¿Quién provoca la pobreza en America Latina?


Por Arthur González.

El 25 de septiembre 2018 el presidente Donald Trump, habló en la Asamblea General de Naciones Unidas y sus palabras causaron amplia riza entre las delegaciones presentes, debido a las mentiras sobre inventados logros alcanzados bajo su mandato.

Otro aspecto en que volvió a falsear la realidad, fue cuando dándole continuidad a la cruzada para demonizar a los gobiernos revolucionarios de Venezuela, Nicaragua y Cuba, aseguró: “virtualmente donde quiera que el socialismo o el comunismo han sido intentados, han producido sufrimiento, corrupción y decadencia”,

Estados Unidos se caracteriza por haber tenido presidentes ignorantes, como Ronald Reagan y George W. Bush, con total desconocimiento en geografía e historia, al confundir capitales de países y otorgarles puertos a países sin costas y otras barbaridades, pero hasta donde ha llegado Trump es difícil de ser igualado.

¿No tendrá ningún asesor con raciocinio que le ayude a no hablar tantas barbaridades? ¿O será que le están dejando hacer el hazme reír del mundo para lesionar aún más su imagen?

En ese país todo puede suceder, pero la realidad sobre el socialismo es bien diferente a la que el Presidente yanqui pretende trasladar.

Para demostrar la verdad, solo hay que tomar en cuenta las estadísticas que oficialmente recoge el Fondo Monetario Internacional, FMI, la CEPAL y otros organismos de la ONU.

De acuerdo con recientes reportes del FMI, los países con mayor deuda externa pública en Latinoamérica no tienen gobiernos socialistas, todo lo contrario, es capitalismo al más alto nivel político y económico.

La lista la encabeza México con 180 mil 986 millones de usd, más 321 mil millones de deuda privada; seguido de Brasil con 130 mil 274 millones de usd; Argentina con 95 mil 304 millones de usd; Colombia con 71 mil 308 millones de usd; Chile con 35 mil 309 millones de dólares y Perú con 29 mil 623 millones de usd.

A esto debe sumársele la clasificación que hace de los países más pobres de la región, destacándose Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, República Dominicana, Nicaragua, Costa Rica, México, Argentina, Uruguay, Chile y Panamá.

Por tanto, ¿es el sistema socialista el responsable de tanta pobreza, hambre, analfabetismo, incultura, insalubridad y mortalidad infantil?

¿Qué sistema se responsabiliza con los crecientes indicies de pobreza en el mundo, incluido Estados Unidos?

Muchas campañas se financian para crear matrices de opinión contra el socialismo, pero Trump no habló nada respecto a las medidas de guerra económica, comercial y financiera impuesta a Cuba y contra Venezuela, con el único propósito de hacer fracasar su modelo político, económico y social que beneficia a sus pueblos, como nunca hicieron los gobiernos capitalistas doblados a Estados Unidos.

¿Por qué razones no dejan que ambos países desarrollen sus planes normalmente? La respuesta la dio hace años la CIA, al afirmar en uno de sus documentos:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen comunista de Castro […] El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba, respecto a América Latina y al mundo libre…Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

¿Por qué Trump no dio explicaciones sobre esa política criminal que ahora replican contra Venezuela?

El argumento es simple y de ello se encargaron los tanques pensantes del Council on Foreign Relations de Estados Unidos, cuando aseguraron en una de sus propuestas para cambiar la política hacia la Revolución cubana:

“La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

A esta política deliberada para hacer fracasar sistema socialista y con ello evitar que otros la imiten, se suma la persecución financiera que desarrollan contra Cuba y Venezuela, impidiéndole hacer transacciones con el dólar yanqui, lo que ocasiona grandes pérdidas de dinero e incluso la imposibilidad de exportar e importar, situación que afecta la economía interna de ambas naciones.

Esa guerra pretende causar el desencanto y desaliento entre sus ciudadanos, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas, como propuso en 1960 el ex secretario de Estado Lester Mallory, con vistas a “disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Una forma de ejecutar su guerra económica son las sanciones a la banca internacional, la persecución y altas multas aplicadas contra quienes no obedecen las órdenes yanquis.

