Hechos que hablan por sí solos


Por Arthur González

Algunas señales indicaban que estaba gestándose nuevamente una conjura contra Cuba con el empleo de la iglesia, mediante provocaciones del sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, de larga data de vínculos con la mafia terrorista de Miami, entre ellas la misa ofrecida fuera de todo contexto religioso en la vivienda de Berta Soler, de las “Damas” de Blanco y días después la reunión con otros “disidentes”, para lo cual viajó desde Trinidad 347 kilómetros.

A esas acciones sumó el sacerdote Castor Álvarez, que oficia en la provincia de Camagüey, ubicada a 553 kilómetros de la Habana.

Siguiendo las huellas dejadas en sus provocaciones diseñadas desde Estados Unidos, surge otro hecho que llama la atención y es la posición asumida por el Obispo de la provincia de Cienfuegos, Domingo Oropesa, quien de forma inusual remitió una carta al Arzobispo de La Habana, para interceder por un contrarrevolucionario en proceso jurídico por violaciones de las leyes cubanas.

Para no dejar imprecisiones de que tal estrategia está en marcha, en días recientes el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, presentó el informe que confecciona el Buró de Democracia, Derechos humanos y Asuntos Laborales de su Departamento, sobre la libertad religiosa en el mundo, correspondiente al 2016.

Los amos de la tierra asumen el derecho de decidir donde se actúa bien o mal, como si tuvieran moral para ser los jueces del planeta.

En ese informe afirman que “el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba, supervisan a los grupos religiosos a través de la Oficina de Asuntos Religiosos en el Ministerio de Justicia y controlan la mayoría de los aspectos de la vida religiosa en la isla”.

En total injerencia en los asuntos de Cuba, Estados Unidos a través de su embajada en la Habana sostuvo reuniones con funcionarios de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido, para “discutir el proceso de inscripción de nuevas organizaciones religiosas e investigar sobre los derechos de los grupos no registrados a practicar su religión”.

Por supuesto, ese interés está dado en que Estados Unidos es donde se engendran esos nuevos grupos religiosos, que tienen un corte bien diferente al de religiones protestantes tradicionales presentes en la sociedad cubana.

No fue por gusto la “preocupación” de los funcionarios del Departamento de Estado en esas nuevas denominaciones, casi todas portadoras de valores no acordes con las tradiciones del pueblo cubano, que inculcan principios enajenantes. En los propios Estados Unidos confrontan serios problemas.

El gobierno estadounidense no se oculta para ejecutar acciones en Cuba que pretenden desmontar el sistema socialista y desmovilizar al pueblo. Por ese motivo, el embajador Itinerante para la Libertad Religiosa Internacional y el Representante Especial para la Religión y Asuntos Globales, viajaron a la Isla y se reunieron con líderes de los grupos religiosos católicos, protestantes y minoritarios, para hablar sobre el ambiente de libertad religiosa en el país.

No satisfechos con la libertad que Cuba les ofreció como prueba de buena voluntad, el propio informe del Departamento de Estado afirma que su embajada en La Habana “permaneció en estrecho contacto con grupos religiosos, incluyendo la facilitación de intercambios entre delegaciones visitantes y los grupos religiosos en el país”.

A pesar de ello, en sus declaraciones públicas el gobierno de Estados Unidos exigió al gobierno cubano que “respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión”.

Todas las acusaciones efectuadas contra Cuba, provienen de organizaciones radicadas en Estados Unidos que no representan a la comunidad religiosa cubana, sino que son engendros con líneas políticas camufladas en los nuevos movimientos religiosos, poseedores de un fuerte financiamiento para su accionar cotidiano, algo que llama poderosamente la atención.

Entre esos que acusan a Cuba está la “ONG” Christian Solidarity Worldwide (CSW), que el pasado mes de enero informó que “de 2014 a 2015 hubo un aumento en las amenazas gubernamentales de cerrar iglesias. La mayoría relacionadas con amenazas de clausurar iglesias pertenecientes a las congregaciones de las Asambleas de Dios”.

Lo que no dijo es que eran iglesias ilegales con construcciones sin los permisos establecidos, algo que Estados Unidos tampoco se permite.

