¿Por qué los yanquis no quieren elecciones en Cuba y Venezuela?


Por Arthur González.

Estados Unidos, antes exigía elecciones en Cuba y Venezuela, pero ahora se oponen a ellas bajo el argumento de que “no son democráticas”.

El motivo es que cuando soñaban con que los “opositores”, pagados con su dinero, iban a ganar, gritaban a los cuatro vientos que ambos países tenían que celebrar procesos electorales.

Ahora, conscientes de que ganarán dirigentes de izquierda, dicen que desconocerán los resultados porque no se ajustan a los parámetros que ellos establecen.

Sin embargo, hacen total silencio ante el fraude en las elecciones de México, donde escamotearon el triunfo al candidato del pueblo Manuel López Obrador; en Honduras violaron todos los preceptos democráticos; en Perú la corrupción llegó al punto extremo de reimponer al presidente acusado de actos de corruptela, quien firmó el indulto de Fujimori, a pesar de los crímenes cometidos.

De Brasil nada dicen, allí la libertad, la democracia y la opinión del pueblo se pisotearon abiertamente, para mantener a un presidente corrupto hasta la medula.

Esa es la democracia representativa que los yanquis pretenden imponerle nuevamente a Cuba y Venezuela, por eso se oponen a los sistemas populares que defienden los verdaderos intereses de sus pueblos.

La actual cruzada mediática desplegada por la prensa oficialista yanqui, unida a las presiones sobre la Unión Europea para que sancione a funcionarios venezolanos, las posiciones asumidas por la desprestigiada OEA, junto al fabricado Grupo de Lima que pretenden oponerlo a la CELAC, intentan deformar la realidad, e imponer una matriz de opinión contraria a los procesos electorales de los dos países, que poseen regímenes sociales mucho más democráticos que el estadounidense.

Venezuela ha impuesto record de elecciones democráticas con 22 en los últimos años, pero no son reconocidas por Washington debido a que la oposición no ha podido derrocar a la Revolución Bolivariana.

Contra Cuba se repite la vieja fórmula de ataques contra la forma en que se postula y eligen los delegados del Poder Popular, y a pesar de eso, soñaron con obtener algunos escaños con el engendro denominado Cuba Decide, que no tiene respaldo ni de los propios grupúsculos contrarrevolucionarios, a pesar del dinero invertido en la “refugiada política” Rosa María Paya Acevedo, residente en Miami.

Esa inventada “perseguida política”, deliró con postular algunos de sus patrocinados, sin lograr un solo candidato.

Otro que engañó y estafó a los que le dieron miles de dólares, es Manuel Cuesta Morua, con su proyecto “Mesa Unida de Acción Democrática”, quien aseguraba disponer de imaginarios 175 candidatos opositores, finalmente no pudo postular a ninguno y con los dólares obtenidos se fue a viajar por el extranjero.

Para tener una idea cierta del desprestigio de esa llamada “oposición” cubana, basta citar el caso de Eliécer Ávila, quien, al regresar de su gira europea en el 2014, donde culminó un curso de adiestramiento impartido por el polaco Lech Walesa, conformó el grupo “Somos +”, no pudiendo agrupar la membresía que le exigían desde Miami y además rechazado por otros “disidentes” que no le permitieron alcanzar representatividad entre la contrarrevolución tradicional.

El resultado fue similar al de otros “opositores”, se aprovechó del apoyo de Estados Unidos para recibir una visa y se acogerá a la Ley de Ajuste. Actualmente reside en Miami con su esposa, la que dio a luz un niño que es ciudadano norteamericano.

Probablemente en lo adelante se dedique a ejercer la ingeniería informática que gratuitamente obtuvo en Cuba, gracias al sistema socialista, que con seguridad le rendirá mejores frutos económicos para sostener cómodamente a su mujer e hijo.

El resto es más de lo mismo, aunque lo nuevo es la adición de Luis Almagro, titular de la OEA, organización que ni pinta ni da color, ni es respetada por nadie por responder a los dictados del Departamento de Estado y la CIA, como demuestran varios documentos desclasificados.

