Regresan los golpes militares en América Latina.


Por Arthur González.

Desesperados por eliminar de raíz todo vestigio de nacionalismo, soberanía y desobediencia ante sus órdenes, Estados Unidos no ha tenido otra opción que desempolvar los golpes militares, para intentar imponerse a la fuerza sobre gobiernos que levantan las banderas de la libertad e independencia en Latinoamérica.

Ante el fracaso de su política contra Venezuela, aplicaron la vieja y sangrienta fórmula contra el presidente constitucional Hugo Chávez, para lo cual contaron con el apoyo inmediato de algunos países europeos que se declaran “democráticos”, pero el tiro le salió por la culata, al no tomar en cuenta al pueblo que respaldó a su presidente, hasta regresarlo al palacio.

La OEA, desprestigiada y fiel servidora de su amo, ni habló para condenar el golpe militar, como tampoco lo hizo cuando Juan El Títere Guaidó, junto a Leopoldo López, sirvieron de pantalla al nuevo golpe militar contra el presidente Nicolás Maduro, electo por el voto popular. La Unión Europea no reprobó la acción, al contrario, arreció sus sanciones contra Venezuela, como muestra evidente de su subordinación a Washington.

La puñalada a la democracia popular la dio el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, al enfrentar al ejército con el pueblo con una brutalidad descomunal, para acallar los reclamos de quienes sufren las consecuencias de la aplicación de una economía neoliberal, por mandato del Fondo Monetario Internacional, ídem Estados Unidos.

Los hechos que viven hoy los chilenos son idénticos a los que ejecutó la dictadura militar de Augusto Pinochet, quien derrocó al presidente Salvador Allende, mediante una Operación de la CIA y el Departamento de Estado yanqui, para impedir que un presidente socialista imitara las acciones de soberanía nacional de Cuba.

Los cientos de miles de asesinados, desaparecidos y torturados por esa tiranía, nunca recibieron el repudio de la Casa Blanca, no hubo ruptura de relaciones, ni guerras económicas, comerciales y financieras contra Pinochet, vivió felizmente e impuso una constitución al deseo de Washington

Hoy, Sebastián Piñera goza del apoyo pleno de los yanquis y no hay una sola declaración de la Unión Europea, la Comisión de Derechos Humanos ONU ni de la OEA, en contra de sus asesinatos, cientos de detención arbitrarias, adolescentes y jóvenes heridos por las balas del ejército que reprime con saña a pacíficos chilenos que piden una vida mejor.

La alta jerarquía de la Iglesia Católica ecuatoriana y chilena se ha quedado muda, sin embargo, para acusar a Venezuela y exigir libertades en Cuba tiene incontinencia verbal.

Ahora lo sucedido contra el mandatario Evo Morales, demuestra lo que alertaba Ernesto Che Guevara, que “al imperialismo no se le puede dar ni un tantico así”.

Ellos no respetan soberanía nacional, ni libertad de pensamiento y menos democracia. La de ellos es sobre la base de represión y sangre para amedrentar a los pueblos.

La Operación desarrollada por la CIA y el Departamento de Estado, contra el presidente Evo Morales, estaba avisada. La oposición ecuatoriana estuvo asesorada desde el inicio del proceso eleccionario, por oficiales de la CIA, bajo manto diplomático, desde la misión estadounidense en La Paz. Oficiales de esa Agencia, con diferentes coberturas, campearon a sus anchas por Bolivia, como realizan en todo el mundo los No Official Cover, NOC, para no evidenciar a sus “diplomáticos”.  

La OEA se relamió los bigotes al ser designada por Evo Morales, para ejecutar la auditoría de las elecciones, algo que bien pudo asesorarle algún agente CIA reclutado dentro de su equipo de trabajo, pues se sabe perfectamente que Luis Almagro es uno de los cientos de colaboradores secretos, que poseen en Latinoamérica para penetrar los movimientos sociales, como le orientaron cuando trabajaba con José Mujica, ex miembro del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

Sabiendo que Evo ganaría las elecciones a pesar de la cruzada mediática desarrollada por la prensa y las redes sociales, debido a los avances económicos y sociales alcanzados durante los años de sus mandatos, comenzaron el golpe militar con las declaraciones públicas de sus contrincantes de derecha, de: “no reconoceremos los resultados”.

Los altos mandos militares, formados en academias yanquis, fueron reclutados uno a uno, mediante dinero y ofertas jugosas, lo mismo que hicieron antes del golpe militar de Pinochet.

