El oráculo de Miami.


Por Arthur González.

Quienes salieron de Cuba en 1959 huyéndole a la justicia por delitos cometidos durante la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista, a la que sumó la alta y pequeña burguesía, con la ilusión de que Estados Unidos no aceptaría tener a 90 millas un gobierno revolucionario, tuvieron que sufrir la decepción de no haber logrado derrocar a Fidel Castro.

Noticas falsas para asustar al pueblo, acciones terroristas, planes de subversión ideológica como la macabra Operación Peter Pan, la cual divulgó una supuesta ley de pérdida de la patria potestad, que el nuevo gobierno aprobaría para enviar a los niños menores de edad a la URSS donde les lavarían el cerebro, el reclutamiento de personas para realizar espionaje, organización de bandas terroristas para matar y amedrentar a los campesinos, y otras medias inimaginables, no pudieron dar al traste con el proceso revolucionario.

No satisfechos con la realización de medidas contra Cuba, diseñaron la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia mundial, con el propósito de matar por hambre y enfermedades al pueblo, llevándolo al cansancio y decepción, al no ver satisfechas sus necesidades económicas.

Al cumplirse 60 años de la victoria del 1º de enero de 1959, los oráculos miamenses siguen pronosticando la caída del socialismo cubano, algo repetido como letanía religiosa, sin percatarse que todos los años la predicen sin resultados.

Lo cierto es que pasaron los años de la década del 60 y los cubanos continuaron llenando las plazas para escuchar a Fidel Castro, a pesar de que Estados Unidos cortó el suministro de petróleo, dejó de comprar la cuota azucarera, presionó a la OEA para expulsar a Cuba y cercarla diplomáticamente, impidió la entrada a sus puertos de los buques que antes hubiesen arribado a puertos cubanos, no vendió más una sola pieza de repuesto para la industria y otros equipos norteamericanos, ni alimentos, ni medicinas.

En esa misma década, Cuba venció en solo 67 horas a la brigada mercenaria organizada por la CIA, mantuvo su soberanía durante y después de la Crisis de los Misiles, y con la inventiva nacional conservó viejas maquinarias para seguir produciendo bienes para el pueblo.

Los años 70 fueron duros por las medidas de guerra económica, pero tampoco llegó el cataclismo anunciado por los adivinos de Miami, la zafra azucarera no alcanzo los 10 millones de toneladas, pero el pueblo se sumó al esfuerzo y se sacaron experiencias de aquello.

Con el arribo de Ronald Reagan al poder en la década de los 80, los ideólogos del partido republicano y especialistas de la CIA, diseñaron el Programa Democracia, para liquidar el socialismo europeo, reclutaron a decenas de sus dirigentes que indujeron a la comisión de muchos errores, con el fin de crear desilusión en las masas y el rechazo al sistema, e involucraron al Vaticano para sus acciones subversivas en Polonia. Paralelamente le hicieron creer a la URSS que podían vencerla militarmente en una fantasiosa guerra de las galaxias.

Pero Cuba se mantuvo incólume al lado de Fidel y de las conquistas alcanzadas.

Muchos diplomáticos occidentales solicitaban prorrogas en La Habana para disfrutar la caída del socialismo. Todos se marcharon y no lo vieron, Cuba se consolidó a pesar de la guerra económica que afecta todas las esferas de la sociedad, unido al reclutamiento por la CIA de decenas de funcionarios con el ensueño de entorpecer el desarrollo del país, evitar la obtención de créditos bancarios y otras medidas de guerra económica, pues al decir de la CIA, “a Fidel no se le podía dar un centavo por ser oxígeno para la Revolución y había que ahogarlo”.

Reagan aprobó la Radio Martí para estimular las salidas ilegales y los actos de sabotaje. Creó la Fundación Nacional Cubano Americana con el interés de que el mundo pensara que el diferendo era entre cubanos y no con el gobierno yanqui

Los golpes suaves proyectados por Gene Sharp, fueron introducidos por diplomáticos yanquis asentados en La Habana, pero tampoco hubo éxitos y el dinero aprobado se perdió totalmente. Las campañas de informaciones falsas sobre inventadas violaciones de los derechos humanos se incrementaron en esa década, sin obtener resultados.

