Las enseñanzas de la democracia europea.


Por Arthur González

Al conocer las sanciones aplicadas por el Tribunal Supremo español, en el juicio del procés contra doce líderes independentistas catalanes, solo cabe preguntarse: Qué enseñanzas democráticas le brinda Europa a Cuba cuando le exigen: disponer de instituciones estables que garanticen la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y el respeto a las minorías”.

A Cuba y a Venezuela la condenan porque, según Estados Unidos, el Parlamento Europeo y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos con sede en Madrid y dirigido por una española, “no cumplen con los requisitos de democracia de cualquier país europeo”.

Sin embargo, las recientes sanciones impuestas a los líderes independentistas catalanes, son una prueba de las violaciones de los derechos a la libre determinación de las minorías, discriminación por razones políticas y el uso excesivo y arbitrario de la fuerza contra ciudadanos que muestran su descontento y desean su independencia.

Pero el silencio cómplice marca la diferencia del tratamiento a este caso, que viola los derechos de quienes votaron libremente a favor de independizarse de España. A estos opositores, los persiguieron, solicitaron su detención a otros estados, e incluso la deportación para ser juzgados y sancionados.

Los delitos aplicados son por sedición y malversación, algo insostenible porque todas sus solicitudes fueron en las urnas, gústele o no a una parte de los españoles, pues lo hicieron acorde a sus leyes.

Sobre aquellos que se encuentran hoy en otros países, el Tribunal Supremo dictará órdenes para que se les deporte hacia España, no reconociéndoseles su condición de disidentes políticos.

Bien diferente es la conducta con la que España asume el tratamiento a los cubanos que, creados y financiados por Estados Unidos, intentan desestabilizar a la Revolución.  A esos les acoge en su embajada en La Habana, les da fácilmente visas para visitar España y hacer campañas contra Cuba, incluso se les denominan “opositores al gobierno”, desconociendo el carácter mercenario y la ausencia de apoyo popular.

Muchos de esos lacayos al servicio de los yanquis han sido acogidos por España, como fue el caso del llamado grupo 75, donde la iglesia católica cubana medió para que salieran de Cuba, pero para el asombro de muchos, al llegar a la península ibérica, se les cambió el calificativo de “disidentes”, con el que se le llamaba mientras estaban en la Isla, por el de revoltosos, algo que siempre han sido siguiendo instrucciones de la misión diplomática estadounidense, con el fin de crear desórdenes públicos y llamar la atención de la prensa extranjera al servicio de ellos.

¿Pedirle a Estados Unidos que mantenga la guerra económica, comercial y financiera contra todo un país, no es acaso un delito de sedición?

¿Declararse partidarios de una invasión del ejército yanqui a Cuba, no es un delito de sedición?

¿Servir por dinero a una potencia extranjera como Estados Unidos, para derrocar al sistema político, económico y social de Cuba, no es sedición?

¿Aceptaría España que Cuba acogiera en su territorio a organizaciones catalanas que exigen su independencia?

¿Y por qué el gobierno español, basado en una supuesta democracia, permite que organizaciones contrarrevolucionarias se radiquen, trabajen, hagan campañas políticas y conspiren contra el estado cubano, como son el Observatorio Cubano de Derechos Humanos presidido por Elena Larrinaga, organizadora de actividades con elementos de los grupúsculos contrarrevolucionarios residentes en Cuba, y el Movimiento Cristiano de Liberación, entre otras organizaciones anticubanas?

La propia Elena Larrinaga, a nombre de la organización contra Cuba denominada Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en 2017 envió una carta a la Alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, donde le sugirió incluir en el Acuerdo con el gobierno de Cuba, aspectos como: “la proscripción de la discriminación por razones políticas; un cronograma de ratificación de los Pactos internacionales de los que La Habana es firmante; la inclusión de la sociedad civil en el diálogo político; un mecanismo alternativo de denuncias ciudadanas y asegurar la libertad para entrar y salir de la Isla”.

