Se abre paso la verdad sobre la caída de la URSS.


Por Arthur González.

Con Gerorge Bush, director de la CIA y presidente de EEUU

En el año 2000 Mijaíl Gorbachov confesó durante un discurso en la universidad norteamericana de Turquía:

“El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo…mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A.N. Yakovlev y E. A. Shevardnadze”.

Recientemente la CIA desclasificó algunos documentos donde se afirma que “el magnate financiero George Soros y la CIA, ayudaron a Gorbachov a proporcionar la posterior disolución de la URSS.

Sobre ellos el analista y ex empleado de la NSA, Agencia de Seguridad Nacional, Wayne Madsen, afirmó que el multimillonario George Soros, proporcionó en 1987 cobertura económica, al gobierno de Mijaíl Gorbachov, a través de una ONG de la CIA conocida como el Instituto de Estudios de Seguridad Este-Oeste, IEWSS, por sus siglas en inglés.

La información expone que Soros y la CIA promovieron la difusión de dos términos orquestados desde Occidente en aquellos años, la “perestroika” (apertura) y la “glasnost” (transparencia) para que ambas sirvieran como ente desestabilizador en acelerar la desaparición de la URSS.

Esos documentos de la CIA prueban que lo sucedido no fue producto de un acto “espontáneo y democratizador” de Gorbachov, debido a que el sistema socialista estaba “agotado y quebrantado”, como quieren hacerle creer al mundo.

En Turquía el propio Gorbachov afirmó:

“Para lograrlo aproveché mi posición en el Partido y en el país, tuve que sustituir a toda la dirección del PCUS y de la URSS, así como a la dirección de todos los países socialista de Europa”.

La verdad es que fue la CIA con el dinero de la Organización Soro, quien diseñó y ejecutó esa gran operación, con todo el apoyo del entonces líder soviético.

El ex analista Wayne Madsen asegura que el plan diseñado para eliminar el bloque socialista de Europa oriental, fue organizado por dos copresidentes del IEWWS de Soros, Joseph Nye, economista de Harvard, y Withney MacMillan, presidente del agro multinacional Cargill, quien había mantenido relaciones comerciales con la Unión Soviética en los años setenta del siglo XX.

No satisfechos con los resultados alcanzados, en 1991 la CIA y Soros centraron sus esfuerzos en provocar un fuerte golpe en la nueva Federación de Rusia, estimulando el separatismo en sus regiones con el fin de debilitarla al máximo.

El informe de Nye y MacMillan, augura el fin de la Unión Soviética y los elementos del nuevo modelo para las futuras relaciones de Moscú con Estados Unidos, para pasar a la era capitalista, y, según ellos, “cualquier nueva evaluación de las relaciones de Occidente con una Unión Soviética aperturista, tiene que partir de una posición de fuerza en vez de un equilibrio de poder”.

El informe del IEWWS fechado en 1987, y su aplicación práctica, fue una forma incruenta de ir despedazando a la URSS por etapas.

En dicho documento se exhorta a Occidente a tomar ventajas respecto de la agonizante Unión Soviética, en el nuevo mapa geopolítico que se avecinaba, en particular en el Tercer Mundo, un área que hasta entonces había sido de influencia soviética.

Madsen apunta que Soros y sus aliadas organizaciones de “derechos humanos”, trabajaron activamente para destruir la Federación de Rusia, apoyaron los movimientos independentistas en Kuzbass (Siberia), a través de los derechistas alemanes que buscaban restaurar Konigsberg y Prusia Oriental, y estos financiaron a nacionalistas lituanos y de otras repúblicas autónomas y regiones como Tatarstán, Osetia del Norte, Ingushetia, Chechenia, entre otras, con el propósito de estimular el separatismo en las llamadas Repúblicas Autónomas Socialistas Soviéticas.

