Lo que la CIA no pudo lograr en Cuba


Por Arthur González.

El 1ro de enero del 2018 se cumplen 59 años de la victoria de Fidel Castro sobre el poderoso y bien armado ejército del tirano Fulgencio Batista, apadrinado totalmente por Estados Unidos, a pesar de haber llegado al poder mediante un golpe de Estados militar que pisoteó la llamada “democracia representativa” que tanto proclama Washington cuando le conviene.

La CIA no aceptaba la idea del triunfo de Castro pues sabía que, de alcanzar el poder en Cuba, no se sometería a los dictados de la Casa Blanca como todos sus antecesores desde 1902, porque no era el mismo “perro con diferente collar”, como suelen decir los cubanos, algo que esbozó con fuerza en su propia defensa durante el juicio por el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en el año 1953.

Por esas razones, el 23 de diciembre de 1958 durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el entonces director de la CIA, Allen Dulles, afirmaba:

“Es necesario evitar la victoria de Castro…”

Ante la inminente huida de Batista, al conocer que el ejército rebelde dominaba ya Santa Clara, capital de la provincia de las Villas, a solo 279 kilómetros de La Habana, el presidente de Estados Unidos Dwight Eisenhower, convocó urgentemente a los jefes de más alto nivel de su gobierno, el mismo 31 de diciembre de 1958 a las 3 y 40 de la tarde.

Al intervenir el director de la CIA volvió a expresar:

“Una victoria de Fidel Castro no está entre los mejores intereses para los Estados Unidos”.

El propio Eisenhower acotaba:

“Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro… si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno”.

Los yanquis sabían que el programa del Moncada iba encaminado a favorecer al pueblo y eso para ellos era comunismo, porque eliminaría las diferencias sociales, la discriminación racial y de género, alfabetizaría a los que nunca pudieron ir a una escuela y tenía la intención de repartirle las tierras a los campesinos, así como llevarle los servicios de salud a todos por igual.

Pero a pesar del apoyo a Batista con armas modernas, aviones, preparación al ejército en sus academias y el flujo financiero de sus inversionistas, los yanquis no pudieron impedir el triunfo de Fidel, quien contaba con el apoyo de la inmensa mayoría de los cubanos.

Ante el fracaso de sus esfuerzos por obstaculizar la victoria, la CIA comienza, desde el mismo año 1959, a ejecutar sus planes de acciones encubiertas, aprobando el primer programa en el mes de abril, el cual buscaba llevar a cabo una influencia subversiva y el reclutamiento de personas en los sectores priorizados de la sociedad cubana.

Para no perder más tiempo, el 11 de diciembre, a solo 11 meses de la llegada de Fidel al poder, J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, le propuso a Allen Dulles, un plan donde su última medida expresa textualmente:

Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara tienen el mismo carisma sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual”.

Operaciones encubiertas de diversos tipos han sido ejecutadas contra Cuba, actos de terrorismo de Estado, invasiones mercenarias, creación de redes de agente de la CIA y la fabricación de “disidentes”, unido a una guerra económica, comercial, financiera y mediática como nunca ante se llevó a cabo contra otro país en este mundo, pero nada les ha dado resultado.

Fidel Castro murió en su cama a los 90 años, con el mismo carisma y apoyo de su pueblo y de millones de personas en el mundo, la Revolución sigue su camino sorteando las dificultades impuestas por la guerra económica y los cubanos resisten unidos, algo inimaginable para los políticos yanquis acostumbrados a los golpes militares.

El próximo 1ro de enero se cumplirán los primeros 59 años del triunfo de Fidel Castro, y los Estados Unidos tendrán que seguir mordiendo el polvo de la derrota y malgastando ciento de miles de millones en su fracasado intento de destruir a la Revolución, sin querer comprender que con los cubanos nunca podrán, porque como expresó José Martí:

“Quien ama a la libertad, previsora y enérgica, ama a la Revolución”

 

 

 

Prohibido olvidar


Por Arthur González.-

La mafia terrorista anticubana intenta tergiversar la historia de sus crímenes contra el pueblo cubano durante más de medio siglo, acusando al gobierno revolucionario de cometer “actos de lesa humanidad”.

