El reto de Rosa María Payá Acevedo


Por Arthur González

Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, al conocer un reportaje de la TV cubana donde desenmascaran su accionar financiado por Estados Unidos contra el gobierno de la Isla, escribió un twitter:

“reto al gobierno cubano a que me conceda cinco minutos del noticiero estelar para exponer mis consideraciones”.

Realmente cinco minutos no le servirían para explicarle a los cubanos, de que argumentos se valió para ser beneficiada por el cónsul estadounidense en la Habana, con un visado del programa de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos, a pesar de que ninguno era miembro de los grupos denominados “disidentes”.

Se conoce que los yanquis se lo otorgaron si a cambio iniciaba una campaña propagandística para acusar al gobierno de Cuba, de ser responsable de la muerte de su padre, algo que no pudo probar ante a los tribunales de España, quedando totalmente desacreditada.

El único responsable del suceso, condenado por homicidio y reconocido por el gobierno de España, es Ángel Carromero miembro de la juventud del Partido Popular Español, enviado a la Isla por Esperanza Aguirre para repartir dinero entre los contrarrevolucionarios cubanos. Carromero estaba privado de su licencia de conducción española, por tener múltiples multas por exceso de velocidad, algo divulgado en las páginas oficiales de España.

En cinco minutos en la TV, Rosa María no conseguirá argumentar cómo si los yanquis le otorgaron ese tipo de visado solo para perseguidos políticos, ella entra y sale de Cuba sin ser molestada por sus autoridades.

Tampoco podrá decir en tan breve espacio de tiempo, las razones por las que pudo culminar una carrera universitaria bajo el sistema educacional gratuito facilitado por el comunismo cubano, sin padecer represiones, al igual que sus dos hermanos.

Menos aún tendría tiempo para dilucidar porque no participó en ninguna actividad opositora estando vivo su padre, ni las razones por las cuales él siendo un “disidente”, siempre trabajó para el régimen comunista, a pesar de ser fuertemente criticado y rechazado por el resto de los “opositores” asalariados de Estados Unidos.

Sería muy poco el lapso de tiempo para que Rosa María hablase de como disfrutaba anualmente de vacaciones en costosas instalaciones turísticas en Varadero, el mejor balneario cubano, junto a sus padres y hermanos, si realmente con el salario que percibía su padre en el Ministerio de Salud Pública cubano, no era suficiente para tales gastos.

En cinco minutos, Rosa María Payá no pudiera dilucidar de dónde salen los cientos de miles de dólares para costear sus viajes a Europa y países de Latinoamérica, entre ellos los boletos de avión, hoteles, comidas y transporte para sus desplazamientos internos, o los de su madre Ofelia Acevedo para sus visitas turísticas por París, Madrid y otras ciudades europeas.

Tan breve tiempo resultarán insuficientes para argumentar quién le sufraga la renta de la oficina que posee en Miami, el salario de sus empleados allá y en Cuba, como el de su “representante” en el Centro Loyola ubicado en la iglesia del Sagrado Corazón, en la Habana.

Menos aún para responderle al “disidente” Guillermo-El Coco-Fariñas, quien la acusa de mentirosa por las supuestas firmas que dice haber recolectado para solicitar nuevas leyes en Cuba, país en el que no reside, pues vive en Estados Unidos disfrutando de las ventajas económicas de ser una “perseguida política”

 

 

 

De qué manera podría exponer en cinco minutos, cómo llegó a estrechar relaciones con el senador Marco Rubio, quien la llevó a sesiones del Congreso, y a otros Representantes, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, o quiénes le facilitaron ser recibida por el expresidente español José María Aznar, el de Chile, y por algunos funcionarios del Parlamento europeo, cuando ella no representa ninguna fuerza política, ni tiene aval para ese tipo de tratamiento, a no ser por las presiones de las embajadas de Estados Unidos, entiéndase oficiales de la CIA bajo el ropaje diplomático.

Para dar respuesta a cada interrogante sobre su actuación, se necesitan muchos programas de televisión, si es que alguno tuviera la audiencia suficiente para no malgastar dinero en alguien sin atractivos para el pueblo cubano, buen conocedor de cuáles son los asalariados de Estados Unidos vinculados estrechamente a la mafia terrorista radicada en Miami.

Realmente el verdadero reto sería para la propia Rosa María, al no contar con argumentos valederos para sus burdas campañas de propaganda contra la Revolución. Su salud y nivel escolar se lo debe por entero a ese régimen comunista que ahora critica, como una forma de vida para disfrutar del favor y de los dólares que le pagan los yanquis.