El mecanismo de la Operación CIA estaba listo para ejecutar cada tarea aprobada en Washington, algo muy parecido a la Operación Mangosta contra la Revolución cubana, aprobada por el Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad, en febrero de 1962, la cual incluida actos provocativos para justificar una invasión con el ejército norteamericano.

Carlos Mesa Gispert, ex presidente de Bolivia y Francisco Camacho, líder del Comité Cívico de Santa Cruz, son las caras visibles del golpe militar, pero quien gobierna hoy en el país es el alto mando militar, quienes colocaron la banda presidencial a la senadora opositora Jeanine Áñez, a pesar de no ser aprobada por la mayoría del legislativo, pero sí el visto bueno de la CIA.

Así funciona la democracia que imponen los yanquis ante su impotencia de no poder derrocar los deseos del pueblo.

Una imagen bien definida, evidentemente contemplada en la Operación CIA en Bolivia, la dio Stanislaw Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra, polaco, nombrado por el Papa San Juan Pablo II, quien en su homilía calificó el 12 de noviembre 2019, como “un día histórico para el país, por ser la resurrección de una nueva Bolivia”; y añadió:

Gracias por recuperar la democracia. Gracias Santa Cruz por pacificar a nuestra nación y a nuestra ciudad. Gracias por el sacrificio a lo largo de los paros y los bloqueos. Gracias a los policías y a las fuerzas armadas, y gracias a los jóvenes de Santa Cruz y Bolivia. Gracias por su testimonio, fortaleza y valentía y por su entrega, porque ustedes luchaban por su presente y futuro”.

Todo encaja y por eso el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en el contexto de la Sesión Especial del Consejo Permanente, solicitó a la Conferencia Episcopal Boliviana, “guiar el proceso de pacificación constitucional en Bolivia”.

Significativo resultó que Francisco Camacho, sin ser molestado por el ejército, ingresó al Palacio de Gobierno de La Paz y depositó una Biblia, pocos minutos antes del anuncio de dimisión de Evo.

Una vez culminada esas etapas de la Operación, Mike Pompeo, ex director de la CIA y secretario de Estado, declaró que, con el fin de restaurar la credibilidad del proceso electoral, “todos los funcionarios del Gobierno y los funcionarios de cualquier organización política implicada en las elecciones defectuosas del 20 de octubre, deben hacerse a un lado del proceso electoral”.

Vergüenza histórica para los que apoyan a los yanquis en este nuevo golpe militar que pisotea la voluntad de los pueblos y mancha de sangre inocente a Latinoamérica, sin recibir la justa condena de aquellos que levantan su voz contra gobiernos verdaderamente democráticos y luchadores por el bien de sus ciudadanos.

Por esa razón, José Martí expresó:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

Retoma Estados Unidos la figura de Leopoldo López ante el fracaso de Juan Guaidó.


Por Arthur González.

Leopoldo López refugiado actualmente en la embajada de España en Caracas, después del fracasado intento de golpe militar organizado por Estados Unidos, con el títere Juan Guaidó al frente, los yanquis han vuelto a retomarlo con la ilusión de que pueda lograr un movimiento opositor fuerte, capaz de derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro.

Ante un escenario internacional no esperado por los yanquis, como es el actual diálogo en Noruega, unido al reconocimiento de Alemania a Nicolás Maduro, que evidentemente marca un retroceso al plan estadounidense de aislar al gobierno venezolano, los ideólogos de la CIA, han tenido que utilizar nuevamente la figura del esquizoide Leopoldo-Leo-López, quien desesperadamente está convocando una movilización popular para el viernes 5 de julio 2019.

Leo López, hombre de personalidad complicada y violenta, preparado por el polaco Lech Walesa en su Instituto, para ejecutar actividades provocativas en las calles que dieron resultados en Europa del Este durante los años 80 del siglo XX, ahora desde su refugio en la misión diplomática española conspira abiertamente contra el gobierno constitucional venezolano, pues el auto proclamado “presidente” Juan Guaidó, demostró carencia de liderazgo y poder de convocatoria para movilizar al pueblo.

Los yanquis aspiran a que la figura de López logre reunir al pueblo en las calles, durante la conmemoración de los 208 años de la independencia de España y por eso lo orientan a volver a sus actividades políticas, a pesar de que el gobierno español aseguró que no estaba asilado y desde la residencia del embajador no haría actividades políticas, lo que constituye una violación de la Convención de Viena de 1961, pero se viola siempre que sea para actuar contra gobiernos que no sean del agrado de Estados Unidos.

