Insiste Estados Unidos en atacar a Cuba con la religión.


Por Arthur González.

Las acciones de la CIA contra Cuba se iniciaron desde 1959, al no aceptar que un proceso revolucionario popular cortara las ataduras que desde 1898 impuso la Casa Blanca a la mayor de las Antillas, de ahí que una de las medidas iniciales fue enfrentar a la iglesia católica a la triunfante Revolución.

En informe fechado el 14 de abril de 1959, titulado “Crecimiento del comunismo en Cuba”, se firma:

“La Iglesia Católica ha tomado un interés activo en resistir la ampliación del comunismo, pero excepto en lo que concierne a la Juventud Obrera Católica, no ha estado particularmente efectiva…”

Ante esa poca efectividad de la Iglesia, comenzaron las presiones de la CIA para que llevara a cabo actividades en apoyo a sus planes subversivos. Uno de los autores del informe fue James A. Noel, jefe de la Estación Local de la CIA en Cuba.

Al no obtener los éxitos ansiados, por las excelentes relaciones sostenidas del estado con las diferentes religiones asentadas en la Isla, la CIA retoma las falsas acusaciones de que “en Cuba no hay libertad religiosa”, para lo cual ejecuta una cruzada propagandística en la que poner a jugar algunos de sus peones, entre ellos el sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, de histórica vinculación con la mafia terrorista de Miami.

Rodríguez Alegre sumó a los sacerdotes Castor José Álvarez de Deves y Roque Nelvis Morales, quienes se prestaron para llevar a cabo actos provocativos instruidos desde Estados Unidos.

El mundo conoce que en Cuba existe una total libertad para profesar todas las religiones, ratificado durante las vistas de los tres últimos Papas a la Isla, acompañada de miles de visitantes extranjeros que arribaron al país para asistir a las misas, quienes comprobaron las facilidades que tienen los cubanos para desarrollar su fe religiosa.

Con el cambio de estrategia hacia la Revolución cubana que había ejecutado el presidente Barack Obama, pero sin desmontar ni una sola de las medidas que pretenden destruir el socialismo e incluso aportar el mayor presupuesto aprobado por la Casa Blanca durante 8 años para las tareas subversivas, Donald Trump retoma la línea sostenida por sus antecesores, desde que Eisenhower aprobara el primer Plan de Acciones Encubiertas de la CIA, en 1960.

Trump aseguró en junio de 2017 que desmontaría la política sutil de Obama, para imponer nuevamente el enfrentamiento abierto y directo, lo que se va materializando en diferentes aspectos de las frágiles relaciones diplomáticas restablecidas en 2014.

Uno de los aspectos retomados son las acusaciones de que “en Cuba no hay libertades religiosas”.

Varios son los religiosos en la Isla que se prestan para esa línea de los enemigos de la Revolución, quienes reciben financiamiento desde Miami para elaborar sus mentiras. Uno de ellos es el pastor protestante Mario Félix Lleonart Barroso, quien, alejado de la actuación de un verdadero religioso, ejecutaba actos provocativos en busca de protagonismo en los medios de prensa anticubanos, añeja fórmula para lograr residencia permanentemente en Estados Unidos, algo que materializó en el 2016.

Otro de los que sirven a la CIA plenamente es el laico pinareño Dagoberto Valdés, quien, con financiamiento yanqui, logró abrir dentro de la catedral católica de Pinar del Río, el llamado Centro de Reflexión y Dialogo, más la revista Vitral, ambos cerrados por la propia iglesia al percatarse del daño que ese agente al servicio de Estados Unidos, hacia a la labor pastoral de la Iglesia, al no ser religiosos sus propósitos, que solo seguían las directrices de Miami y de la Unión Europea, en momentos en los que se diseñaba la fracasada Posición Común.

Miami subvenciona a Dagoberto en su nuevo engendro, el Centro de Estudios Convivencia, pero sin respaldo del obispado pinareño, que no le permite usa sus locales para tales fines.

Una prueba de quién le paga y manda, es el reciente viaje de Valdés a Estados Unidos, el 10.02.2018, bajo el pretexto de presentar una ponencia durante la Quinta Semana Social Católica, celebrada en la Ermita de la Caridad de Miami, aunque todo indica que realmente asiste para recibir instrucciones, a partir de la nueva cruzada de la CIA y del presidente Trump contra Cuba.

Es conocida la estrategia de la CIA de hacer creer que los religiosos son “acosados” en países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, y en el caso cubano sueñan con fabricar un “opositor” a la medida del polaco Lech Walesa, quien contó con el respaldo de la Iglesia en la conocida como la Santa Alianza, establecida entre el Vaticano y el gobierno estadounidense.

