Proyecto Varela, la historia de un fracaso


Por Arthur González

En 1998 el asalariado de Estados Unidos Oswaldo Payá Sardiñas, quien encabezó el controvertido Movimiento Cristiano de Liberación, escaso en membresía y no bien visto por otros grupos contrarrevolucionarios fomentados por Estados Unidos, presentó un proyecto de ley titulado Proyecto Varela.

Dicho engendro producido en territorio norteamericano, pretendía alcanzar reformas políticas en la isla, especialmente en el tema electoral.

La promoción no le faltó en los principales medios occidentales e incluso el ex presidente James Carter en su visita a La Habana, le dio apoyo, al pronunciar su discurso en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, transmitido en vivo por la Tv cubana.

Ninguna de las maniobras diseñadas por los especialistas yanquis dio resultado; la causa fundamental fue la falta total del apoyo de los 11 millones de cubanos que respalda a la Revolución y los beneficios sociales que esta le proporciona al pueblo, a pesar de que el esquema de guerra económica impuesta por Estados Unidos desde 1962, busca precisamente cortar ese apoyo a partir de las limitaciones económicas.

Transcurridos 19 años de ese fiasco total, Rosa María Paya Acevedo, hija del fallecido Payá Sardiñas, recibió instrucciones en Miami de desempolvar el viejo guion del Proyecto Varela, con el sueño de aprovechar el próximo proceso electoral cubano donde el actual presidente Raúl Castro Ruz, dejará su cargo.

Rosa María reside en Miami como “refugiada política”, aunque visita periódicamente La Habana, donde jamás ha confrontado represiones ni peligros para su vida, incluso conserva la casa familiar en el barrio del Cerro.

En la capital de la mafia terrorista anticubana,  políticos como Marco Rubio, pretenden encaminar la política hacia la isla por los mismos senderos de 58 años de fracaso, arrastrando al presidente Donald Trump a tomar partido por la línea política de la hostilidad y el enfrentamiento, que lejos de perjudicar beneficia a la Revolución, al mostrar la verdadera esencia que siempre caracterizó las agresiones estadounidenses contra el pueblo de Cuba.

Rosa María, ausente de trayectoria como “opositora” en vida de su padre, falta de carisma como líder y quien tras la muerte de su padre negoció visa de “refugiada política” con diplomáticos de la misión de Estados Unidos en La Habana, al prever que ella, su madre y dos hermanos quedarían sin el dinero que mensualmente recibía Payá Sardiñas.

Como moneda de cambio, se comprometió a desarrollar una campaña contra Cuba, culpando a sus autoridades de ser responsables de la muerte de su padre, la cual ocurrió en un accidente automovilístico cuando viajaba por todo el país repartiendo dinero para acciones subversivas, enviado por Esperanza Aguirre del Partido Popular Español.

El auto era conducido por el español Ángel Carromero, juzgado en Cuba delante del embajador de España y el Cónsul General, los que declararon que “el juicio fue transparente y justo y Carromero el culpable por conducir a exceso de velocidad”, situación ratificada por los tribunales españoles.

Estados Unidos ante la ausencia de líderes contrarrevolucionarios jóvenes, apuesta por Rosa María para trasmitir el mensaje de la supuesta existencia de una “oposición” entre la juventud cubana, pero comete un gravísimo error al ser ella residente permanente en Miami y no en Cuba, carecer de prestigio por negociar con la muerte del papá y mantener relaciones amorosas con Orlando Pardo Lazo, cubano que eyaculó encima de la bandera cubana y lo divulgo por Internet.

No obstante, sufragan sus costosos viajes a congresos internacionales, entrevistas con altos dirigentes políticos extranjeros y es asidua visitante a los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, acusado por corrupto, y los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, ambos hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista, prueba de que es una figura fabricada a la carrera para sus campañas contra Cuba.

Desde Estados Unidos creó un supuesto movimiento denominado Cuba Decide, para crear la ilusión de que hay una oposición política en la isla, pero otra vez la falta de quórum y apoyo del pueblo cubano la condenan al fracaso.

