La primavera yanqui


Por Arthur González.

Las manifestaciones que en estos días se realizan en Estados Unidos, demuestran un despertar en la conciencia ciudadana, dormida desde las protestas masivas contra la guerra imperialista en Vietnam. El detonante fue el asesinato del ciudadano George Floyd por un policía blanco, quien descargó todo el odio racial que persiste en una sociedad discriminatoria y desigual, donde los derechos solo son para los que tienen dinero y poder, algo observado a diario en las calles, contra los negros y latinos que resultan los grupos más desfavorecidos en esa sociedad, la que pretenden venderle a mundo como la “perfecta democracia”.

Para los yanquis, esos que reclaman justicia e igualdad, no son más que revoltosos y terroristas, incluso llegan a culpar a Nicolás Maduro y al gobierno de Cuba, con el fin de continuar sus campañas de odio contra países que no se doblegan.

Muy diferente fue el tratamiento informativo y el discurso de Estados Unidos, durante las protestas populares acontecidas en varios países árabes, durante los años 2010 y 2012, calificadas de inmediato como Primavera Árabe, donde las masas populares clamaban por “democracia y derechos sociales”.

Los países donde sucedieron aquellas protestas, tenían gobernantes que adoptaban posiciones políticas, no acordes con los criterios de Washington y por tanto había que derrocarlos.

Ejemplo de la manipulación inducida desde el exterior, fueron los sucesos en Libia, cuando el gobierno del presidente Mohammad El Gadafi, usó la fuerza militar para enfrentar las provocaciones financiadas por Estados Unidos y sus aliados.

Ese enfrentamiento no fue aceptado por la Casa Blanca y de inmediato el presidente Barack Obama, convocó a la OTAN para que fuese una coalición la que acudiera a la intervención en Libia, y derrocar al gobierno, incluido el asesinato de Gadafi.

Aquellas protestas fueron calificadas por la prensa internacional como “Revoluciones democráticas”, retomando el sello que años atrás habían acuñado con las manifestaciones llevadas a cabo en Europa Oriental, denominándolas “Revoluciones de colores”, pues según la campaña orquestada bajo el Programa Democracia, elaborado bajo la administración de Ronald Reagan, eran “movilizaciones políticas” contra “practicas dictatoriales”, en los entonces países socialistas europeos.

Las protestas estuvieron financiadas y estimuladas por la CIA, que reclutó a decenas de jóvenes bajo la fachada de la USAID y la NED, empleando las tácticas que elaboró Gene Sharp, como parte de los planes para corroer, desde adentro, al bloque de influencia soviética y desmontar el sistema socialista, para lo cual Reagan contó con el apoyo incondicional de su aliada Margaret Tacher, primera ministra del Reino Unido y del Papa polaco Juan Pablo II, en la denominada Santa Alianza, según la revista TIME.

Contra Cuba pretendieron seguir el mismo guion, a inicios de los años 2000, con la contrarrevolución creada, instruida y financiada por Estados Unidos, orientada a ejecutar actos provocativos contra el orden público. Al ser detenidos y sancionados, rápidamente los yanquis fomentaron la matriz informativa de la “Primavera Negra”, seguida por sus aliados europeos y agentes de influencia en el mundo artístico e intelectual.

Aquellos supuestos “disidentes políticos” en 2011 al llegar a España, por negociaciones entre el gobierno cubano y la iglesia católica, reclamaron un tratamiento preferencial, como el que les brindaban cuando estaban en la Isla.

Al no obtenerlo, iniciaron protestas y actos violentos, no permitidos por los españoles, calificándolos entonces como delincuentes, comprendiendo en ese momento la manipulación realizada por Estados Unidos, con personas que de “opositores políticos” no tenían nada.  

Ahora nadie califica las protestas en múltiples ciudades de Estados Unidos como “Primavera” o “Revolución de Color”, los que marchan por las avenidas y plazas son llamados “delincuentes” por el presidente Donald Trump, sin reconocer que reclaman democracia, igualdad y derechos civiles, de los que carecen negros, latinos, otras etnias y clases sociales desfavorecidas.