El inicio de la década de los 90, sin la URSS y los países socialistas europeos, pusieron a prueba de fuego a la Revolución cubana dada la fuerte crisis económica vivida, a partir de la pérdida abrupta del 85% de su comercio exterior, el suministro del petróleo soviético, las piezas de repuesto para todo el país y la compra de productos cubanos, proceso que se convirtió en otro bloqueo económico, comercial y financiero, casi similar al aplicado por Washington.

Los cubanos se unieron más y resistieron lo que ningún país de Europa o America Latina hubiera hecho. La meta era mantener, a toda costa y costo, la independencia y la soberanía alcanzadas para no volver a la Cuba de 1958.

Con la entrada de los años 90, se recrudeció la política contra Cuba, único baluarte socialista que los desafiaba. Fomentaron el lobby anticubano en el Congreso con la presencia de miembros de la mafia terrorista anticubana, todos vinculados familiarmente con testaferros del dictador Batista, se aprobó por primera vez un plan de la USAID para la subversión interna, y se impulsaron nuevas leyes como la Torricelli y la conocida Ley Helms-Burton.

Introdujeron más de cien nuevos movimientos religiosos cristianos, con el interés de influir sobre la mente de las personas. Presiones sobre la Iglesia Católica hicieron que esta asumiera posiciones abiertas contra la Revolución, al confeccionar varias Pastorales incitando al desmontaje del socialismo cubano y el apoyo a elementos contrarrevolucionarios.

Estados Unidos diseñó nuevos programas para fomentar una inventada oposición interna, cuyos miembros recibieron cuantiosos salarios para ejecutar actos provocativos, recibieron cursos de capacitación dentro de locales especialmente abiertos en la misión diplomática yanqui, a la vez que la CIA conformó una maquinaria propagandística con el apoyo de agencias de prensa extranjeras, acreditadas en La Habana.

Para amedrentar a los turistas foráneos, sufragaron actos de terrorismo contra instalaciones turísticas en la capital de la Isla, utilizando mercenarios latinoamericanos y acogieron en Miami a los principales autores intelectuales.

Nada de eso pudo restarle apoyo popular a la Revolución y Fidel Castro brilló tanto como en aquellos días luminosos de la Crisis de los Misiles.

En medio de esas medidas para estrangular la economía cubana, Fidel estimuló la inversión extranjera, la ampliación del turismo internacional, el desarrollo de la industria biotecnológica y el trabajo privado, saliendo poco a poco del vacío que dejó la pérdida de los socios comerciales euro-socialistas.

La guerra biológica estuvo muy presente en las dos décadas, 80 y 90, introduciendo Estados Unidos enfermedades para los seres humanos, la fauna y la flora cubana. El Dengue Hemorrágico, la Meningitis la Conjuntivitis Hemorrágica, Tristeza del Cítrico, Thrips-Palmi-Karmy, Moho Azul del Tabaco, Roya de la Caña y la Broca del Café, son algunos ejemplos.

Con la entrada en escena de George W. Bush en el nuevo siglo XXI, se fortalecen las acciones anticubanas y diseñan la llamada eufemísticamente “Transición Pacífica a la Democracia”, limitando la entrada de remesas familiares y visitas de cubanos desde Estados, como medida para fortalecer la guerra económica, dándole continuidad al principio de la CIA que: “A Fidel ni un centavo”.

La enfermedad y posterior muerte del líder histórico de la Revolución cubana, no produjo los augurios hechos por décadas de que el pueblo se lanzaría a las calles y al mar, para llegar a las costas de la Florida. La pérdida física de Fidel Castro unió aún más al pueblo en apoyo a su Revolución.

