Intentan asesinar al presidente venezolano.


Por Arthur González.

Quienes exigen democracia y derechos humanos al gobierno legítimo del presidente venezolano Nicolás Maduro, actúan violándolo todo, puesto de manifiesto en el más reciente acto terrorista contra la Revolución bolivariana, al intentar asesinar al presidente ante las cámaras de la televisión, el sábado 4 de agosto de 2018.

Es la misma historia que hicieron contra la Revolución cubana, cuando la CIA, con total apoyo del gobierno yanqui, intentó de forma reiterada asesinar al líder Fidel Castro, hechos que negaron durante años hasta que la comisión del Comité de Inteligencia del Congreso, conocida como Comisión Church, obligó a declarar a los máximos dirigentes de la CIA, quienes solo reconocieron 8 planes de asesinato, algo monstruoso que debió ser condenado por la corte internacional, como crímenes similares a los ejecutados por los nazis.

Esos planes iban desde el uso de bazucas, fusil con mirilla telescópica, lapiceros con aguja hipodérmica envenenada, pastillas de veneno para introducirlo en los batidos de leche que tomaba Castro en la cafetería del antiguo Hotel Habana Hilton, lanzamientos de granadas en el estadio de béisbol, y muchos más.

En realidad, la seguridad cubana tiene elementos de 600 acciones para intentar asesinar al líder odiado por el gobierno de Estados Unidos, desde antes de lograr el triunfo revolucionario según expresiones del presidente D. Eisenhower y Allen Dulles, director de la CIA, recogidas en el acta de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, fechada en diciembre de 1958.

El intento de asesinar a Maduro, es un acto criminal que pudo matar a decenas de personas reunidas durante la parada militar, incluidos cientos de civiles, funcionarios del gobierno y miembros de las fuerzas armadas.

Muchos países de la región, incluidos los Estados Unidos y de Europa, no se manifestaron contra el despreciable hecho, callando en plena complicidad. Son los mismos países que sancionan a Venezuela siguiendo los dictados de la Casa Blanca, y ahora no expresan sus opiniones, poniéndose al desnudo ante los pueblos.

Washington tampoco condenó la acción, pues se alegraría de eliminar al presidente y como siempre, se encuentra detrás de esos hechos criminales. John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, negó que Estados Unidos estuviera involucrado en el presunto atentado y, siguiendo la línea acostumbrada, sugirió hipócritamente que “el propio régimen podría estar detrás del caso”, según dijo durante una entrevista ofrecida a la Fox News.

Es público y notorio que el financiamiento, abastecimiento material y el apoyo político a la oposición venezolana, proviene desde Estados Unidos, entregado a través de diferentes organizaciones como la NED y la USAID, creadas para ejecutar lo que durante años hizo la CIA, mediante sus planes de acciones encubiertas. No hay que ser un erudito para comprenderlo.

Allen Weinstein, historiador y primer presidente de la NED, declaró en 1991 de forma “cándida y sorprendente”:

Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”.

Ahora para tratar de acallar las voces de condena, desde Miami la oposición venezolana, apoyada por la prensa oficialista, declara que sienten preocupación de que “el presunto atentado con drones del sábado 04, pueda ser utilizado por el régimen de Nicolás Maduro para emprender una nueva y atroz oleada de represión contra la oposición y los grupos democráticos en Venezuela”.

Mucho cinismo hay en esas palabras. Primero ponen en duda el intento de asesinato denominándolo “presunto”, y después inician la escalada propagandística respecto a la supuesta oleada de represión contra la oposición “democrática”, queriendo convertir en víctimas a los asesinos y terroristas que quemaron vivos y destruyeron escuelas y centros de trabajo en Venezuela, durante las llamadas Guarimbas, como si tales hechos no fueran repudiables.

Cuando en Europa se han producido hechos terroristas a manos de los grupos extremistas del islán, nadie se pronunció para que los órganos policiales y de seguridad, dejaran de tomar las medidas establecidas contra quienes asesinan y hacen estallar bombas en lugares públicos.

Las autoridades estadounidenses persiguen y matan al instante, aquellos que disparan en escuelas y plazas, sin siquiera detenerlos para interrogarlos y posteriormente juzgarlos. Ante eso, nadie levanta la voz para decir que la policía no puede tomarse la justicia por sus manos.

Sin embargo, cuando países con posiciones no aceptables para Estados Unidos, se ven obligados a tomar medidas con los autores de actos terroristas, cometidos tras el escudo de ser “opositores”, de iso facto se despliegan las campañas de prensa en defensa de los manipulados derechos humanos.

La oposición venezolana se quitó la careta ante la vista de millones de personas que observaban el acto por la televisión. Ahora que se atengan a las consecuencias de sus crimines, pues se les aplicará el mismo racero con que la culta Europa sanciona a los que comenten actos similares.

Torpes políticos que, en su desesperación por eliminar el proceso bolivariano, no se percatan que la Revolución iniciada por Hugo Chávez, al igual que una estaca, mientras más golpes reciba se entierra más profundamente, y por tanto resultará imposible sacarla del corazón de los venezolanos.