¿Dónde está la condena y sanciones de la Unión Europea, las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Human Rights Watch, Reporteros sin Fronteras o Amnistía Internacional y los intelectuales y artistas condenaron a Cuba?

Ahora no actúan con la misma pasión contra el presidente Trump, que ordena a la policía reprimir brutalmente, establece toques de queda en varias ciudades y amenaza con movilizar el ejército.

Esta es una verdadera Primavera Negra para el pueblo estadounidense, apoyada por cientos de miles de personas en Europa y América latina.

Hoy son los Estados Desunidos de Norteamérica, quien urgen de un profundo cambio político, económico y social, pero el Imperio cuando ve peligrar la estabilidad de su sistema, reprime con saña, sin respetar derechos humanos ni libertades de ningún tipo.

Los ideólogos yanquis del Brookings Institution, que proponen una Transición en Cuba y medidas para: “apoyar el bienestar del pueblo cubano y de la sociedad civil, promoviendo el contacto directo entre ciudadanos de ambos países, así como los cimientos de una actividad económica de base”, unido a: “un apoyo a los activistas de derechos humanos, los periodistas independientes y el desarrollo de la sociedad civil cubana, así como la democracia de base”, deberían gastar su tiempo en proponer cambios para su país, el que hace años requiere remover las bases de un sistema desigual y carente de sentimientos humanos.

Si las etapas que diseñó Gene Sharp, para desestabilizar gobiernos no aceptables por Washington, como son:

“Promover acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores”.

“Desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno en el poder”.

“Luchar activamente por reivindicaciones políticas y sociales, y manipular a las masas para emprender manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones”.

“Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilizacióndel gobierno, creando un clima de ingobernabilidad”.

Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones y preparar el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país”;

fuesen aplicadas contra los yanquis, serían vistas como una amenaza extranjera y desatarían la guerra contra el país que intente financiar a los manifestantes, tal como hicieron ellos en Venezuela, Bolivia y Ecuador, a través de la USAID y la NED, desde las embajadas estadounidenses.

El pueblo estadounidense despertó y exige transformaciones, pero Trump nunca las hará porque, millonario al fin, no piensa como el pueblo y por eso su reelección peligra.

No en vano aseguró José Martí:

“Las revoluciones arrollarán a los que no la saben prever”

Nicaragua atención, el imperio os asecha.


Por Arthur González.

Estados Unidos aprobó millonarios presupuestos para pagar a la derecha latinoamericana con el fin de derrocar los procesos de izquierda. A eso se suman los planes de acciones violentas ejecutados por ciudadanos de baja calaña, los cuales reciben altos pagos, como sucedió en Venezuela, y ahora en Nicaragua, bajo los patrones diseñados por Gene Sharp.

No es ocioso recordar su teoría, desarrollada para remover gobiernos no aceptables para Estados Unidos:

  • La lucha activa se centra por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
  • Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.
  • Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle.

El gobierno sandinista está en la mirilla imperialista desde hace tiempo, entorpeciendo las inversiones previstas para la ejecución de un nuevo canal interoceánico y otras que pueden elevar los niveles económicos de ese país, que ya sufrió el desgaste de la contrarrevolución pagada, abastecida y entrenada por la CIA.

Ante la imposibilidad de derrocar al presidente Daniel Ortega en el proceso electoral, Estados Unidos aprovecha cualquier oportunidad para desestabilizar a Nicaragua y los hechos más recientes así lo prueban.

En cuanto se anunciaron las reformas al Seguro Social por el gobierno nicaragüense, comenzaron las protestas que evidencian la mano yanqui, pues la violencia callejera ejecutada por jóvenes que no se perjudican por la misma, no justifican ese estado de “irritación”, que ya deja un saldo de 25 muertos, entre ellas el asesinato de Ángel Eduardo Gahona, periodista del Canal 6 de Nicaragua, por un disparo en la cabeza mientras reportaba hechos de violencia en la ciudad de Bluefields.

La situación es idéntica a la creada en Venezuela, ejecutada por grupos financiados por la oposición vinculados a la embajada norteamericana.