Barack Obama asume la presidencia con un diseño diametralmente opuesto a todos sus antecesores, el llamado “abrazo de la muerte”, planteando claramente que la vieja política asumida por las admiraciones anteriores, no logró obtener las metas de Estados Unidos de producir un cambio de sistema en la Isla.

Con inteligencia, carisma y un lenguaje sumamente edulcorado, Obama se aventuró al cambio de política hacia Cuba, algo recomendado por especialistas del Council on Foreign Relations años atrás. Restableció relaciones diplomáticas sin desmontar una sola Ley del complejo entramado de la guerra económica, comercial y financiera.

Dispuesto a estrangular la economía cubana, Obama impuso las multas más altas a la banca internacional, por solo ejecutar transacciones con Cuba. No autorizó el uso del dólar, ni permitió que los ciudadanos norteamericanos viajaran a la Isla como turistas. Su propósito fue estimular el trabajo privado para “promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

Trasladar sus símbolos y valores fueron tareas que trató de cumplir a cabalidad, de ahí la aprobación de la presencia de Google y el uso de Internet para llegar con sus mensajes a todos los cubanos, soñando en provocar un estallido social al estilo de la “primavera árabe”.

Al no tener resultados ese cambio de actuación, y percatarse los estadunidenses que visitaron la Isla de las mentiras inculcadas por su gobierno durante más de 50 años, Donald Trump interrumpió el plan Obama, regresando a la vieja y fracasada política del garrote, algo que tampoco le da resultados, pues el pueblo conocedor de la historia, resiste unido y apoya el cambio generacional de la dirección histórica de la Revolución.

Los adivinos de la CIA y los viejos que aún quedan vivos de esa mafia anticubana en la Florida, vaticinan cada año el fin de la Revolución socialista, exigiendo cambios estructurales y de sistema, algo que no le piden a Argentina, otros países latinoamericanos y europeos, sumidos en verdaderas crisis económicas, desempleo, corrupción, asesinatos a periodistas, tráfico de drogas y de personas, violencia, prostitución infantil, problemas con la educación, salud y seguridad social, en nada parecido al panorama cubano a pesar de ser el único en el mundo sometido a una guerra económica despiadada.

Allá ellos con sus augurios incumplibles, pues como señaló José Martí:

“Se adivina lo que no se conoce”

 

 

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Cuba, la obsesión de Estados Unidos.


Por Arthur González.

Cualquier persona en este mundo puede comprender que Estados Unidos siente un odio mordaz contra Cuba, solo porque desde el 1ro de enero de 1959 no se quiso someterse más a sus dictados, como hicieron los gobiernos de turno desde 1902 hasta 1958, algo que los yanquis jamás le perdonarán al pueblo cubano.

Nadie en su sano juicio aceptaría que un país extranjero le quisiese poner una bota sobre el cuello y eso hicieron los cubanos, pero el costo que han tenido que pagar por desafiar al imperialismo yanqui es cada día más alto.

Sin embargo, con dignidad e hidalguía Cuba acepta el desafío y resiste estoicamente sin rendirse, algo que pone aún más furiosos a los yanquis que no comprenden como pueden los cubanos soportar tantas sanciones de forma continuada, seguir alegres con su música contagiosa y firmes en mantener su independencia nacional.

Una prueba más de la locura imperial son las más recientes sanciones anunciadas el 14 de noviembre del 2018, por el Departamento de Estado, porque nadie con una adecuada salud mental, puede entender que una pequeña tienda de venta de abanicos o de muñecos, pueda hacerle daño a la seguridad de los Estados Unidos.

Los yanquis en su obsesión por destruir a la Revolución cubana han ejecutado miles de acciones, que solo mentes enfermas pueden diseñar. Ninguna les ha dado resultado en 60 años, pero son tan estúpidos y prepotentes que no perciben que cada sanción, para hacerla la vida más difícil al pueblo, incrementa el rechazo mundial a su política imperial.