En un acto de desesperación, Leopoldo hizo un llamado por las redes sociales a las Fuerzas Armadas para que ejecuten un golpe militar contra Maduro, bastión inexpugnable que no han podido comprar a pesar de los millones de dólares que les ofrecen a los principales mandos militares.

Idéntica estrategia diseñó la CIA contra Cuba, cuando en 1962 se planteó en el conocido Proyecto Cuba una tarea que dice:

“La CIA propondrá, el 1 de febrero 1962, un plan para la defección de altos funcionarios gubernamentales cubanos, con el fin de dividir el régimen desde dentro. Este empeño debe ser imaginativo y bastante atrevido para considerar el nombre de un desertor, valorado al menos en un millón de dólares. Esto puede ser la clave de nuestro objetivo de acción política y debe ser llevado sin demora como un proyecto principal de la CIA”.

La CIA completará los planes del 1 de febrero 1962, para las acciones encubiertas y de engaño, para ayudar a dividir el régimen comunista en Cuba. Son colaboradores en esto los Departamentos de Defensa, de Estado y el FBI”.

Pasado más de medio siglo los yanquis siguen sin alcanzar su objetivo de destruir a la Revolución cubana y la vida les está demostrando que con Venezuela tampoco podrán lograrlo, porque cuando un pueblo se decide a ser libre, independiente y soberano, no hay fuerza, ni sanciones políticas, económicas, comerciales y financieras, capaces de derrocarlo y retrotraerlo al pasado de explotación en que vivían.

En enero del 2006, empleando la residencia del jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Walesa ofreció una video-conferencia en la cual aleccionó a los contrarrevolucionarios cubanos de cómo actuar contra el gobierno, la necesidad de conformar partidos políticos, intentar unirse y no seguir tan divididos, a fin de prepararse para la “Transición democrática” que sueñan los yanquis.

A esa conferencia asistieron una docena de contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, más diplomáticos de Polonia, de otros países de Europa oriental y periodistas internacionales, quienes apoyaban a los yanquis en el abastecimiento y respaldo a los planes contra Cuba.

En 2013, un grupo de esos asalariados, junto a Leopoldo López, visitaron el Instituto Lech Walesa en Varsovia, donde su director volvió a reiterarle indicaciones de actuación contra el gobierno cubano y de Venezuela.

Al regresar a Venezuela, Leo López comenzó sus acciones subversivas violentas, asesorado por “diplomáticos” de la embajada de Estados Unidos.

Bajo su dirección, se ejecutaron actos terroristas contra instalaciones públicas y estatales, fueron quemados centros comerciales, universidades, el edificio de la Fiscalía General de la República y hasta partidarios de la Revolución Bolivariana.

Por sus actos terroristas, el 12 de febrero del 2014 Leopoldo fue sancionado a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión, por delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendios.

Si alguien en Estados Unidos hace algo similar, es probable que sea condenado a pena de muerte, o a dos cadenas perpetuas.

A pesar del cambio de medida a prisión domiciliaria, Leopoldo volvió a sus andadas y participó en la fracasada intentona golpista junto a Juan Guaidó, pero ante el descalabro no tuvo otra alternativa que buscar apoyo de España.

Estados Unidos no se convence que los pueblos no se dejan engañar y a pesar la crisis económica que enfrenta Venezuela por las más de 150 medidas coercitivas unilaterales impuestas, con el marcado propósito de desestabilizar el país, y de que la ciudadanía se lance a las calles para derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro, solo obtendrán más odio contra ellos y más unidad y apoyo a la Revolución chavista, porque como aseguró José Martí:

“Las revoluciones hermosas no tienen necesidad de soldados mercenarios”.

 

 

 

Estados Unidos expertos en fabricar opositores


Arthur González.

Al triunfar la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, en contra de las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que en 1958 preparaba una tercera fuerza que lograra opacar el liderazgo de Fidel Castro, la Casa Blanca inició la fabricación de “opositores” que pudieran derrocar a la naciente Cuba libre y soberana.

El 28 de enero de 1959 crearon en Miami la primera organización opositora, La Rosa Blanca, integrada por ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista, refugiados en Estados Unidos.

Meses más tarde el sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester D. Mallory, redactó un memorando en el que afirmaba:

“… No existe una oposición política efectiva en Cuba…”

A partir de ese reconocimiento, la CIA se dio a la tarea de construirla, lo que se pone de manifiesto en su primer plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, donde se expresa como una de las tareas a lograr:

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro…”

Para Estados Unidos es una obsesión construir “disidentes y opositores”, donde existen gobiernos que no son de su agrado, siendo la CIA la encargada de ejecutarlo.

