Nada es casual en Cuba.


Por Arthur González.

Desde que en diciembre de 1959 el entonces Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, J.C. King, le propuso a su Director General, Allen Dulles, algunas recomendaciones para acabar con la naciente Revolución cubana, ese propósito se convirtió para Estados Unidos en una obsesión enfermiza.

Entre aquellas propuestas iniciales, una llama la atención porque demuestra la paranoia yanqui por destruir el proceso revolucionario y asesinar a sus principales dirigentes, al expresar:

“Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del actual gobierno”.

A partir de aquel momento la guerra contra Cuba no ha cesado ni un minuto, especialmente la económica, comercial y financiera que pretenden hacer fracasar el sistema socialista a como dé lugar.

A esas guerras despiadadas se adiciona la biológica, para destruir la agricultura y todo lo que sirva para alimentar al pueblo, unido a la introducción de enfermedades mortales, para que el Estado invierta millones de dólares en medicamentos y equipos médicos, incrementando gastos no planificados que afecten la economía y finanzas, en un país pobre y sometido a un feroz Bloqueo.

En reunión celebrada el 6 de septiembre de 1962, donde participaron funcionarios de alto rango del gobierno norteamericano, Marshall Carter, Director General Adjunto de la CIA, planteó:

“Los agentes biológicos disfrazados de sustancias de origen natural” podrían ser empleados para destruir cultivos en Cuba”.

Ahí comenzaron a detectarse en el territorio nacional cubano, una serie de plagas y enfermedades introducidas en la flora, fauna y todo lo que diera alimentos a la población, con el único propósito de rendirla por hambre y enfermedades.

La más reciente aparición de esas plagas es la del Caracol Africano, en 2014, contaminando rápidamente todo el territorio de Cuba, algo con solo puede ser introducido en la Isla por el hombre con fines nocivos, ya que no vuela y tampoco nada, no es comestible y solo causa estragos.

Las primeras poblaciones del Caracol Africano fueron encontradas en La Habana, en el municipio periférico de Arroyo Naranjo, y seguidamente en las provincias de Artemisa y Mayabeque, las cuales abastecen de productos agrícolas a la capital.

Hoy está en todo el territorio nacional, incluidos centros recreativos como el Zoológico, por el traslado evidentemente intencional, de personas que pretenden afectar la economía cubana.

Originario de África tropical, se ha extendido por varios países de Suramérica como Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Venezuela. Está considerado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, entre las 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

Es una especie herbívora, aunque puede alimentarse prácticamente de todo, incluido excrementos y alimentos de origen animal.

Su alta peligrosidad radica en que, además de devorar rápidamente los cultivos, puede alojar en sus tejidos musculares parásitos y otras enfermedades dañinas para la salud del hombre, entre ellas la Meningoencefalitis Eosinofílica y la Angiostrongiliasis Abdominal, la bacteria Gramnegativa Aeromonas Hydrophila, y todas causan la muerte.

Se reproduce a gran velocidad, de ahí que provoque en poco tiempo graves daños en los ecosistemas y cultivos, resultados que están en total correspondencia con los objetivos que persiguen los enemigos de Cuba.

Su aparición en la Isla no puede verse como una “casualidad”, ni asociado a religiones africanas que existen en Cuba desde hace más de 400 años y jamás utilizaron esa especie para sus ritos, ni siquiera cuando cientos de miles de cubanos luchaban por la liberación de varios países africanos.

La maldad está vinculada a su introducción premeditada, pues no tiene depredadores naturales que controlen sus ciclos de reproducción, pone entre 100 y 500 huevos cada tres meses, desplazando a especies nativas, para finalmente afectar el equilibro del ecosistema endémico.

No son fabulaciones, los antecedentes de la guerra biológica contra Cuba lo demuestran.

Estados Unidos dispone de un poderoso Centro de Experimentación con Armas Biológicas radicado en Fort Detrick.

Un informe remitido al Congreso de Estados Unidos en 1986, afirma la generación de agentes biológicos por parte del Gobierno, lo cual incluye: virus modificados, toxinas naturales y agentes alterados mediante la ingeniería genética, para cambiar su carácter inmunológico e impedir el tratamiento por medio de las vacunas existentes en la actualidad.

El Departamento de Defensa yanqui admitió en 1987 que, a pesar de la prohibición establecida en tratados internacionales firmados por Estados Unidos, sobre la investigación y desarrollo de agentes biológicos, ellos continuaban realizando investigaciones en 127 Institutos y Universidades, en toda la nación.

El 19 de enero de 1965 en la finca Santa Catalina, Santiago de las Vegas, La Habana, se observó  descender un globo de material plástico. Al tocar tierra, expulsó un polvo blanco que se extendió por los alrededores y provocó la contaminacion de un cañaveral cercano.

Fue detenido el 4 de septiembre de 1968, el ciudadano indio, R. S. Vasudero, especialista de la FAO, al comprobarse que introdujo en Cuba el virus colletotrichum, peligroso para la producción de café.