El descalabro de la política yanqui contra Cuba está precisamente en no aceptar que el pueblo decidió caminar por un rumbo diferente en 1959 y que ni guerra económica, ni mediática han logrado remover las bases populares de apoyo a la Revolución.

Los cubanos no olvidan los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA, incluida la guerra biológica que tantos muertos ha causado, como fueron los 101 fallecidos en la explosión del buque francés La Coubre, en marzo de 1960, los 73 pasajeros muertos como resultado de las bombas colocadas en un avión cubano en 1976 y menos aún los 158 cubanos que perdieron la vida en 1981, debido a la introducción por la CIA del Dengue Hemorrágico, epidemia que aun afecta a la población.

Las falsas acusaciones de Rosa María sobre inventadas represiones a sus seguidores en Cuba, son replicadas en las redes sociales, hechos que nadie ve, ni comprueba, pero son ampliamente divulgadas para construir situaciones virtuales, por las que en su momento ella tendrá que aclarar ante los tribunales cubanos por ser constitutivas de delito, algo también condenable en los Estados Unidos.

A pesar de las campañas mediáticas, el proceso electoral cubano se completará como siempre, los contrarrevolucionarios que pretendan auto proponerse como delegados de base en el Poder Popular, no tendrán respaldo alguno, primero porque ningún trabaja, son asalariados de Estados Unidos y en segundo lugar porque quien apoya a una potencia extranjera para mantener la guerra económica contra el pueblo sabe que jamás tendrá un solo voto.

La historia se repite unas veces como tragedia y otras como comedia, pero el Proyecto Varela II, irá a parar al mismo basurero.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“¡Los flojos, respeten: los grandes adelante!”

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Documentos secretos desclasificados de Estados Unidos dan a conocer planes para bombardear a Cuba


Por Arthur González

Historias no contadas sobre las pretensiones imperiales de Estados Unidos contra Cuba, salen poco a poco de sus archivos secretos y le dan la razón a los líderes cubanos, que siempre denunciaron el interés del Norte en apoderarse de la Isla, a cualquier precio.

Documentos desclasificados permite comprobar como Henry Kissinger, Secretario de Estado, ordenó en 1976 la preparación de planes para ejecutar bombardeos aéreos contra Cuba, al no aceptar que esta ayudara a la República de Angola a repeler la invasión de la Republica de Suráfrica, con apoyo de Estados Unidos.bombardeos

Esos documentos ponen de manifiesto el carácter imperial de Washington, al considerarse con el derecho de invadir y hacerle la guerra a los países que no tienen gobiernos aceptables para ellos, puesto de relieve en las últimas décadas en Irak, Afganistán, Libia, Yemen y Siria. En el siglo XX lo hicieron contra Irán, República Dominicana, Guatemala, Panamá y Granada.

Para la Casa Blanca resultó inadmisible esa solidaridad cubana que ponía en peligro sus planes de mantener el Apartheid.

La prepotencia de Estados Unidos es tal, que Kissinger ordenó preparar el plan de agresión contra puertos e instalaciones militares cubanas y enviar batallones de marines a su base naval en Guantánamo, para “aplastar a los cubanos y no dar la impresión de que Washington pareciera débil, si no plantaba cara al régimen comunista”.

Los documentos permiten conocer como Kissinger expuso al presidente Gerard Ford: “antes o después vamos a tener que golpear a los cubanos”, como si las vidas humanas del pueblo fueran simples naipes.

Aunque Kissinger intentó entre 1973 y 1977 llevar a cabo un cambio de la fracasada política yanquis hacia Cuba, la solidaridad cubana con Angola la consideró como un insulto y por tanto recomendó el ataque a la Isla, algo no ejecutado al ganar las elecciones el partido demócrata con su candidato James Carter

No puede olvidarse que, en 1976, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, ambos cubanos y viejos vínculos de la CIA, organizaron y ejecutaron la voladura de un avión civil cubano, y años después fueron recibidos como héroes en Miami, lo que refleja la falta de principios de Estados Unidos.