La historia así lo demuestra y los ejemplos son Guatemala, Irán, Cuba, Chile, Nicaragua, Polonia, el Tíbet y Venezuela.

Desde el ascenso de Hugo Chávez Frías, Estados Unidos desató una cruenta guerra para tratar de derrocarlo.

Desde la embajada yanqui en Caracas, oficiales de la CIA bajo cargos diplomáticos, organizan, instruyen y financian a los llamados “opositores” contra la Revolución Bolivariana, con el empleo de métodos y planes idénticos a los aplicados contra Cuba.

No en vano la CIA creó hace 10 años, un Director de Misión para Cuba y Venezuela, para el análisis de información, organización y dirección de acciones de inteligencia contra ambos países.

El escenario venezolano es diferente al cubano porque la mayoría de la burguesía nacional y los partidos políticos no se marcharon hacia Miami, permanecen dentro del país, permitiéndole organizarlos para llevar a cabo acciones políticas y subversivas diseñadas por sus ideólogos.

Costosas campañas de prensa fomentadas internamente y en el exterior, persiguen el propósito de satanizar el proceso venezolano, manipulando la realidad a su antojo.

Cansados de fracasos, elevaron la varilla y llegaron a organizar un golpe militar, incluido el secuestro del presidente Chávez, algo que violó los más elementales derechos constituciones, la carta de la OEA, de la ONU y los tan manipulados Derechos Humanos, situación vergonzosamente respaldada por varios países al servicio del imperio, entre ellos España.

La tan “preocupada” Europa que sirve a Estados Unidos de ente evaluador de los Derechos Humanos para conformar imágenes mediáticas, no alzó su voz de condena a esa acción, a pesar de que se emplearon los mismos métodos de la tenebrosa Operación Cóndor, ejecutada en la década de los años 70 del siglo XX.

El pueblo se encargó de revertir el macabro golpe, pero el gobierno yanqui no conforme con ello, continuó su accionar subversivo entrenando a cabecillas opositores como Leopoldo López, enviándolo a tomar un curso con Lech Walesa, en el instituto que lleva su nombre en Polonia, junto a mercenarios cubanos como Berta Soler, Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

Para que nadie se llame a engaños, la prensa yanqui divulgó recientemente la información de que el Departamento de Estado paga casi 1 millón de dólares a expertos para que trabajen con la oposición en Venezuela, dinero que sale del contribuyente, en vez de emplearlo en mejorar la asistencia médica para las personas de bajos ingresos.

Ahora no podrán decir que la oposición en Venezuela es libre y espontánea, porque ya se sabe que la Oficina de Operaciones de Conflictos y Estabilización del Departamento de Estado, entregó, el pasado mes de septiembre, 900 mil dólares al Atlantic Council, para promover la resolución “no violenta” de conflictos en Venezuela, siguiendo la teoría de Gene Sharp.

Por esa razón refuerzan la guerra económica para que el pueblo se revele contra Maduro, a la vez que siguen orientando a los opositores a negarse a dialogar y llegar a un entendimiento racional que traiga paz a ese pueblo.

Paralelamente, continua la guerra mediática que intenta responsabilizar al gobierno bolivariano de la actual situación interna, cuando el único culpable es el gobierno estadounidense, y la prueba evidente fueron las declaraciones de Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, quien confirmó haber recibido los fondos para trabajar con sus “amigos” dentro de Venezuela, incluso llevar a Washington a algunos elementos de esa contrarrevolución para recibir entrenamiento.

Agregó Marczak, que la misión que tienen es proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil, herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesionada, como una coalición unida, para organizar conversaciones, recopilar datos y hacer análisis, espionaje a manos llenas.

La CIA es experta en emplear organizaciones “no gubernamentales”, constituidas para canalizar su dinero de forma enmascarada y encubrir a sus oficiales, con el objetivo de trabajar en los países que no siguen la línea política dictada por la Casa Blanca.

Ante esa injerencia yanqui, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento europeo hacen silencio. No hay una sola declaración de ellos para condenar a Estados Unidos por su guerra permanente contra el pueblo venezolano, lo que demuestra la doble moral que poseen ante tales violaciones de los derechos humanos, en una nación que lucha por ser independiente y soberana.