Solamente bajo la presidencia de Barack Obama, se impusieron 52 multas a bancos internacionales, que ascendieron a 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares.

Una idea precisa del ensañamiento de Estados Unidos contra Cuba, fue la multa que generó un record Guinness, aplicada contra el banco francés BNP Paribas, durante el régimen de Obama, ascendente a 10 mil millones de usd, la cual fue rebajada después de gestiones entre París y la Casa Blanca, a 8 mil 834 millones usd, equivalentes a 6 mil 450 millones de euros.

Si Estados Unidos cesara su guerra económica contra Cuba y Venezuela y ambos países pusiese desarrollar sus planes, la situación sería muy diferente a la que padecen hoy sus pueblos, algo que no desean los yanquis.

De corrupción mejor que no hable. Uno de sus casinos vulneró 100 veces las leyes federales de protección contra el blanqueo de dinero, y tuvo que pagar la multa más elevada de la historia de un casino, por “violar de manera voluntaria” las normas contra el lavado de dinero.

Esa es la verdad que Trump quiere ocultar, pero como afirmara José Martí:

“El sol sigue alumbrandos ámbitos del cielo y la verdad continua incólume su marcha por la tierra”.

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Los problemas de la economía cubana y lo que omite la prensa


Por Arthur González.

Recientemente la prensa de Miami se hizo eco de algunos análisis de la situación actual de la economía cubana, realizados por la revista especializada Cuba Standard, en el cual se asegura que “hay pocas esperanzas de que la economía de la isla termine el 2017 con un crecimiento positivo”.

El enfoque que traslada la prensa yanqui es por supuesto el mismo que desde hace 58 años intentan sembrar en la mente de los lectores, para culpar al sistema socialista como incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo, pero omiten las acciones de la guerra económica que pretende matar por hambre a los cubanos.

Ahora plantean que Raúl Castro dejará el poder en el 2018 con una economía en recesión, pero sin exponen las verdaderas causas de las dificultades que enfrenta el país para alimentar a once millones de cubanos, mantener gratuitos los costosos servicios de salud y un sistema educacional por el que ningún cubano tiene que gastarse un centavo para que sus hijos asistan a escuelas y universidades.

La economía cubana desembolsa anualmente millones de pesos para que sus escuelas de arte no dejen de funcionar, a pesar de los altísimos precios de los instrumentos musicales, o los presupuestos destinados a las escuelas especiales para niños con serias limitaciones físicas y/o psíquicas; de eso ni una letra.

El centro de los análisis siempre va a lo que la política yanqui pretende vender sobre Cuba: “la resistencia de la burocracia gubernamental, la lentitud de la aprobación de la inversión extranjera y la pequeña escala de las medidas tomadas…”, pero de las consecuencias de la guerra económica total silencio, como si ella no tuviera consecuencias muy serias.

Por supuesto que hay muchos errores en la economía cubana, los experimentos y medidas aplicadas muchas veces no se corresponden con la realidad, ni con las potencialidades que existen en el territorio nacional, o con su fuerza de trabajo de alta capacidad profesional y técnica, capaz de sacar adelante muchas de esas propuestas, pero el meollo del asunto no son los errores, son los obstáculos que día a día se enfrentan para obtener un financiamiento oneroso, o la adquisición de materias primas, maquinarias e insumos.

Esos economistas que desde una mesa de trabajo aportan soluciones idealistas, no tiene que hacer malabares para ver que se paga priorizadamente con el poco dinero que hay en caja, o como enfrentar la persecución bancaria que ejecuta Estados Unidos, con aquellas entidades que se atreven a realizar alguna transacción financiera con la Cuba socialista.