El propio Departamento de Justicia y el Buró Federal de Investigaciones en Miami, expresaron en un memorando que:

“En junio de 1974 Orlando Bosch admitió haber enviado paquetes con bombas a las embajadas de Cuba en Lima, Perú; Madrid, España; Ottawa, Canadá y Buenos Aires, Argentina.

En 1976 ejecutaron actos terroristas contra embajadas de Cuba en España, New York, Argentina, Portugal, y asesinaron a varios diplomáticos cubanos.

Esos actos no fueron reprimidos por Estados Unidos, ni el entonces Secretario de Estado propuso la detención de los terroristas, a pesar de que desde 1975 también hicieron estallar bombas en restaurantes, oficinas comerciales, en el aeropuerto de Miami, el Departamento de Correo de Riverdale y Tamiami, en Miami, en las oficinas del Seguro Social, en el puente de Flagre, en el Barnet Bank, en el Departamento de Justicia y en el propio Cuartel General de la Policía de Miami.

La lista de actos terroristas cometidos por organizaciones contrarrevoluciones entre 1975 y 1983 es bien larga, debido a que se oponían a cualquier cambio de política hacia la Revolución cubana.

Posición similar adoptan hoy los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, quienes apoyaron a Bosch y a Posada, y siguen diseñando actos provocativos, al igual que hicieron con las avionetas de Hermanos al Rescate, para impedir que el presidente W. Clinton, levantara el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba y ante el temor que otro Presidente lo hiciera, aprobaron la Ley Helms-Burton que lo codificó. Sigue leyendo

Los encargos que cumple la embajada yanqui en La Habana


Por Arthur González .

El 1ro de septiembre del 1977, bajo la administración del presidente James Carter, se inauguraba la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, un paso considerado diplomáticamente positivo, al amparo de la Directiva Presidencial/NSC-6, firmada el 15.03.1977, en la cual se diseñaba una estrategia diferente hacia Cuba para alcanzar sus objetivos.

Dentro de esos propósitos esembajada-usataban hacer que Cuba abandonara su actividad internacionalista en Angola, no apoyara más la independencia de Puerto Rico y redujera al mínimo sus relaciones con la URSS.

Esa posición de la Casa Blanca ya había sido explorada en 1968, al comprender que la política contra Cuba no les daba resultados y América Latina apoyaba cada vez más a Cuba, por lo que el Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, propuso el Secretario de Estado un proyecto de política para el cambio.

Dicha propuesta no fue aprobada, debido a que el Estimado Especial de Inteligencia Nacional 85/68 de junio de 1968, aseguró en sus conclusiones:

“Los problemas de Castro han dado un giro hacia el empeoramiento… Una seria sequía ha deprimido la zafra azucarera y la agricultura en general. Las condiciones de vida se han vuelto más rigurosas debido a los pocos suministros alimenticios…Los intentos de Castro de vencer sus problemas económicos, fuerzan a la población a trabajar más duro. Se ha producido un incremento en el descontento popular […]”

Por supuesto que ante ese escenario la respuesta del Departamento de Estado fue concluyente:

“…no es el momento más propicio para embarcarnos en un cambio de política, ya que las dificultades económicas actuales de Cuba y las señales de un creciente descontento, indican que las penurias por el asilamiento están teniendo un efecto real y, por tanto, debemos mantener toda presión sobre la política de aislamiento…”

¿Qué razones llevaron al Consejo de Seguridad Nacional a aprobar la apertura de la Sección de Intereses en 1977?

Muy simple, el ascendente trabajo secreto de la CIA y la necesidad de recuperar sus posiciones en el país, para no tener que seguir dependiendo de la colaboración con los Servicios de Inteligencia de sus aliados de la OTAN, ante el incremento de agentes cubanos. Sigue leyendo