Cuba: un bloqueo criminal que debe terminar.


 

Por Felipe Ciprián.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y  jefe de redacción de Listín Diario, en República Domincana.

El bloqueo financiero y del comercio que por más de 50 años ha impuesto Estados Unidos contra Cuba de forma unilateral y sin que represente nunca la opinión mayoritaria de la comunidad internacional, pervive en el tiempo y se agrava, como dedo acusador contra su patrocinador, porque nada justifica semejante acoso extraterritorial contra una isla antillana que no amenaza a nadie.

Cuando Estados Unidos impuso el bloqueo inicialmente, lo hizo para tratar de asfixiar y revertir la Revolución popular que liquidó una de las dictaduras más corruptas y asesinas del Caribe, la de Fulgencio Batista, cuyas fuerzas represivas eran armadas, asesoradas y provistas por el mismo Estados Unidos.

En aquellos años de Guerra Fría, el pretexto era que como Cuba se había constituido en un bastión importante y un país solidario e internacionalista al lado de los pueblos de América Latina que luchaban contra las dictaduras militares y el saqueo de los recursos de la región por parte de las grandes corporaciones extranjeras, había que derrotarla para que no “exportara” su Revolución.

Era un contexto diferente y un pretexto que compartían líderes militares latinoamericanos adiestrados en las escuelas de mando de Estados Unidos que les inculcaron que la seguridad nacional era lo más importante, olvidando que la misión de los militares, desde la Independencia hasta siempre, es proteger a su pueblo y defender, incluso con su vida, la soberanía frente a los agresores externos.

Pedían aislar a Cuba para que no exportara guerrillas de jóvenes latinoamericanos que se proponían insurreccionar los pueblos y desestabilizar gobiernos “legítimos” que en la mayoría de los casos eran dictaduras sostenidas por la fuerza.

Ahora resulta que a Cuba no se le acusa de exportar guerrillas, sino de dar apoyo para sostener a gobiernos legítimos, salidos de las urnas y no de los cuartelazos militares, como es el de Venezuela.

Se han invertido los roles: Cuando Estados Unidos inspiraba y apoyaba golpes de Estado como el perpetrado contra Salvador Allende en Chile, el 11 de septiembre de 1973, a Cuba se le acusaba de promover la subversión.

Ahora que Cuba apoya, aunque sea políticamente y con sus médicos, a gobiernos legítimos, votados por la mayoría de los ciudadanos y respaldados por sus fuerzas armadas, como sucede en Venezuela, Estados Unidos se ocupa de desestabilizarlos, de apoyar de todas formas la subversión y de amenazar con la agresión militar después que ha ejecutado el golpeo a su economía y saboteado sus servicios de salud, de electricidad, su sistema bancario y su comercio.

Sogas al cuello

Lo que resulta increíble es que, en un mundo caracterizado por la globalización del comercio, del financiamiento y la inversión, de las migraciones masivas en forma de turismo o de permanencia, con tecnologías disponibles para la información y la comunicación en tiempo real, la nación más poderosa del mundo bloquee y trate de asfixiar a una pequeña isla antillana que no representa amenaza para nadie.

Peor aún: después de que Estados Unidos y Cuba restablecieron sus relaciones diplomáticas por reconocer que el bloqueo era inútil para torcer el rumbo político de la Revolución cubana y que solo aportaba sufrimiento al pueblo cubano, el gobierno de Donald Trump mantiene las relaciones diplomáticas, pero aprieta la soga a todos los cubanos.

En los últimos dos años, lo que está haciendo el gobierno de Trump contra los cubanos no tiene punto de comparación: Sanciona y presiona a bancos y empresas de todo tipo para que no hagan negocios con Cuba y si los hacen, los sanciona.

Pero aún más, impone restricciones para que cruceros y líneas aéreas no lleguen a puertos cubanos, lesionando la industria del turismo que es la que genera una parte importante de las divisas de la economía cubana.

