Estrategia criminal de Estados Unidos contra Cuba.


Por Arthur González.

Durante muchos años en Estados Unidos fabricaron campañas contra los líderes de Cuba, acusándolos de viejos anquilosados que debían ser cambiados por políticos jóvenes, pero ahora son los yanquis los que mantiene a políticos envejecidos, estancados en el pasado que disfrutan de su añeja estrategia para derrocar a la Revolución cubana.

Todos mantienen la vieja política del garrote, de incrementar sanciones y reforzar su guerra económica, comercial y financiera, a pesar de que más de medio siglo demuestran que con esa línea, lo único que obtienen es el rechazo de los cubanos y de la comunidad internacional, por violar los derechos humanos.

El cerco contra el pueblo cubano por más de 55 años, recuerda el que las tropas nazis ejecutaron contra los valientes y estoicos habitantes de Leningrado, quienes, a pesar de las enfermedades y el hambre, resistieron y vencieron, porque la ideología los impulsó al combate victorioso.

El anciano Michael Kozak debe estudiar un poco de la historia de Cuba, pues no aprendió que los cubanos no se dejan dominar por nadie y menos por los yanquis que le arrebataron la independencia de España.

¿De qué democracia habló Kozak el pasado julio 30, 2020, durante una teleconferencia con varios medios de prensa, para “promoverla” en Cuba, Nicaragua, Venezuela, Guyana y Haití, con el apoyo de la desprestigiada OEA?

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Subsecretario de Estado miente en medio de la pandemia.


Por Arthur González.

En días pasados, Michael G. Kozak, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, aseguró: “Las sanciones de Estados Unidos a Cuba están diseñadas para negar recursos al régimen de Castro, tales recursos se emplean para controlar y abusar de los derechos del pueblo cubano e interferir en países de la región”.

Es indudable que la guerra económica, comercial y financiera va dirigidas a matar de hambre y enfermedades al pueblo, no a los gobernantes.

Para justificar sus actos criminales en medio de la pandemia, y haciendo caso omiso de los reclamos del mundo, pretenden engañar a los que no se han leído el amasijo de leyes aprobadas por el Congreso, para impedir el comercio con la Isla, las transacciones financieras y la entrada de buques a puertos cubanos.

Kozak ocupa actualmente el mismo cargo que tenía en 1960 Lester Mallory, quien el 6 de abril de 1960, redactó un memorando a su jefe donde afirmó:

“No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas.

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Desde entonces las acciones yanquis van dirigidas al pueblo, no a sus gobernantes, para que los primeros culpen al sistema de sus penurias.

Estados Unidos no puede mentirle más al pueblo cubanos ni al mundo, se conocen sus planes macabros para desmotar el socialismo, única razón para la ejecución de sus programas de acciones encubiertas, contentivos de actos terroristas, guerras biológicas, asesinato de sus dirigentes y planes de subversión política y psicológica.

A Michael Kozak hay que recordarle algunos documentos elaborados por la CIA, sobre la situación interna en Cuba, que afirman sin ambages:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre. […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

El sub secretario no debe engañar al mundo y reconocer las sanciones injustas, unilaterales y criminales impuestas por Washington contra Cuba, solo por haber decidido mantener su independencia. Sigue leyendo

Michael Kozak, la desvergüenza del gobierno yanqui.


Por Arthur González.

Michael G. Kozak, actual Secretario Adjunto de Estado interino para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, representa los más reaccionario de la política yanqui, especialmente para América Latina, por su participación en hechos que recoge la historia, como fue su visita al presidente de la República de Panamá, General Manuel Noriega, donde lo presionó y amenazó para que abandonara el país.

Kozak había participado en el equipo de negociación de Estados Unidos en los Tratados del Canal de Panamá, bajo las administraciones de Nixon, Ford y Carter, donde ganó en experiencias como “negociador” al mejor estilo yanqui, mediante el empleo del chantaje diplomático.

También fue enviado como “mediador” en el conflicto de Nicaragua, cuando Estados Unidos organizaba, armaba y financiada a la contrarrevolución para derrocar a la Revolución sandinista; a Haití previo a la invasión yanqui, a Egipto durante las reuniones para el Tratado de Paz con Israel, en la guerra civil libanesa y otros temas similares, por tanto, su pericia acumulada en defender los intereses imperiales es amplia.

Quizás esa fue la razón para su designación como Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, entre 1996 y 1999, donde apoyó todas las acciones subversivas que diseña la CIA y el Departamento de Estado contra Cuba, entre ellas la orientación y el abastecimiento material y financiero a la contrarrevolución, pero en la Isla pudo comprobar las mentiras que sus jefes le expusieron durante su preparación para ese cargo.

La participación popular para recibir el Papa Juan Pablo II, le dio la verdadera magnitud que tenía la Revolución socialista, la educación del pueblo y del apoyo con el que contaba.

Así conoció a los llamados “disidentes” fabricados por su Gobierno y aquilató que sus únicas motivaciones son las de obtener dinero fácil, ganar avales de la Sección de Intereses y finalmente emigrar a Miami, pues carecen de programas políticos para una idílica Cuba post Castro y menos aún seguidores en el pueblo.