Cacareando lo que le indican los oficiales de la CIA, Almagro hace llamados a desconocer la sucesión de Raúl Castro, después que Estados Unidos se cansó de exigir la salida del gobierno de Fidel y de Raúl, plasmado en la “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas”, de 1996.

Como prueba de su servilismo, le orientaron viajar a Miami para participar en un acto organizado por Rosa María Payá, para continuar la guerra mediática contra Cuba, en una supuesta promoción de un “plebiscito vinculante para que el pueblo cubano decida qué sistema político quiere”.

A dicho bochinche asistió el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, miembro de la mafia terrorista, e hijo de uno de los principales testaferros del tirano Fulgencio Batista. Allí Almagro expresó su apoyo al proyecto fabricado para Rosa María Payá, y volvió a recitar el guion escrito por la CIA contra Venezuela, al señalar: “La dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, es un burdo intento de replicar la experiencia cubana, incluso en la generación de una diáspora para liberar la presión interna”.

Triste papel de vender su alma al que más dinero le aporte.

En un gesto similar al ofrecido a José María Aznar, ex presidente español que logró imponer en 1997 la llamada Posición Común contra Cuba, la zona de Coral Gables, integrada dentro del condado de Miami-Dade, proclamó el 10 de febrero “Día de Luis Almagro”.

Esos son los que quieren retrotraer a Cuba al pasado, aquel en el que politiqueros corruptos se postulaban para alcaldes, concejales y gobernadores, prometían en sus campañas electorales, agua, camino y escuelas, se robaban el escaso presupuesto destinado a un desayuno escolar y nunca dieron empleo a cientos de miles de desocupados que llenaban las calles de la isla.

Aquella situación cambió para siempre con la triunfante Revolución, a la que el imperio no le perdona los niveles de educación, cultura, seguridad social y salud alcanzados por su pueblo.

A darle lecciones de democracia a otros, a los cubanos les basta recordar lo que dijo José Martí:

“Es recia y nauseabunda, una campaña presidencial en los Estados Unidos”.

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Estados Unidos expertos en fabricar opositores


Arthur González.

Al triunfar la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, en contra de las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que en 1958 preparaba una tercera fuerza que lograra opacar el liderazgo de Fidel Castro, la Casa Blanca inició la fabricación de “opositores” que pudieran derrocar a la naciente Cuba libre y soberana.

El 28 de enero de 1959 crearon en Miami la primera organización opositora, La Rosa Blanca, integrada por ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista, refugiados en Estados Unidos.

Meses más tarde el sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester D. Mallory, redactó un memorando en el que afirmaba:

“… No existe una oposición política efectiva en Cuba…”

A partir de ese reconocimiento, la CIA se dio a la tarea de construirla, lo que se pone de manifiesto en su primer plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, donde se expresa como una de las tareas a lograr:

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro…”

Para Estados Unidos es una obsesión construir “disidentes y opositores”, donde existen gobiernos que no son de su agrado, siendo la CIA la encargada de ejecutarlo.

La historia así lo demuestra y los ejemplos son Guatemala, Irán, Cuba, Chile, Nicaragua, Polonia, el Tíbet y Venezuela.

Desde el ascenso de Hugo Chávez Frías, Estados Unidos desató una cruenta guerra para tratar de derrocarlo.

Desde la embajada yanqui en Caracas, oficiales de la CIA bajo cargos diplomáticos, organizan, instruyen y financian a los llamados “opositores” contra la Revolución Bolivariana, con el empleo de métodos y planes idénticos a los aplicados contra Cuba.

No en vano la CIA creó hace 10 años, un Director de Misión para Cuba y Venezuela, para el análisis de información, organización y dirección de acciones de inteligencia contra ambos países.

El escenario venezolano es diferente al cubano porque la mayoría de la burguesía nacional y los partidos políticos no se marcharon hacia Miami, permanecen dentro del país, permitiéndole organizarlos para llevar a cabo acciones políticas y subversivas diseñadas por sus ideólogos.