Esa posición es una evidente acción política contra otro Estado desde el territorio español y una injerencia en los asuntos internos de Cuba, además de falsar la realidad que viven los cubanos.

Elena Larrinaga sigue instrucciones de Estados Unidos, e incluso dinero para sostener esas acciones anticubanas, visualizarlas entre la sociedad española, con el fin de difamar y tergiversar la realidad de un país que construyen día a día lo que la guerra económica, comercial y financiera intenta destruir.

¿Por qué ante la situación que viven los catalanes no asume la misma conducta?

Ningún gobierno ni partido político español, toleraría que Cuba o Venezuela, aceptaran que una organización catalana independentista hiciera algo similar.

La prensa de Cuba no habla en contra del gobierno de España, ni hace campañas contra las violaciones de derechos humanos, de manifestación, contra los arrestos injustificados que ejecuta la policía sobre españoles que exigen derechos laborales, la independencia de Cataluña, u otros reclamos políticos, económicos y sociales. Tampoco critica el tratamiento a las minorías étnicas y a los inmigrantes africanos.

España es un socio comercial importante para Cuba y sus inversiones económicas representan ganancias para ambos países, por eso se oponen a las sanciones contra sus empresarios, pero políticamente asume posiciones bien diferente, cuando en la península hay mucha tela sucia por donde cortar, como la amplia corrupción que mancha a las más altas posiciones políticas, la represión brutal contra los que exponen públicamente sus reclamos y los cientos de detenciones arbitrarias, cosas de las que en nada pueden darle lecciones de democracia a los cubanos.

Por eso a Cuba no le amedrentan las denuncias basadas en mentiras fabricadas por Estados Unidos, sigue la lucha por mantener su soberanía y resiste con estoicismo múltiples presiones, pues como aseguró José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

Respeten a las mujeres cubanas.


Por Arthur González.

Enfurecidos por sus permanentes fracasos contra la Revolución cubana, sus enemigos no descansan e inventan mentiras para deformar la realidad, sin lograrlo.

Ahora su odio es descargado contra lo más puro de la sociedad, sus mujeres, ese laboratorio natural de dónde venimos todos y que a pesar de las limitaciones que imponen la cruel guerra económica, comercial, financiera y biológica, no han podido reducir el amor que las mujeres le impregnan a la obra revolucionaria.

El pasado 14 de agosto 2019 un grupúsculo financiado por Estados Unidos, denominado “Plataforma Femenina” y las llamadas “Damas” de Blanco, sostuvieron una reunión en Madrid, dirigida por Elena Larrinaga Landa, nacida en Cuba de padres españoles, conocida por sus posiciones en contra de la Revolución y fundadora del mal llamado “Observatorio de Derechos Humanos en Cuba”, todo con dinero y estrictas orientaciones yanquis.

La nueva campaña enemiga divulga que esa reunión fue para firmar un “acuerdo de colaboración para el empoderamiento de la mujer en Cuba, como pilar de la sociedad y motor del cambio político, a través de talleres de formación”.

Resulta risible tal planteamiento que no cuenta con el reconocimiento de las mujeres cubanas, las cuales ocupan hoy un nivel en la sociedad impensable antes de 1959, algo que la reaccionaria Larrinaga pretende ocultar.

Es tal su odio que olvidó que hasta 1958 las mujeres en Cuba eran mayormente amas de casa y discriminadas por su sexo.

En sus declaraciones la ahora española afirmó: “La iniciativa surge de la voluntad de varias mujeres comprometidas con el cambio político y las mejoras sociales en Cuba.  Estamos convencidas de la fuerza de la mujer como motor de cambio allí donde esté ubicada.  El trabajo en común y la unión de fuerzas en un objetivo común, históricamente ha dado la victoria a aquellos que así lo han entendido”.

