La hipocresía yanqui al descubierto.


Por Arthur González.

La administración del presidente Trump pretende desprestigiar a Cuba y acusarla de “esclavizar” a sus médicos, sin embargo, en medio de la terrible pandemia que ha causado la muerte de más de 125 mil 800 estadounidenses, cerca de una cuarta parte del total mundial, en días pasados presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia, para derogar el llamado Obamacare, un sistema que proporcionó seguro médico para ayudar a millones de estadounidenses de escasos recursos.

Mientras eso ocurre en Estados Unidos, Cuba envía a sus médicos a salvar vidas por el mundo, pero como eso disgusta a los yanquis, el 17 de junio 2020 bajo el auspicio de los senadores Rick Scott, Marco Rubio y Ted Cruza, se presentó al Congreso un proyecto denominado “Ley de Reducción de Ganancias para el Régimen Cubano”, que busca incrementar su guerra económica y financiera contra la Revolución, con el único fin de ahogarla y causar más penurias al pueblo, ante la limitación de recursos.

Doble moral e hipocresía de esos gobernantes, que nunca les ha importado que se mueran los ciudadanos que carecen de recursos para costear los tratamientos médicos, medicamentos e ingresos hospitalarios.

Realmente a Estados Unidos no le interesa que el personal de la salud de la Isla reciba mejores salarios, pues cuando algún médico abandona la misión en el exterior, imbuido por las falsas promesas de una vida más cómoda, no le ofrecen trabajo y los dejan solos a su suerte, y en la inmensa mayoría de los casos nunca vuelven a ejercer su profesión.

¿Por qué no envían los yanquis a sus médicos a servir en países pobres con difíciles condiciones y le pagan altos salarios?

Si tanto les preocupa que los médicos cubanos ganen menos dinero, que propongan sustituirlos por estadounidenses en Haití, Kenia, Guinea Bissau, el Congo, Angola, en la Amazonía brasileña y ecuatoriana, Venezuela, Granda, Jamaica, Dominica, Surinam, Nicaragua, Martinica, o Sudáfrica, a ver cuántos aceptan servir a esas poblaciones de pocos recursos, donde muchos viven en condiciones infrahumanas.

Los médicos y enfermeros de Estados Unidos están formados para    ganar miles de dólares, mientras que los cubanos ayudan a los necesitados en recónditos lugares, educados para salvar vidas, sin mirar de qué lado se vive mejor, algo que los yanquis no entienden.

Estados Unidos ambiciona en conformar la matriz de opinión de que “las misiones médicas cubanas manejadas por el gobierno de la Isla, son un ejemplo de trabajo forzado”, solo con el solapado propósito de sancionar a Cuba y cortarle la entrada de divisas, incluso extendido ahora a los países que se atrevan a contratar a su personal médico.

A la campaña anticubana del inventado “Tráfico de Personas” que hace Cuba con sus médicos, se sumó Ivanka Trump, hija del mandatario, quien ocupa el cargo de asesora presidencial, gracias a su padre, a pesar de no tener la menor experiencia en política, pero como toda mentira sale siempre a la luz, las declaraciones de Mike Pompeo, Secretario de Estado, demuestran la indiscutible intensión que buscan, al afirmar: “Las misiones médicas son la principal fuente de ingresos del régimen”.

Cabe esperar que, aprovechando la pandemia, arremetan contra el turismo y diseñen alguna patraña a fin de evitar la entrada de visitantes a la Isla.

Esa es la verdad y no la supuesta “preocupación” por el salario que reciben los médicos cubanos, porque como afirmó José Martí:

“La capacidad para el engaño, es revelada por el engaño mismo”.

Lo que dejó Obama como presidente de EE.UU.


Por Arthur Gonzalez, tomado de TeleSur.