Lo que acaba de hacer el gobierno de Estados Unidos al limitar solo al aeropuerto internacional “José Martí”, de La Habana, la llegada de aeronaves procedentes de su territorio, es una agresión directa tanto a Cuba como a las propias aerolíneas norteamericanas que arribaban a nueve aeropuertos en la mayor de las Antillas.

El derecho al libre tránsito, solo sujeto a las leyes, se está cercenando para millones de turistas de Estados Unidos y para familiares de cubanos que estando en Norteamérica, no rompen sus vínculos con su patria y con su pueblo.

Limitar la cantidad de dinero que una persona pueda enviar a sus familiares o amigos en Cuba, por puros motivos de agredir a un gobierno que no les simpatiza y a un pueblo que lo respalda, es una acción colectiva de crueldad e indolencia frente al mismo pueblo que suelen señalar que sufre graves precariedades de ingreso.

Lo peor del bloqueo, aparte del daño económico y financiero a todo un pueblo, es la política agresiva contra el sistema de salud cubano, que le impide adquirir medicamentos, equipos, materias primas, exportar productos de comprobada eficacia contra la diabetes y hasta el cáncer, que impide los intercambios científicos y compartir experiencias.

¿Qué ensañamiento más cruel? ¿Cómo se convierte a todo un pueblo en rehén y se le somete a semejante sufrimiento por diferencias políticas e ideológicas con su gobierno?

Voto en Naciones Unidas

En pocas horas la Asamblea General de Naciones Unidas pondrá en debate y votación una nueva petición para que termine ya el bloqueo contra Cuba.

Año tras año es casi consenso del mundo que ese tipo de agresión debe cesar y más aún en el caso de un pueblo que como el cubano, ha impuesto su marca en el mundo: envía médicos y forma médicos para ir a los lugares más recónditos a prestar servicio; manda sus rescatistas y su ayuda a todos los lugares del planeta donde hay desastres naturales, y despliega sus maestros para enseñar a los iletrados.

Si un pueblo con esos atributos, con la carga de antillanía y solidaridad, es agredido y bloqueado, pero no derrotado, ¿para qué persistir con ese tipo de villanía política, totalmente inútil, salvo para provocar penurias y maldades?

Cuando se discuta y se vote en Naciones Unidas, espero que el voto dominicano siga siendo resueltamente afirmativo contra el bloqueo, porque quienes mantienen esa ignominia contra Cuba, mantienen y protegen a regímenes sanguinarios, crueles, terroristas, como el de Arabia Saudí e Israel.

Arabia Saudí asesinó al periodista Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul, Turquía, y Estados Unidos, en una decisión inexplicable, miró para otro lado; los mandarines saudíes tienen cuatro años destruyendo a Yemen con las armas y el apoyo occidental; Israel agrede, asesina y se apropia de las tierras de los palestinos y sirios, pero eso no motiva ni siquiera una condena verbal.

Aun en los casos de Arabia Saudí y de Israel, no se justifica imponer un bloqueo a esos pueblos porque sus gobernantes sean sanguinarios. ¡Menos contra Cuba!

 

Retoma Estados Unidos la guerra fría para intimidar al mundo.


Por Arthur González.

Increíble pero cierto, Estados Unidos ha retomado con más fuerza sus conceptos de guerra fría, para intimidar a los países que no se le subordinan, especialmente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Otros países reciben iguales sanciones económicas y amenazas, pues para Donald Trump y sus halcones, no puede existir nadie en el mundo que se contraponga a sus dictados.

Ante las derrotas continuadas en su intento de derrocar a la Revolución cubana y al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el recurso más empleado por los yanquis son las medidas de guerra económica y financiera, con el viejo sueño de que el pueblo se canse de las penurias, añeja táctica diseñada por la CIA en 1962 contra Cuba, en su archiconocido Plan Mangosta, el cual expone textualmente:

La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz. La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Ese diseño, sostenido por 60 años contra Cuba, no les ha dado resultados, a pesar del incremento de sus sanciones en los últimos años, pero azuzados por los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, Donald Trump y sus ancianos halcones, John Bolton y Elliott Abrams, creen que ese método desgastado y malogrado, ahora pudiera darles éxitos.