Tales actos subversivos son los que obligan a los países que sufren esas agresiones, a hacer patentes las ideas de José Martí cuando aseveró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

 

 

 

 

Gobernador de Florida exige liberación del contrarrevolucionario venezolano Leopoldo López


Por Arthur González

Demostrando la doble moral yanqui, Rick Scott, Gobernador de La Florida, participó el 08.05.2017 en una actividad celebrada en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana y de la contrarrevolución venezolana, para solicitarle al Gobierno de Venezuela que libere a Leopoldo López, condenado a 13 años de cárcel por incitar a la violencia durante las protestas antigubernamentales de febrero de 2014,  las que provocaron la muerte de varios ciudadanos, decenas de heridos y la destrucción de instituciones educaciones, militares y edificios gubernamentales.

López es uno de los agentes de Estados Unidos en Venezuela, orientado y entrenado para crear disturbios callejeros en el Instituto Lech Walesa, junto a varios contrarrevolucionarios cubanos, con la finalidad de aplicar las teorías del viejo colaborador de la CIA Gene Sharp.

Sharp, en abril del 2003, organizó un viaje de 9 días por toda Venezuela, junto a otros miembros del para “restaurar la democracia”, reuniéndose con Leopoldo López y otros opositores, a fin de establecer las acciones a ejecutar contra el entonces Presidente, Hugo Chávez Frías.

Para no dejar dudas de cómo se fueron aplicando las teorías del agente CIA, basta recordar las 5 etapas de su diseño subversivo contra países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, las que se pusieron en práctica en Venezuela después de su recorrido por ese país.

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

4ta. Operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, preparar el terreno para una intervención militar, a la vez que se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Causa admiración que el Gobernador Rick Scott, se sume a la exigencia de libertad de un ciudadano que ha ejecutado actos terroristas que jamás permitiría llevar a cabo en su Estado y menos en los Estados Unidos.

Sin embargo, ese Gobernador nunca se ha pronunciado a favor de que el gobierno mexicano realice una profunda investigación por el caso de los 43 normalistas desaparecidos en septiembre de 2014 en Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, sin que hasta la fecha se conozca de su paradero.

Tampoco Scott ha levantado su voz para solidarizarse con los abusos que comete el alcalde de Jolalpa, del estado de Puebla, donde sus habitantes permanecen por 69 días acampados frente al edificio del Congreso, exigiendo su destitución, a pesar de que en La Florida residen millones de mexicanos.

Nunca se escuchó la voz del Gobernador floridano en solidaridad con la veintena de desaparecidos en los últimos meses, en la localidad de Potrero Nuevo, Atoyac, estado de Veracruz, por solo citar algunos ejemplos que ilustran la manipulación de la situación en Venezuela, cuando no es ni parecida a la que sufre el pueblo mexicano y para el cual no hay apoyo de los Estados Unidos y muchos menos pronunciamientos del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

No hay lugar a dudas, lo que se teje contra Venezuela no tiene justificación alguna y los cientos de millones de dólares que distribuyen la CIA, la NED y la USAID para derrocar a la revolución bolivariana, pasara a la historia como una página más de crímenes cometidos por Estados Unidos, algo que los pueblos latinoamericanos no olvidarán, como no se olvida la penetración estadounidense en Texas en 1820 y su anexión definitiva en 1845, robándole a México una parte importante de su territorio, rico en petróleo y en 1853 a Baja California.

Razón tenía José Martí cuando aseguró:

“Jamás hubo en América, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minuciosos, que el convite de los Estados Unidos…”

 

 

 

 

 

 

 

Agentes en Cuba al servicio de los Estados Unidos


Por Arthur González.

Nada es nuevo en la política subversiva de Estados Unidos contra la Revolución cubana y desde su inicio no estuvo motivada por las nacionalizaciones de sus empresas en la Isla como aseguran.

La CIA seguía los pasos de Fidel Castro, mucho antes de 1959, la prueba está en los oficiales que enviaron a México para conocer los preparativos de su expedición a Cuba en el yate Granma e intentar impedirla, algo que no pudieron lograr.

Después decidieron introducir a varios de sus hombres en el ejército rebelde, con el fin de evitar la unión de las fuerzas que luchaban contra el tirano Fulgencio Batista, lo que tampoco cristalizó; por eso en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional del 23 de diciembre de 1958, el director de la CIA, Allen Dulles, expresó que había que impedir la victoria de Castro, siendo apoyado por el Presidente Dwight Eisenhower.

Pero la sombra de sus fracasos siguió persiguiendo a los yanquis y el 9 de enero Castro entraba triunfante en la Habana.

