¿Dónde está la libertad de expresión?


Por Arthur González.

Durante su intervención del 17 de diciembre 2014 para anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, el presidente Barack Obama dijo:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche.

El 01.07.2015 al informar la apertura de embajadas Obama precisó:

“Estados Unidos no dudará en protestar cuando vean que en Cuba se actúa de forma contradictoria con sus valores y sobre sus conceptos de libertad de expresión, asociación y el acceso a la información”.

Todo su discurso fue para calumniar a Cuba y justificar sus fabricadas acusaciones. Sin embargo, cuando verdaderamente se acosa y condena a personas en Estados Unidos por decir lo que piensan, la situación es diferente.

Un claro ejemplo de eso fue la medida de suspender de empleo a dos empleados de las emisoras subversivas, Radio y TV Martí, creadas solamente para atacar a la Revolución cubana, a partir de las presiones del senador Jeff Flake, contenidas en una misiva que envió a la dirección, protestando por un programa trasmitido hace cinco meses, en el cual afirmaron que el “multimillonario judío, George Soros, fue el artífice del colapso financiero ocurrido en los Estados Unidos en el año 2008”, algo que prueba de la falta de libertad de expresión y de prensa que hay en el país que se auto proclama “paladín de los derechos humanos”.

En el programa de marras, trasmitido en mayo del 2018, se acusaba a Soros de “financiar movimientos anti sistemas que engrosan sus bolsillos”, y afirmaron que ese millonario “estaba detrás de fraudes electorales en Venezuela, apoyaba a las FARC colombianas y al gobierno cubano”, describiéndolo como un “judío no creyente de moral flexible”.

Como la razón es atacar a Cuba y Venezuela, las emisoras subversivas inventan cualquier información posible con tal de influir negativamente en las personas, pero evidenciaron ciertas “posiciones antisemitas”, lo que motivó la protesta del Senador, algo que, según Tomás Regalado, director de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), resulta “muy preocupante”.

Por ese motivo, los dos empleados fueron puestos bajo licencia administrativa y sacados como delincuentes de las oficinas que ocupa la emisora e incluso escoltados fuera del edificio por personal de seguridad.

¿Dónde está la libertad de expresión que exigió Obama para los cubanos; ¿por qué ahora no protesta por la represión que se hace en su país, lugar donde no se admiten criterios contrarios a los que dicta la Casa Blanca?

Tras la carta del senador Flake, John F. Lansing, CEO de la USAGM aseguró en un comunicado que los responsables del artículo serían inmediatamente puestos en licencia administrativa y que, de comprobarse su responsabilidad, podrían ser despedidos.

Ante el hecho Lansing declaró: “Me siento personalmente y profesionalmente ofendido por este ejemplo de falta de profesionalidad, y me comprometo a garantizar que desarrollemos procesos y estructuras para evitar que esto vuelva a suceder”, pero de la libertad de expresión no habló media palabra.

Independientemente de las posiciones políticas de Soros, el hecho comprueba que en los Estados Unidos no existe la tan cacareada libertad que exigen a otros. ¿Alguien se imagina como estaría la campaña mediática si la expulsión de los dos periodistas hubiese sido en alguna radio emisora de Cuba?

Seguramente hubiesen presentado 16 enmiendas ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

¿Por qué no cierran las emisoras que solo transmiten mentiras contra Cuba?

Todos saben que ambas son interferidas certeramente por los ingenieros cubanos, pero ningún Senador se atreve a protestar por gastar cientos de millones por gusto.

Pero como dice el refrán popular, haz lo que digo, pero no lo que hago.

Moral en paños menores pregonan los políticos yanquis; por eso recordamos siempre a José Martí cuando expresó:

“Quiero que mi pueblo no sea como ese, una masa de ignorantes y apasionada, que va donde quieren llevarla”

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Se abre paso la verdad sobre la caída de la URSS.


Por Arthur González.

Con Gerorge Bush, director de la CIA y presidente de EEUU

En el año 2000 Mijaíl Gorbachov confesó durante un discurso en la universidad norteamericana de Turquía:

“El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo…mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A.N. Yakovlev y E. A. Shevardnadze”.

Recientemente la CIA desclasificó algunos documentos donde se afirma que “el magnate financiero George Soros y la CIA, ayudaron a Gorbachov a proporcionar la posterior disolución de la URSS.

Sobre ellos el analista y ex empleado de la NSA, Agencia de Seguridad Nacional, Wayne Madsen, afirmó que el multimillonario George Soros, proporcionó en 1987 cobertura económica, al gobierno de Mijaíl Gorbachov, a través de una ONG de la CIA conocida como el Instituto de Estudios de Seguridad Este-Oeste, IEWSS, por sus siglas en inglés.

