Damas de Blanco apoyan represión contra los catalanes


Por Arthur González

No hay dudas, el grupo mal llamado “Damas” de Blanco, creado y financiado por Estados Unidos con el fin de ejecutar acciones provocativas contra la Revolución cubana, están siempre contra la voluntad de los pueblos.

Así se puso de manifiesto el pasado 7 de octubre 2017, cuando una representación de ese grupúsculo contrarrevolucionario se unió en Madrid a una manifestación de los partidos de derecha y de otros que se oponen a la decisión soberana de los catalanes de separarse del reino de España.

El pueblo de Cataluña votó libremente por la independencia, a pesar de la brutal represión policial ordenada por Mariano Rajoy, que dejó unas 800 personas heridas por los porrazos recibidos, sumado a las balas de goma que disparó la brigada especial de la policía.

Esas mujeres que acusan al gobierno cubano de “reprimirlas”, debieron haber participado en las manifestaciones de Cataluña para que conocieran lo que es realmente una represión, no de las que ellas se quejan cuando mujeres policías las levantan del suelo y las tienen que cargar hacia los autos patrulleros, por obstaculizar el tránsito en las calles. Jamás han recibido un balazo o los bastonazos que rompen cabezas y huesos, como sucede en España.

Dónde están los que acusan a Cuba de represión, entre ellos el inventado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, que no salió en defensa del pueblo catalán.

Como representante de las denominadas “Damas” en la manifestación madrileña, estaba la santiaguera Denia Fernández Rey, de visita en España y que fuera recibida en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, por Antonio Pérez Hernández, director para  Iberoamérica, y en el Congreso de los Diputados por Teófilo de Luis Rodríguez, con quien habló sobre el nuevo acuerdo entre la UE y La Habana que será votado en la Cámara española el próximo 18 de octubre, al que se opone la contrarrevolución asalariada, como parte de las orientaciones impartidas por Estados Unidos para aislar a Cuba.

Nadie sabe quién sufragó los gastos de ese viaje, porque ella no trabaja y vive del dinero que paga Estados Unidos por hacer campañas anticubanas.

Las que supuestamente luchan por la libertad de expresión y pensamiento, ahora se manifiestan contra la decisión soberana del pueblo catalán.

Significativo es el silencio del expresidente de EE.UU. Barack Obama, pues en el caso de Cuba todas sus campañas estaban dirigidas a hacerle creer al mundo que la Revolución reprimía a los opositores, lo que reiteró el 17.12.2014, cuando anunció el restablecimiento de relaciones con La Habana.

En aquella ocasión expresó ante la prensa:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

Es el “democrático” gobierno español que dicta lecciones a Cuba sobre derechos humanos, y ahora acosa, arresta y golpea salvajemente a sus ciudadanos solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche.

Ni Washington, otros gobiernos europeos, ni el Parlamento europeo, condenan las inhumanas golpizas a pacíficos manifestantes.  Es como si esos 800 heridos y miles de arrestados no fueran personas con derecho a ejercer su derecho universal a expresarse libremente en las urnas.

¿Será que solo varias docenas de cubanos pagados por Estados Unidos, son los únicos que reciben apoyo mediático de los yanquis a pesar de que nunca han derramado una gota de sangre?

¿Qué expresará el gobierno de España en sus próximas reuniones bilaterales con la parte cubana sobre los derechos humanos?

Volverán a exponer su “preocupación” por ese tema y exigirle a Cuba “altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación”, como afirmó la europarlamentaria española Elena Valenciano, el pasado 30.05.2017 en los debates parlamentarios sobre Cuba, cuando expresó:

“…la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos, porque no todos quieren seguir el mismo camino”.

¿Con qué moral la asalariada Denia Fernández Rey, va a decirles a los españoles que integran el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria, que en Cuba las reprimen y violan sus derechos, cuando todas las Damas de Blanco están regordetas, viven tranquilamente sin necesidad de trabajar, sus hijos asisten gratuitamente a las escuelas cubanas y reciben atención médica sin costo alguno, a pesar de que ellas trabajan para una potencia extranjera?