Para ello, algunos de los llamados “opositores” cubanos, viajaron hace unos años a Polonia, con los gastos pagados por los yanquis, para recibir experiencias del polaco y ejecutar provocaciones en la Isla.

Bajo la administración Obama, crearon en febrero de 2013 el llamado “Instituto Patmos”, con el fin de “monitorear el respeto a las libertades religiosas en Cuba”, remitiendo informes de fantasiosas represiones, replicados por el vaticanista Giuseppe Rusconi, con la pretensión de que se analice por el Alto Comisionado de Derecho Humanos de la ONU en Ginebra, durante el próximo Examen Periódico Universal en mayo. De ahí la avalancha de denuncias contra Cuba.

En el Desayuno Nacional de Oración, en febrero 2018, Donald Trump mencionó a Cuba entre los “regímenes represivos”, y aseguró que su gobierno está del lado de los que sufren “persecución” debido a su fe. En el mismo acto informó que había nombrado como embajador en Cuba, a Sam Brownback, quien declaró que la libertad religiosa en será su prioridad.

Cuba no figura entre las naciones sancionadas por Estados Unidos por supuestas afrentas a la libertad religiosa, incluso en su informe de agosto 2017, el Departamento de Estado afirmó que “el ambiente de libertad religiosa en Cuba ha mejorado”, algo que pudiera variar a partir de la actual posición de Trump.

Llama la atención que, en el marco de esta escalada, el 8 de febrero de 2018, el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, recibiera al sacerdote Castor José Álvarez de Devesa, donde recibió explicación de lo expuesto en la misiva que enviaron al presidente Raúl Castro, sobre sus “preocupaciones por la situación en Cuba y la petición de elecciones en libertad, con varios partidos e independencia de poderes”.

Previamente, Álvarez visitó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en Madrid, fabricado con dinero de la CIA para atacar a la Revolución.

En el actual contexto, medios de prensa contrarrevolucionarios informaron que el Obispo de la Diócesis de Holguín, Emilio Aranguren, envió al sacerdote Orlando Corso, a visitar la vivienda de unos “opositores”, que dicen estar en “huelga de hambre”, algo que no tiene antecedentes y pudiera marcar una nueva línea de actuación en correspondencia con la de Donald Trump.

Ante este tipo de personas, recordamos a José Martí, cuando dijo:

“Debe ser penoso inspirar desprecio a los hombres desinteresados y viriles”.

 

 

 

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Estados Unidos vuelve a condenar a Cuba


Por Arthur González.

En menos de un mes el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha condenado a Cuba dos veces, a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la supuesta voluntad de alcanzar una normalización entre los dos países.

El pasado mes de julio el Departamento de Estado en su nueva edición del informe anual del 2015 sobre el Tráfico de Personas, mantuvo a Cuba en la categoría de “observación especial”, al asegurar que el Gobierno “no cumple completamente con los estándares mínimos para la eliminación del tráfico de personas”.

El 08.08.2016 el Departamento de Estado hizo público su informe sobre las Libertades Religiosas, donde expresan:

“Aunque la Consreligionestitución cubana establece la libertad de religión y prohíbe la discriminación basada en la religión, el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba supervisan los grupos de fieles, a través de la Oficina de Asuntos Religiosos, mediante la que se sigue controlando la mayoría de los aspectos de la vida religiosa en la isla”.

“El Gobierno revolucionario acosa a algunos líderes religiosos y a sus seguidores, con amenazas, detenciones, confiscación de material religioso y restricciones de viaje”.

Estas posiciones del Gobierno yanqui demuestran que nada ha cambiado en su retórica contra Cuba, ni se palpan signos reales de un mejoramiento en los temas básicos, dejando bien claro que continuarán reforzando la imagen que crearon desde 1959, de que el régimen comunista es inaceptable para ellos, a pesar de que exigen la libertad de ideas y el respeto de la pluralidad, pero siempre y cuando esta no vaya en contra del sistema capitalista.

En este nuevo informe, Estados Unidos alienta el fortalecimiento de las instituciones religiosas y apoyan el intercambio de visitas por miembros de instituciones religiosas estadounidenses con sus homólogos cubanos.

Para demostrar otra vez su injerencia en los asuntos internos cubanos, la Embajada estadounidense en La Habana solicitó una reunión con funcionarios de la Oficina de Asuntos Religiosos y con la dirigencia del Consejo de Iglesias de Cuba, organización que Washington califica “cuasi gubernamental”, a pesar de agrupar a la mayoría de los grupos protestantes.