Triste el papel escogido por Rosa María como oficio, pues se sabe que Roma paga a los traidores, pero los desprecia, y al pasar de los años terminará como otros que dejaron su tierra soñando en ver derrocada la Revolución, lograda con el esfuerzo y sacrificio del pueblo.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“…es ley que en el hueco del árbol en que se posa el águila anide la serpiente”.

Organizan provocación con participación del secretario general de la Organización de Estados Americanos


Por Arthur González

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            Luis Almagro

En un arranque de desespero la mafia terrorista anticubana de Miami organiza un show provocativo contra Cuba, para ello seleccionaron como protagonista principal a Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), y como figurante a la asalariada Rosa María Payá Acevedo, quien salió de la Isla con una visa de refugiada política por el inventado “peligro para su vida”.

Desde que arribó a Estados Unidos Rosa María recibió la protección del senador Marco Rubio y los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, quienes le han sufragado viajes a Europa y América Latina en intentos fallidos de acusar al Gobierno cubano de la muerte de su padre, el también asalariado Oswaldo Payá Sardiñas.

Como prueba de sus mentiras Rosa María Payá regresa a La Habana sistemáticamente, evidenciando que no es perseguida política y mucho menos reprimida por las autoridades.

Ahora, demostrando total impaciencia por presentarle cuanto antes pruebas a Donald Trump, para que elimine todas las medidas tomadas hacia Cuba por Barack Obama, pretenden ejecutar una gran provocación con la entrega del inventado Premio Oswaldo Payá, Libertad y Vida, el próximo 22 de febrero 2017, con la colaboración propagandística de algunas agencias de prensa extrajeras.

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             Rosa María y Jose María Aznar

Según argumentó la asalariada de Miami, al secretario de la OEA le fue conferido ese “merito” debido a la supuesta actuación destacada en “defensa de la democracia, su coherente proceder ante las coyunturas políticas y sociales que atraviesan algunos de los países en crisis y regresión democrática en Latinoamérica”, lo que prueba fehacientemente la complicidad de Almagro con Estados Unidos en su política contra los gobiernos de izquierda de la región.

Ese Premio lo inventó la propia Rosa María con el apoyo de la mafia anticubana para crear la provocación dentro de Cuba, pues ella es residente en Estados Unidos bajo la categoría de refugiada política y el mismo Almagro radica en Washington, por lo que el viaje a la Habana es parte del espectáculo que desean montar para desafiar al Gobierno revolucionario.

Oswaldo Payá murió en un accidente de tránsito mientras repartía dinero a otros contrarrevolucionarios, enviado por Esperanza Aguirre del Partido Popular Español, al conducir a exceso de velocidad Ángel Carromero, dirigente de las juventudes del Partido Popular de España, por lo que fue sancionado por homicidio, sanción ratificada por las Cortes de España, donde denegaron las denuncias sin pruebas que pretendió presentar su viuda Ofelia Acevedo y la propia Rosa María, siguiendo las instrucciones de la mafia anticubana.

Rosa María Payá Acevedo, supuesta perseguida política en la Isla, llegó a La Habana el miércoles 15 de febrero 2017 para preparar el show mediático, pues Cuba no pertenece a la OEA debido a la maniobra política preparada por la CIA en 1962, según consta en el documento Proyecto Cuba, conocido como  desclasificado y publicado por el Departamento de Estado en el Volumen X del Foreign Relations USA, 1961-1963, páginas 691-695.

De acuerdo con lo expuesto en dicho documento, “se espera obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para una resolución de la OEA en su reunión del 22.01.1962, que condene a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Y se afirma sin rodeos:

La reunión de la OEA será apoyado por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por la Agencia de Información de Estados Unidos, USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes, similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

En esta nueva conjura participan Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Woodrow Wilson International Center for Scholars, la cual declaró a la prensa: “una visita de Almagro a Cuba sería sin precedentes, no solo por la presencia institucional de la OEA en Cuba a través de su Secretario General, sino también por recibir un premio que honra a un disidente cubano”.

Por su parte Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, afirmó a la AP: “si La Habana impidiera el ingreso de Almagro a su territorio generaría una reacción muy fuerte en Washington y otras capitales del continente, especialmente cuando el gobierno de Raúl Castro busca abrirse al mundo con reformas económicas y normalizando relaciones diplomáticas con Estados Unidos”.

“La visita encajaría con la postura que Almagro ha asumido sobre los derechos humanos en Venezuela. Él quiere proyectar esa imagen y mostrar su compromiso con los derechos humanos en Cuba y Venezuela”.