Imposible que sea una casualidad que en Nicaragua los que protestan de forma vandálica y terrorista, sean también jóvenes estudiantes universitarios, unidos a pandilleros.

Los de Venezuela recibieron importantes cantidades de dinero para ejecutar dichos actos, que acabaron con la vida de decenas de personas, saquearon centros comerciales y quemaron instituciones estatales, lo mismo que ahora sucede en Nicaragua.

Si fueran protestas verdaderas por reclamos políticos como sucede en España, Italia, Argentina o Grecia, no existirían actos terroristas, lo que demuestra la mano de la CIA en esa violencia.

El presidente Ortega lo dejó bien esclarecido cuando declaró:

Esto que está aconteciendo en nuestro país, no tiene nombre. Los muchachos ni siquiera saben el partido que los están manipulando. Incorporan a pandilleros y criminalizan las protestas”.

Si las protestas son teóricamente por reclamos ante las reformas al Seguro Social anunciadas por el gobierno sandinista, ¿cómo se explican los saqueos a centros comerciales de ventas de televisores, neveras y hasta motocicletas, unido a los daños en instalaciones estatales, entre ellos algunos hospitales?

¿Acaso eso es respetar los derechos humanos y ayudar al pueblo?

Todo es una copia del plan elaborado por la CIA contra Venezuela, con el que se pretende aplicar la teoría de Sharp.

Si actos similares se produjeran en España la policía acabaría las protestas a bastonazos, disparos con gomas de bala, chorros de agua fría y gases lacrimógenos, todo con la violencia salvaje que caracteriza a la derecha cuando enfrenta manifestaciones pacíficas. Estados Unidos y la Unión Europea le darían todo el apoyo mediático y ninguno impondría sanciones al gobierno del Partido Popular.

La actual campaña de prensa está dirigida a satanizar al gobierno sandinista y no a los responsables de los actos vandálicos, incluso la Conferencia Episcopal de Nicaragua condenó la “represión” contra los manifestantes y exhortó al gobierno a escucharlos y a derogar las reformas al Seguro Social, pero hace silencio contra los responsables de las 25 muertes, incluida la del periodista.

El gobierno argentino ha tomado más medidas que afectan a la población, como los llamados tarifazos, desplegó las tropas policiales cuando el pueblo se lanzó a protestas y las acabó a porrazos y balas de goma, pero no hay campañas contra Macri, porque es uno de los países donde la derecha pro yanqui retomó el poder, junto con Brasil, a lo que va sumándose Ecuador y en los próximos días Paraguay, donde las elecciones fueron ganadas por el hijo del ayudante del dictador Alfredo Stroessner, uno de los que llevó a cabo la Operación Cóndor diseñada por la CIA en Suramérica.

No por casualidad intentan desmontar todos los organismos creados por los gobiernos de izquierda, entre ellos la UNASUR, donde los seis países que siguen al pie de la letra las órdenes de Washington (Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y Perú) han declarado su decisión de no participar en las distintas instancias de UNASUR, “hasta tanto no cuenten con resultados concretos que garanticen el funcionamiento adecuado de la organización”.

Se trata de un show montado para no permitir la presidencia de Bolivia, país que junto a Venezuela mantienen las banderas de la izquierda en favor de los desposeídos, situación a la que se opone el imperialismo yanqui con todo su poderío.

Las razones son obvias, la secretaría de UNASUR está vacante desde enero del 2017, cuando dejó el cargo el colombiano Ernesto Samper, debido a la falta de consenso alrededor del único candidato presentado hasta la fecha, el argentino José Octavio Bordón.

Ante esa maniobra política que pretende desmembrar la unidad de los países del Sur. El ministro de Exteriores de Bolivia, Fernando Huanacuni Mamani, declaró desconocer la intención de algunos países de abandonar la UNASUR y adelantó que su resolución, como presidente pro témpore del organismo, es convocar para mayo una reunión con sus homólogos.

Esperemos pues las próximas exigencias de la derecha nicaragüense, pero como alertó José Martí:

“Cuando el águila extiende sus alas, desgarra con sus pies la superficie de la tierra”.