Costosas campañas de prensa fomentadas internamente y en el exterior, persiguen el propósito de satanizar el proceso venezolano, manipulando la realidad a su antojo.

Cansados de fracasos, elevaron la varilla y llegaron a organizar un golpe militar, incluido el secuestro del presidente Chávez, algo que violó los más elementales derechos constituciones, la carta de la OEA, de la ONU y los tan manipulados Derechos Humanos, situación vergonzosamente respaldada por varios países al servicio del imperio, entre ellos España.

La tan “preocupada” Europa que sirve a Estados Unidos de ente evaluador de los Derechos Humanos para conformar imágenes mediáticas, no alzó su voz de condena a esa acción, a pesar de que se emplearon los mismos métodos de la tenebrosa Operación Cóndor, ejecutada en la década de los años 70 del siglo XX.

El pueblo se encargó de revertir el macabro golpe, pero el gobierno yanqui no conforme con ello, continuó su accionar subversivo entrenando a cabecillas opositores como Leopoldo López, enviándolo a tomar un curso con Lech Walesa, en el instituto que lleva su nombre en Polonia, junto a mercenarios cubanos como Berta Soler, Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

Para que nadie se llame a engaños, la prensa yanqui divulgó recientemente la información de que el Departamento de Estado paga casi 1 millón de dólares a expertos para que trabajen con la oposición en Venezuela, dinero que sale del contribuyente, en vez de emplearlo en mejorar la asistencia médica para las personas de bajos ingresos.

Ahora no podrán decir que la oposición en Venezuela es libre y espontánea, porque ya se sabe que la Oficina de Operaciones de Conflictos y Estabilización del Departamento de Estado, entregó, el pasado mes de septiembre, 900 mil dólares al Atlantic Council, para promover la resolución “no violenta” de conflictos en Venezuela, siguiendo la teoría de Gene Sharp.

Por esa razón refuerzan la guerra económica para que el pueblo se revele contra Maduro, a la vez que siguen orientando a los opositores a negarse a dialogar y llegar a un entendimiento racional que traiga paz a ese pueblo.

Paralelamente, continua la guerra mediática que intenta responsabilizar al gobierno bolivariano de la actual situación interna, cuando el único culpable es el gobierno estadounidense, y la prueba evidente fueron las declaraciones de Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, quien confirmó haber recibido los fondos para trabajar con sus “amigos” dentro de Venezuela, incluso llevar a Washington a algunos elementos de esa contrarrevolución para recibir entrenamiento.

Agregó Marczak, que la misión que tienen es proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil, herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesionada, como una coalición unida, para organizar conversaciones, recopilar datos y hacer análisis, espionaje a manos llenas.

La CIA es experta en emplear organizaciones “no gubernamentales”, constituidas para canalizar su dinero de forma enmascarada y encubrir a sus oficiales, con el objetivo de trabajar en los países que no siguen la línea política dictada por la Casa Blanca.

Ante esa injerencia yanqui, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento europeo hacen silencio. No hay una sola declaración de ellos para condenar a Estados Unidos por su guerra permanente contra el pueblo venezolano, lo que demuestra la doble moral que poseen ante tales violaciones de los derechos humanos, en una nación que lucha por ser independiente y soberana.

Tales actos subversivos son los que obligan a los países que sufren esas agresiones, a hacer patentes las ideas de José Martí cuando aseveró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

 

 

 

 

Asume Noruega tareas de Estados Unidos para la subversión


Por Arthur González.

Increíble pero cierto, Noruega país escandinavo bien distante del Caribe, aceptó desde hace algún tiempo ejecutar acciones subversivas contra Cuba por solicitud de Estados Unidos.

En ese sentido, sus diplomáticos y funcionarios ejecutan tareas en favor de la política hostil fabricada por Estados Unidos desde el propio año 1959 contra la Revolución cubana. Una prueba de eso son las frecuentes invitaciones cursadas a elementos contrarrevolucionarios a conferencias en diferentes conferencias que planifican especialmente con ese fin.