El nuevo listado dado a conocer es una prueba de cómo pretenden ahogar la economía socialista, para luego con sus campañas de prensa, hacerle creer al pueblo cubano y al mundo que el sistema es un fracaso.

Estas medidas reiteradas en los últimos 60, son un ejemplo de la falta de humanismo que tienen los gobernantes de Estados Unidos, al actuar con la misma saña y odio con el que quiso matar al pueblo de Cuba, el General español Valeriano Weyler, uno de los precursores de los campos de concentración en el mundo.

Las actuales sanciones están dirigidas al sector del turismo, con el sueño de afectar el ingreso financiero en ese importante sector de la economía cubana, siguiendo con su guerra económica, comercial y financiera, a pesar del rechazo y condena mundial.

Por eso fue el invento de los falsos ruidos y las fabricadas enfermedades que divulgan, que tienen como único fin ahuyentar a los norteamericanos de la Isla e impedir que conocieran la verdad y no dejaran ingresos a la economía cubana, porque el diseño que llevó a cabo Barack Obama, para trasladar edulcoradamente sus valores y símbolos, no dio los resultados esperados.

Ninguna de esas medidas hará cambiar el curso que decidió tomar el pueblo cubano en enero de 1959, para ser independientes y soberanos.

Estados Unidos ya no puede engañar a nadie con sus políticas mentirosas, porque sus documentos oficiales los acusan, tal y como afirma un extenso memorando desclasificado de la CIA sobre la situación interna de Cuba, que afirma:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Cada vez más los yanquis demuestran cuáles son sus derechos humanos, sus valores éticos y morales, teniendo como única respuesta la unidad de los cubanos para resistir y seguir venciéndolos, porque como afirmó José Martí:

“Venceremos porque tenemos de nuestro lado la justicia”

 

El invento de los ataques no es contra personas sino contra la economía cubana


Por Arthur González.

El reality show montado por el senador Marco Rubio, el 08.01.18 durante la audiencia del Comité de inteligencia del Senado yanqui, demostró una vez más que el gobierno de los Estados Unidos se deja arrastrar por el resentimiento y frustración personal, de algunos senadores de padres cubanos que no aceptan que la Revolución cubana se mantenga incólume, a pesar de tantos planes y operaciones encubiertas para destruirla.

Ese sentimiento de amargura también está presente en congresistas que sí nacieron en Cuba y sus padres fueron testaferros del dictador Fulgencio Batista, quienes lograron una carrera política jugando con los sentimientos de aquellos que salieron de la isla huyendo de la justicia, para no responder por sus crímenes, y por otros emigrados que abandonaron sus propiedades y bienestar, con el sueño de regresar en no más de 6 meses, y a pesar de los 59 años de espera, siguen con la esperanza  de ver caer el socialismo antes de su último suspiro.

Detrás de esa operación de los inventados “ataques” y sus secuelas, solo hay un propósito, incrementar la guerra económica contra Cuba, ahuyentando a turistas y otros visitantes a la isla, pues es sabido que desde que se ampliaron a 12 las licencias de viaje, la afluencia de estadounidenses se incrementó a niveles no vistos en 58 años, algo que dejó buenos dividendos para el gobierno y al nuevo mercado de trabajadores no estatales, siendo estos últimos a los que el presidente Barack Obama pretendió potenciar, como una fuerza que se podría convertir en el impulso para desmontar el socialismo, según afirmó reiteradamente.

La directora general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal Ferreiro, fue exacta en su encuentro con la prensa el pasado 09.01.18, al asegurar:

Meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno”.

Por tanto, si no hubo ataques tampoco hay secuelas de salud y todo forma parte del mismo esquema diseñado para atemorizar a los ciudadanos que deseen viajar a Cuba.

Solo pueden existir enfermedades cuando hay algo que las provoca y sin eso, no es real que los diplomáticos yanquis y algunos canadienses, estén padeciendo de síntomas en su salud producto de algo inexistente.