La actividad injerencista de Soros contra Rusia no se ha detenido, se ha incrementado provocativamente a través de sus bases operativas repartidas en los territorios aledaños, en particular Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Suecia, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán, Turquía, Rumania, Mongolia, Kirguistán, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, unido a grupos de corte terroristas en coalición con fascistas ucranianos y neonazis moldavos sionistas.

Recientemente, el presidente ruso Vladimir Putin, expulsó a varias organizaciones de Soros como, la Fundación Open Society Foundation y otras ONG de la CIA que operaban en similares circunstancias en territorio ruso, incluidas la NED (Fundación Nacional para la Democracia), el Instituto Republicano Internacional, la Fundación MacArthur y la Freedom House, considerándolas como indeseables y una amenaza para la seguridad del Estado ruso.

No por gusto Mijaíl Gorbachov fue premiado con el Nobel de la Paz, pues siguió diligentemente las orientaciones de la CIA y de George Soros.

La CIA no descansa y pretende eliminar todo vestigio de socialismo en la tierra, por eso sus planes contra Cuba y ahora en Venezuela, donde nada es casual ni por obra y gracias del espíritu santo, pero como dijo San Juan: 8-32, “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Por eso cada día el mundo comprueba de lo que son capaces los yanquis para lograr sus intereses hegemónicos y las mentiras que tejen, creando patrones preconcebidos entre las grandes masas mediante sus campañas de prensa; de ahí que sabiamente José Martí afirmara:

“Hallar una verdad regocija tanto como ver nacer un hijo”.

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Mijaíl Gorbachov pierde la memoria


Por Arthur González.

Los años pasan y la memoria va perdiéndose junto con el tiempo, y al parecer eso le sucede al ex presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, aquel que fuera recibido en Londres por Margaret Tacher, conocida como la “Dama de Hierro”, y quedara deslumbrado con el sistema capitalista.gorbachov

Al cumplirse el 25 º Aniversario de los sucesos de 1991, le concedió una entrevista a la agencia Interfax el 20 de agosto del 2016, en las que afirmó que la URSS no se desintegró por las consecuencias del “Golpe de Agosto” de 1991, sino por las contradicciones y las viejas formas del Estado soviético.

Según sus actuales criterios, “al centro le faltaban capacidades para vigilar y hacerlo todo y mandar, mientras que en las Repúblicas soviéticas ya se habían creado sus propios grupos económicos populares y crecido las élites, perfilándose así un desajuste”.

Cuando se leen esas aseveraciones de quien fuera el jefe del Estado más poderoso del mundo socialista, uno se pregunta ¿qué papel jugaba entonces como 1er secretario del PCUS y jefe de Estado?

Todos conocen que fue él quien inició la llamada Perestroika y la Glasnost, procesos necesarios encaminados a perfeccionar el socialismo y actualizarlo a la realidad mundial, pero realmente sus verdaderos intereses fueron otros.

Ahora 25 años después le expresó a la agencia Interfax:

“El motín no fue un fenómeno que ocurriera una sola vez, hubo intentos de socavar el proceso de la Perestroika, obstaculizar la democratización de todo el sistema político en más de una ocasión. Yo los veía y tomaba medidas lo suficientemente eficaces como para que no tuvieran éxito, y estaba seguro de poder controlar a los que se oponían a los cambios”.

“Casualmente” Gorbachov, unos días antes, decidió tomarse dos semanas de descanso en la residencia oficial ubicada en la península de Crimea, bien lejos de Moscú, a pesar de que conocía perfectamente de la complicada situación por la que atravesaba su país.

Todo hace pensar que su salida hacia Crimea fue premeditada para facilitar la sublevación y no verse implicado en ese proceso que culminó con la desintegración de la URSS, algo en lo que Estados Unidos venía trabajando junto con sus aliados de la OTAN, desde finalizada la 2da guerra mundial.

Ahora Gorbachov, como si no tuviera responsabilidad alguna en aquellos sucesos, declara: Sigue leyendo