Asalariados provocadores


Por Arthur González
La misa oficiada por el Papa Francisco en La Habana fue hermosa, con una fuerte carga emotiva para Cuba y el Mundo. El pueblo cubano y los peregrinos extranjeros mostraron respeto, amor y cariño a uno de los más carismáticos herederos de San Pedro de los últimos siglos, que con sencillez y humildad ha transformado la actuación de los Papas.

Sin embargo, esos que se autodenominan “disidentes” y que exigen ser atendidos por el Sumo Pontífice, dieron la nota discordante al poner en peligro la seguridad del Obispo de Roma.

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