Disidentes no, asalariados


Por Arthur González.

Para quienes aún se creen que en Cuba existen “disidentes”, las declaraciones realizadas en días pasados durante la discusión del Reporte Anual de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, resultan suficientes para entender que esos llamados “opositores” al gobierno cubano, son solamente asalariados que hacen y dicen lo que les ordenan, pues quien paga manda.

La FNCA fue creada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, uno de sus propósitos fue aparentar que el conflicto entre Estados Unidos y Cuba no era tal, sino un problema de los cubanos, algo que la historia se encarga de desmentir, porque en la última reunión del Consejo de Seguridad Nacional de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA, Allen Dulles, dijo con fuerza:

“…Hay que evitar la victoria de Castro…”, siendo apoyado por Dwight Eisenhower, a la sazón presidente de Estados Unidos.

Para no dejar dudas, el informe de balance anual divulgado el 22.05.2017 reconoce abiertamente que la FNCA gastó solo en el año 2016, 400 mil dólares en financiar a la denominada “disidencia cubana” a fin de llevar a cabo acciones provocativas, como las ejecutadas por las “Damas” de Blanco, los asalariados de la Unión Patriótica de Cuba en la región oriental de la Isla, y otros grupúsculos fabricados desde afuera que solo trabajan por dinero, no por ideología.

Las declaraciones de Karina Álvarez, directora de programa de la FNCA, son suficientes para conocer qué papel juega Miami en la dirección de los contrarrevolucionarios en Cuba, cuando sin vergüenza alguna afirmó:

“Apoyamos a 18 grupos de la sociedad civil, trabajamos en 14 provincias del país y como beneficiarios directos de nuestra labor se cuentan 500 personas mensualmente”.

El día que estados Unidos no remese dinero para esos llamados “disidentes” no podrán contar con nadie para llevar a cabo actos provocativos, ni habrá más “Damas” de Blanco, porque todos sin excepción actúan solo por cobrar los dólares que envían desde los EE.UU.

Hoy para preparar a los llamados “disidentes” se gastan cientos de miles de dólares en boletos de viaje, hospedaje, alimentación y salarios, pues las instrucciones se imparten en Miami y no en la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, como antes del 14.01.2014, cuando se implementó la nueva ley migratoria cubana.

Una idea precisa de que la contrarrevolución solo trabaja por el interés material, la ofreció la propia FNCA, cuando expusieron que enviaron a Cuba 15 computadoras, 59 celulares y 16 mil dólares en equipos electrónicos.

Para más detalles, el informe afirma que gastaron 245 mil dólares en financiar acciones provocativas dentro de Cuba; 60 mil dólares en dietas durante los viajes al exterior de varios contrarrevolucionarios; 46 mil en recargas telefónicas que significaron el pago de 54 mil minutos de conversación a través de la red móvil cubana, donde un minuto cuesta 0.35 centavos de dólar.

Sin tener en cuenta que con sus propias declaraciones demuestran el carácter mercenario de esos contrarrevolucionarios, expusieron a la prensa que también sufragaron el viaje a Estados Unidos del asalariado santiaguero José Daniel Ferrer, y las decenas de visitas a Miami de otros “disidentes”, con el objetivo de que hicieran denuncias a la prensa sobre inventadas violaciones de los derechos humanos, aspecto con el que tratan de conformar matrices de opinión contrarias a la Revolución cubana.

Otro de los grupúsculos mantenidos por la FNCA que también son receptores de sus dólares, son la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, el mini grupo jurídico Cubalex y la Asociación Sindical Independiente de Cuba, porque el plan trazado por la CIA con respaldo del Departamento de Estado, es potenciar grupos de la llamada sociedad civil mediante proyectos de todo tipo, que den la imagen de que nace una sociedad civil diferente, y para eso la FNCA dedicó 245 mil dólares asignados por el gobierno norteamericano. Sigue leyendo

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¿Medidas en el camino correcto?


Por Arthur González.

Para dejar su record Guinness bien difícil de romper, el pasado el 14 de noviembre la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, OFAC por sus siglas en inglés, impuso una multa de 5 millones 976 mil 028 dólares, a la compañía multinacional National Oilwell Varco, (NOV) y a sus subsidiarias Dreco Energy Services y NOV Elmar.

Tales medidas pretenden atemorizar a quienes establezcan relaciones con La Habana, por tanto, impiden el comercio y el empleo del dólar, algo que convierte en letra muerta todas las licencias aprobadas por la Casa Blanca, las que pasan a formar parte de la imagen de es el presidente que más avanzó en las relaciones con Cuba.

Cuando el pasado 4 de octubre 2016 el presidente Barack Obama firmó e hizo pública la Directiva Presidencial PPD-43, algunos con cierta ingenuidad y desconocimiento histórico del comportamiento del Gigante de las Siete Leguas, como calificó José Martí a los Estados Unidos, se apresuraron en expresar que esas medidas “iban en el camino correcto, aunque eran limitadas”, la vida se encargó de aclararles la verdad.

obama-firmandoEstados Unidos nunca hace nada en beneficio de otros, siempre busca sacar la mejor lasca de sus pasos, algo recogido en la historia desde hace 200 años y con Cuba lo cumplen al pie de la letra.

Otros, como el escritor cubano Leonardo Padura, aseguran con extrema superficialidad, que “ven los ocho años de Obama en el poder como unas vacaciones para la Isla, para ahora volver a la pesadilla”, pronosticando una administración de Donald Trump, peor, sin contar aún con elementos concretos.

Quizás visto desde una cómoda cama en Madrid, Miami o algunas capitales latinoamericanas, Padura pueda hacer esa valoración de la administración Obama, pero para el pueblo cubano que resiste una férrea guerra económica y financiera, incrementada por este presidente, la valoración es bien distinta.

Barack Obama es el presidente que más dinero ha aprobado para las acciones subversivas encaminadas a destruir a la Revolución, incluso superó a Ronald Reagan y a George W. Bush, con el otorgamiento de 20 millones de dólares anuales, además de otros fondos adicionales como los 2 mil millones de dólares el solicitados al Congreso en marzo del 2015, para la “Iniciativa Regional de Seguridad” (CBSI). Sigue leyendo