Para no dejar la menor duda de su intromisión, la Misión diplomática yanqui reconoce que mantiene estrechos contactos con los grupos religiosos, a la vez que el Departamento de Estado pidió abiertamente al Gobierno cubano que “respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión”.

A partir del derrumbe del socialismo en el Este de Europa, Estados Unidos fomentó la conformación en Cuba de más de cien nuevos movimientos religiosos, con el fin de desmontar la ideología socialista desde adentro.

Esos grupos nunca estuvieron presentes en la Isla antes de 1959, e iniciaron una rápida labor proselitista especialmente en las zonas rurales, con un fuerte financiamiento en dólares en la etapa en que Cuba a travesaba una profunda crisis económica y financiera.

Esos nuevos movimientos no están inscriptos oficialmente en el registro de Asociaciones y las construcciones de nuevos templos y casas culto, no obtuvieron los permisos necesarios de las instituciones encargadas de la arquitectura y el urbanismo.

Al ser interpelados por las autoridades se dan a la tarea de decir que son “acosados y perseguidos”, cuando han violado las leyes existentes. Ninguna de las iglesias tradiciones en la Isla confronta una situación similar, incluso la Iglesia Católica recibió la aprobación y apoyo del Gobierno para construir un nuevo Seminario donde forman a sus sacerdotes.

La verdad no contada y ocultada por el Departamento de Estado es que Cuba sí otorga plena libertad a las diversas religiones, como los católicos, protestantes, ortodoxos de ritos ruso y griego, el judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, entre ellas yorubas, abacuás y bantú; además de otras como Fe baha’is y los yogas.

Todas son reconocidas, están registradas acorde a las leyes y realizan su labor bajo sus principios doctrinales, teológicos y organizacionales.

Entre 2009 y 2013, se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos del sector evangélico y protestante; así como 136 centros espiritistas, sumando un total de 569.

Las instituciones religiosas cubanas son propietarias de más de dos mil bienes e inmuebles, incluidos sus templos y recientemente entidades estatales devolvieron más de 100 propiedades a las iglesias católicas, evangélicas, protestantes y logias fraternales.

En todo el país funcionan con entera libertad cerca 2,550 casas cultos.

Las instituciones religiosas evangélicas cubanas poseen 10 seminarios y decenas de institutos bíblicos para formar a su personal consagrado. Cientos de jóvenes cubanos cursan sus estudios en diferentes países, mientras ciudadanos de todo el mundo los completan en Cuba.

Esas instituciones religiosas y fraternales imprimen y distribuyen en el país cerca de 60 publicaciones; mientras el Consejo de Iglesias de Cuba transmite por una emisora nacional de radio un programa mensual.

Los Obispos Católicos tienen acceso a los medios de comunicación para conmemorar las fechas religiosas destacadas, como la Semana Santa, procesiones por el día de sus santos patronos, destacándose las de la Virgen de la Caridad, de Regla, Santa Bárbara, San Lázaro y la celebración de la Navidad, muchas de ellas con transmisión televisiva.

Se efectúan variadas actividades religiosas, entre misas, cultos, procesiones, peregrinaciones, ceremonias, rituales, toques de tambor, talleres, seminarios, congresos, que anualmente alcanzan la cifra de 200.

Funcionan con plena libertad cinco sinagogas judías y mil 119 logias masónicas.

Cuba es uno de los pocos países del mundo que, en menos de 20 años, ha recibido la visita de tres Papas de la Iglesia Católica, así como la de decenas de líderes mundiales y dirigentes de diferentes religiones, como la del Patriarca de toda Rusia, quien sostuvo un encuentro histórico con el Papa Francisco en La Habana.

Si para el Departamento de Estado, lo antes expuesto no es tener libertad religiosa ¿cómo se califica entonces?

Lo que Estados Unidos pretende es poner a la religión a conspirar contra el Gobierno cubano, tal y como hicieron desde 1959 cuando la CIA manipuló a la Iglesia Católica para ejecutar la criminal Operación Peter Pan que, mediante el engaño, separaron a 14 mil 48 niños de sus padres y los trasladaron sin acompañantes hacia Estados Unidos, algo que jamás podrán repetir.

Estados Unidos se cree con el derecho de juzgar a todos, pero los cubanos conocen la verdad de la sociedad que construyen, y por eso como dijo José Martí:

“No hay más ley que la satisfacción de la conciencia”.