una injerencia en los asuntos internos de Cuba, además de falsar la realidad que viven los cubanos.

Elena Larrinaga sigue instrucciones de Estados Unidos, e incluso dinero para sostener esas acciones anticubanas, visualizarlas entre la sociedad española, con el fin de difamar y tergiversar la realidad de un país que construyen día a día lo que la guerra económica, comercial y financiera intenta destruir.

¿Por qué ante la situación que viven los catalanes no asume la misma conducta?

Ningún gobierno ni partido político español, toleraría que Cuba o Venezuela, aceptaran que una organización catalana independentista hiciera algo similar.

La prensa de Cuba no habla en contra del gobierno de España, ni hace campañas contra las violaciones de derechos humanos, de manifestación, contra los arrestos injustificados que ejecuta la policía sobre españoles que exigen derechos laborales, la independencia de Cataluña, u otros reclamos políticos, económicos y sociales. Tampoco critica el tratamiento a las minorías étnicas y a los inmigrantes africanos.

España es un socio comercial importante para Cuba y sus inversiones económicas representan ganancias para ambos países, por eso se oponen a las sanciones contra sus empresarios, pero políticamente asume posiciones bien diferente, cuando en la península hay mucha tela sucia por donde cortar, como la amplia corrupción que mancha a las más altas posiciones políticas, la represión brutal contra los que exponen públicamente sus reclamos y los cientos de detenciones arbitrarias, cosas de las que en nada pueden darle lecciones de democracia a los cubanos.

Por eso a Cuba no le amedrentan las denuncias basadas en mentiras fabricadas por Estados Unidos, sigue la lucha por mantener su soberanía y resiste con estoicismo múltiples presiones, pues como aseguró José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

Respeten a las mujeres cubanas.


Por Arthur González.

Enfurecidos por sus permanentes fracasos contra la Revolución cubana, sus enemigos no descansan e inventan mentiras para deformar la realidad, sin lograrlo.

Ahora su odio es descargado contra lo más puro de la sociedad, sus mujeres, ese laboratorio natural de dónde venimos todos y que a pesar de las limitaciones que imponen la cruel guerra económica, comercial, financiera y biológica, no han podido reducir el amor que las mujeres le impregnan a la obra revolucionaria.

El pasado 14 de agosto 2019 un grupúsculo financiado por Estados Unidos, denominado “Plataforma Femenina” y las llamadas “Damas” de Blanco, sostuvieron una reunión en Madrid, dirigida por Elena Larrinaga Landa, nacida en Cuba de padres españoles, conocida por sus posiciones en contra de la Revolución y fundadora del mal llamado “Observatorio de Derechos Humanos en Cuba”, todo con dinero y estrictas orientaciones yanquis.

La nueva campaña enemiga divulga que esa reunión fue para firmar un “acuerdo de colaboración para el empoderamiento de la mujer en Cuba, como pilar de la sociedad y motor del cambio político, a través de talleres de formación”.

Resulta risible tal planteamiento que no cuenta con el reconocimiento de las mujeres cubanas, las cuales ocupan hoy un nivel en la sociedad impensable antes de 1959, algo que la reaccionaria Larrinaga pretende ocultar.

Es tal su odio que olvidó que hasta 1958 las mujeres en Cuba eran mayormente amas de casa y discriminadas por su sexo.

En sus declaraciones la ahora española afirmó: “La iniciativa surge de la voluntad de varias mujeres comprometidas con el cambio político y las mejoras sociales en Cuba.  Estamos convencidas de la fuerza de la mujer como motor de cambio allí donde esté ubicada.  El trabajo en común y la unión de fuerzas en un objetivo común, históricamente ha dado la victoria a aquellos que así lo han entendido”.

Esa estratagema no cabe en Cuba, donde las mujeres sí poseen todos los derechos al trabajo, al estudio, al deporte, la cultura, la ciencia y a cuanto decidan a hacer.

En el conocido Plan Bush de 2004, para lograr una “Transición Pacífica en la Isla”, se les asignó a las cubanas 9 millones de dólares para “empoderarlas”, sin que obtuvieran resultados, pues la solo Revolución las liberó y les dio el lugar que merecen.

Hoy 299 mujeres son diputadas a la Asamblea Nacional, del total de 605 diputados, lo que representa el 53,2 %, siendo el parlamento cubano el segundo en el mundo con más mujeres. En el Consejo de Estado, hay 15 mujeres del total de 32 miembros, y de ellas 3 son vice presidentas.

La contrarrevolucionaria Elena Larrinaga, debe tener presente que desde 1980, Cuba es signataria de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, primer país del mundo en firmarlo y el segundo en ratificarlo.