Envalentonados por la presencia del presidente Donald Trump en Miami, y sus palabras desacertadas contra Cuba el pasado 16.06.2017, los que abandonaron su tierra y solo acumulan largas listas de fiascos, pretenden ahora inventar un espectáculo circense con un apócrifo juicio, en una fingida “Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo”, bajo la consigna de “Prohibido olvidar”.

El espectáculo tuvo lugar el 15.07.2017 en la de la Alcaldía de Miami, donde varios contrarrevolucionarios, autodenominados “exiliados”, y algunos residentes en Cuba como el asalariado Antonio Enrique González-Rodiles, expusieron sus alegatos, al parecer olvidándose de que los cubanos que viven en la mayor de las Antillas están alfabetizados y la mayoría posee nivel técnico o universitario, que les permite leer y conocer la verdadera historia de su patria.

Si alguien no tiene derecho a olvidar es precisamente el pueblo cubano, que sufrió una cruenta tiranía encabezada por Fulgencio Batista, quien asesinó, torturó y ordenó desaparecer a miles de jóvenes que se oponía a su régimen de terror, apoyado política y militarmente por el gobierno de Estados Unidos.

Esos que ahora conforman el “juicio contra Castro”, son los mismos que trabajaron junto a Batista, cuando en 1952 se apoderó del poder mediante un golpe de estado, pisoteando la constitución de la República.

Está claro que los cubanos no pueden olvidar que asesinos como Esteban Ventura; Rolando Masferrer; Jesús Blanco Hernández; Conrado Carratalá; José Ramón Conte Hernández,( miembro de la brigada mercenaria de Bahía de Cochinos y del grupo de asesinos de Carratalá, nombrado el “grupo 5” encargado de los asesinatos a jóvenes revolucionarios, y autor del asesinato del estudiante y obrero Antonio Díaz Santana); Luis Alberto del Río Chaviano; Mariano Faget; Pilar García; Julio Laurent y decenas de asesinos más, lograron el estatus de refugiados en Estados Unidos, a pesar de las reclamaciones de los tribunales cubanos para juzgarlos por sus crímenes.

Para esos y su jefe Fulgencio Batista, nunca celebraron un juicio y menos aún conformarles una Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad, porque muchos de los “exiliados” participaron en sus delitos.

Cómo se le podría olvidar a los cubanos residentes en la Isla, los crímenes cometidos por quienes al servicio de la CIA asesinaron en las montañas del Escambray, a campesinos humildes y alfabetizadores, o de aquellos que colocaron petacas incendiarias en los grandes centros comerciales de La Habana, cines y teatros, para sembrar el terror entre los ciudadanos, establecido por un plan de la CIA hoy desclasificado, en el que tuvo una amplia participación Carlos Alberto Montaner, quien mutó de terrorista a analista político.

Tampoco los pescadores cubanos borrarán de sus mentes los ataques terroristas efectuados contra sus barcos y casas en las costas, por comandos de Alfa 66, dirigidos por Andrés Nazario Sargent, entre ellos el perpetrado sobre el caserío de Boca de Samá, al norte de Banes, Holguín, causando dos muertos y cuatro heridos, en el que una adolecente perdió su pie derecho.

En Cuba nadie olvida los actos terroristas contra embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en Madrid, New York, Perú, Argentina y Canadá, que causaron destrucción y muerte de diplomáticos cubanos.

Tampoco los padres e hijos de los diplomáticos y funcionarios cubanos Félix García Rodríguez, Jesús Cejas, Crescencio Galañena, y del técnico de la pesca Artaigñan Díaz, asesinados por terroristas de Omega 7 “exiliados” en Miami, podrán borrar de la memoria tales actos.