Un ejemplo de cómo se tergiversa la situación interna cubana fueron las declaraciones de Richard Feinberg, ex funcionario estadounidense e investigador asociado del Brookings Institution, cuando dijo:

“De muchas maneras, el mandato presidencial de 10 años de Raúl Castro, que finalizará en febrero del 2018, ha sido absolutamente decepcionante, la economía cubana está paralizada y la reforma económica se ha estancado”.

¿Qué pasaría en cualquier país del mundo si su economía se viera sometida a una guerra económica durante 58 años? ¿Podrían resistir como Cuba y mantener esas conquistas sociales que tanto odian los yanquis?

Los súper analistas deberían tener en cuenta que solo desde los anuncios del 17 de diciembre de 2014, el gobierno de Estados Unidos ha multado a 11 entidades (7 estadounidenses y 4 extranjeras).

Hasta el 16.01.2017, sumaban 52 las multas impuestas por el gobierno estadounidense, por “violaciones de los regímenes de sanciones contra Cuba” y el valor acumulado de esas penalidades ascendió a 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares.

Una de las últimas víctimas de esa política, fue la compañía estadounidense de seguros, American Internacional Group (AIG), cuya sanción ascendió a 148 mil 698 dólares.

Según la OFAC, la AIG se involucró en 29 “violaciones del Bloqueo”, al proveer de cobertura de seguro a varios envíos de mercancías hacia o desde Cuba, por subsidiarias en Canadá.

Desde la llegada al poder del presidente Donald Trump, Washington impuso tres sanciones más, entre ellas a la empresa American Honda Finance Corporation, dedicada al financiamiento de vehículos automotores para compradores, arrendatarios y distribuidores independientes autorizados de productos Honda y Acura, con una multa de 87 mil 255 dólares.

¿Con ese puñal en el cuello puede haber inversión extranjera en Cuba y desarrollo económico?

Al palpar los avances en el sector del turismo, Trump aplicó nuevas sanciones para limitar los viajes individuales de los estadounidenses a Cuba y los negocios con empresas estatales, inventando además la historieta de los falsos ataques “a la salud” de sus diplomáticos en La Habana, con el único propósito de crear un efecto paralizador en los inversores extranjeros y el turismo, lo que también incide negativamente el segmento de los trabajadores no estatales, que incluyen las casas de alquiler y los restaurantes privados.

Es muy fácil criticar y hacer sugerencias sin sentir el rigor de una economía en guerra total. Los cambios que se realicen pasan siempre por el enfrentamiento a una política de hostilidad que pretende desmotar el sistema político, algo que no sufren otros países del mundo occidental.

Sin embargo, en la ciudad de Miami, sin guerra económica ni acciones subversivas, se asegura que la gente vive muy endeudada, y con un elevado costo de la vida, por lo que millones de sus residentes hacen milagros para sobrevivir con su salario.

Un estudio reciente del sitio web de finanzas personales WalletHub, sobre las “mejores y peores ciudades estadounidenses del 2017 para el control de gastos”, analizó la situación financiera de los residentes en Miami y la capacidad disponible para cumplir con sus gastos mensuales y planificar el futuro, resultando muy mal calificada, al ocupar el puesto 176 de 182 ciudades de los Estados Unidos.

El estudio analizó cinco aspectos financieros de los habitantes de cada ciudad, en el cual Miami obtuvo la peor calificación entre las 182 ciudades y con la deuda más alta no relacionada con las hipotecas.

Miami es una de las ciudades con mayor porcentaje de población no asegurada y con el más bajo porcentaje de hogares con ahorros destinados a emergencias.

¿Tendrá Miami que hacer cambios en su sistema político y económico?

Cuba necesita modernizar su sistema económico y para eso trabaja con mesura, pero cualquier análisis sobre el tema no puede dejar fuera los efectos de la guerra económica, esa que está inamovible desde hace 58 años, para evitar el desarrollo del sistema socialista.

No por gusto analistas del Council on Foreign Relations, llegaron a la conclusión de que:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por eso afirmó José Martí:

“Resolviendo el problema social sin catástrofes ni violencia, se resolvería el industrial que está en la raíz de él”.