Otro caso divulgado en sus campañas anticubanas fue el de un supuesto investigador de la organización caritativa Open Doors, quien aseguró que “los cristianos cubanos fueron acosados y sujetos a estricta vigilancia y discriminación, incluyendo el encarcelamiento ocasional de sus líderes”.

Una idea clara de cómo está estructurada la cruzada mediática, se observa en la reseña divulgada por The Morning Star News, agencia de noticias cristiana, respecto a la sentencia de arresto domiciliario por un año, al pastor Juan Carlos Núñez por perturbar la paz ciudadana.

Dicho pastor empleaba para sus sermones dominicales, potentes altavoces que causaban daño auditivo en el vecindario debido al insoportable ruido, haciéndole la vida imposible a los ciudadanos de los alrededores y oponiéndose a bajar el volumen, por lo que fue acusado por toda la vecindad.

¿En qué país se le permite a una iglesia o individuo hacer semejante ruido?  Esa es la muestra de la manipulación contra Cuba.

El informe de Rex Tillerson, reconoce que:

No se reportaron acciones significativas de la sociedad que afectaran la libertad religiosa, los grupos religiosos informaron que sus líderes continuaron viajando al extranjero para participar en intercambios de dos vías entre las comunidades religiosas locales y las de otros países. La mayoría de los grupos religiosos continuó reportando mejoras en su capacidad para atraer nuevos miembros sin interferencia del gobierno y una reducción en la interferencia gubernamental en la realización de sus servicios”.

No obstante, Estados Unidos insiste en sus declaraciones públicas en que Cuba tiene que respetar las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión.

58 años no le han servido de lección a los vecinos del Norte, pero Cuba sigue su camino con la unidad de su pueblo, creyente en su independencia, porque como dijo José Martí:

“Hay que creer en lo que uno pinta”

Retoma la Iglesia Católica cubana su actuar contra la Revolución


Por Arthur González.

Con el paso a jubilación del cardenal Jaime Ortega Alamino, se percibe un retomar de la Iglesia Católica cubana a sus históricas posiciones en contra de la Revolución, algo que desde Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista pedían a gritos, con su frustrado sueño de 58 años, de reimplantar el sistema capitalista que tantas penurias dejó en el pueblo de la isla.

Ortega Alamino fue duramente acusado de complicidad con el gobierno y quienes lo hicieron olvidaron sus posiciones hostiles que dieron paso a varias pastorales pro yanquis, pues deseaban un enfrentamiento político que el Vaticano no aprobó, buscando una forma más hábil de actuar para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Con la asunción del nuevo Arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, hay cierto y cauteloso cambio en la línea seguida por su antecesor y muestra de ello fue el encuentro que sostuviera con algunas integrantes del grupúsculo “Damas” de Blanco, lo que fue interpretado como una señal de apoyo a la contrarrevolución asalariada de Estados Unidos.

El 16.07.2017 dos sacerdotes católicos, José Conrado Rodríguez Alegre y Castor Álvarez, acudieron a la vivienda de Berta Soler, donde oficiaron una misa ante una docena de contrarrevolucionarios, y la imagen publicada habla por sí sola de la calaña de los integrantes de los llamados “disidentes”.

De Conrado Rodríguez Alegre se conocen los antecedentes provocativos pagados por la mafia terrorista de Miami y sus frecuentes visitas a la capital de la mafia, lo que trajo como consecuencia que la jerarquía católica decidiera enviarlo a España por algunos años y después fuera trasladado de Santiago de Cuba para Cienfuegos para evitar males mayores, porque sus acciones transitan en la frontera del delito.

Orientado por esos que desean una confrontación de la Revolución con la Iglesia, José Conrado se entromete en los asuntos internos de la política del país, con actitudes provocativas como la mostrada en la propia misa, cuyo video se puede visionar en las redes sociales, en el cual estimula a los contrarrevolucionarios a seguir su enfrentamiento al gobierno, no decaer en sus propósitos, algo no acorde con la actitud de un religioso en una misa.