Desde hace décadas el mundo apoya a Cuba cuando presenta el documento en la ONU, Poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, sin embargo, actualmente la Unión Europea observa en silencio cómplice la embestida yanqui contra Venezuela, mediante el empleo de las nuevas tecnologías para sabotear su sistema eléctrico, porque al final “las aves de igual plumaje vuelan en el mismo bando”.

¿Cómo es posible que los europeos, auto proclamados quijotes de los derechos humanos, pueden aliarse al imperialismo yanqui en su intento por matar de hambre y enfermedades a pueblos enteros?

La guerra económica es criminal y constituye una violación total de los derechos humanos, pero el Parlamento Europeo en vez de condenar a Estados Unidos, lo apoyan.

Las más recientes sanciones informadas por el gobierno de Estados Unidos, contra Venezuela y Cuba, son un ejemplo elocuente de lo que pretende el imperio, pero la Unión Europea calla y no hace ni una sola resolución de condena ante ese crimen de lesa humanidad, por el contrario, apoyan a los yanquis en sus acciones violatorias del derecho internacional, entre ellas la auto proclamación de Juan El títere Guaidó, como presidente sin elecciones democráticas, algo que ningún estado europeo aceptaría.

Hoy Francia y España confronta graves crisis internas, pero respaldan a los yanquis en sus mezquinas patrañas contra Venezuela, lo que quedará en la historia como un execrable ejemplo de la pérdida de soberanía de los europeos frente a las órdenes y presiones de los Estados Unidos.

Los pueblos del mundo saben que las sanciones de Washington contra Venezuela son inhumanas y violan el derecho internacional, porque nadie tiene derecho de privar de sus recursos naturales, activos financieros, ocupar sedes diplomáticas y cortar el comercio exterior de otros estados, solo porque el gobierno en el poder no es del agrado de la Casa Blanca.

Los yanquis no acaban de entender que tales sanciones profusamente divulgadas, siembran más odio en los pueblos contra sus políticas hegemónicas y dan como resultado la unidad para resistir las carencias y buscar soluciones inteligentes, tal y como hacen los cubanos desde hace 60 años.

Desesperados ante la resistencia del pueblo y el apoyo total de las fuerzas armadas en Cuba y Venezuela, Estados Unidos insiste en desplegar planes de terrorismo de Estado, incendiando industrias, fábricas, centros comerciales y de procesamiento de alimentos, introducen gérmenes patógenos contra las personas, la flora y la fauna, para causar más daños, enfermedades y muertes.

Hoy Estados Unidos retoma la misma política que ejecutó Adolfo Hitler en Europa, pero ahora los campos de concentración son países enteros sometidos a la escasez de alimentos, cortes de electricidad provocados desde el exterior que afectan el suministro de agua, abastecimiento de combustible, e incluso el normal funcionamiento de hospitales y policlínicas.

Estados Unidos ante la frustración de sus acciones contra Venezuela y el ridículo reconocimiento de El Títere Guaidó, recurre a la amenaza militar de conjunto con la OTAN y anunció que abordaría en la reunión ministerial de esa organización militar, el tema de la presencia de “tropas rusas” en Venezuela, preocupación insostenible, dado que solo son dos aviones y una docena de asesores, como parte de un acuerdo público entre Rusia y Venezuela.

Todo forma parte de una operación mediática sin sustento, ya que Estados Unidos posee alrededor de Venezuela docena de bases militares, con cientos de miles de soldados y armamentos de guerra dispuestos para invadir ese país suramericano.

Si esos son los derechos humanos, la democracia y la libertad que defienden los yanquis y la vieja Europa, mejor que baje Dios y lo compruebe, para que conozca la ausencia de sentimientos que poseen.

Por eso recuerden a José Martí cuando afirmó:

“¡Póstrense de hinojos en la tierra, tiemblen de remordimientos y giman de pavor, todos los que en aquel tremendo día ayudaron a matar!

Estados Unidos entrena a los “disidentes” cubanos


Por Arthur González.