El pasado mes de marzo, sesionó nuevamente el Foro de Oslo, al cual invitaron a la “refugiada política” Rosa María Payá Acevedo, quien, a pesar de disfrutar de ese estatus migratorio en Estados Unidos, tiene residencia oficial en La Habana y la visita frecuentemente sin la menor represalia o persecución política.

Otro de los beneficiados con la ayuda financiera y política noruega para incrementar matrices de opinión contra Cuba, es el “artista grafitero” Danilo Maldonado, construido a la carrera por la propaganda yanqui, pues no tiene obra de valor artístico que mostrar.

Ambos asalariados y empleados de la mafia terrorista anticubana de Miami, volvieron con el mismo canturreo de la inventada falta de libertades en la Isla, algo que se contradice con la reciente provocación efectuada por Rosa María en su vivienda de La Habana, en la cual reunió a varios contrarrevolucionarios y diplomáticos estadounidenses y europeos para hablar mal del gobierno cubano, sin que fuera reprimida por la policía cubana.

La cubana Yoani Sánchez y el polaco Lech Walesa, han participado en esos eventos.

El hecho más reciente llevado a cabo es la invitación al Foro de Oslo, del también asalariado Guillermo Fariñas, personaje desprestigiado que ha dejado mal parados a europarlamentarios quienes le brindaron apoyo en sus falsas huelgas de hambre, extremadamente manipuladas por la prensa al servicio de las acciones subversivas contra Cuba.

Fariñas apodado El Coco, por su carencia de cabellos y vellos en su cuerpo, fue convocado para cacarear en el Foro de Libertad Oslo 2017, el pasado 24 de mayo, con el propósito de hablar sobre la “La vida de un contrarrevolucionario”, siendo presentado por la abogada norteamericana al servicio del Departamento de Estado, Kimberley Motley, la misma que violando las leyes cubanas e incluso la prohibición de viajar a Cuba como turista, arribó a La Habana en diciembre 2016 con ese tipo de visa, para participar en una provocación mediática junto a Danilo Maldonado.

Por esa acción fue reembarcada hacia los Estados Unidos, sin ser sometida a un juicio por la comisión de delitos, algo que premeditaron los oficiales que le ordenaron viajar a Cuba, sin que las autoridades de la Isla se dejaran arrastrar con sus provocaciones, dada la experiencia acumulada a lo largo de 58 años de enfrentar ese tipo de provocaciones.

Para sellar las acciones subversivas diseñadas por especialistas de agencias de inteligencia yanqui, intervino el secretario general de la OEA, Luis Almagro, lo que reafirma la patraña organizada desde Washington. Sigue leyendo

El mismo problema, pero tratamientos diferentes


Por Arthur González

En Venezuela la contrarrevolución es entrenada y financiada por Estados Unidos, para crear conflictos internos y más dificultades al pueblo, el mismo que resiste una guerra económica y financiera despiadada.

Al ser parte de un plan de desestabilización con el propósito de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, electo democráticamente en las urnas, las tareas de la guerra mediática también están presentes, con el fin de deformar la realidad y hacerle creer al mundo que hay ingobernabilidad para justificar la intervención extranjera, como intentaron hacer a través de la OEA.

Durante varias semanas en los distintos medios de prensa controlados por los yanquis, se han visto manifestaciones de la contrarrevolución, sus actos terroristas e incluso la tortura y el asesinato de partidarios de la Revolución Bolivariana, sin que sean condenados por los mismos que acusan al gobierno de Maduro y pretenden satanizarlo.

Bien diferente es el tratamiento que brinda la prensa internacional a idénticas situación que acontecen en México, y ninguno de los países que atacan a Venezuela levantan la voz para pedir elecciones, un cambio de sistema político y hasta la intervención de la OEA.

El pasado 2 de mayo 2017 se produjeron fuertes enfrentamientos en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, que han dejado hasta el momento, un saldo de 12 ciudadanos muertos.