El gobierno cubano desde 1959 ha promulgado numerosas leyes y disposiciones jurídicas que aseguran los derechos humanos de las féminas, donde se protegen sus derechos reproductivos y sexuales, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo, superación técnica y cultural, capacitación laboral y de aprendizaje, con la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin discriminación y con el mismo salario de los hombres.

Qué preparación puede pretender el grupúsculo contrarrevolucionario en España, cuando las mujeres cubanas constituyen el 35.2% de los dirigentes a todos los niveles del país; el 66% de la fuerza técnica y profesional; el 48% de las personas empleadas en el sector estatal; 81,9% de los profesores, maestros y científicos; el 60,2% de los médicos; el 78,5% de los demás trabajadores del sector de la salud; y más del 70% de los jueces y fiscales de la Isla, posición que ya desearían alcanzar las españolas, por las que Elena Larrinaga nunca se preocupa.

Gracias a la Revolución que tanto odian los yanquis, las mujeres cubanas son el 52,1 % de los graduados de la enseñanza media superior y el 56,6% de los graduados universitarios; por tanto, son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción en la sociedad, algo envidiable para cualquier país.

Las cubanas en toda la Isla, cuentan con el apoyo de 175 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, espacio que atiende las problemáticas en el seno familiar, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo y la violencia.

Un estudio realizado por el Instituto Americano de Empresas, arrojó que en Estados Unidos se mantiene la diferencia entre los salarios de mujeres y hombres a nivel nacional, donde las féminas cobran como promedio sólo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, resultando las más afectadas por el salario mínimo.

Por su parte, la Unión Europea aun no alcanza la paridad de género en los gobiernos de sus Estados miembros. Cifras oficiales plantean que el total de mujeres con cargos ministeriales, en los veintiocho países comunitarios, solo llegan al 23,6%, pues de los más de 500 miembros integrantes de los Consejos de Ministros en toda la Unión Europea, solamente 125 son mujeres.

Si la señora Larrinaga está tan “preocupada” por las mujeres cubanas, ¿por qué no hace lo mismo por las que viven en la Unión Europea, donde las ganancias por el negocio de la prostitución ascienden a cifras astronómicas?

Estadísticas oficiales aseguran que en Alemania se obtienen más de 18 mil millones de euros del trabajo de 400 mil prostitutas; Países Bajos 800 millones de las casi 7 mil prostitutas; Gran Bretaña mil millones de las 58 mil prostitutas.         Además de que en Alemania, Países Bajos y Grecia está legalizado el proxenetismo, sujeto explotador y abusivo de las llamadas trabajadoras del sexo.

En Europa un 75% de toda la prostitución es ejercida por mujeres emigrantes, fenómeno que afecta anualmente a unas 100 mil, de las que casi la mitad son menores de edad.

Para esos países no existe un Observatorio de los Derechos Humanos, ni a Elena Larrinaga le importa un euro la violencia y explotación de esas mujeres.

Solamente en Bulgaria, casi 1 millón de mujeres han sido golpeadas en su infancia y el 23% víctimas de violencia física o sexual, pero a los yanquis eso no le sirve para hacer propaganda, al final son sus aliados y al igual que en Estados Unidos, la industria de la pornografía es un negocio jugoso, que satisface hasta presidentes.

Las cubanas de hoy no necesitan de talleres de formación para coordinar acciones en su defensa, sus derechos y su papel en la sociedad, porque eso ya lo poseen desde hace 60 años y marcan una diferencia sustancial con la realidad de otros países, pues disponen de leyes que las benefician considerablemente, como la Ley de Maternidad, la más avanzada de América, que no deja a ninguna madre desprotegida, asegurándole una licencia pagada por un año, más el Código de Familia con un capítulo dedicado solamente a las mujeres.

Desde 1992 en Cuba existe una Comisión Permanente para atender a las mujeres, niños y las familias, donde instituciones y organismos del Estado tienen que rendir cuentas sobre los programas y actividades llevados a cabo en ese terreno.

A las cubanas hay que respetarla por su esfuerzo y dedicación, ninguna maniobra enemiga las confunde, porque todas poseen un alto nivel académico que les permite saber dónde está la diferencia.

Por eso dijo José Martí:

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

Pretenden los yanquis hacer en Cuba lo mismo que Argentina y Brasil: confundir al pueblo.


Por Arthur González.