Los españoles tienen que sudar mucho para ganarse el pan de cada día y costear la educación y salud de sus hijos, porque el gobierno de Rajoy redujo los presupuestos en esas esferas, penurias que desconocen las mal llamadas Damas de Blanco.

58 años haciendo lo mismo parece que no bastan para aprender que los cubanos escogieron soberanamente el camino que desean, arreglado y corriendo errores sin que nadie desde otros países le impongan doctrinas que afecten su independencia.

Por eso José Martí afirmó:

“En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular”.

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Parlamento Europeo aprueba resolución sobre Cuba, pero sigue la misma línea de Donald Trump


Por Arthur González

La aprobación del Parlamento Europeo al Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba, puso fin a la execrable Posición Común impuesta en 1996 para sancionar a La Habana, a propuestas del entonces presidente de España, José María Aznar, por indicaciones de Estados Unidos, especialmente de la mafia terrorista radicada en Miami. Aznar fue condecorado por congresistas de origen cubano, hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista.

La Posición Común, pretendía reforzar la Guerra Económica impuesta por Estados Unidos en 1962 para matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, aprovechándose de la caída del socialismo en Europa del Este, incluida la desintegración de la URSS, la cual trajo más penurias a Cuba, al estar su comercio exterior ligado en un 85 % a ese bloque.

Ahora la derecha europarlamentaria, encabezada por algunos españoles, cabildearon fuertemente para introducir párrafos que siguen las campañas fabricadas por Estados Unidos contra Cuba, relacionados con supuestas violaciones de los derechos humanos, algo que Donald Trump expresó en su discurso del 16.06.2017 en Miami, rodeado de terroristas, asesinos de inocentes y otros asalariados que no han podido derrocar el socialismo cubano.

Elena Valenciano, europarlamentaria del Partido Socialista Español, que dé socialista no tiene ni sombra, había adelantado lo que estaba cocinando entre bambalinas, en su intervención en los debates del Parlamento Europeo el 30.05.2017, donde expresó “la necesidad de exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación” porque la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos. Es un estándar común a todos, pero no todos quieren seguir el mismo camino”.

Es evidente que participó activamente en la negociación de la Resolución aprobada, y brindó su apoyo al levantamiento de la Posición Común, a cambio de que se aceptara acusar a Cuba de “violar” sistemáticamente los derechos humanos, por eso sus declaraciones inmediatas de que “se sentía muy satisfecha por la resolución aprobada”.

La vida le demostró a Europa que la Revolución cubana es legítima y apoyada mayoritariamente por su pueblo, quien resistió estoicamente el recrudecimiento de la guerra económica, y logró salir adelante sin rendirse.

Elena Valenciano y otros eurodiputados como Luis De Grandes e Ignacio Salafranca, se unieron a la guerra mediática fomentada y financiada por Estados Unidos, para acusar a la Revolución de “violar” los derechos humanos, cruzada que se sabe está basada en planes de la CIA para intentar desprestigiar al país que más hace por los derechos de la humanidad.

Esos eurodiputados nunca alzan sus voces para señalar como Estados Unidos pisotea los derechos de sus ciudadanos y los del mundo, con sus guerras de rapiña, donde asesinan a mujeres, hombres y niños inocentes, ni las brutales represiones que ejecutan los órganos policiales de países europeos contra los ciudadanos que exigen mejoras en la calidad de vida, como hacen en estos días en Alemania con los que protestan ante la Cumbre del G 20.

Al parecer la eurodiputada Elena Valenciano, esa que tanto defiende a los cubanos asalariados de Estados Unidos, enviados con todos los gastos pagados a Europa para que mientan sobre Cuba, no se ha tomado el tiempo de leer lo que dicen los diplomáticos estadounidenses en la Habana sobre los “disidentes”, cuando afirman en sus cables clasificados y dados a conocer en el sitio WikiLeaks: Sigue leyendo