Es increíble como Estados Unidos manipula la opinión pública y a sus propios ciudadanos con tales engaños, ahora esa operación encubierta les va a costar cientos de miles de dólares, por la indemnización que tendrán que pagarle a todos los funcionarios diplomáticos y sus familiares que digan sentir síntomas muy difíciles de probar y, por supuesto,  serán los contribuyentes norteamericanos y canadienses los que desembolsen el dinero para esos pagos.

Triste el papel de la cancillería canadiense que se dejó presionar por su vecino y sumarse a la misma operación anticubana, la cual persigue afectar al primer emisor de turistas a Cuba, de ahí que estén creando estados de opinión al afirmar que “hay niños enfermos”, algo que los yanquis no han declarado entre los familiares de sus diplomáticos.

Estas acciones demuestran una vez más que para Estados Unidos los sentimientos humanos no cuentan, cuando se trata de alcanzar un objetivo. La historia está cargada de ejemplos y uno de ellos fue la voladura en 1898 del buque de guerra Maine, en la bahía de La Habana, para justificar su intromisión en la guerra que España ya tenía perdida ante el ejército de los rebeldes cubanos.

Cuba tiene que insistir en su denuncia internacional de la estratagema de la cual es víctima, la que pretende seguir lacerando su economía para que el pueblo se lance a las calles cansado de tantos años de penurias, tal y como establecieron en la archiconocida Operación Magosta, la que sin el menor ápice de dignidad expresa:

“La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz.”

“La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Todos los días hay que releer la historia de las agresiones ejecutadas desde 1959 por Estados Unidos contra Cuba, donde se encuentran siempre las respuestas acertadas para las que llevan a cabo en la actualidad.; cuando no se hace se pueden cometer errores y dejarnos arrastrar por los propósitos que persiguen los yanquis.

Ante estos hechos recordamos a José Martí cuando afirmó:

“Las causas reales destruyen las hipótesis”

 

 

Parlamento Europeo aprueba resolución sobre Cuba, pero sigue la misma línea de Donald Trump


Por Arthur González

La aprobación del Parlamento Europeo al Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba, puso fin a la execrable Posición Común impuesta en 1996 para sancionar a La Habana, a propuestas del entonces presidente de España, José María Aznar, por indicaciones de Estados Unidos, especialmente de la mafia terrorista radicada en Miami. Aznar fue condecorado por congresistas de origen cubano, hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista.

La Posición Común, pretendía reforzar la Guerra Económica impuesta por Estados Unidos en 1962 para matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, aprovechándose de la caída del socialismo en Europa del Este, incluida la desintegración de la URSS, la cual trajo más penurias a Cuba, al estar su comercio exterior ligado en un 85 % a ese bloque.

Ahora la derecha europarlamentaria, encabezada por algunos españoles, cabildearon fuertemente para introducir párrafos que siguen las campañas fabricadas por Estados Unidos contra Cuba, relacionados con supuestas violaciones de los derechos humanos, algo que Donald Trump expresó en su discurso del 16.06.2017 en Miami, rodeado de terroristas, asesinos de inocentes y otros asalariados que no han podido derrocar el socialismo cubano.

Elena Valenciano, europarlamentaria del Partido Socialista Español, que dé socialista no tiene ni sombra, había adelantado lo que estaba cocinando entre bambalinas, en su intervención en los debates del Parlamento Europeo el 30.05.2017, donde expresó “la necesidad de exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación” porque la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos. Es un estándar común a todos, pero no todos quieren seguir el mismo camino”.

Es evidente que participó activamente en la negociación de la Resolución aprobada, y brindó su apoyo al levantamiento de la Posición Común, a cambio de que se aceptara acusar a Cuba de “violar” sistemáticamente los derechos humanos, por eso sus declaraciones inmediatas de que “se sentía muy satisfecha por la resolución aprobada”.

La vida le demostró a Europa que la Revolución cubana es legítima y apoyada mayoritariamente por su pueblo, quien resistió estoicamente el recrudecimiento de la guerra económica, y logró salir adelante sin rendirse.