Especializado en los temas de Derechos Humanos a la manipulada visión yanqui, ahora pretende, desde su actual posición en el Departamento de Estado, transformar por arte de magia las salvajes y crueles represiones cometidas por los gobernantes de Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, al afirmar:

“A pesar de que Estados Unidos defiende el derecho de reunión, no podemos apoyar ciegamente la tiranía de las protestas callejeras violentas, en lugares donde existen vías democráticas legítimas para la expresión política”.

Sínicamente califica de violentas las protestas de los ciudadanos, cansados de la explotación que sufren por la aplicación de políticas neoliberales, impuestas por los ideólogos del capitalismo salvaje, como bien describió Juan Pablo II.

Sin embargo, no critica los abusos cometidos por las fuerzas militares que dejan sin visión a jóvenes inocentes, las detenciones violentas y arbitrarias de miles de personas golpeadas brutalmente, torturadas y ultrajadas al estilo nazi.

Con total desvergüenza asegura que: “Estados Unidos respeta el derecho de auto determinación democrática”, a la vez que desconocen las elecciones de Venezuela, fabricaron al títere Juan Guaidó, en un hecho insólito violatorio de las más elementales normas democráticas, y organizaron el golpe militar en Bolivia para eliminar al presidente nacionalista Evo Morales, desatando una represión militar semejante a las peores dictaduras de los años 70 del siglo XX, bendecidas por Washington.

En recientes diatribas aberrantes, Kozak afirmó: “Cuando actores autoritarios subvierten el Estado de derecho democrático para aferrarse al poder o al lucro ilegítimo, como comunidad, tenemos la obligación de unirnos a nuestros vecinos y apoyar a quienes responden a través de las instituciones constitucionales democráticas”.

Esa es la libertad y democracia imperial, que denomina de esa forma a los gobiernos que se arrodillan ante los yanquis y cumplen, sin protestar, todas sus órdenes, aunque estas afecten a millones de ciudadanos, como sucedió en Argentina con Macri y en Chile bajo el gobierno del agente CIA, Sebastián Piñera.

Si los pueblos eligen a un presidente no aceptado por la Casa Blanca, Estados Unidos inicia campañas acusatorias de fraude, como hicieron contra Venezuela y Bolivia, a la vez que organizaron el golpe militar en Bolivia, y que intentaron antes en Caracas.

En total deformación de la realidad para engañar a los norteamericanos, dijo con insolencia: “El pueblo boliviano y las instituciones se unieron en defensa de su constitución y en contra de esta captura de poder, y Morales abandonó su cargo y se fue de Bolivia”.

¿Pensará Michael Kozak que el mundo es el mismo de hace 20 años atrás? ¿No sabe que, con el uso de Internet, los pueblos ven con inmediatez lo que los diarios oficialistas ocultan por órdenes de las embajadas estadounidense?

El mundo observó con rabia como Evo Morales, fue despojado de la victoria electoral por los militares comprados con cientos de miles de dólares aportados por la CIA, desde la misión diplomática en La Paz, e incluso se sabe que el jefe golpista recibió como pago un millón de dólares y ahora viaja a Estados Unidos.

Esa es la “democracia” que el señor Kozak defiende, pero los pueblos que padecen la falta de empleos, bajos salarios, pensiones insuficientes, elevados costos de salud, educación, transporte, vivienda, alimentación y otros, han dicho basta y como dijo Che Guevara, han echado andar, y no hay represión que los detenga.

En Francia, miembro de la OTAN y aliado de Estados Unidos, los trabajadores protestan hace casi medio año, desafían los gases lacrimógenos, las balas de goma y los potentes chorros de agua fría, pero su gobernante nunca ha sido sancionado por los yanquis, porque según Kozak:

“La política exterior de los Estados Unidos consiste en trabajar con todos los líderes políticos que apoyan la democracia, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos”.

Actualmente, Estados Unidos retoma su política de golpes militares, detenciones, secuestros y tortura, contra los que reclaman una vida mejor, tal y como ejecutaron en respaldo a la execrable y criminal Operación Cóndor, que tantas vidas costó sin que sancionaran ninguno de los gobiernos ejecutores.

Para esos no hay guerras económicas, comerciales y financieras como las aplicadas contra Cuba y Venezuela, por el contrario, hubo y hay total respaldo político y económico, sin que organismos internacionales como la OEA, el Parlamento Europeo y la Unión Europea denuncien sus crímenes e impongan sanciones.

Viejo zorro de la política injerencista yanqui, Kozak acumula vasta experiencia, de más de 10 años, en el distorsionado tema de los Derechos Humanos que defiende Estados Unidos a su conveniencia y antojo, pero hoy es otro el escenario mundial y especialmente en América Latina, por eso los pueblos se enfrentan al neoliberalismo, la desigualdad y el abuso cometido por gobiernos al servicio de Washington.

Kozak debería tener presente a José Martí cuando expresó:

“El que se sienta sobre los hombros del pueblo, de una sacudida de ese pueblo viene abajo”.