Estados Unidos aspira a sembrar una matriz de opinión en el pueblo cubano contraria a la Revolución, culpando al gobierno de las limitaciones económica existentes, pero ocultan que sus profundas causas radican en la guerra económica, comercial y financiera, sostenida por 60 años para evitar que el modelo socialista sea un ejemplo para otros países, tal como aseguran los tanques pensantes del Council on Foreign Relations.

Esa vieja estrategia fue empleada contra Argentina y Brasil, para culpar a Cristina Fernández y al dúo Luis Ignacio Lula-Dilma Rousseff, de los problemas económicos, con el fin de sacar del juego político a dirigentes de izquierda e imponer a los neoliberales Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, quienes han arrastrado a la pobreza a millones de ciudadanos que se dejaron confundir por los cantos de sirena, aunque hoy lamentan sus errores políticos.

La actual campaña anticubana está lanzada por medios de prensa desde EE.UU. y sitios creados en Internet para deformar la realidad cubana, con la pretensión de confundir a los incautos; pero fallan nuevamente porque en Cuba el pueblo fue alfabetizado en 1960-1961 y su nivel educacional y político es bien elevado, conoce la historia de las acciones del imperialismo yanqui y el papel que juegan en los golpes de estado y acciones terrorista en el mundo.

En esta nueva campaña de mentiras, lanzada también por Radio y Televisión Martí, aseguran que “tres cuartas partes de los cubanos piden un cambio y un 31.3 % desea que ese cambio sea radical, que lo cambie todo”.

Según esas emisoras, creadas para la subversión política contra Cuba, “el 74.5 % de los encuestados reclama cambios y de ellos el 57.7%, acepta ofrecer algún tipo de salida para los responsables del régimen”.

Lo que no explican es quiénes y cómo hicieron tal encuesta en la Isla, algo que traslada una fuerte fetidez a mentiras made in USA, pues los “encuestadores” son miembros del fantasmal Observatorio Cubano de Derechos Humanos, asentado en España, fabricado y sostenido financieramente por Estados Unidos.

La táctica que persiguen es evidente, que el mundo se crea que los jóvenes cubanos desean erradicar el socialismo y regresar a una economía capitalista, como si esa masa juvenil, con más de 9 grados de escolaridad como mínimo, no observara lo que sucede a diario en economías capitalistas de Francia, España, Alemania, Argentina, Chile, Brasil, Honduras, Guatemala, México y Panamá, por solo citar algunos ejemplos.

La aludida “encuesta” quiere hacerle entender a los que no recuerdan las campañas mediáticas de los yanquis contra países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, que los jóvenes cubanos culpan a los dirigentes de la situación económica de Cuba y desean “castigar a sus responsables”.

Obviamente es una manipulación burda y sucia, porque en Cuba se conoce bien la situación existente antes de la Revolución y la que se tiene hoy; las sanciones permanentes de Estados Unidos contra la economía y sus ataques a los sectores que producen ingresos en moneda convertible, como son el turismo y la salud, algo que se hace más evidente con los recientes decretos aplicados por la administración de Donald Trump, que afectan directamente a los trabajadores privados, esos que tanto estimuló Barack Obama para cambiar el socialismo desde adentro.

Estados Unidos conoce perfectamente que entorpeciéndole a Cuba sus ingresos en divisas, y las sanciones a quienes inviertan y presten dinero fresco, trae como consecuencia la escasez de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, de ahí sus multas millonarias a la banca internacional, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, unido a la prohibición de viajes de norteamericanos y sanciones a quienes se alojen en hoteles y adquieran libros de editoriales cubanas.

La obsesión es enfermiza y el pueblo cubano lo sabe perfectamente, además en Cuba nadie ignora lo que era la Isla en el pasado capitalista, a pesar de que en los últimos años desde Miami pretendan pintar La Habana como un “paraíso”, con sus hoteles, casinos, burdeles, barrios de clase media y alta, ocultando a los niños limpiando zapatos y tocando maracas en los ómnibus, los analfabetos, los mendigos, el desempleo, la discriminación racial y de género, los muertos por falta de asistencia médica y los campesinos pasando vicisitudes que solo la Revolución eliminó.

Por supuesto que el pueblo cubano aspira a tener una vida más holgada, sin limitaciones y escaseces, pero insatisfacción no es lo mismo que oposición, y los responsables de las penurias que hoy soporta estoicamente, están y estuvieron en la Casa Blanca.

Los cubanos conocen que la guerra económica la inició el presidente D. Eisenhower en 1959, al eliminar la compra de azúcar, prohibir el suministro de petróleo y la adquisición de productos hechos en Cuba; fue él quien organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y los nacientes actos terroristas que dejaron los primeros mártires en el pueblo. Sigue leyendo