En demostración del desafío a las autoridades eclesiásticas y gubernamentales, ambos sacerdotes volvieron a reunirse el pasado sábado 5 de agosto con dirigentes contrarrevolucionarios, en la residencia del Antonio Enrique González-Rodiles, encontrándose presente Berta Soler, Ailer González, Ángel Moya, Claudio Fuentes y Raúl Borges, los que conforman el variopinto exponente de la mal trecha “oposición” cubana.

Esa reunión conspirativa forma parte del esfuerzo que hacen los yanquis por sacar del ostracismo y la inactividad a la contrarrevolución interna, la que pierde cada día más adeptos debido a su motivación por saltar a la emigración, después de acumular avales suficientes para clasificar a un visado como “refugiados políticos”, dentro del amplio y priorizado programa diseñado por el Departamento de Estados solo para Cuba.

Los propios participantes en dicha reunión divulgaron que el propósito era “intercambiar visiones sobre la situación actual y el papel que dentro de esta coyuntura deben jugar la Iglesia y la oposición en Cuba, la importancia del servicio en los temas sociales de la Iglesia católica cubana y del apoyo y solidaridad que necesita la oposición, llegando al acuerdo de ampliar y sostener de forma regular este tipo de intercambios”.

¿Qué buscan los dos sacerdotes con esa posición abiertamente violatoria de las normas de la Iglesia y de las leyes cubanas?

Evidente intentan convertirse en víctimas si fuera reprimidos, situación que serviría para amplificar las campañas anticubanas sufragadas por la Casa Blanca.

Esos conspiradores de 7ma categoría parecen olvidar que la Revolución jamás se dejó provocar por las múltiples acciones contrarrevolucionarias de algunos sacerdotes desde el mismo triunfo de 1959, a pesar de que usaron los templos para guarecer asesinos que intentaron secuestrar aviones civiles, guardar armas de fuego y reuniones totalmente conspirativas de decenas de agentes reclutados por la CIA.

Ante esos delitos, nunca fue cerrada un templo u orden religiosa, Cuba soportó que sacerdotes llevaran a cabo junto con la CIA, la despiadada e inhumana Operación Peter Pan, que separó de sus padres a 14 mil niños cubanos, enviados solos a Estados Unidos y recibidos por sacerdotes que los distribuyeron por orfanatos y casas de familias, donde muchos fueron abusados sexualmente.

En los últimos 20 años la relaciones Iglesia Católica- Estado cubano mejoraron notablemente, demostrado por la visita de tres Papas, algo único para Cuba a pesar de ser un país socialista, se construyó un nuevo seminario para la formación de sacerdotes, se repararon decenas de templos, se toleran varios centros de preparación docente, a pesar de que la educación es totalmente estatal, y muchos otros aspectos que hablan de una armonía positiva.

Si las presiones de Estados Unidos son tan fuertes que la iglesia acepta correr el riesgo de perder lo avanzado, se sabrá en los próximos meses.

Los que desean retomar la hostilidad contrarrevolucionaria de la Iglesia Católica, deberían conocer que esos llamados “opositores” no son respaldados por el pueblo, pues conoce perfectamente que trabajan siguiendo instrucciones del amo que les paga, carecen de ética, moral, prestigio y sin carisma alguno, y como aseguró el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”.

Allá ellos con su condena, pero sería mucho más inteligente corregir la táctica para no perder lo avanzado en la estrategia.

No por gusto José Martí sentenció:

“La obra de amor ha hallado siempre muchos enemigos”

 

Dios los cría y Miami los une.


Por Arthur González

La capacidad  de Berta Soler de engañar y de querer trastocar la realidad es cada día menor, porque tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe.

Por tantas mentiras acumuladas las llamadas “Damas” de Blanco ya no son noticia los domingos, cuando ejecutan su acostumbrada marcha por cuatro cuadras del reparto Miramar, antes ocupado por la aristocracia cubana y ahora por embajadas y residencias diplomáticas.

Cuando ellas iniciaron su show mediático, con la esperanza de que el pueblo las apoyara, eran seguidas muy cerca por diplomáticos estadounidenses, alemanes, suecos, canadienses, españoles y algunos más, que intentaban respaldar sus acciones. Llegaron a ser visitadas por mujeres de otros países, enviadas por los yanquis para conformar provocaciones que siempre tenían el respaldo de agencias de prensa extrajera.

