Despedida ejecutiva que se burló de Michelle Obama


Arthur González

Pamela Ramsey Taylor, directora ejecutiva de Clay County Development Corporation de West Virginia, fue despedida el 27.12.2017, por burlarse de la Primera Dama de Estados Unidos, Michelle Obama, al escribir en Facebook que era una “mona con tacones”, evidenciando su pensamiento racista.

La organizaciónmichelle-obama-1jpg a la que pertenecía la señora Taylor no tiene fines de lucro, y se dedica a ofrecer servicios a personas de la tercera edad y residentes de bajos recursos, en el condado de Clay.

Quedar cesante en Estados Unidos es perder el sustento de la familia, donde la renta de las casas o el pago de las hipotecas, es muy elevado, a lo que se suman el seguro médico, el costo del auto y otros gastos como escuelas para los hijos y demás servicios, que ninguno es gratuito.

Sin embargo, para casos como ese la abogada en derechos humanos no se presta para representarla en reclamos de su libertad de expresión, como hizo con el asalariado de Miami, el cubano Danilo Maldonado, quien se burló irrespetuosamente de Fidel Castro el mismo día de su fallecimiento, por lo que fue detenido y está siendo procesado.

Para supuestamente defender al cubano, la abogada viajó a Cuba bajo una licencia cultural para participar en el festival de Jazz Habana 2016 y ejecutó una probación ante el tribunal provincial de La Habana, incluida la alteración del orden público, siendo trasladada a una estación de Policía y posteriormente reembarcada hacia su país.

La diferencia entre ambos casos es que la familia de Maldonado no se verá afectada económicamente, pues la salud pública es gratuita para todos los ciudadanos, tengan creencias diferentes o ideas políticas contrarias a la Revolución, las casas son propiedad de los que la habitan y desde Miami le seguirán enviando mensualmente los cientos de dólares que recibe para sus provocaciones públicas.

El caso de la ejecutiva estadounidense clasifica al mismo grado de irrespeto que el de Maldonado, quien por demás es reincidente en ese tipo de acciones orientadas desde Estados Unidos, por tanto, la abogada Motley, también debería protestar ante las oficinas del gobernador Earl Ray Tomblin y ofrecerse para representar a la perjudicada, en el país donde sí puede ejercer como jurista con todos los derechos que le otorga la ley.

Claro está, en este caso no hay intereses mediáticos y la inmensa mayoría de los ciudadanos ven como una falta total de respeto, y una conducta racista, en las declaraciones de Pamela Ramsey Taylor, pero lo mismo sucede en Cuba donde la casi totalidad del pueblo rechaza las acciones del seudo artista Maldonado, por ofender al líder Fidel Castro en el día de su muerte.

Esta es una muestra fehaciente de las manipulaciones mediáticas que fabrica Estados Unidos contra Cuba, pero cuando les toca a ellos tomar medidas por hechos similares no miran si violan o no los derechos de las personas.

Por eso hay que recordar a José Martí cuando sentenció:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

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Fórmula para ganar relevancia en Miami


Por Arthur González.

Quienes deseen ganarse un espacio en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, lo primero que debe hacer es ofrecer declaraciones a la prensa especializada y hablar mal de la Revolución cubana, como fórmula para ser aceptado por sus “capos”, aunque hasta ese momento hayan compartido felizmente su vida con el régimen socialista.

Eso es lo que hjuan-carlos-cremataa hecho recientemente el director de cine Juan Carlos Cremata, con la finalidad de ganar algún protagonismo que le posibilite obtener trabajo en un terreno ya cubierto por destacadas figuras de la farándula latinoamericana, especialmente la cubana.

En consonancia con esa receta para ser aceptado, Cremata intenta ofrecer una imagen de “víctima perseguida y acosada”, algo difícil de demostrar debido a su larga lista de obras cinematográficas que posee bajo la protección del sistema socialista que ahora reniega y sobre todo de su líder Fidel Castro, quien personalmente se ocupó de evitar que una enfermedad oportunista le quitara la vida.

Cremata gozó en La Habana de facilidades creativas inigualables para desarrollar su talento artístico sin el menor obstáculo, a pesar de tener algunos puntos no aceptados fácilmente por el machismo latinoamericano, presente también en la Isla.

Pero después de algunas visitas a la Florida y codearse con ciertas personas, aterrizó en La Habana con ideas bien diferentes a las plasmadas en los filmes que dirigió, donde sus posiciones ideológicas no vislumbraban una ruptura con el socialismo.

La proyección más evidente de ese cambio repentino fue la obra de teatro El Rey se Muere, que dirigió en julio del 2015 con el grupo El Ingenio, una versión de la obra del escritor de origen rumano Eugène Ionesco, en la cual le deseaba la muerte a Fidel Castro, ese presidente que ordenó ingresarlo en un hospital parisino cuando visitaba el festival de Cannes, donde enfermó gravemente al carecer de defensas suficientes para enfrentar una complicación pulmonar.

Durante aquella peligrosa enfermedad, el hombre al que Cremata le deseó la muerte en su obra teatral, le envió de inmediato a su madre a París y a uno de sus hermanos, quien se encontraba laborando en Buenos Aires, Argentina, con la encomienda de apoyarlo emocionalmente para que venciera la adversidad de la enfermedad.

No satisfecho con esos gestos, Castro ordenó al entonces ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, a visitarlo en el hospital francés y hablar con la dirección médica para que hicieran todo lo posible para evitar una complicación que pusiera en peligro la vida del cineasta cubano. La factura por su tratamiento y los billetes de avión la sufragó el gobierno de Cuba.

Todo eso fue borrado de la mente de Cremata y para congraciarse con la mafia anticubana de Miami, llevó a cabo la puesta de la obra de marras. Sigue leyendo