 

 

Manipulación de la Ley, nueva táctica de Estados Unidos


Por Arthur González.

La condena de Luiz Inácio Lula da Silva, es la materialización más reciente de la nueva estrategia de Estados Unidos contra la izquierda latinoamericana, en la cual se emplea a la justicia como fórmula para quitar del camino a los líderes elegidos por el pueblo en las urnas.

Ya lo emplearon en el mismo Brasil contra la presidenta constitucional Dilma Rousseff, a quien sacaron del cargo acusándola de corrupción, sin una sola prueba, a pesar de que aquellos funcionarios que fueron reclutados para la farsa, eran verdaderos corruptos, como lo es también el actual presidente de Brasil.

Con el apoyo total de la prensa derechista controlada por los partidos que responden a los intereses yanquis, las campañas mediáticas se diseñan para engañar a la población y fabricar estados de opinión que apoyen las inventadas acusaciones contra los líderes políticos que Estados Unidos no acepta.

Las primeras acciones contra Dilma fueron las manifestaciones organizadas y financiadas en su contra, para crear el caos y hacerle creer al pueblo que todo era responsabilidad de la mandataria, lo que está basado en las tácticas diseñadas por Gene Sharp, y que le fueron aplicadas exactamente a la Presidenta del Partido de los Trabajadores, entre ellas:

  • Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.
  • Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.
  • Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, y manipulación de los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
  • Operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

A Temer, presidente impuesto que tiene los niveles de popularidad más bajos de la historia de Brasil, no lo llevan a los tribunales para juzgarlo por sus acciones de corrupción comprobadas en grabaciones telefónicas y filmaciones, además de otras pruebas de carácter legal, porque la mayoría de los Senadores responden a los partidos de derecha, en plena concordancia con los dictados de la embajada de Estados Unidos en Brasilia, donde sus diplomáticos campean libremente por oficinas y pasillos de la Cancillería y del Congreso, presionando y reclutando a diestra y siniestra.

A la ex presidenta Cristina Fernández le hacen lo mismo, con el marcado propósito de evitar su postulación para las próximas elecciones argentinas. El acoso y denuncias respecto a inventados casos de corrupción evidencian el mismo camino, poniéndose al descubierto que esa es la actual estrategia para legitimar las mentiras conformadas contra todos los que se pronuncien a favor de medidas que beneficien a los de menos recursos.

La reciente sanción contra Lula no deja la más mínima duda de que esa será la actuación en lo adelante, y llama la atención que, sin prueba alguna, solo por falsedades afirmadas por las campañas de prensa al servicio de la derecha, fueron trasladadas a la justicia como ciertas, algo que evidencia que son parte del diseño estratégico ideado por Estados Unidos.

A Lula da Silva lo condenaron en juicios casi sumarísimos, por la rapidez empleada, cuando causas muchos más graves demoran meses y hasta años en ser culminadas, todo con el fin de evitar su participación en las elecciones presidenciales, porque en la ley de Brasil una persona con condenas judiciales no puede ser elegida para cargos de esa envergadura.

A pesar de las magnificadas cruzadas mediáticas en su contra, su imagen popular no se vio afectada entre los electores, porque los trabajadores saben que todo es un invento político para cortarle el camino a la presidencia, y hoy Lula cuenta con el apoyo mayoritario de los brasileños.

De la derecha hay que aprender a ser implacable con los asalariados y peones de los yanquis. Los partidos de izquierda en Latinoamérica tienen que repensar en los más mínimos detalles sin caer en ingenuidades, para mantener el poder y enfrentar con la verdad a la prensa al servicio del imperio.

Cada mentira tiene que ser descaracterizada, hay que emplear las redes sociales para llegar a toda la población con la verdad; descubrir y denunciar el accionar de los “diplomáticos” de Estados Unidos sobre congresistas, funcionarios de alto nivel, abogados y fiscales, quienes se dejan presionar y chantajear por ellos, tal y como se les ve hacer en las reuniones de Naciones Unidas cuando desean un voto a su favor.