Aún varios de esos asesinos, entre ellos Luis Posada Carriles, autor junto a Orlando Bosch, de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano en el que perecieron 73 personas inocentes; Eduardo Losada Fernández, Pedro Remón, Guillermo Novo Sampol, Gaspar Jiménez Escobedo, Andrés García,  viven en Estados Unidos sin ser molestados y respaldados por el denominado “exilio”.

Nunca un país ha sido tan agredido por solo decidir adoptar un sistema distinto al de Estados Unidos. La guerra económica total impuesta desde 1962 afecta a varias generaciones de cubanos.

La guerra biológica sufrida por los cubanos, jamás se borrará del corazón de los padres de 101 niños muertos en 1981 producto de la introducción premeditada del virus del Dengue Hemorrágico, inexistente hasta entonces en Cuba, por el grupo terrorista dirigido por Eduardo Arocena, según declaró durante el juicio celebrado en New York en 1984, por asesinar al diplomático cubano en Naciones Unidas, Félix Rodríguez.

Igualmente, le sumaron la guerra contra la flora y fauna de la isla para evitar la alimentación del pueblo.

Los “exiliados” de Miami tienen que tener presente esos crímenes de lesa humanidad, pues la Fiebre Porcina Africana fue introducida desde Estados Unidos y a causa de ella se sacrificaron 424,848 cerdos.

La Roya y el Carbón de la caña de azúcar afectó miles de caballerías de caña. La Sigatoka Negra, que afecta el cultivo del plátano y no existía en Cuba hasta 1990, fue introducida para afectar la alimentación del pueblo.

La Tristeza de los Cítricos y el Minador de los cítricos, aparecieron en Caimanera, Guantánamo en las cercanías de la Base Naval Yanqui y posteriormente en Matanzas, perjudicando amplios sembradíos de frutas.

La Seudodermatosis Nodular Bovina, cuyo agente causal es el virus de SNB, infestó añojas y novillas, perjudicando la producción de leche al provocarles daños en la piel. Igual situación sucedió al detectarse la Mamilitis ulcerativa de la vaca lechera, causada por el Herpes Virus MUB, el que infesta las ubres.

La lista de crímenes es demasiado larga para que a nadie en Cuba se le puedan olvidar. Por tanto, los que están condenados a perpetuidad son precisamente esos “exiliados” que fracasados y frustrados pretenden desnaturalizar la historia.

Por esas razones los cubanos de ningún modo olvidarán a sus muertos, pues como aseguró José Martí:

“Olvidar es de ruines”

 

 

 

 

 

 

 

 

Esbirros del dictador Batista premian a “disidentes” cubanos


Por Arthur González.

Aquellos que sumieron al pueblo cubano en luto y dolor, al asesinar y torturar a quienes se oponían a la dictadura sangrienta del tirano Fulgencio Batista, ahora sus hijos condecoran y premian a los llamados “disidentes” cubanos.

Así sucedió en días recientes en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, cuando otorgaron el premio del Instituto La Rosa Blanca, a sus asalariados Jorge Luis García Pérez, conocido por Antúnez, y a Felicia Guillén Amador, hermana de uno de los participantes en las bandas ubicadas en las montañas del Escambray, zona central de Cuba, entrenados y abastecidos por la CIA para sembrar el terror y la muerte entre los campesinos y maestros alfabetizadores.

El acto se llevó a cabo en la Univielana-diaz-balartersidad Internacional de la Florida, respaldada financieramente por la organización de corte terrorista Fundación Nacional Cubano Americana, donde estuvo presente la más rancia representación de los grupos contrarrevolucionarios, muchos de ellos hijos de asesinos y torturadores del gobierno batistiano, así como otros vinculados a acciones terroristas ejecutadas contra el pueblo cubano durante los últimos 58 años.

La Rosa Blanca fue la primera organización contrarrevolucionaria conformada en Miami el 28 de enero de 1959, con apoyo de la CIA, dirigida por el ex ministro de Batista, Rafael Díaz-Balart, quien abandonó la Isla semanas antes que el propio dictador, y padre de los congresistas Mario y Lincoln.