Elena Valenciano y otros eurodiputados como Luis De Grandes e Ignacio Salafranca, se unieron a la guerra mediática fomentada y financiada por Estados Unidos, para acusar a la Revolución de “violar” los derechos humanos, cruzada que se sabe está basada en planes de la CIA para intentar desprestigiar al país que más hace por los derechos de la humanidad.

Esos eurodiputados nunca alzan sus voces para señalar como Estados Unidos pisotea los derechos de sus ciudadanos y los del mundo, con sus guerras de rapiña, donde asesinan a mujeres, hombres y niños inocentes, ni las brutales represiones que ejecutan los órganos policiales de países europeos contra los ciudadanos que exigen mejoras en la calidad de vida, como hacen en estos días en Alemania con los que protestan ante la Cumbre del G 20.

Al parecer la eurodiputada Elena Valenciano, esa que tanto defiende a los cubanos asalariados de Estados Unidos, enviados con todos los gastos pagados a Europa para que mientan sobre Cuba, no se ha tomado el tiempo de leer lo que dicen los diplomáticos estadounidenses en la Habana sobre los “disidentes”, cuando afirman en sus cables clasificados y dados a conocer en el sitio WikiLeaks: Sigue leyendo

Eurodiputada socialista Elena Valenciano, pide cambios de sistema político en Cuba


Por Arthur González.

Elena Valenciano

Supuestamente la eurodiputada y alta dirigente del Partido Socialista Español, PSOE, Elena Valenciano, es socialista, pero a la vez aboga públicamente para que Cuba abandone su sistema socialista y retorne al capitalismo, ese que nunca solucionó los graves problemas que padeció la Isla bajo la tutela yanqui.

Durante su intervención en los debates del Parlamento Europeo, el pasado 30.05.2017, Valenciano expresó “la necesidad de exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación”, y añadió: “la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, es evidente, quieren ver una transformación del sistema político cubano y, sobre     todo, ver una mejora de los cubanos. Es un estándar común a todos, pero no todos quieren seguir el mismo camino”.

Al parecer la eurodiputada no tiene bien definidos que son los Derechos Humanos, pues a diferencia de otros países, en Cuba si algo se cuida con esmero es precisamente a los seres humanos, a pesar de las campañas propagandísticas fabricadas por Estados Unidos, que no se conforma con haber perdido su neo colonia más preciada.

Para los ciudadanos de este mundo el derecho a la salud, la educación, la cultura, el trabajo, ser tratados con igualdad de género, raza, de credos y no ser excluidos por su poder adquisitivo, son derechos humanos.

La Revolución cubana, que tanto odian y difaman los yanquis, se los dio a todos sus hombres y mujeres.

La tergiversación de la situación en Cuba, forma parte de la guerra psicológica diseñada por la CIA desde 1959, a la que se suman aquellos que mantienen vínculos cotidianos con funcionarios ubicados en las embajadas de Estados Unidos.

Todo indica que Elena Valenciano ignora que existen alrededor de 60 Instrumentos Internacionales relativos a los Derechos Humanos, de los cuales Cuba ha ratificado 43 y firmado 2. Sin embargo, Estados Unidos sólo ha ratificado 18.

El sistema político cubano es incluyente, democrático, reconoce y promueve la pluralidad de ideas, garantiza vías para el debate, la participación ciudadana en la generación de consensos y en la toma de decisiones.

Si ella se refiere como “grupos” a una exigua cantidad de personas reclutadas por Estados Unidos para hacer acciones subversivas, sufragadas anualmente con cientos de miles de dólares, orientadas, abastecidas y publicitadas por medios de prensa al servicio de las políticas yanquis, puede cambiar de tema, porque esos asalariados no representan a los 11 millones de cubanos.

La señora Valenciano, que ha luchado tanto por la igualdad de la mujer, debe saber que, gracias al sistema socialista, hoy las cubanas disfrutan de los mismos derechos que los hombres, con equivalencia de derechos para estudiar, trabajar, ocupar altas responsabilidades y percibir similares salarios que los hombres.