No hay secretos de lo que se prepara contra Cuba, evidenciándose que pretenden ofrecer pretextos a Trump para demostrar sus falsas acusaciones.

La joven asalariada de Miami y los que se sumaron al proyecto de provocación, parecen desconocer la historia de Cuba y cómo su pueblo ha sabido resistir y vencer todos los planes de la CIA que en 58 años no han logrado ver sus sueños hechos realidad.

Habrá que observar con qué tipo de visa ingresa Almagro y otros que se sumen al show, pues como turistas saben que no pueden hacer otras actividades, exponiéndose a violar las leyes cubanas, similares a las de otros países de la región.

Ante estas acciones recordamos a José Martí cuando dijo:

“…la prudencia puede refrenar, pero el fuego no sabe morir”

Lo que cuesta una campaña


Por Arthur González.

Que nadie se deje engañar, las campañas mediáticas contra Cuba se mantienen a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y de la visita del presidente Barack Obama, y su costo es cada día más elevado.

Una prueba contundente de ello es el segundo viaje en menos de 30 días de Rosa María Payá Acevedo a Ginebra, Suiza, pagado totalmente por Estados Unidos para que repita como cotorra el mismo guion sin sustancias.

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Junto a la mafia terrorista en Miami

Triste papel el que decidió jugar esa muchacha, a cambio de unos cientos de dólares mensuales que recibe para acusar a Cuba de algo que ni las autoridades judiciales españolas le aceptaron, la responsabilidad de la policía cubana en la muerte de su padre, Oswaldo Payá Sardiñas.

Es sabido que el único responsable del accidente es el ciudadano español Ángel Carromero, enviado a Cuba por Esperanza Aguirre del Partido Popular, para repartir dinero entre la contrarrevolución interna con el objetivo de que ejecutaran actos provocativos contra el gobierno cubano.

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Dinero versus sentimiento


Por Arthur González.

Muchos aseguran que pudo más el interés que el amor que le tenía y en el caso de Rosa María Payá Acevedo se ha cumplido. En sus recientes declaraciones desde Estados Unidos, al conocer los actos terroristas acontecidos en París, aseguró sínicamente:

DINERO AMERICANO
“Sé cómo es, lo he vivido. Las familias de las más de 120 víctimas mortales de París no se recuperarán jamás” “…Me temo que el crimen que terminó con la vida del joven activista Harold Cepero en una carretera cubana, debió advertirnos de la muerte de adolescentes en las calles de Caracas dos años después”.

“La solidaridad no es más un tema de altruismo, sino de sobrevivencia. No preguntemos por quién doblan las campanas. Así en París como en La Habana, doblan por todos nosotros”.

Rosa María es la hija del asalariado de Estados Unidos, Oswaldo Payá Sardiñas, quien perdiera la vida junto a otro de igual estirpe, Harold Cepero, mientras repartían el dinero que envió la miembro del PartidoEsperanza Aguirre- Carromero y Viuda Popular Español, Esperanza Aguirre, a través del líder de la juventud del PP, Ángel Carromero, responsable del homicidio de ambos, por conducir a exceso de velocidad por una carretera cubana.

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Cuidado, homicida en la vía


Arthur González

Carromero accidenteÁngel Carromero, único responsable de la muerte de los contrarrevolucionarios cubanos Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero, obtuvo la libertad condicional y circula desde abril 24 por las avenidas de España, gracias a las presiones de su madrina Esperanza Aguirre, presidenta del Partido Popular de Madrid. Sigue leyendo

Terminó la farsa


Arthur Gónzalez

Rosa-Maria-Paya-Cuba-Europa_EDIIMA20130401_0272_4Los que aun tenían dudas de que la leyenda de “hija sufrida” era real, se acaban de convencer que todo es falso.

Me refiero a Rosa María Payá Acevedo, hija del difunto asalariado de Washington y Madrid, Oswaldo Payá Sardiñas, fallecido en un accidente de tránsito provocado por el Sigue leyendo

Viuda alegre en Paris


Arthur Gónzalez

Ofelia_AcevedoRealmente no es fácil entender como una mujer que acaba de perder a su esposo en un accidente y quedar con tres hijos huérfanos, pueda tener deseos para estar paseando por el mundo, con el manido pretexto de hacer campañas contra la Revolución cubana. Ese es el caso de Ofelia Acevedo, viuda del asalariado de los norteamericanos y españoles, Oswaldo Payá Sardiñas. Sigue leyendo