Para enfrentar esos graves disturbios, las Fuerzas Federales y Estatales fueron desplegadas, enfrentando a los manifestantes con equipos de guerra, establecieron bloqueos en la propia ciudad de Reynosa y un patrullaje exhaustivo para restablecer el orden, ante la violencia que puso en riesgo a la población.

Pero ante esas acciones propias de las fuerzas del orden no hay campañas ni acusaciones.

Sin embargo, cuando el gobierno venezolano hace lo mismo la guerra mediática es indetenible, acusándolos de represivos, a pesar de que los hechos de violencia son ejecutados por la llamada “oposición”, orientada y financiada por los Estados Unidos, con el objetivo de conformar un caos en ese país, provocando una fuerte represión gubernamental que justifique el repudio interno y externo.

Esa misma estrategia fue seguida por los yanquis en Polonia, cuando el sindicato Solidaridad, dirigido por el agente de la CIA, Lech Walesa, exhortaba a sus seguidores a manifestarse violentamente en las calles, incitando una fuerte respuesta de los agentes del orden.

No es casual que desde hace años los llamados “opositores”, entre ellos Leopoldo López, pasaran un entrenamiento con el propio Walesa, en un Instituto que lleva su nombre en Varsovia.

Estados Unidos con su pragmatismo, pretende repetir la historia, sin tener en cuenta que Venezuela no es Polonia y su proceso revolucionario tiene raíces propias y no impuestas por tanques extranjeros, como sucedió en el país este-europeo, liberado por el Ejército Rojo.

Para tener una idea más exacta de la diferencia del tratamiento político-mediático entre lo que sucede a diario en México y los actos vandálicos ejecutados por la contrarrevolución venezolana, basta señalar que el miércoles 03.05.2017, en la ciudad mexicana de Palmarito, en el estado de Puebla, soldados de la 25 Zona Militar fueron agredidos con piedras y palos por manifestantes.

El saldo de esa agresión fue de dos soldados muertos y uno herido. Una hora después, personal militar que efectuaba reconocimientos terrestres en la zona de Palmarito, Puebla, fue agredido otra vez por un grupo de hombres armados que se trasladaban en cinco camionetas, tres de ellas, blindadas.

Fuerzas militares que recorrían la zona, volvieron a ser agredidas por un grupo de personas armadas. Los soldados repelieron el ataque y abatieron a cinco agresores e hirieron a otros nueve. Sigue leyendo

La ignorancia del Departamento de Estado responsable de sus errores con Cuba


Por Arthur González.

Desde el mismo año 1959 el Departamento de Estado de los Estados Unidos, demuestra total ignorancia sobre el proceso cubano, de ahí sus constantes fracasos en sus deseos por derrocar a la Revolución encabezada por Fidel Castro.

Esa prepotencia les impide analizar e interpretar la realidad de Cuba, al tomar por verdades los inventos de los miembros de los grupos “opositores” que crearon para intentar destruir un proceso popular verdaderamente revolucionario, que cambió radicalmente la historia en la Isla y en el hemisferio occidental.

departamento-de-estadoAl leer algunos de los informes secretos hoy desclasificados, los menos avezados en temas de política internacional se percatan de cuan errados han estado en los últimos 60 años sus analistas, que incluso los llevó a la aplastante derrota cuando se decidieron a invadir a Cuba por las playas de Bahía de Cochinos, algo que se puede comprobar en las más recientes desclasificaciones del Volumen V de esa historia contada oficialmente por la CIA.

Pero tantos traspiés no le hacen enmendar su obstinada posición y un hecho que lo corrobora son las declaraciones el pasado 31.10.2016, de la Sub Secretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Mari Carmen Aponte, respecto a sus “preocupaciones” por una reunión que sostuvo uno de los más antiguos colaboradores al servicio de Estados Unidos, el pinareño Dagoberto Valdés, con funcionarios estadounidenses a mediados de octubre en La Habana.

