La conducta irracional de Estados Unidos


Por Arthur González.

Si alguien con un coeficiente de inteligencia medio analiza la actitud de los Estados Unidos contra Venezuela y Cuba, llega rápidamente a la conclusión que la misma responde a una conducta totalmente irracional y violatoria de los más elementales derechos del hombre.

Prepotente, criminal y cargada de mucha crueldad son las constantes medidas aplicadas contra millones de seres humanos, para matarlos por hambre y enfermedades, unido a la estimulación de un enfrentamiento entre conciudadanos, como resultado de las medidas subversivas que ejecutan.

Para que no queden dudas de ese actuar sínico y malvado, basta volver a recordar las propuestas hechas en 1960 por el entonces subsecretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando señaló:

“…enajenar el apoyo interno a la Revolución cubana a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

59 años después, ese mismo propósito lo expuso el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, ante Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el pasado mes de Julio 2019, según reportó el sitio en internet Con el Mazo Dando, y José Sant Roz, profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes, en el sitio Aporrea.org.

De acuerdo con esa información, Elliott Abrams, en su intervención preguntó a los congresistas yanquis:

Señores representantes ¿Imagínense por un segundo que dejáramos gobernar a los chavistas sin ponerles trabas, sin hacerles la guerra, permitiéndoles hacer sus proyectos sociales, sin tomar en cuenta nuestras empresas y socios, cuando nuestros valores han sido los suyos por casi dos siglos?”

¿Pueden imaginarse lo que representa construir tres millones de viviendas sin la participación de la empresa privada? ¿Cuál sería el destino de nuestro modelo si no intervenimos allí en los proyectos de salud o educación, en la formación de sus militares y en la adquisición de los elementos para su defensa?”

“Nosotros, que somos los campeones de la democracia en el mundo, siempre hemos probado que el socialismo ha sido un fracaso en todos los lugares en donde ha tratado de imponerse, por lo tanto, no podemos permitir que en Venezuela eso sea la excepción”.

¿Entonces, señores Representantes, vamos a permitir que en Venezuela sea exitoso el socialismo? ¿Pueden ustedes creer lo que eso provocaría en toda la región de América Latina?”

“Por lo tanto, el que no esté con nosotros debe pasar por las más dolorosas privaciones, las más terribles inseguridades, las más penosas necesidades de todo aquello que durante tanto tiempo disfrutó, teniéndonos por aliado, y por el sostén de sus costumbres, de sus hábitos y entretenimientos más preciados”.

Esa doctrina imperialista es la que rige la política yanqui, contra todos los que pretendan mantener su soberanía e independencia nacional y en consecuencia serán las medidas de castigo que deben soportar.

Los yanquis son coherentes en sus propósitos, de ahí que en 1999 los especialistas del Council on Foreign Relations, al hacer un conjunto de propuestas de políticas para derrocar el socialismo en Cuba, afirmaran:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por esa razón mantienen la guerra económica, comercial, financiera y biológica contra Cuba, aplicándole a Venezuela la misma receta para ahogarlas económicamente, culpar al socialismo de ser incapaz de satisfacer sus necesidades, con el fin de crear el caos y la confusión entre los ciudadanos.

Su blanco principal es la juventud, a la que tratan de desmoralizar, corromper y pervertir, mediante programas subversivos desarrollados por la CIA y ejecutados a través de la USAID y la NED, para lo cual disponen de presupuestos multimillonarios.

Con el empleo de esos principios ideológicos, el ex director de la CIA, Allen W. Dulles, en 1953 planteó con su acostumbrada soberbia imperial:

El objetivo final de nuestra estrategia, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Nada ha cambiado desde entonces, sus acciones son cada día más despiadadas, con el fin de imponerse por la fuerza contra todos los que aspiren a tener una patria libre e independiente.

Los ingenuos e incrédulos, pagarán un precio demasiado elevado, por eso cada día hay que tener presente lo que propuso José Martí, al afirmar:

“Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 ¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

 

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Eliminado John Bolton, pero queda Elliott Abrams.


Por  Arthur González.

El despido a caja destemplada de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, pudiera ser un posible cambio de táctica de Donald Trump, para ganar en apoyo popular e internacional ante el futuro proceso eleccionario, donde aspira a ser reelegido por 4 años más, pero aún queda en pie otro viejo halcón, Elliott Abrams, enviado especial para Venezuela, quien junto a Bolton  arrastraron al presidente Trump por un camino equivocado, poniéndolo en ridículo ante el descalabro sufrido por el apoyo a Juan El Títere Guaidó.

Bolton le hizo mucho daño a Estados Unidos con sus propuestas nefastas, como la retirada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la salida del acuerdo nuclear con Irán y la recomendación de una guerra contra ese Estado, la organización y financiamiento de la fallida intentona golpista en Venezuela, encabezada por El títere Guaidó y Leopoldo López, demostrándole a Europa la ausencia total de apoyo popular a esos opositores, sostenidos económica y políticamente por Washington.