Fue exacto José Martí cuando afirmó:

“A bien que es fiero el pueblo, cuando obra movido de justicia, o movido de ira”

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María Elvira Salazar sufre de las acciones de Miami


Por Arthur González.

La destacada periodista María Elvira Salazar, de ascendencia cubana, está haciendo campaña política en Miami, con la intención de ocupar el puesto de representante en el Congreso que dejará vacante la republicana Ileana Ros-Lehtinen, archi conocida miembro de la mafia terrorista anticubana.

Lo que nunca pensó la periodista Salazar es que le esperaban días bien amargos en su incipiente carrera política y ahora sufre las acusaciones de sus oponentes por haber entrevistado a Fidel Castro Ruz, en 1995.

María Elvira, en esa década, tenía una posición más profesional atreviéndose a viajar a La Habana, donde conoció una Cuba diferente a la que dibujaban en Miami, y sostuvo encuentros periodísticos y amistosos con varios funcionarios del gobierno, contactos que le permitieron tener criterios realistas sobre la Revolución, satanizada por esbirros del dictador Fulgencio Batista y burgueses que lo apoyaron, hasta que fueron a refugiarse en Miami con el sueño de que su estancia allá sería por algunos meses.

Años más tarde de aquella entrevista con el líder cubano, la cual le abrió puertas en la televisión de Estados Unidos, principalmente la de Miami, su línea editorial dio un brusco giro obligada por las tendencias políticas de la mafia anticubana, volviéndose en extremo agresiva en sus entrevistas, tratando con ensañamiento a las personas que visitaban la Isla, o en los Estados Unidos adoptaban posturas más equilibradas, haciéndose famosa y por tanto ganando miles de dólares.

Pero la vida cambia en un abrir y cerrar de ojos y lo mismo que les hiciera a muchos de sus entrevistados, ahora lo sufre ella, pues otros candidatos al escaño en el Congreso le han jugado con sus mismas estratagemas, publicándole un anuncio en las redes sociales donde la muestran entrevistando a Castro, llamándole Comandante, con mucho respeto, y calificándolo como un revolucionario por excelencia, lo que ponen en peligro sus sueños de ser Representante por el distrito congresional 27, de la Florida.

Con ese fragmento la periodista Salazar tiene su fracaso asegurado, porque ese distrito ha sido representado durante décadas por la mafiosa anticubana Ileana Ros, donde residen más de 280 mil cubanos acostumbrados a ver como ella apoyó a asesinos y terroristas de origen cubano, entre ellos Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, los hermanos Novo Sampoll, el golpe de Estado en Honduras y la planificación de la provocación contra Cuba de las avionetas de los llamados Hermanos Al Rescate, unido y las patrañas para impedir el regreso del niño Elián González a su casa junto a su padre, que le valió el calificativo de “La loba Feroz”.

La campaña contra la periodista, llevada a cabo por el también candidato Stephen Marks, quien se auto califica como un “sicario político”, es una copia de lo sufrido por la abogada nacida en Cuba, Magda Montiel Davis, quien pretendió competir con Ileana Ros Lehtinen y para impedírselo le publicaron el beso que le diera a Fidel Castro al saludarla, durante su visita a La Habana para participar en la 1ra Conferencia la Emigración y la Nación, en 1994.

Aquel beso en la mejilla fue suficiente para que la Montiel fuera víctima de acciones terroristas contra su oficina y residencia, por lo que ante el peligro que corría su vida y la de su familia, no tuvo otra alternativa que renunciar, porque esa mafia que tanto exige libertad de pensamiento, de palabra, democracia y multipartidismo en Cuba, no entiende de eso cuando son ellos quienes deben aceptarlo.

María Elvira ahora comprenderá perfectamente quienes son las personas con las que ingenuamente pensó que podría jugar a la política con plena libertad, porque además de aquella entrevista le publicaron sus comentarios en inglés, para el espacio televisivo Fox News, en 2016 tras la muerte de Fidel Castro, donde ella afirmó que “las intenciones del acercamiento del presidente Barack Obama a Cuba eran algo noble”, posición contraria a la asumida por la mafia anticubana, que le exigió al presidente Donald Trump derogar la directiva presidencial de Obama.

De nada le valdrán sus afirmaciones de que “todo es falso, manipulado, repudiable y difamatorio contra ella”, o que “siempre he sentido repulsión por el régimen cubano”.

La vida le está cobrando sus posiciones atropelladoras con muchos de sus entrevistados.

María Elvira que ni sueñe en obtener los votos suficientes para alcanzar el puesto en el Congreso, porque en esas lides en una inexperta y la mafia terrorista no perdona a quienes reconocen a Castro como líder.

José Martí fue preciso al describir las campañas electorales en Estados Unidos, cuando aseguró:

“Acá se debate como se boxea: ante un circo y sin guantes”