Prueba de que contra Lula todo fue políticamente diseñado con antelación, es la información que acaba de publicar el diario O Globo, respecto a la celda que la Policía Federal local (PF), preparó especialmente para él, en la prisión de la sureña ciudad de Curitiba.

El proceso con el dirigente del Partidos de los Trabajadores es una farsa total, diseñada desde que manifestó su interés de presentarse en las elecciones y no habrá ningún recurso legal que impida su reclusión por 12 años, como escarmiento para aquellos que intenten aponerse a los dictados de Washington en América Latina, pues como afirmó sínicamente el ex secretario de Estado Rex Tillerson, lo que está vigente es la imperial Doctrina Monroe, de que “América es solo para ellos”.

Ante los vientos del aletear del águila imperial, debemos tener presente lo que alertó José Martí, al que denominó “El Norte brutal que nos desprecia”:

“¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el Gigante de las Siete leguas!”

“Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.”

 

 

 

 

¿Quiénes son los llamados “opositores cubanos” presentes en la Cumbre de Lima?


 

Por Arthur González.

Causa  lástima ver a un puñado de personas siguiendo órdenes de Washington contra Cuba, y dejarse calificar como “opositores” cubanos, solo para cobrar unos cuantos dólares.

En la era de Internet ya no se puede engañar a los pueblos y basta con leerse algunos de los cables secretos remitidos por la misión diplomática en La Habana, para saber que piensan sus funcionarios de esos supuestos “opositores”.

Al igual que en la pasada VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, Estados Unidos sufraga los boletos de avión, hospedaje y la alimentación de los “opositores”, que son presentados como “verdaderos representantes del pueblo cubano”, algo que ni ellos mismos se creen.

Siguiendo dictados de quien les paga, hacen presión para que el Presidente cubano Raúl Castro, sea excluido de la reunión, algo que causa risa pues Cuba está presente desde la pasada Cumbre, por el reclamo de los países latinoamericanos que se oponen a la discriminación impuesta por Estados Unidos, desde que el Presidente William Clinton aprobó la creación de ese encuentro regional, con la finalidad de mantener su hegemonismo en la región.

La denominada “Asamblea de la Resistencia Cubana”, no es conocida en la Isla y menos representa al pueblo, ese que resiste desde hace más de medio siglo la cruel y despiadada guerra económica, que precisamente apoyan los llamados “opositores”, a pesar de que pretende matar por hambre y enfermedades a sus compatriotas.

Agencias de prensa oficialista que sirven a los intereses yanquis, denominan en sus despachos, “coalición de opositores”, algo que en 59 años no ha podido lograr Estados Unidos contra la Revolución, pues precisamente la desunión es lo que caracteriza a esa fabricada “oposición”, afirmado por los propios diplomáticos yanquis s en La Habana.

El llamado Directorio Democrático Cubano, DDC, fue fundado en 1990 en Miami, por elementos de la mafia terrorista anticubana, cuando soñaban que la Revolución cubana seguiría la misma suerte de los países de socialistas europeos y tomaron como línea de trabajo las doctrinas de los “golpes suaves” y protestas callejeras ideadas por Gene Sharp, bajo las directrices de la CIA y del Programa Democracia, impuesto por la extrema derecha estadounidense durante la administración de Ronald Reagan.

Ellos nunca han tenido apoyo interno en Cuba, son financiados por los servicios de inteligencia yanqui para sus campañas anticubanas, sin éxito alguno. Orlando Gutiérrez-Boronat, presidente y fundador de dicho engendro, está presente en Lima; nació en Cuba y emigró a Estados Unidos en 1971; califica al grupúsculo de ONG, a pesar de ser financiado con fondos provenientes del gobierno de Estados Unidos.

Su esposa, Janisset Rivero Gutiérrez, viajó a Santiago de Chile en 1996 durante la celebración de la VI Cumbre Iberoamericana, para ejecutar acciones de propaganda contra la delegación cubana.