Esa estratagema no cabe en Cuba, donde las mujeres sí poseen todos los derechos al trabajo, al estudio, al deporte, la cultura, la ciencia y a cuanto decidan a hacer.

En el conocido Plan Bush de 2004, para lograr una “Transición Pacífica en la Isla”, se les asignó a las cubanas 9 millones de dólares para “empoderarlas”, sin que obtuvieran resultados, pues la solo Revolución las liberó y les dio el lugar que merecen.

Hoy 299 mujeres son diputadas a la Asamblea Nacional, del total de 605 diputados, lo que representa el 53,2 %, siendo el parlamento cubano el segundo en el mundo con más mujeres. En el Consejo de Estado, hay 15 mujeres del total de 32 miembros, y de ellas 3 son vice presidentas.

La contrarrevolucionaria Elena Larrinaga, debe tener presente que desde 1980, Cuba es signataria de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, primer país del mundo en firmarlo y el segundo en ratificarlo.

El gobierno cubano desde 1959 ha promulgado numerosas leyes y disposiciones jurídicas que aseguran los derechos humanos de las féminas, donde se protegen sus derechos reproductivos y sexuales, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo, superación técnica y cultural, capacitación laboral y de aprendizaje, con la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin discriminación y con el mismo salario de los hombres.

Qué preparación puede pretender el grupúsculo contrarrevolucionario en España, cuando las mujeres cubanas constituyen el 35.2% de los dirigentes a todos los niveles del país; el 66% de la fuerza técnica y profesional; el 48% de las personas empleadas en el sector estatal; 81,9% de los profesores, maestros y científicos; el 60,2% de los médicos; el 78,5% de los demás trabajadores del sector de la salud; y más del 70% de los jueces y fiscales de la Isla, posición que ya desearían alcanzar las españolas, por las que Elena Larrinaga nunca se preocupa.

Gracias a la Revolución que tanto odian los yanquis, las mujeres cubanas son el 52,1 % de los graduados de la enseñanza media superior y el 56,6% de los graduados universitarios; por tanto, son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción en la sociedad, algo envidiable para cualquier país.

Las cubanas en toda la Isla, cuentan con el apoyo de 175 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, espacio que atiende las problemáticas en el seno familiar, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo y la violencia.

Un estudio realizado por el Instituto Americano de Empresas, arrojó que en Estados Unidos se mantiene la diferencia entre los salarios de mujeres y hombres a nivel nacional, donde las féminas cobran como promedio sólo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, resultando las más afectadas por el salario mínimo.

Por su parte, la Unión Europea aun no alcanza la paridad de género en los gobiernos de sus Estados miembros. Cifras oficiales plantean que el total de mujeres con cargos ministeriales, en los veintiocho países comunitarios, solo llegan al 23,6%, pues de los más de 500 miembros integrantes de los Consejos de Ministros en toda la Unión Europea, solamente 125 son mujeres.

Si la señora Larrinaga está tan “preocupada” por las mujeres cubanas, ¿por qué no hace lo mismo por las que viven en la Unión Europea, donde las ganancias por el negocio de la prostitución ascienden a cifras astronómicas?

Estadísticas oficiales aseguran que en Alemania se obtienen más de 18 mil millones de euros del trabajo de 400 mil prostitutas; Países Bajos 800 millones de las casi 7 mil prostitutas; Gran Bretaña mil millones de las 58 mil prostitutas.         Además de que en Alemania, Países Bajos y Grecia está legalizado el proxenetismo, sujeto explotador y abusivo de las llamadas trabajadoras del sexo.

En Europa un 75% de toda la prostitución es ejercida por mujeres emigrantes, fenómeno que afecta anualmente a unas 100 mil, de las que casi la mitad son menores de edad.

Para esos países no existe un Observatorio de los Derechos Humanos, ni a Elena Larrinaga le importa un euro la violencia y explotación de esas mujeres.