El tiempo fue pasando y diplomáticos y periodistas se cansaron de tener que concurrir a un espectáculo que no reportaba ganacias, por tanto, dejaron de asistir al comprobar que no había represión como la contaban ellas, y con el dinero que recibían como pago por sus marchas, no hacían más que engordar de forma desmedida, convirtiéndose con el tiempo en las conocidas “Gordas de Blanco”.

Ellas mismas dejaban de participar, a pesar de los llamados de su “presidenta”, cansadas de sus groserías y amenazas, pues todas residen en barrios muy distantes de Miramar, y con la crisis del transporte público en la Habana, es cada vez más engorroso llegar hasta la iglesia de Santa Rita de Casia, seleccionada desde Miami por estar situada en muy cerca de las residencias de los diplomáticos y así evitar que ellos se trasladaran a barrios obreros de la capital, donde no serían bien vistos.

Ahora para no dejar morir súbitamente la asistencia de las “Damas” a la misa dominical y tratar de mantener la noticia en el “hit parade”, el sacerdote santiaguero José Conrado Rodríguez Alegre, estrechamente relacionado con la CIA y la mafia terrorista anticubana de Miami, junto al párroco camagüeyano Cástor Álvarez, oficiaron la famosa misa en la casa de Berta Soler, ubicada en la barriada de Lawton.

Hay que recordar que esa vivienda de tres niveles fue comprada por Berta con cerca de 200 mil dólares, enviados por la Fundación Nacional Cubano Americana y otras “donaciones” de la Casa Blanca, con la finalidad de trasladarla del reparto Alamar, en el Este capitalino, por estar muy distante del escenario seleccionado para sus provocaciones.

No se sabe cómo los dos sacerdotes oficiaron la misa en una casa que no tiene los atributos para ello y cuál es la opinión del Arzobispado de La Habana sobre el particular , pues si a cada párroco se le ocurre oficiar en donde le venga en ganas, la religión pierde todo el rigor que requiere ese culto; aunque cuando de hacer propaganda orientada por los yanquis se trata, cualquier cosa puede resultar posible, bajo el principio de “quien paga manda”.

Berta Soler declaró para ellas fueron muy impactantes las palabras textuales de José Conrado cuando dijo: “ustedes tienen el derecho a escuchar la palabra de Dios. Cuando la policía les impide llegar a la Iglesia cada domingo, está restringiendo la libertad religiosa dada por Dios y no por ningún gobierno”.

Propaganda barata y gastada, porque lo primero que debería hacer el cura Rodríguez Alegre, es impartirles el catecismo a todas ya que no están bautizadas, ni confirmadas, ni casadas por la Iglesia, nunca se confiesan en las misas dominicales de Santa Rita de Casia y menos aún toman la comunión, lo que confirma que lo menos que buscan en encontrase con Dios, como hacen los verdaderos feligreses de esa parroquia.

El disco está rayado hace años y todo el que quiera comprobar si en Cuba hay o no libertad religiosa, con visitar las iglesias católicas y protestantes  y verlas repletas de creyentes de todas las edades, es suficiente, más las misas ofrecidas por los tres Papas que han visitado la Isla.

La jugada está clara, el show mediático dominical pudiera trasladarse a la residencia de Berta y así poco a poco abandonar el escenario de Miramar y dejarlo sucumbir, ante la falta de apoyo por parte de los diplomáticos occidentales y de la prensa extranjera, convencidos que no vale la pena perder el tiempo en un espectáculo de poca monta que no brindó los objetivos planificados.

Ante situaciones similares afirmó José Martí:

“Anchas tumbas se construyen con sus propias manos las maldades

Sacerdote al servicio de la mafia


Por Arthur González.

Uno de los diez mandamientos de la ley de Dios es No Mentir, pero el sacerdote cubano José Conrado Rodríguez Alegre, parece olvidarlo. jose conrado

Nuevamente de visita en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana donde recibe orientaciones y dinero para su accionar subversivo contra la Revolución, declara con todo cinismo que es “víctima” de una campaña de desprestigio contra su persona.