Esos elementos enviaron una carta al secretario general de la OEA, Luis Almagro, para que exija al gobierno de Perú excluir a Cuba de la Cumbre, y sobre la misiva Luis Zúñiga, terrorista y miembro de la organización contrarrevolucionaria, afirmó:

“la carta expresa un mensaje claro y definido, sobre la coherencia que deber regir en la región y también un rechazo al miedo mostrado por líderes de Latinoamérica a la hora de pronunciarse contra Castro y Maduro”.

Pero ¿quién es Luis Zúñiga, al que quieren calificar de “ex preso político” en Cuba?

Nada menos que un terrorista, sancionado por delitos comunes, no políticos. Salió ilegalmente de la Isla en 1973 a través de la Base Naval en Guantánamo y al llegar a Miami fue reclutado por la CIA y enviado nuevamente a Cuba en 1974, con un grupo de infiltración armado para llevar a cabo actos terroristas, siendo detenido y sancionado.

Fue liberado y regresó a Estados Unidos.  En los años 90 planificó actos terroristas contra objetivos económicos cubanos y se integró a la Fundación Nacional Cubano Americana, donde llegó a ocupar cargos en su dirección hasta que en abril de 1994, en que fue separado por las divisiones internas, siempre están presentes entre los contrarrevolucionarios. Continuó vinculado a las actividades de corte violento. Renunció a la FNCA en agosto de 2001, incorporándose al también terrorista Consejo por la Libertad de Cuba, donde mantiene sus planes terroristas contra Cuba.

La Cumbre de Lima será empleada para llevar a la crema y nata de la contrarrevolución terrorista radicada en Miami, esa que vive a costa de la Revolución cubana, pues precisamente por sus acciones reciben altos salarios que les permiten mantener un buen nivel de vida, sin tener que trabajar muy duro.

Ya se anuncia la presencia de Rosa María Paya, quien juega con la muerte del padre a cambio de dinero y su estatus en Miami, haciéndose llamar “perseguida política”, pero mantiene residencia en La Habana sin confrontar problemas.

Otra de las “actrices” del espectáculo, al mejor estilo de Hollywood, será Silvia Iriondo, declarada como Presidenta de Madres y Mujeres contra la Represión (MAR), con vasta experiencia en esos escenarios, quien saldrá a escena adornada con perlas, marcando la diferencia con otras representantes contrarrevolucionarias que no provienen de su mismo estatus social.

El circo está en funciones, pero la prensa debería conocer o recordar, las afirmaciones del representante del gobierno yanqui en La Habana, quien en uno de sus memorandos informó:

“El gobierno de Cuba parece haber consolidado una posición de indiscutible autoridad a lo interno, vale la pena preguntarse qué hace la oposición política cubana y qué papel puede desempeñar en el futuro”. “…El Diálogo Nacional, de Oswaldo Payá, no ha hecho acciones importantes en meses”. “…Las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas” “… Pese a sus afirmaciones de que representan a “miles de cubanos”, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo”.

Ahora no lo acusen de comunista por decir la verdad, porque como afirmó José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”

 

Rosa María Payá, de cristiana a hereje


Por Arthur González.

Alejada totalmente de los principios de la fe cristiana, Rosa María Payá Acevedo, peca cotidianamente al mentir y llamar a la violencia interna en Cuba, siguiendo los dictados de quienes le pagan.

Ante los fracasos sufridos acordó con algunos diplomáticos estadounidenses acreditados en La Habana, iniciar una campaña para responsabilizar al gobierno cubano de la muerte de su padre, a cambio de un visado del programa de refugiados políticos, para ella, su madre y dos hermanos.

Se sabe que la CIA se repite en sus planes y operaciones encubiertas, pues en Cuba desde el mismo triunfo de 1959, inició el incendio de centros comerciales, escuelas, industrias, cines y teatros, hundimiento de buques, unido a planes de asesinatos, y otras formas de terrorismo causantes de muertos y de heridos.

Oswaldo Paya Sardiñas, murió en accidente automovilístico producto del exceso de velocidad en que viajaba en un auto conducido por el español Ángel Carromero de la juventud del Partido Popular de España, enviado a repartir dinero para acciones contra el Estado cubano.