Relaciones diplomáticas restablecidas, intercambio de delegaciones políticas, comerciales y culturales; firma de varios acuerdos, (aun sin cumplir); ampliación de las telecomunicaciones y hasta la aseveración del secretario de Estados de que: “No hay nada que temer, ya que serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor…, al final ya no somos enemigos, sino vecinos…”; sin embargo los planes subversivos para derrocar a la Revolución cubana se mantienen intactos.

Así han sido , cuando dijo en La Habana que la guerra fria habia terminado.

Para ejemplificarlo, solo hay que comprobar como ante la vista de todos y sin ocultarlo, semanalmente viajan desde Cuba hacia Estados Unidos, los principales cabecillas de los grupúsculos contrarrevolucionarios creados por la CIA desde 1960, de acuerdo con memorandos desclasificados de esa Agencia de Inteligencia, para recibir entrenamiento en temas de subversión.

La táctica cambió radicalmente a partir de enero del 2014 con la nueva ley migratoria cubana.

En la década de los años 60 del siglo pasado, era común que la CIA organizara ex filtraciones por la vía marítima para trasladar a sus agentes contrarrevolucionarios hacia Miami y entrenarlos en diferentes temáticas, entre ellas acciones terroristas, según declaraciones de muchos de ellos aparecidas en los diarios y revistas de la época al ser detenidos en Cuba.

Hoy las facilidades de viajar sin restricción alguna les permite pagarle los trámites del visado, ( de ellos han sido beneficiados con visas múltiples por cinco años), boletos de avión, alojamiento y alimentación en Estados Unidos, y además pasearlos cojose daniel ferrermo figuras de circo por varios escenarios, entre ellos oficinas de senadores y representantes anticubanos, donde recaudan fondos para mantenerse en Cuba sin necesidad de trabajar.

Entre los últimos en ser trasladado está José Daniel Ferrer, santiaguero en libertad condicional que, favorecido con un permiso especial del Gobierno cubano, viajó de inmediato a Estados Unidos para recibir una preparación particular.

Es conocido el temperamento violento de Ferrer y sus características de personalidad que lo hacen un elemento a tener en cuenta para provocaciones en la vía pública, tal y como desean los especialistas en subversión, a fin de crear confrontaciones con las autoridades al estilo de las organizadas en Venezuela.

El propio “disidente” acaba de reconocer públicamente en Washington que, desde su salida de Cuba el 18 de mayo, ha vivido jornadas muy intensas, apenas con tiempo para dormir y descansar”, debido al fuerte proceso de preparación al que está sometido, con el objetivo de que modifique su conducta y deje de ser solamente un ente provocador, por lo cual es rechazado en la comunidad donde reside.

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Obama mintió


Por Arthur González.

En sus edulcoradas palabras al pueblo cubano el pasado 22 de marzo 2016 en el Gran Teatro Alicia Alonso, ante la presencia de una amplia representación de la sociedad civil y de las máximas autoridades del Gobierno, el presidente Barack Obama mintió de forma premeditada.Obama en Habana

Empleando un lenguaje amistoso para dar una imagen de un Presidente conciliador y diferente a sus antecesores, quienes con una política de guerra y terrorismo no lograron destruir a la Revolución, Obama dijo:

“Vine aquí para extender una mano de amistad al pueblo cubano…, Washington no tiene la intención de imponer cambios en Cuba”.

“Los cambios dependerán del pueblo cubano. Nosotros no vamos a imponerles un sistema económico o político”.

“Vine para enterrar los últimos vestigios de la Guerra Fría en las Américas”.

Sabía de antemano que esas eran las palabras que el pueblo cubano deseaba escuchar, después de sufrir por 58 años invasiones, ataques terroristas y cientos de planes para asesinar al líder Fidel Castro, pero sus asesores no le advirtieron que en Cuba todos saben leer y escribir, y la vida los obligó a analizar cada detalle proveniente del Norte, porque los golpes enseñan y mucho.

¿Cómo se puede entender que se extienda una mano y a la vez la otra tiene el puñal clavado en la espalda de a quien se le da diestra?