Solamente en Bulgaria, casi 1 millón de mujeres han sido golpeadas en su infancia y el 23% víctimas de violencia física o sexual, pero a los yanquis eso no le sirve para hacer propaganda, al final son sus aliados y al igual que en Estados Unidos, la industria de la pornografía es un negocio jugoso, que satisface hasta presidentes.

Las cubanas de hoy no necesitan de talleres de formación para coordinar acciones en su defensa, sus derechos y su papel en la sociedad, porque eso ya lo poseen desde hace 60 años y marcan una diferencia sustancial con la realidad de otros países, pues disponen de leyes que las benefician considerablemente, como la Ley de Maternidad, la más avanzada de América, que no deja a ninguna madre desprotegida, asegurándole una licencia pagada por un año, más el Código de Familia con un capítulo dedicado solamente a las mujeres.

Desde 1992 en Cuba existe una Comisión Permanente para atender a las mujeres, niños y las familias, donde instituciones y organismos del Estado tienen que rendir cuentas sobre los programas y actividades llevados a cabo en ese terreno.

A las cubanas hay que respetarla por su esfuerzo y dedicación, ninguna maniobra enemiga las confunde, porque todas poseen un alto nivel académico que les permite saber dónde está la diferencia.

Por eso dijo José Martí:

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

El silencio cómplice.


Por Arthur González.

Cuando las autoridades cubanas detienen a uno de los asalariados que paga Washington para

Periodista herido por balas de goma

ejecutar provocaciones en la vía pública, parece que se cae el mundo ante las falacias que emiten cuantas agencias de prensa existe en el mundo capitalista, a lo que se suman diferentes organizaciones creadas por los yanquis para la supuesta defensa de los derechos humanos. Sin embargo, cuando en otros países asesinan, hieren, y la policía reprime con violencia a verdaderos periodistas, el silencio se vuelve cómplice de esos sicarios.

 

Una de las organizaciones que más alharaca forma es la conocida Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización radicada en Miami, que nunca condena al gobierno mexicano por los constantes asesinatos de verdaderos profesionales de la prensa; el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), constituido en Madrid en 2009, con el único fin de atacar a la Revolución cubana, o algunos europarlamentarios que al servicio de los intereses yanqui se la pasan acusando a Cuba, por inventadas violaciones de los derechos humanos.

La actitud de esos engendros made in USA, es totalmente diferente ante las flagrantes violaciones de los derechos humanos que comenten las fuerzas policiales de Francia, desde hace semanas.

Represión en Francia

Las imágenes transmitidas por las televisoras y redes sociales no dejan dudas del salvajismo y crueldad con el que atacan a los manifestantes de chalecos amarillos, los cuales protestan por las medidas neoliberales aplicadas por el gobierno del presidente Emmanuel Macron, personaje que ni es comunista, ni amigo de Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Evo Morales o Raúl Castro, sino un fiel admirador de Donald Trump, ante el cual se le han observado ante las cámaras, conductas de subordinación.

Precisamente, esa es la razón del silencio de Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP; del actual presidente de la Junta Directiva del OCDH, el economista cubano residente en España, Elías Amor Bravo, de la anterior presidenta Elena Larrinaga, o de la eurodiputada española Beatriz Becerra, quien se ocupa de desbarrar constantes mentiras contra Cuba.

Millones de personas comprueban la brutalidad represiva en Francia, donde 12 periodistas de Rusia Today, RT, fueron heridos por las balas de goma y el efecto causado por los gases lacrimógenos lanzados por efectivos de la policía. Otros dos colaboradores de la agencia Ruptly, también fueron alcanzados por las balas, pero tampoco hay condenas internacionales de esas organizaciones de los derechos humanos, al servicio de los intereses de Estados Unidos.

La razón es clara, el sistema capitalista se defiende con armas largas, porrazos, gas pimienta y potentes chorros de agua fría. Para ellos esas no son violaciones de los derechos humanos, porque se trata de trabajadores reclamando sus derechos a tener mejores condiciones de vida, debido a las medidas neoliberales aplicadas.