Además, tienen derecho a una licencia de maternidad por un año cobrando su salario, más tres meses antes del parto. Por si fuera poco, si no tienen posibilidades para enviar al bebé a un círculo infantil, la ley les permite solicitar un año más de licencia sin sueldo, sin perder su puesto de trabajo.

Hay más. Recientes regulaciones legales le permiten a la madre solicitar que la licencia sea otorgada al padre o a la abuela del niño, si es que ella ocupa una plaza de mucha responsabilidad. Eso solo se ha logrado gracias a ese sistema que la Valenciano aspira a cambiar, pero debería tomar a Cuba como ejemplo para que las españolas alcancen algún día esos estándares socialistas, que sí otorga derechos humanos a sus mujeres.  Sigue leyendo

El odio de Estados Unidos hacia Cuba


Por Arthur González.

Mucho antes de que el Ejército Rebelde encabezado por Fidel Castro, obtuviera la victoria sobre la tiranía de Fulgencio Batista, Estados Unidos hacia lo posible por impedir su triunfo, al percatarse de que sí lograban vencer, sería un Gobierno diferente a los que siempre se plegaron a los dictados de Washington.

El mismo año 1959, la estación local de la CIA en La Habana envió un análisis de que la Revolución tomaba un camino nacionalista, algo no usual en el capitalismo, y ahí comenzaron las acciones en su contra.

El 14 de abril de 1959, Daniel M. Braddock, Ministro Consejero de la embajada norteamericana y James A. Noel, Jefe de la Estación Local de la CIA, remitieron al Departamento de Estado un informe titulado: “Crecimiento del comunismo en Cuba”, con la propuesta de “tratar de aislar a Castro de la influencia comunista y denunciar las actividades comunistas locales en la prensa de cubana, la estadounidense y en el llamado mundo libre”.

En diciembre del propio 1959, el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, el señor J.C. King, enviaba un memorando al director de la CIA, proponiéndole varias acciones para impedir las medidas revolucionarias en beneficio del pueblo y entre ella una que dice textualmente:

“Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara tienen el mismo carisma sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual”.

Al no poderlo acometer, a pesar de los cientos de planes de asesinatos planificados, el odio de Estados Unidos creció hasta convertirse en una obsesión enfermiza, algo que les impide normalizar las relaciones con la Isla.

Ese es el motivo por el cual, a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas el pasado 17.12.2014, e incluso de la visita del presidente Barack Obama, su hostilidad hacia Cuba se mantenga intacta.

Prueba de eso ese la acusación que realizó el pasado 3 de marzo del 2017 el Departamento de Estado, en su informe anual sobre Derechos Humanos, donde imputan al Gobierno de Cuba, sin elementos probatorios, de ser el responsable de las “violentas protestas en contra de la disidencia pacífica organizadas por el Gobierno, el hostigamiento y las detenciones para impedir la libre expresión y la reunión pacífica”.

Esto forma parte de la más reciente ofensiva de guerra mediática desatada contra Cuba.

En dicho panfleto, que ningún país le ha pedido confeccionar, Estados Unidos repite sus mentiras con el propósito de satanizar a la Revolución, solo por mantener el sistema socialista, algo que no le perdonan y menos aún por resistir sus actos terroristas durante 58 años, unido a la criminal guerra económica, comercial y financiera que persigue “…Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento  del  Gobierno”.

Siguiendo la misma línea de su campaña, el Departamento de Estado también incorporó a Cuba entre “los principales lugares de blanqueo de dinero en el mundo”, algo que provoca risas teniendo en cuenta la difícil situación financiera del Isla, precisamente por la persecución de Estados Unidos sobre la banca internacional y los inversionistas extranjeros que se atreven a violar la ley del Bloqueo.