Ninguna de las acciones que dañan a Cuba desde hace 58 años se han revocado y el propio Obama ha reiterado que no serán eliminadas en su mandato.

Recordemos la Guerra Económica, esa que insisten en calificar de Embargo, a pesar de que sus documentos lo dicen claramente; la Ley de Ajuste Cubano; el programa Cuban Medical Professional Parole, para desgajar las misiones médicas cubanas que prestan su ayuda a miles de enfermos en el mundo; las radio y TV Martí para subvertir ideológicamente; los más de 20 millones de dólares para mantener programas subversivos contra los cubanos y para sostener a una oposición creada, entrenada, abastecida y orientada que pretenden conformar en una disidencia política.

¿Alguien con un mínimo de coeficiente de inteligencia puede aceptar que la Guerra Fría contra Cuba terminó por obra y gracias de Obama?

Las campañas mediáticas, e incluso en su propio discurso, que intentan satanizar a la Revolución acusándola de reprimir y arrestar a sus asalariados prueban lo contrario.

Cuba sufre y seguirá sufriendo de una guerra al mejor estilo y diseño de los conceptos enarbolados por Gene Sharp, para ejecutar planes subversivos e injerencistas, que contemplan cinco etapas.

1ra. Es promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Etapa consiste en desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Se centra en la lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Precisamente esa contrarrevolución interna con la cual Obama se reunió en La Habana, es una de las líneas principales que emplean para organizar actos de desobediencia civil e intentar sumar a jóvenes insatisfechos.

Son varias las instituciones norteamericanas encargadas de financiar la subversión política contra Cuba, a partir del presupuesto anual que aprueba la Casa Blanca para tales acciones, basado en las experiencias ejecutadas en el ex campo socialista.

No en balde Obama afirmó:

“Lo que estaba haciendo Estados Unidos no estaba funcionando…” “Quiero que el pueblo cubano, especialmente los jóvenes, entiendan por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza […] Una esperanza que está enraizada en el futuro que pueden elegir, que pueden moldear y construir para su país.

Otra muestra de que mintió fue cuando expresó:

“Nosotros no vamos a imponerles un sistema económico o político”.

Pero en su propio discurso señaló algunas de las acciones que pretenden ejecutar en Cuba, con esa contrarrevolución que etiquetan como “disidencia”, entre ellas la sutil estimulación que les hizo, cuando afirmó:

“Creo que los ciudadanos deben ser libres de expresar su opinión sin temor, de asociarse y criticar al Gobierno y de protestar pacíficamente, y que la aplicación de la ley no debe incluir detenciones arbitrarias de personas que ejercen esos derechos”.

Esto sin dudas fue una evidente exhortación a lo que deben seguir haciendo sus asalariados y ratificado horas después en el encuentro privado que sostuvo con algunos de ellos.
Cuba no necesita de recetas para mejorar su sistema, ni tampoco porque soportar las mentiras dichas por el presidente Obama, cuando aseveró de en Cuba no hay libertad para practicar las creencias religiosas, como parte de esa cruzada mediática anticubana, al expresar: “Creo que toda persona debe tener la libertad de practicar su religión”.

Con eso reforzó la imagen fabricada por Estados Unidos de la falta de libertades en la Isla, cuando realmente en Cuba todas las religiones cuentan con entera independencia.

Muy precisa es la nueva estrategia yanqui, trabajar desde adentro con mayor plenitud empleando a miles de norteamericanos que vendrán a evangelizar a los cubanos en las supuestas bondades del capitalismo, ese que tuvo que ser derrocado por una Revolución verdadera y nacionalista, por no resolverle al pueblo el hambre, la falta de empleo, el analfabetismo, la muerte por enfermedades curables, la discriminación racial y ausencia de esperanzas en un futuro mejor.

Ahora con un pueblo culto y preparado, es muy fácil hablarle de prosperidad, mientras se le impide al Estado que pueda satisfacer las necesidades de la población, pero Obama debe saber que a los cubanos no es fácil confundir, porque como expresó José Martí:

“Ser cultos es el único modo de ser libres”