Se comprueba el 23 de junio de 1971, la presencia de la Fiebre Porcina Africana, el municipio Boyeros, La Habana, en areas cercanas al aeropuerto internacional. Se versionó que fue traslaldado desde Gullick, base militar de Estados Unidos en la zona del Canal de Panamá. Para cortar su transmision se sacrificaron e incineraron 45 mil 706 cerdos, causando pérdidas millonarias y la afectacion de la alimentacion del pueblo.

A fines de enero de 1980 fue confirmada la presencia de la Fiebre Porcina Africana en la provincia de Guantánamo. La enfermedad afectó a Santiago de Cuba y Holguín. Fueron dos cepas diferentes del virus introducido anteriormente, variantes modificadas en laboratorios. Se sacrificaron 297 mil 137 cerdos en las tres provincias.

En septiembre de 1978 aparece la plaga Roya de la Caña de Azucar, en la provincia de Holguin, lo que obligó a la demolición inmediata de 38 mil 598 caballerias, dejándose de producir un millón 500 mil toneladas de azúcar.

Mayo de 1981, es comprabada la introduccion en Cuba del Dengue Hemorrágico que afectó a 344 mil 203 personas, mayormente menores. Ocasionó la muerte de 158 cubanos, de ellos 101 niños.

Esa cepa del Dengue se correspondía con la denominada “Nueva Guinea1924” (serotipo 02), única en el mundo en ese momento, elaborada en laboratorios.

En declaraciones del terrorista cubano radicado en Estados Unidos, Eduardo Arocena, ante el tribunal federal de New York, al ser juzgado por asesinar a un diplomático cubano, confesó ser agente de la CIA y que su misión era introducir gérmenes patógenos en Cuba. Así consta en el acta recogida en la página 2189, año 1984, Tribunal Federal de New York, expediente 2 FBINY 185-1009.

La Seudodermatosis Nodular Bovina; Conjuntivitis Hemorrágica; New Castle; Mamilitis Ulcerativa de la vaca lechera; Sigatoka Negra; Moho Azul del tabaco; Pulgón Negro; Minador de los Cítricos; Tristeza del Cítrico; Broca del Café; Varroasis y el Thrips-Palmi-Karmy, son parte de los agentes biológicos causante de fuertes perjuicios a la económica cubana.

El listado evidencia la guerra despiadada de Estados Unidos para aniquilar a un pueblo, solo por haber decidido soberanamente, ser libre e indepediente, y después dicen ser “defensores” de los Derechos Humanos

Categórico fue José Martí cuando afirmó:

“El que mata deliberadamente es un criminal”

 

Continua la guerra biológica contra Cuba.


Por Arthur González.

En la vida todo tiene sus causas y también sus responsables, y así pasa con las enfermedades que ha sufrido la Isla de Cuba en los últimos 60 años, tanto las personas como su flora y fauna.

El propósito de Estados Unidos es uno solo, afectar la economía cubana para después achacarle a la Revolución socialista de los problemas, mediante campañas de prensa fabricadas.

Por estos días, medios estatales de información en Cuba anunciaron la aparición de un nuevo serotipo de dengue hemorrágico, identificado como Den 1, asegurando que es sumamente peligroso y por lo general termina provocando la muerte de las personas infestadas.

¿Casualidad? Para nada, evidentemente su intención es obligar al gobierno a destinar dinero no planificado para enfrentar la epidemia, en momentos en que Estados Unidos arrecia su guerra económica contra la Isla, con la marcada ilusión de derrocar el sistema y que el pueblo se lance a las calles, tal y como hicieron en Europa Oriental durante la puesta en marcha del Programa Democracia, aprobado por Ronald Reagan, para destruir el socialismo.

Aquel Programa, diseñado por ideólogos del partido republicano, aprovechó los errores cometidos por la dirigencia de los partidos socialista europeos, unido al reclutamiento de altos funcionarios que coadyuvaron a su ejecutoria, la conformación de grupos contrarrevolucionarios, una fuerte estrategia de subversión política-ideológica sobre la juventud, sumadas a las deficiencias no corregidas a tiempo por el Partido y los gobiernos estatales.

En medio de la crisis económica que hoy atraviesa Cuba, con un pobre crecimiento del PIB, nuevas medidas de guerras económica y financieras, campañas mentirosas de inventadas enfermedades a los diplomáticos yanquis con el único propósito de afectar el turismo, por ser el renglón más importante de su economía, surge un nuevo serotipo de dengue que, sin dudas será enfrentado con éxito, pero a un alto costo económico.

El dengue no era conocido en Cuba. La primera epidemia del dengue se detectó en 1977 y según estudios realizados el Dr. Charles Heri Calisher, miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población de la Isla tenía anticuerpos del serotipo 02 de la enfermedad.