Detenciones en Cuba

Todo lo contrario, sucede cuando mercenarios cubanos, entrenados y pagados por Estados Unidos, -donde ninguno es trabajador o estudiante-, se tiran al suelo en las calles para obstruir el tráfico, o gritar ofensas contra las autoridades, en verdaderos actos de desorden público, son detenidos por policías que no visten con cascos, ni chalecos antibalas, no poseen armas largas, ni tampoco lanzan gases lacrimógenos.

En las campañas diseñadas para atacar a la Revolución cubana, la Bolivariana o la Sandinista, solo hablan de “detenciones arbitrarias” contra supuestos “luchadores por la libertad”, pues el fin es demonizar a esos gobiernos que asumen posiciones independientes y soberanas, contra las políticas imperiales de los poderosos yanquis.

A pesar de la ausencia de apoyo de organizaciones de los derechos humanos y de parlamentarios europeos, los franceses continuarán sus reclamos, como hoy hacen también los argentinos, frente a políticas que perjudican al pueblo trabajador, enfrentándose con valentía a las balas y chorros de agua fría, porque como dijera José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”

 

 

 

Lecciones de democracia a la española


Por Arthur González.

Lo que el mundo observó el pasado 1ro de octubre del 2017 en Cataluña, fue la mejor lección de “democracia” al estilo de la derecha, a pesar de que se la pasan criticando a Cuba por tener un gobierno soberano y anti imperialista.

Funcionarios del gobierno de Mariano Rajoy, acusan a la Revolución de “violar” los derechos humanos y “reprimir” a los asalariados de Washington. Sin embargo, acaban de acometer una brutal represión contra el pueblo catalán, tan solo por querer ejercer su derecho al voto.

Allá no hubo “detenciones arbitrarias”, como le imputan a Cuba cuando se conduce a los “disidentes” que, siguiendo orientaciones de los yanquis, se acuestan en medio de las calles para crear desordenes públicos y hacerse las víctimas del régimen cuando los cargan para despejar la vía publica.

En Cataluña, Rajoy ordenó reprimir sin piedad a un pueblo pacífico que solo hacia filas en los colegios electorales. La represión fue salvaje y criminal, dejando a miles de heridos, solo porque desde Madrid consideraron que Cataluña no tiene derecho a su independencia.

¿Se olvidó Rajoy que España apoyó el desmembramiento de Yugoslavia y posteriormente el de la URSS?

Esas divisiones sin eran de la conveniencia de Estados Unidos y de la OTAN, había que debilitar a los países socialistas a todo costo para que no fueran un adversario con fuerza.

¿Dónde está el presidente del Parlamento Europeo, ese que apoyaba con vehemencia al megalómano cubano Guillermo Fariñas, a quien entregaron el manipulado premio Sajarov para hacerlo un “héroe”?  Ahora hace silencio cómplice y no defiende los derechos del pueblo catalán contra el inhumano accionar de la policía española.

¿Se habrá quedado muda Elena Valenciano, eurodiputada y dirigente del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, esa que el pasado 30.05.2017, durante su intervención en los debates del Parlamento Europeo, expresó:

“Es necesario exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación, porque la mayoría de los grupos “disidentes” quieren ver cambios en Cuba. Es evidente, quieren ver una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos, con un estándar común a todos”.

¿Por qué no apoya a Cataluña para que todos tengan la libertad de escoger el camino que la mayoría desee, sin represión por solo ejercer su derecho al voto? Ahora es el momento de alzar su voz para que los catalanes no sean agredidos por la policía al servicio de Rajoy y no del pueblo, para eso es miembro del Partido Socialista Obrero Español.

¿Estarán escondidos bajo la cama los eurodiputados Luis De Grandes e Ignacio Salafranca, que no acusan a Rajoy de violar los derechos humanos como hacen constantemente contra Cuba?