Ante la frustración de no haber tenido resultados en el proceso eleccionario celebrado en Cuba el pasado año 2017, Rosa María, retoma sus exhortaciones a la violencia civil, con el sueño de frustrar las venideras elecciones cubanas a celebrarse en abril del 2018, donde se elegirá un nuevo Consejo de Estado, sin la presidencia de Raúl Castro.

Estados Unidos está obsesionado con la destrucción de la Revolución, algo que nunca logró a pesar de los más de 600 planes de asesinato a Fidel Castro, hechos monstruosos para eliminar físicamente a un hombre, solo por no estar de acuerdo con sus ideas políticas.

Utilizan Rosa María en sus cruzadas contra Cuba y para mentir ante algunas agencias de prensa extranjeras inventando acciones, que nunca se materializan, con la pretensión de trasladar una imagen sobre una fabricada oposición joven dentro del país.

En sus más recientes declaraciones al diario español Zeta, la “refugiada política” Rosa María Payá, calificó de fraude las próximas elecciones cubanas, intentando imponer el patrón de que “la disidencia en la Isla ha trabajado muy duro en los últimos tiempos para lograr un proceso electoral legítimo, plural, que es la única vía para lograr un gobierno cubano que esté validado internacionalmente”, algo que dista de las opiniones de la propia embajada yanqui en La Habana.

Si se releen algunos de los cables secretos remitidos al Departamento de Estado y a la CIA, por quien dirigió por años la misión de Estados Unidos, se encuentran criterios opuestos a esa aseveración de Rosa María, y en uno de ellos se afirma claramente:

“…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie […] tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social… la búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Esa es la verdad respecto a la fabricada “oposición” en Cuba y nadie se atrevería a decir que es propaganda comunista, porque son las conclusiones de un alto diplomático que sostenía contactos permanentes con esa exigua masa de buscavidas, que solo se sostiene gracias a los millonarios presupuestos que aprueba la Casa Blanca.

Siguiendo instrucción del senador Marco Rubio, Rosa María intenta desprestigiar a Cuba y a Venezuela con la gastada estratagema de la represión; sin embargo, nunca se pronunció contra los actos criminales de la extrema derecha venezolana y menos aún por el fraude electoral en Honduras, ni de la salvaje represión policial que se constata por los reportajes televisivos, algo que jamás se ha producido en Cuba.

¿Por qué no se pronuncia contra el golpe de estado que sufrió Venezuela, incluido el secuestro del presidente Hugo Chávez, electo democráticamente por su pueblo?

Para hablar de democracia Rosa María tiene mucho que aprender, antes de cacarear las consignas que le dictan en los Estados Unidos.

En sus declaraciones al diario español, afirma que en Cuba las elecciones son fraudulentas y que los ciudadanos nunca han podido elegir a sus gobernantes, si esto es cierto, ¿cómo se explica que ella estuviera apostando por proponer candidatos, para ser elegidos como representantes municipales del Poder Popular? ¿Son o no son elecciones populares y democráticas?

Dijo, además:

“CubaDecide propone la desobediencia civil y la lucha no violenta para forzar a ese régimen a algo que no quieren hacer, que es someterse a la voluntad soberana de la ciudadanía”.

A otro con ese cuento, porque el mundo conoce perfectamente la teoría diseñada por Gene Sharp, especialista de la CIA en la “lucha no violenta”, aplicada en varios países, donde se plantean cinco etapas para derrocarlos:

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno.

3ra. Lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales, manipulación de los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones oficiales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Rosa María y sus jefes continúan equivocándose y por eso no logran atraer al pueblo cubano, el que bien conoce que el gobierno del dictador Fulgencio Batista, pisoteó la constitución de 1940 con el visto bueno de Washington, al apoderarse del poder mediante un golpe militar, denunciado por Fidel Castro Ruz, quien en 1959 llevó al pueblo a su verdadera independencia.

Cuba decidió su destino desde entonces y no habrá quien vuelva a imponer el dominio imperialista sobre un pueblo que aprendió a leer, escribir y se cultivó como nunca antes, pues como dijo José Martí:

“La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”