Ileana Ros-Lehtinen se quedó con las ganas…


Por Arthur González.

Ileana Ros Adato, más conocida por el apellido del esposo Dexter Lehtinen, acaba de anunciar su próximo retiro como representante por la Florida ante el Congreso de los Estados Unidos, el venidero año 2018 cuando concluya su mandado del período legislativo.

Ella hizo carrera política al vincularse estrechamente a los sectores terroristas anticubanos, especialmente a la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, de la cual recibió siempre un fuerte apoyo financiero para potenciar su posición, con el objetivo de deformar la política exterior de Estados Unidos con respecto a Cuba e impedir un mejoramiento de las relaciones entre los dos países.

Al finalizar su vida política, la señora Ros-Lehtinen deja una estela de acciones a favor de asesinos terroristas, entre ellos los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, pero se quedará con los deseos de ver derrocada la Revolución cubana, y como hicieron varios presidentes estadounidenses, se retira sin lograr retrotraer a Cuba al pasado de la dictadura de Fulgencio Batista, de la cual su padre, Enrique Emilio Ros Pérez, fue fiel testaferro.

Algunos medios de prensa de Miami la han calificado como una “servidora pública ejemplar”, sin embargo, no hablan de sus vínculos con asesinos terroristas, con las manos manchadas de sangre inocente de cubanos y latinoamericanos.

Quienes la califica de “ejemplar” deben informar a los lectores la verdadera historia de la representante Ileana Ros, cuando en 1989 junto al congresista Connie Mack, inició una campaña para lograr la liberación del asesino terrorista Orlando Bosch Ávila, considerado por el FBI como un terrorista peligroso e inadmisible en los Estados Unidos

Bosch participó activamente en actos terroristas en América Latina y en los propios Estados Unidos y fue uno de los autores en 1976 de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano, donde murieron 73 personas inocentes. Se escapó de una cárcel en Caracas, Venezuela, e ingresó ilegalmente a Miami, por lo que fue apresado.

Mediante sus vínculos con Jeb Bush, negoció personalmente con el entonces presidente y ex director de la CIA, George Bush, la liberación de Bosch Ávila.

Como pago a esa gestión, Ileana logró financiamiento y apoyo político de la mafia anticubana para alcanzar su asiento en el Congreso en ese mismo año 1989, cuando el propio presidente Bush la apoyó públicamente en un discurso.

Los diarios de Miami también omiten que Ileana Ros-Lehtinen intercedió ante el presidente Ronald Reagan, para conseguir la liberación de otros dos asesinos terroristas: Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, lográndola después de pedírsela al propio Presidente.

Esos hermanos, miembros de la Fundación Nacional Cubano Americana, y guarda espaldas de Jorge Mas Canosa, estaban detenidos por el asesinato en una calle de Washington, del ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria y el chofer, al colocarle una bomba en el auto.

Ambos eran miembros de agrupaciones terroristas creadas por el terrorista Orlando Bosch Ávila.

La hoja de servicios de la señora Ros es amplia en apoyo a los terroristas, pues igualmente se encargó en 1992 de solicitarle al Presidente de los Estados Unidos, que el Departamento de Defensa le donara, o vendiera a bajo precio, tres avionetas Cessna a la organización anticubana Hermanos Al Rescate, dirigida por otro terrorista nombrado José Basulto. Sigue leyendo