Otras de las infortunadas posiciones asumidas por el halcón Bolton, fue su oposición a una negociación seria con Corea del Norte y con Rusia para restablecer su participación en el G-7.

Elliott es muy probable que termine siendo expulsado con la misma receta aplicada contra Bolton, al no lograr remover las bases del apoyo popular al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, a pesar de la intensa y despiadada guerra económica, comercial y financiera a la que someten al pueblo de ese gigante sudamericano, dueño de las más grandes reservas de petróleo del planeta.

La cruzada mediática contra el presidente Maduro, haciéndolo parecer como un líder incapaz, fracasó, porque cada una de las medidas tomadas por él ante la escalada yanqui para caer de rodillas, demuestran su capacidad de dirección, liderazgo y fortaleza, demostrado en el respaldo de la mayoría de los venezolanos, al comprender que Estados Unidos es el único responsable de las carencias y limitaciones que hoy padecen.

La reciente fabulación propagandística de Abrams contra Venezuela, es la fabricada “acogida” de los líderes guerrilleros colombianos, para confundir a la opinión pública internacional, mentira que pretende desviar la atención de la contundente denuncia venezolana, sobre los planes terroristas que Colombia organizó contra la estabilidad y seguridad de Venezuela.

En esa denuncia, la parte venezolana mostró magistralmente los planes tejidos desde Colombia, señalando a cada uno de los elementos terroristas implicados, sus campamentos y materiales explosivos que serían empleados contra instalaciones estatales de Venezuela, actos que sin dudas estaban financiados con dinero de Estados Unidos, el más interesado en apoderarse de las riquezas mineras venezolanas.

La mano de Elliott Abrams se percibe en sus propias declaraciones, al exponer: “La comunidad internacional debería estar muy preocupada por el apoyo de Maduro a los narcoterroristas”.

Además, reiteró el soporte total de Estados Unidos a Colombia, frente a la tensión con Venezuela, pero no mencionó la ola de asesinatos de los líderes comunitarios colombianos, ni las decenas de ex guerrilleros que son literalmente cazados, por fuerzas paramilitares sostenidas por el gobierno de Colombia.

Al constatar el fracaso de sus acciones de guerra económica contra Venezuela, ahora se lanzan en la desprestigiada OEA, a solicitar la activación del TIAR, Tratado Interamericano de Defensa Reciproca, que se aplica solo ante una posible agresión a un estado miembro. Sin embardo, cuando Estados Unidos invadió militarmente a la República Dominicana y a Panamá, la OEA no se acordó de la vigencia del TIAR.

Para lograr esa aprobación por 12 países, el Departamento de Estado intimidó fuertemente a varios gobiernos, ya que la convocatoria fue realizada por el embajador que representa ilegalmente a Juan El Títere Guaidó, porque Venezuela se retiró oficialmente de la OEA.

Hace unas semanas, John Bolton había asegurado: “mi gobierno responderá con represalias a cualquier país que apoye al gobierno de Maduro”, y añadió: “es una herramienta rara vez empleada por Estados Unidos y sólo la hemos utilizado con moderación en el último medio siglo”.

Todo el mundo sabe que la intimidación es precisamente su arma más eficaz para someter a los gobiernos.

En la segunda quincena de septiembre 2019, los Cancilleres de los países firmantes del TIAR, se reunirán nuevamente para decidir las medidas a tomar contra Venezuela, entre las que pudieran estar la ruptura de relaciones diplomáticas e incluso un bloqueo aéreo y marítimo, algo que demuestra la impotencia yanqui ante el fracaso de sus políticas para derrotar a la Revolución bolivariana.

Hoy los 55 países que reconocieron a Juan El Títere Guaidó, entre ellos algunos europeos, están en la disyuntiva de enfrentarse a los yanquis por haberlos engañado, o volver a darle apoyo a Nicolás Maduro, quien exhibe gobernabilidad y moral ante las patrañas imperiales, evidenciando quien es verdadero usurpador del poder en Venezuela.

Veremos si la Unión Europea acepta las presiones del enviado especial de Estados Unidos, Elliott Abrams, quien exigió imponerle nuevas sanciones al régimen de Maduro, al considerar que “las reticencias europeas a adoptar más medidas, no han ayudado a las negociaciones entre el Gobierno y la oposición del país latinoamericano auspiciadas por Noruega”.

No se puede perder de vista la política del garrote empleada por Estados Unidos, contra países que mantienen su soberanía e independencia, como lo hacen contra Irán, algo que dejó claramente expuesto su actual Secretario de Estado, Mike Pompeo, al asegurar:

“La política de máxima presión de Washington, está diseñada para cambiar el comportamiento de Teherán, y tomando en cuenta la severidad de las sanciones, parecen diseñadas para poner de rodillas a Irán. Ahora hemos hecho que la economía iraní sea un desastre”.

Es la misma fórmula que aplican contra Cuba y Venezuela, a pesar del fracaso y rechazo que reciben de sus pueblos, que los repudian y vencen cada día, porque como señaló José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enérgica virtud que mata a las serpientes”