Barack Obama ganó la presidencia en 2008 y se convirtió en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Pese a que despertó las esperanzas de los estadounidenses que anhelaban un cambio, son muchos los asuntos nacionales e internacionales que dejó sin resolver.obama-foto

Tras ocho años de Gobierno, Obama deja atrás una herencia presidencial con tantas sombras como luces. Tensiones raciales, déficit de empleos, creciente desigualdad social y la crisis en Medio Oriente, son algunos de los puntos clave que con los que su administración no pudo lidiar del todo bien.

1.Economía

Al asumir el poder en el año 2009, Estados Unidos se encontraba sumido en una crisis financiera, con unos mercados derrumbados, una tasa de paro que llegó a pasar del 10 por ciento y una contracción del PIB que en 2009 alcanzó el 2,7 por ciento.

La administración Obama redujo las cifras de desempleo, situándola de un 7,8 por ciento en enero de 2009 a un 4,9 por ciento en 2016.

Sin embargo, un análisis divulgado por US-CNS sostiene que de la mano de obra que se encuentra disponible, unos 251 millones, solamente 157 millones tienen trabajo, unos 94 millones están desocupados y un 40 por ciento de ellos no está laborando desde hace más de dos años.

Esto se suma a un débil crecimiento económico, el cual, no ha excedido más allá de los 2,5 por ciento anual. Según palabras del reportero político y económico norteamericano, Edmund Kozak, “en términos de crecimiento económico, Barack Obama ha sido uno de los peores presidentes de Estados Unidos”.

Por otra parte, la desigualdad ha crecido durante la gestión de Obama. Los ricos han alcanzado un mayor poder adquisitivo que el país no conocía desde los años ’30 del siglo XX (el 0,1 por ciento más rico poseía en 2013 más del 20 por ciento de la riqueza nacional y en 2014 el 1 por ciento poseía casi la mitad de la riqueza total del país).

En cuanto a la pobreza, la tasa disminuyó modestamente en la “Era Obama”. Para el año 2009, la tasa de pobreza se ubica en 14,3 por ciento. En el año 2015, se descendió al 13,5 por ciento, es decir, hay unos 43 millones de personas pobres en Estados Unidos.

2.Violencia, armas de fuego y tensión racial

El primer Presidente negro de la historia estadounidense deja, irónicamente, escasos avances en la lucha contra el racismo. Desde el 2014 hemos sido testigos de un creciente número de asesinatos de negros a manos de policías blancos.

Las heridas y resentimientos raciales siguen latentes en los Estados Unidos, razón que desató una ola de protestas en todo el país, comenzando en Ferguson, expandiéndose por Baltimore, Nueva York y Charlotte.

De acuerdo con cifras del Proyecto de Trazado de la Violencia Policial, un 40 por ciento de las víctimas asesinadas por policías son de raza negra, mientras que también un 40 por ciento de la población encarcelada es negra, según la californiana Universidad de Stanford.

En cuanto a los ingresos, la desigualdad salarial entre blancos y negros en los Estados Unidos se ha incrementado: mientras que la media de ingreso de una familia blanca era de 58 mil dólares anuales en 2007 y se redujo a 55 mil en 2013, en las familias “no-blancas” esta cifra disminuyó de 41 mil a 34 mil.

Esto se debe principalmente a las diferencias del acceso a los servicios educativos y sanitarios entre negros y blancos, así como a la alta tasa de desempleo y los índices de pobreza de los negros, problemas que no fueron corregidos del todo durante el mandato de Obama.

Otro asunto pendiente que dejó el demócrata fue el control de armas, a pesar de su constante lucha en este sentido.

Estados Unidos es el país con más armas de fuego en el mundo. Obama se encontró con un país que en 2009 registraba 310 millones de armas de fuego y unos 306 millones de habitantes, de acuerdo a las cifras del Congreso.

Obama ofreció en unas 15 comparecencias endurecer las leyes sobre el tema, pero no pudo concretar ninguna acción concreta. En 2016, el Presidente decidió aplicar medidas por la vía ejecutiva, debido a que el Congreso se negó al control de armas. Sigue leyendo