A pesar de sus deseos y planes para asesinarlo desde el mismo año 1959, tampoco obtuvieron resultados.

Nuevas vías para derrotar a la Revolución fueron puestas en práctica; desde la guerra económica, comercial y financiera, hasta la fabricación de una contrarrevolución con disfraz de “disidencia”.

En esa línea han malgastado millones de dólares y gran parte de ellos han ido a parar a las arcas del gobierno cubano, porque más de la mitad de esos llamados “opositores” resultaron ser colaboradores de la Seguridad cubana.

Sin variar un ápice su obstinación por destruir el socialismo, persisten en reclutar a personas sin prestigio, ni reconocimiento dentro del pueblo cubano, con el propósito de crear la imagen internacional de que “avanzan” en la conformación de una verdadera “oposición” al régimen de Castro.

cuesta-morua-3Un ejemplo de eso son algunos contrarrevolucionarios que, sin valía alguna, son acreedores de premios internacionales acompañados de altas sumas de dinero, como el caso de Manuel Cuesta Morúa, personaje gris al que acaban de regalarle una beca de un mes de duración, en el Centro Internacional Woodrow Wilson, en Washington DC, nada menos que para académicos, como parte del Premio Democracia, Ion Ratiu 2016. Sigue leyendo

Fórmulas diferentes para preparar a la “disidencia” cubana


Por Arthur González.

El Gobierno de los Estados Unidos continua el diseño de múltiples formas de preparar a la contrarrevolución cubana, mal llamada “disidencia” carente de autenticidad, porque desde 1960 encargó a la CIA de crearla, como parte del 1er Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, en el cual se puede leer:

Objetivo: El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense. En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar, apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba […]”

[…] “El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…”

Por tanto, sobran razones para asegurar que de “disidentes” solo tienen el nombre, mediante sus campañas mediáticas para hacerle creer al mundo que son “opositores” al Gobierno cubano.fotos de cabecillas

En ese rejuego y pérdida de dinero, los yanquis llevan casi 60 años sin haber logrado sus objetivos de destruir a la Revolución, pero como son muchos los dólares a repartir, insisten en el arcaico propósito a pesar de sus fracasos, porque al final ser “opositor” es un negocio para todos, incluidos para aquellos funcionarios estadounidenses que los entrenan.

Como las llamadas “becas de formación de jóvenes líderes” no dan resultados, ahora inventaron otro engendro, para embolsarse más dinero, con la denominada “Academia 1010”, ¬que según afirman: “persigue el propósito de educar a líderes cubanos del futuro cercano”, dada su añorada idea de que al socialismo cubano le quedan pocos días, gastado discurso con el que engatusan a la opinión pública desde mediados del siglo pasado.

Los propios contrarrevolucionarios reconocen que carecen de liderazgo dentro del pueblo cubano, a pesar de los millones de dólares que despilfarra el Gobierno de Estados Unidos desde 1959, algo que debería hacerlos reflexionar y comprender que los cubanos mayoritariamente apoyan el socialismo, aunque reconozcan errores cometidos, pero con la convicción de que la guerra económica es la principal responsable de sus penurias.

Esa conclusión no es festinada, la confirman varios documentos desclasificados de la CIA.

Un memorando de la CIA, archivado en la biblioteca J.F. Kennedy, caja NLK 97-104, respecto a la situación en Cuba, dice textualmente:

“El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba […] Estas medidas ha sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.”

Tales elementos no son propaganda comunista, sino recogidos en los propios documentos redactados por la CIA. Aquellos que tengan discrepancias, deben remitirse a esa Agencia de Inteligencia para discutirlas con sus directivos. Sigue leyendo

San Leopoldo


Por Arthur González

Todo hace indicar que los analistas de la CIA se han creído ciertamente que pueden seguir engañando al mundo con sus mentiras.

Un vivo ejemplo es la manipulación que ejecutan con Leopoldo López, contrarrevolucionarleoploodo lopezio venezolano entrenado por la CIA e incluso preparado en el instituto del polaco Lech Walesa, en técnicas para llevar a cabo desórdenes callejeros, bajo el principio que siguió en Polonia cuando encabezaba el llamado Sindicato de Solidaridad, junto a los asalariados cubanos Yoani Sánchez, la inculta y grosera Berta Soler, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

De regreso a Caracas, Leopoldo inició acciones subversivas bajo el asesoramiento y control de los “diplomáticos” de la embajada yanqui, y el apoyo de los partidos de derecha venezolanos.

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