Realmente es algo que causa risa, pues este clérigo desde hace décadas se ha dado a la tarea de desprestigiar el proceso revolucionario cubano, ese que cumpliendo las doctrinas de Jesús repartió entre los pobres y desposeídos las propiedades de los ricos, entregó tierras a los campesinos que jamás soñaron tenerlas, abrió escuelas para todos de forma gratuita y puso la salud al servicio del pueblo sin costo alguno.

El evidentemente este sacerdote nunca ha estado de acuerdo con ese favorecimiento a los pobres, los humildes y a los que menos tenían en la sociedad capitalista vigente hasta el 1ro de enero de 1959, que tanto añora y defiende.

En sus acusaciones y campañas contrarrevolucionarias toma partido por los señores de Miami, esos que asesinaron, torturaron y robaron al pueblo durante la tiranía de Fulgencio Batista, por lo cual salieron huyendo de la justicia revolucionaria para auto calificarse de “exiliados”, cuando en realidad muchos son prófugos de la justica cubana aun causas pendientes.

Entre esos están el padre de Lincoln y Mario Díaz-Balart, hijos de uno de los testaferros de Batista, e Ileana Ros-Lehtinen, hija de otro y ella misma madrina de varios asesinos terroristas como los hermanos Novo Sampol, asesinos, entre otros, del ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria estadounidense y el chofer, así como de Orlando Bosch, considerado como un terrorista peligroso por el propio FBI y de Luis Posada Carriles, uno de los autores de la voladura en pleno vuelo del avión civil cubano donde murieron 73 inocentes y de actos terroristas contra instalaciones hoteleras cubanas.

Es notoria también la estrecha vinculación de José Conrado con elementos terroristas de la Fundación Nacional Cubano Americana. Nada de eso es un invento de los comunistas cubanos, son realidades probadas y él lo sabe perfectamente. Sigue leyendo

Interesados en dividir


Por Arthur González

Todo apunta a que la mafia terrorista anticubana de Miami desesperada al ver contados sus días, intenta crear fricciones entre la Iglesia ielana diaz balartCatólica cubana y el Gobierno cubano.

Maldad y experiencias les sobra para diseñar acciones en ese sentido, y en cada ocasión que han constatado algún síntoma de mejorías en las relaciones entre Washington y la Habana, crearon situaciones problemáticas para encrespar los ánimos.

En días pasados, varios de sus asalariados en Cuba fueron trasladados a Miami para que declararan ante el subcomité para asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, como fórmula angustiosa por evitar el posible levantamiento del Bloqueo Económico.

Con la Iglesia Católica algo similar pudieran estar tramando, ante el entendimiento en que se desenvuelven las relaciones con el Estado y el avance en muchos aspectos de interés mutuo.

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Servicio a Dios o al imperio


Arthur González

José Conrado Rodríguez AlegreLa cabra siempre tira al monte, dice el pueblo y precisamente la forma de actuar del sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, destinado actualmente en la diócesis de Cienfuegos, capital de esa provincia.

Ese sacerdote le ha dado muchos dolores de cabeza a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba por sus posiciones políticas al servicio de la mafia terrorista de Miami, motivo por el cual ha sido trasladado en varias oportunidades de parroquias y diócesis, incluso enviado a España, pero las orientaciones que recibe, al parecer acompañadas de cierto financiamiento en dólares norteamericanos, es más fuerte que su sometimiento a la línea pastoral que debe seguir la iglesia. Sigue leyendo

¿Con Dios o con la mafia anticubana?


Arthur González.

De acuerdo con El Nuevo Herald, José Conrado Rodríguez Alegre es el más crítico de los sacerdotes católicos de Cuba, entiéndase contrarrevolucionario. Eso realmente no es noticia, todos sabemos sus posiciones en apoyo a la mafia batistiana radicada en Miami, durante sus presentaciones en el programa “A Mano Limpia” del canal 41, para dar enfoques tergiversados y falsos de la realidad cubana. Sigue leyendo