La información expone que Soros y la CIA promovieron la difusión de dos términos orquestados desde Occidente en aquellos años, la “perestroika” (apertura) y la “glasnost” (transparencia) para que ambas sirvieran como ente desestabilizador en acelerar la desaparición de la URSS.

Esos documentos de la CIA prueban que lo sucedido no fue producto de un acto “espontáneo y democratizador” de Gorbachov, debido a que el sistema socialista estaba “agotado y quebrantado”, como quieren hacerle creer al mundo.

En Turquía el propio Gorbachov afirmó:

“Para lograrlo aproveché mi posición en el Partido y en el país, tuve que sustituir a toda la dirección del PCUS y de la URSS, así como a la dirección de todos los países socialista de Europa”.

La verdad es que fue la CIA con el dinero de la Organización Soro, quien diseñó y ejecutó esa gran operación, con todo el apoyo del entonces líder soviético.

El ex analista Wayne Madsen asegura que el plan diseñado para eliminar el bloque socialista de Europa oriental, fue organizado por dos copresidentes del IEWWS de Soros, Joseph Nye, economista de Harvard, y Withney MacMillan, presidente del agro multinacional Cargill, quien había mantenido relaciones comerciales con la Unión Soviética en los años setenta del siglo XX.

No satisfechos con los resultados alcanzados, en 1991 la CIA y Soros centraron sus esfuerzos en provocar un fuerte golpe en la nueva Federación de Rusia, estimulando el separatismo en sus regiones con el fin de debilitarla al máximo.

El informe de Nye y MacMillan, augura el fin de la Unión Soviética y los elementos del nuevo modelo para las futuras relaciones de Moscú con Estados Unidos, para pasar a la era capitalista, y, según ellos, “cualquier nueva evaluación de las relaciones de Occidente con una Unión Soviética aperturista, tiene que partir de una posición de fuerza en vez de un equilibrio de poder”.

El informe del IEWWS fechado en 1987, y su aplicación práctica, fue una forma incruenta de ir despedazando a la URSS por etapas.

En dicho documento se exhorta a Occidente a tomar ventajas respecto de la agonizante Unión Soviética, en el nuevo mapa geopolítico que se avecinaba, en particular en el Tercer Mundo, un área que hasta entonces había sido de influencia soviética.

Madsen apunta que Soros y sus aliadas organizaciones de “derechos humanos”, trabajaron activamente para destruir la Federación de Rusia, apoyaron los movimientos independentistas en Kuzbass (Siberia), a través de los derechistas alemanes que buscaban restaurar Konigsberg y Prusia Oriental, y estos financiaron a nacionalistas lituanos y de otras repúblicas autónomas y regiones como Tatarstán, Osetia del Norte, Ingushetia, Chechenia, entre otras, con el propósito de estimular el separatismo en las llamadas Repúblicas Autónomas Socialistas Soviéticas.

La actividad injerencista de Soros contra Rusia no se ha detenido, se ha incrementado provocativamente a través de sus bases operativas repartidas en los territorios aledaños, en particular Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Suecia, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán, Turquía, Rumania, Mongolia, Kirguistán, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, unido a grupos de corte terroristas en coalición con fascistas ucranianos y neonazis moldavos sionistas.

Recientemente, el presidente ruso Vladimir Putin, expulsó a varias organizaciones de Soros como, la Fundación Open Society Foundation y otras ONG de la CIA que operaban en similares circunstancias en territorio ruso, incluidas la NED (Fundación Nacional para la Democracia), el Instituto Republicano Internacional, la Fundación MacArthur y la Freedom House, considerándolas como indeseables y una amenaza para la seguridad del Estado ruso.

No por gusto Mijaíl Gorbachov fue premiado con el Nobel de la Paz, pues siguió diligentemente las orientaciones de la CIA y de George Soros.

La CIA no descansa y pretende eliminar todo vestigio de socialismo en la tierra, por eso sus planes contra Cuba y ahora en Venezuela, donde nada es casual ni por obra y gracias del espíritu santo, pero como dijo San Juan: 8-32, “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Por eso cada día el mundo comprueba de lo que son capaces los yanquis para lograr sus intereses hegemónicos y las mentiras que tejen, creando patrones preconcebidos entre las grandes masas mediante sus campañas de prensa; de ahí que sabiamente José Martí afirmara:

“Hallar una verdad regocija tanto como ver nacer un hijo”.

El lobo y la fábula de Cuba Posible


Por Yeniel Cabrera Duardo

cuba posible open society

Las fábulas de Esopo las escuché muchas veces en voz de mi abuelo. Siempre me llamó la atención su composición breve, pero de mensaje contundente contra los vicios del género humano. En la mayoría de los casos, los protagonistas son animales u objetos humanizados y resultan recurrentes las malevolencias del lobo, las intrigas del zorro o la superioridad de Zeus. Siempre encierran una enseñanza moral, trasladan un consejo o marcan una pauta en la conducta de los hombres.

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