Para tener una idea exacta de lo que significa dicho premio, basta señalar los integrantes de La Rosa Blanca, todos con estrechas relaciones con el tirano Fulgencio Batista Zaldívar.

Su secretario general era Rafael Díaz-Balart y lo acompañaron el ex Coronel Merob Sosa, criminal de guerra por sus acciones genocidas cometidas contra campesinos de la Sierra Maestra durante la lucha insurreccional; Luis del Pozo Jiménez, hijo del ex alcalde de la Habana; Roberto Martín-Pérez Rodríguez, hijo de uno de los más sangrientos personajes de la dictadura, todos participantes también en la conspiración desarrollada por el dictador dominicano Leónidas Trujillo, para invadir a Cuba en agosto de 1959 con el asesoramiento del gobierno estadounidense.

En esa conspiración estuvieron presentes el ex general batistiano Eleuterio Pedraza, los ex coroneles Esteban Ventura Novo, Conrado Carratalá Ugalde, Corzo Izaguirre y Ángel Sánchez Mosquera, con largos expedientes de asesinatos y torturas durante su participación en los órganos represivos de Batista.

Presentes en la entrega del premio estaban otros miembros de la mafia anticubana, como la congresista Ileana Ros-Lehtinen, hija de Enrique Ros, testaferro de Batista y el Representante Carlos Curbelo; además de Silvia Iriondo y Orlando Gutiérrez, ambos con largas hojas de acciones subversivas contra Cuba.

No podían faltar al festín otros cubanos asalariados de Washington que se auto proclaman “disidentes”, entre ellos Danilo Maldonado, apodado “El Sexto”, por ser la única frase que conforma su “amplia obra artística”, Antonio González-Rodiles y María Elena Alpízar, “Dama” de Blanco que disfruta de su salario en Miami.

En el show intervino como maestra de ceremonia Ana Carbonell, señalada como “estratega del partido republicano”, quien definió el objetivo del Instituto La Rosa Blanca, y según afirmó pretende “profundizar, estudiar y reflexionar sobre las ideas del doctor Rafael Díaz Balart, las que fueron el resultado de toda una vida de estudios y pensamientos sobre su patria”.

Para quienes desconocen lo que le esperaría a una Cuba sin Revolución, de vuelta al pasado oprobioso que obligó al pueblo a luchar por su libertad, es necesario saber lo que allí expresó el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, sobre el pensamiento de su padre expuesto en un libro: Sigue leyendo

Luchadores por los derechos humanos.


Arthur González.

El 23.04.2012 cientos de activistas norteamericanos del conocido movimiento los “indignados de Chicago” protestaron por la situación de prisión del ex soldado Bradley Manning, nominado al Premio “Nobel de la Paz”, y reprocharon que el laureado presidente Barack Obama avale su encarcelamiento. Sigue leyendo

Los amos gritan e inician nueva campaña mediática


Arthur González.

Después de haber recibido miles de dólares desde Miami para provocar desórdenes antes y durante la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI, la contrarrevolución interna no logró cumplir con los planes trazados desde los EE.UU., incluso los que irrumpieron en la “iglesia de la Caridad” en la Habana, fueron descaracterizados por la propia curia católica, al comprobar que se trataba de una acción dirigida y financiada desde Miami por el llamado Partido Republicano de Cuba. Sigue leyendo

Lo que Benedito XVI debe conocer de Cuba.


Arthur González.

La emisora subversiva “Martí Noticias” informó el 14.01.2012 que Abdel Rodríguez Arteaga, vicepresidente nacional del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID), entregó el 12 de enero de 2012 en la Nunciatura Apostólica de Cuba, una carta dirigida a monseñor Bruno Musaro, Nuncio Apostólico en la República de Cuba, con copia a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) y al cardenal, Jaime Lucas Ortega Alamino, solicitando que canalicen un encuentro con representantes de la Sociedad Civil y el Papa Benedicto XVI durante su visita pastoral a la isla. Sigue leyendo