Fórmula para ganar relevancia en Miami


Por Arthur González.

Quienes deseen ganarse un espacio en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, lo primero que debe hacer es ofrecer declaraciones a la prensa especializada y hablar mal de la Revolución cubana, como fórmula para ser aceptado por sus “capos”, aunque hasta ese momento hayan compartido felizmente su vida con el régimen socialista.

Eso es lo que hjuan-carlos-cremataa hecho recientemente el director de cine Juan Carlos Cremata, con la finalidad de ganar algún protagonismo que le posibilite obtener trabajo en un terreno ya cubierto por destacadas figuras de la farándula latinoamericana, especialmente la cubana.

En consonancia con esa receta para ser aceptado, Cremata intenta ofrecer una imagen de “víctima perseguida y acosada”, algo difícil de demostrar debido a su larga lista de obras cinematográficas que posee bajo la protección del sistema socialista que ahora reniega y sobre todo de su líder Fidel Castro, quien personalmente se ocupó de evitar que una enfermedad oportunista le quitara la vida.

Cremata gozó en La Habana de facilidades creativas inigualables para desarrollar su talento artístico sin el menor obstáculo, a pesar de tener algunos puntos no aceptados fácilmente por el machismo latinoamericano, presente también en la Isla.

Pero después de algunas visitas a la Florida y codearse con ciertas personas, aterrizó en La Habana con ideas bien diferentes a las plasmadas en los filmes que dirigió, donde sus posiciones ideológicas no vislumbraban una ruptura con el socialismo.

La proyección más evidente de ese cambio repentino fue la obra de teatro El Rey se Muere, que dirigió en julio del 2015 con el grupo El Ingenio, una versión de la obra del escritor de origen rumano Eugène Ionesco, en la cual le deseaba la muerte a Fidel Castro, ese presidente que ordenó ingresarlo en un hospital parisino cuando visitaba el festival de Cannes, donde enfermó gravemente al carecer de defensas suficientes para enfrentar una complicación pulmonar.

Durante aquella peligrosa enfermedad, el hombre al que Cremata le deseó la muerte en su obra teatral, le envió de inmediato a su madre a París y a uno de sus hermanos, quien se encontraba laborando en Buenos Aires, Argentina, con la encomienda de apoyarlo emocionalmente para que venciera la adversidad de la enfermedad.

No satisfecho con esos gestos, Castro ordenó al entonces ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, a visitarlo en el hospital francés y hablar con la dirección médica para que hicieran todo lo posible para evitar una complicación que pusiera en peligro la vida del cineasta cubano. La factura por su tratamiento y los billetes de avión la sufragó el gobierno de Cuba.

Todo eso fue borrado de la mente de Cremata y para congraciarse con la mafia anticubana de Miami, llevó a cabo la puesta de la obra de marras. Sigue leyendo

Juan Carlos Cremata, un anexionista sin memoria


Por Arthur González.

Aquellos que rompieron lanzas por el cineasta Juan Carlos Cremata, cuando se le calificó como un huérfano ingrato por desearle la muerte a Fidel Castro, líder cubano que le salvó su vida al enfermar gravemente en Francia, ahora podrán comprender mejor la naturaleza de quien se evidencia como un total anexionista del Gigante de las Siete Leguas, como denominó José Martí a los Estados Unidos.

En una aberrante Carta abierta dirigida al presidente Barack Obama, “el ingrato” lo compara con Santa Claus y hasta le hace fantasiosos pedicremata miamidos, cuando realmente es el Presidente que ha le quitado la vida a miles de seres humanos inocentes, con sus guerras injustificadas.

Obama ha sancionado como ninguno de sus antecesores, a compañías y bancos extranjeros por aceptar algún contrato o realizar transacciones financieras, expresión máxima de la Guerra económica contra el pueblo cubano.

Este artista formado gracias a la Revolución que ahora ataca con saña, a pesar de que le dio preparación profesional y múltiples oportunidades para demostrar sus capacidades, ahora expone en su misiva al Presidente yanqui sus verdaderas pretensiones al mejor estilo de lo que impuso la execrable Enmienda Platt, en la Constitución de 1901.

Para Cremata, Barack Obama “…viene a Cuba, como un Santa Claus sin barbas… sin trineo, ni venados, pero tañendo para nuestras almas y anhelos, las mismas campanadas de contento”. Sigue leyendo

Recetas para ser un perfecto ingrato


“Olvidar es de ruines”.Por Arthur González.

Varias fuerjuan cremataon las personas que cuestionaron el artículo publicado el pasado mes de julio sobre el director de cine y teatro Juan Carlos Cremata Malverti, bajo el título de “Un huérfano ingrato”, el cual reflejaba algunas verdades que el mencionado artista ocultaba, o al parecer había olvidado.

El motivo de dicho escrito se basaba en la obra teatral que dirigió donde deseaba la muerte a Fidel Castro Ruz, quien personalmente había tenido deferencias muy especiales cuando Juan Carlos Cremata enfermó en Francia, después de algunos excesos que le hicieron olvidar que padece de una enfermedad contagiosa incurable, y cualquier desatino dislocado puede acercarle a la muerte.

Sigue leyendo

Un huérfano ingrato


Por Arthur González

Juan Carlos Cremata

Juan Carlos Cremata

 La naturaleza humana muchas veces es difícil de comprender al proyectarse contradictoria y en ocasiones inconsecuente con las experiencias vividas. Ese parece ser el caso de Juan Carlos Cremata Malverti, un cubano que llegó a ser director de cine después de cursar estudios en instituciones de su país, creadas a partir del triunfo de Fidel Castro.

La vida de ese artista se vio afectada profundamente por la pérdida repentina de su padre, producto de la acción terrorista planificada y ejecutada por elementos contrarrevolucionarios al servicio de la CIA, contra un  avión de la empresa aérea Cubana de Aviación, en el que perecieron horriblemente 73 personas inocentes.

Sigue leyendo