Para la Sub Secretaria dicho encuentro pudo ser la causa de las “amenazas” que dice Dagoberto hacer recibido de un oficial de la Seguridad del Estado de Cuba Sigue leyendo

Fórmulas diferentes para preparar a la “disidencia” cubana


Por Arthur González.

El Gobierno de los Estados Unidos continua el diseño de múltiples formas de preparar a la contrarrevolución cubana, mal llamada “disidencia” carente de autenticidad, porque desde 1960 encargó a la CIA de crearla, como parte del 1er Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, en el cual se puede leer:

Objetivo: El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense. En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar, apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba […]”

[…] “El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…”

Por tanto, sobran razones para asegurar que de “disidentes” solo tienen el nombre, mediante sus campañas mediáticas para hacerle creer al mundo que son “opositores” al Gobierno cubano.fotos de cabecillas

En ese rejuego y pérdida de dinero, los yanquis llevan casi 60 años sin haber logrado sus objetivos de destruir a la Revolución, pero como son muchos los dólares a repartir, insisten en el arcaico propósito a pesar de sus fracasos, porque al final ser “opositor” es un negocio para todos, incluidos para aquellos funcionarios estadounidenses que los entrenan.

Como las llamadas “becas de formación de jóvenes líderes” no dan resultados, ahora inventaron otro engendro, para embolsarse más dinero, con la denominada “Academia 1010”, ¬que según afirman: “persigue el propósito de educar a líderes cubanos del futuro cercano”, dada su añorada idea de que al socialismo cubano le quedan pocos días, gastado discurso con el que engatusan a la opinión pública desde mediados del siglo pasado.

Los propios contrarrevolucionarios reconocen que carecen de liderazgo dentro del pueblo cubano, a pesar de los millones de dólares que despilfarra el Gobierno de Estados Unidos desde 1959, algo que debería hacerlos reflexionar y comprender que los cubanos mayoritariamente apoyan el socialismo, aunque reconozcan errores cometidos, pero con la convicción de que la guerra económica es la principal responsable de sus penurias.

Esa conclusión no es festinada, la confirman varios documentos desclasificados de la CIA.

Un memorando de la CIA, archivado en la biblioteca J.F. Kennedy, caja NLK 97-104, respecto a la situación en Cuba, dice textualmente:

“El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba […] Estas medidas ha sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.”

Tales elementos no son propaganda comunista, sino recogidos en los propios documentos redactados por la CIA. Aquellos que tengan discrepancias, deben remitirse a esa Agencia de Inteligencia para discutirlas con sus directivos. Sigue leyendo

Aplica Estados Unidos contra Cuba el mismo plan ejecutado contra Europa del Este.


Por Arthur González .

Cientos de miles son los ejemplos del trabajo de guerra mediática contra la Revolución cubana desde el mismo año 1959, cuando Fidel Castro convocó a una conferencia de presa en el Hotel Havana Riviera, la que trascendió como “Operación verdad”, al denunciar las campañas de mentiras sobre el proceso revolucionario.

Esa guerra no ha cesado y está basada en el principio de guerra psicológica elaborado por especialistas del ejército de Estados Unidos, dentro de la ya desclasificada “Directiva de Seguridad Nacional NSC 10/2”, fechada en junio de 1948, en la cual se denominó como “Operaciones Encubiertas” a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotajes y subversión contra estados hostiles y en apoyo a grupos de resistencia interna en países “amenazados del mundo libre”.

El apoyo a personas y grupos creados para acometer esas actividades, fue calificado por la CIA desde esa época como “Operaciones de Acción Política”.

eisenhower

            Dwight Eisenhower

No en vano el presidente Dwight Eisenhower, aprobó en 1954 el informe “Doolittle”, donde se expone claramente:

“Estados Unidos tiene que abandonar sus tradicionales conceptos de “juego limpio” frente a un “implacable enemigo” y “aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos por métodos más astutos, más sofisticados y más eficaces …”.

Es la misma línea de trabajo aplicada hoy contra Cuba y otros países dirigidos por gobiernos no aceptables para Estados Unidos.

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