Además, ahora expertos en el Comité de Desapariciones Forzadas (ONU) igualmente cuestionan la estructura del sistema de justicia cubano, al expresar que “Cuba es el único país autoritario de la región, según indica el informe anual de democracia del líder mundial en inteligencia de negocios The Economist Intelligence Unit (EIU), del The Economist Group.

La cruzada es fuerte y costosa, pero si es para desprestigiar a la Revolución no importan los miles de millones gastados.

Lo paradójico es que ese mismo Departamento de Estado es quien designa a altos funcionarios para que en la Habana sostengan reuniones y analicen la marcha de las nuevas relaciones diplomáticas, donde se afirma que se comportan de forma “respetuosa y profesional”, algo incomprensible para el pueblo cubano que conoce perfectamente que sus actos criminales no han cesado.

Todo es más de lo mismo y mientras en Cuba exista el sistema socialista ellos no cambiarán de actitud. Sigue leyendo

Empresarios de origen cubano fabrican mentiras contra Cuba


Por Arthur González.

Sin cambiar su viejo lenguaje hacia la Revolución cubana, con el propósito de mantener una matriz de opinión contra el pueblo de Cuba, un grupo de empresarios norteamericanos de origen cubano y de la mal llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, ha convocaron a un concurso con el fin de “contener y revertir la pobreza” en la Isla, situación que no se ajusta a la verdad.

Sin embargo, no dicen una sola palabra del estado deplorable en que sus padres y abuelos dejaron a Cuba en 1959, cuando salieron huyendo de la justicia o haciéndole casos a las campañas de terror fabricadas por la CIA, como ocurrió con la conocida Operación Peter Pan.

¿De qué pobreza hablan esos norteamericanos en Cuba?

Esos que nunca han pisado el suelo cubano para comprobar la obra revolucionaria, desconocen que para el Gobierno cubano el derecho del pueblo a la alimentación es una prioridad y forma parte de la seguridad nacional, a pesar de las escaseces causadas por la política de Guerra Económica impuesta por Estados Unidos desde 1961.

Cuba garantiza, con precios subsidiados, alimentos básicos a la totalidad de la población, que incluyen granos, cereales, proteína de origen animal, grasa, sal y azúcar, con independencia de los ingresos económicos y posición política de cada persona y su familia.

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En EEUU hay 45 millones de personas viviendo en la pobreza

Igualmente, se garantiza un litro de leche diario a todos los niños de 0 a 7 años, algo que en EE.UU. no se hace; de ahí que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmara entre sus previsiones económicas, que “actualmente en los Estados Unidos existen 46 millones de ciudadanos estadounidenses en niveles de pobreza, lo que puede generar tensiones sociales significativas”.

Con el fin de crear una imagen falsa respecto a la realidad cubana, cuatro empresarios radicados en Miami lanzaron una segunda edición de un concurso denominado Ideas para Cuba, con el supuesto fin de obtener algunos proyectos sobre las leyes y reformas que se necesitan para contener y revertir lo que ellos califican de “creciente pobreza en Cuba”, algo irreal de acuerdo con el criterio de organismos económicos internacionales.

Según los empresarios miamenses Jorge Sanguinetty, Armando Rodríguez, Marlene Moleón y Salvi Pascual, las mayores dificultades de la pobreza en Cuba “son la escasez de alimentos, la falta o deterioro grave de la vivienda y del servicio de transporte, el precario poder adquisitivo de salarios y pensiones”, pero ocultan lo que sufre el pueblo cubano a causa de la Guerra Económica.

Al parecer ellos nunca leyeron el documento oficial yanqui, fechado el 6 de abril de 1960, donde el entonces Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos de los EE.UU. Lester D. Mallory, afirma:

“No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas.

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

A pesar de los casi 60 años de esa criminal Guerra Económica, Cuba es reconocida por sus avances en la protección de sus niños, y así lo afirma la UNICEF en sus informes, enfatizando que “Cuba es un ejemplo en la protección de la infancia y en la Isla no hay ningún niño durmiendo en las calles”. Sigue leyendo