Necesidad de aplicarle la Carta Democrática de la OEA a México


Por Arthur González

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, debería convocar de inmediato a una reunión para aplicarle la Carta Democrática Interamericana a México, país que viola sistemáticamente los derechos humanos donde la vida de sus ciudadanos no vale nada, la corrupción administrativa crece por días, el negocio del narcotráfico enriquece a miles de funcionarios y la humillación que sufren los detenidos en las prisiones federales son dignas de novelas de terror.

En vez de tratar de condenar a Venezuela, país que dista mucho de parecerse a ese México violador consuetudinario de los derechos del hombre, la OEA debería analizar con urgencia la actual desestabilización que vive el sistema anti democrático mexicano, que ya afecta al resto de la región.

Para tener una idea clara de la necesidad de aplicarle la Carta Democrática Interamericana a México, basta señalar que en ese país dos niños menores de 14 años mueren cada día a causa de la violencia y cerca del 62 por ciento de los niños mexicanos han sufrido algún maltrato.

Esta situación inigualable con otros estados latinoamericanos, acaba de ser denunciada por la senadora Angélica Araujo Lara en el Congreso mexicano.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, posee un mínimo de respaldo social con solo el 19 % de la población, debido a los escándalos de corrupción, la crisis de inseguridad, los asesinatos constantes y la desaparición de miles de personas, como los 43 normalistas, unido a los cientos de fosas comunes ilegales que se detectan a diario en todo el territorio nacional.

En Venezuela no suceden situaciones como esas, el gobierno si se preocupa por el bienestar de su pueblo, por erradicar el hambre, el analfabetismo y las diferencias sociales heredadas del pasado.

Basta citar que en pocos años la Revolución Bolivariana logró alfabetizar a tres millones 815 mil personas y un millón 174 mil pudieron terminar sus estudios de secundaria básica, gracias a las facilidades brindadas por el gobierno que Washington pretende calificar de “antidemocrático”.

En el aérea de salud, tres millones 42 mil 623 venezolanos han sido atendidos en la reconocida Operación Milagro, que pudieron recuperar la visión, algo que jamás ha hecho México con sus ciudadanos.

El estado de corrupción está generalizado entre los funcionarios a nivel de país, los cuales se enriquecen a base del robo de los fondos públicos afectado al pueblo, pero de eso la OEA no habla.

Para tener una idea de cómo está la corrupción entronizada en México, solo en Chihuahua existen hoy más de 50 expedientes de casos relacionados con hechos de corrupción, pues seis mil millones de pesos mexicanos han ido a parar a los bolsillos de los funcionarios pertenecientes a varias secretarías y empresas, entre ellas la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Mexicano del Seguro Social y Pemex Exploración y Producción.

Muchos de los gobernantes corruptos se refugian en los Estados Unidos, como el propio ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, quien logró amparo en la ciudad de El Paso, Texas, a pesar de los crímenes cometidos y por los que está siendo buscado.

Los asesinatos contra valientes periodistas que denuncian estas situaciones se incrementan, sin que el gobierno mexicano ponga fin a esos delitos.

México es uno de los países del mundo donde la vida de un periodista correo más peligro.

Sin dar tregua a esos hechos, la madrugada del 29.03.2017 fue atacado a tiros Armando Arrieta Granados, jefe de información del diario La Opinión de Poza Rica, a la entrada de su casa en la colonia Agustín Lara, de Poza Rica en la zona norte de Veracruz, encontrándose en estado de gravedad con peligro para la vida, porque uno de los cuatro balazos recibidos le perforó un pulmón.

El 19 de marzo 2017 fue asesinado en el municipio de Yanga, Ricardo Monlui Cabrera, columnista de El Diario de Xalapa, perteneciente a la Organización Editorial Mexicana.

Nada de esto ocurre en Venezuela, pero la OEA con su secretario general al frente, se mantiene ciega, sorda y muda ante la gravísima situación que vive el pueblo mexicano.

Para ese sufrido pueblo no hay llamados solidarios de los congresistas de origen cubano, integrantes de la mafia terrorista anticubana.

Ileana Ros-Lehtinen, tan “preocupada” por los derechos humanos en Cuba y el senador Marco Rubio, se muestran inconmovibles ante tanta criminalidad y desmanes del gobierno de Peña Nieto, al fin y al cabo, él facilita las visas a México de los “disidentes” cubanos para que reciban orientaciones de cómo actuar contra la Revolución y eso hay que pagarlo con el silencio cómplice.

La historia pasa factura a los serviles y los pueblos no se equivocan.

Por actitudes similares expresó José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

 

 

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