La primera vez que se detecta el dengue hemorrágico en Cuba fue en 1981. En pocas semanas costó la vida de 158 ciudadanos, de ellos 101 fueron niños. El total de infestados ascendió a 344 mil 203 personas. Los gastos para enfrentarla fueron millonarios y el dengue quedó endémico en el país.

Aquellos primeros casos se detectaron simultáneamente en tres localidades de la Isla, distantes entre sí a más de 300 km. En la región de America Latina no había sido reportada, por lo cual existieron elementos suficientes para señalar al autor intelectual y material de esa acción criminal, Estados Unidos.

La verdad salió a flote en 1984, durante el juicio que le celebraba en New York a Eduardo Arocena, agente de la CIA, por asesinar al diplomático cubano Félix García, destacado en la misión ante la ONU.

Sin pudor alguno Arocena declaró: “La misión del grupo encabezado por mí, era obtener ciertos gérmenes patógenos e introducirlos en Cuba”.

Dicha confesión consta en el acta asentada en la página 2189, expediente 2 FBI-NY 185-1009, pero el fiscal no ordenó investigarla.

William W. Turner, ex agente de la Oficina Federal de Investigaciones, FBI, y el periodista Warren Hinckle, aseguraron en un libro publicado: “Estados Unidos utilizó la guerra biológica en Cuba durante la administración del presidente Richard Nixon, y la CIA comprometió a Estados Unidos en una guerra secreta no declarada e ilegal contra Cuba, durante más de 20 años”.

Investigaciones desarrolladas confirmaron que aquella forma inicial de dengue hemorrágico, se correspondía a la cepa “Nueva Guinea 1924” (serotipo 02), única en el mundo en ese momento, con lo cual se demostraba que constituía una cepa elaborada en laboratorios.

La revista norteamericana Covert Action, en su edición del 6 de agosto de 1982 afirma: “la epidemia de dengue hemorrágico que azotó a Cuba en 1981, pudo haber sido una operación secreta de la CIA”.

En los últimos años, científicos norteamericanos mantienen interés por conocer la reacción al dengue en los diferentes grupos étnicos de la población cubana e incluso obtener muestras de sangre, algo sospechoso porque en los laboratorios de su país nació dicha enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes Aegyiptis.

La lista de plagas y enfermedades contra la flora y la fauna cubana es bien amplia, con marcadas evidencias de su introducción desde el exterior, con el único propósito de afectar la economía cubana.

Algunos ejemplos que ponen de manifiesto esas acciones criminales son:

  • El Carbón de la caña de azúcar, identificado en 1977.
  • La Roya de la caña, en 1978.
  • La enfermedad Seudodermatosis Nodular Bovina, cuyo agente causal es el virus de SNB. Afectó inicialmente a añojas y novillas. Dicha enfermedad es endémica de África, su agente etiológico se aisló en Italia y Estados Unidos, quien nunca la declaró oficialmente que trabajaba con el virus en su laboratorio de enfermedades exóticas en Plum Island, en fecha coincidente con la epidemia de dengue hemorrágico en Cuba.

Esta enfermedad afectó la producción de leche y se trataron 2 mil 895 focos y 226 mil 181 vacunos enfermos, con un elevado costo financiero.

·     Fiebre Porcina Africana. Detectada en 1979. Se comprobó la aparición de dos cepas diferentes del virus introducido. Una variante modificada en el laboratorio y otra con una gran virulencia. Datos oficiales de la época afirman que fueron sacrificados 297 mil 137 cerdos, con una pérdida de 9 millones 359 mil 414 pesos, unido al desabastecimiento alimentario de la población.

·     Conjuntivitis Hemorrágica. Apareció en 1981.Informes de la Oficina Sanitaria Panamericana aseguran que tal epidemia no tenía antecedentes en el hemisferio occidental y fue diagnosticada a solo 4 meses de la aparición del dengue hemorrágico en la Isla.

·        Sigatoka Negra. Encontrada en 1990, es el principal problema fitosanitario del cultivo del plátano a escala internacional, pero no se había reportado antes en Cuba.

·        Minador de los Cítricos y la Tristeza del Cítrico. Detectadas en 1993 y 1995 respectivamente. Originaria del Sur de Asia se ha extendió desde inicios de siglo hacia África y Australia. Hasta mediados de 1993 estuvo ausente en las plantaciones citrícolas de América. Provocaron grandes pérdidas económicas.

·        Broca del café. Apareció en 1995 y no tiene antecedentes en Cuba. Provocó cuantiosas pérdidas en la cosecha y la errogación de millones de pesos en su combate. La produce un insecto que no puede volar más de dos metros, lo que afirma su introducción desde el exterior.

Decenas son los hechos sufridos por el pueblo cubano, ejecutados por los yanquis, todos para intentar entorpecer el desarrollo de la economía socialista y hacerla ver como un fracaso, mientras Estados Unidos se ufana de ser “paladín de los derechos humanos”.

No por gusto José Martí expresó:

“De esa tierra no espero más que males”