Y qué decir del engendro creado con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “Observatorio Cubano de Derechos Humanos”, OCDH, radicado en Madrid, cuya obstinación enfermiza es satanizar a la Revolución cubana y acusarla de “violar de los derechos humanos”. ¿No saldrán a defender al pueblo catalán al que se le violan todos sus derechos ciudadanos?

Es la mejor ocasión para que el nuevo presidente de la Junta Directiva del OCDH, el economista cubano residente en España, Elías Amor Bravo, demuestre que realmente lucha por los derechos humanos.

Lo mismo debería hacer la presidenta saliente, Elena Larrinaga, nacida en Cuba y nacionalizada española, esa que tanto veneno destila contra la isla y se exhibe con los asalariados de Miami, para ejecutar campañas contra la Revolución.

Todos callan pues están de acuerdo con las acciones acometidas por la policía, porque cuando hay que cerrar filas para no perder el poder, todo lo que se haga vale, aunque tengan que morir personas inocentes o salir mal heridas. Los que pretendan exigir independencia tienen que recibir una lección de golpes y sangre, para que no lo intenten nuevamente.

El17.12.2014 con total desfachatez el presidente Barack Obama, afirmó en su discurso por el restablecimiento de relaciones diplomáticas con La Habana:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche […] Continuamos pensando que… los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos”.

Estados Unidos no le dice a España lo que esputan sobre la Revolución cubana, por eso Rajoy fue a Washington a consultarse con Donald Trump.

En Cuba el pueblo tiene el derecho a postular y elegir a sus delegados al Poder Popular, en Cataluña se apalea y arresta por solo querer ejercer ese derecho universal.

El sistema capitalista ataca sin piedad a todos los que pretendan levantar su voz para realizar cambios de régimen, eso no se permite ni tolera, por eso son las inhumanas represiones que ejecutan sus fuerzas antimotines, pero ante esas no hay campañas propagandísticas, ni hay condenas en organismos internacionales. Para los reprimidos no hay premios internacionales.

Cuando gobiernos corruptos y represivos desaparecen a jóvenes, obreros y campesinos que luchan por mejoras sociales, no hay resoluciones del parlamento europeo y menos aún posiciones comunes, como hicieron contra la Revolución cubana, esa que no se somete a los dictados de Washington, ni tiene un gobierno aceptable para ellos.

No hay una sola declaración del Departamento de Estado yanqui a favor del joven argentino Santiago Maldonado. Para los mapuches que luchan por el respeto a sus derechos no hay premios.

España ha dado la mejor lección de “democracia”, esa que los cubanos no desean, porque de libertad y derechos no tiene ni puntos ni comas.

Es conveniente que Cataluña recuerde lo que expresó José Martí:

“Los derechos se toman, no se piden, se arrancan, no se mendigan”.

Viejas mentiras contra Cuba


Por Arthur González

Si en Cuba hubiese un gobierno neoliberal, bajo los principios del capitalismo, Amnistía Internacional, otras organizaciones similares  y ni la misma Elena Larrinaga, miembro del Parlamento europeo y presidenta del fabricado Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), llevarían a cabo las campañas difamatorias contra la Revolución, porque el meollo del tema -que no reconocen- es que no aceptan el socialismo.

Ninguna de esas instituciones ha podido demostrar que en Cuba desaparecen personas como en México, Honduras, Salvador o Guatemala, ni se asesinan a periodistas y menos aún se producen golpizas brutales con el empleo de gases lacrimógenos contra los trabajadores, como si sucede en esos países y hasta en la propia España, donde reside desde que emigró de Cuba la europarlamentaria Larrinaga.elena-larrinaga

En Cuba el pueblo no sale a las calles a exigir trabajo, mejoras en la salud o la educación, como sucede a diario en muchos países del mundo. Sin embargo, la contienda diseñada para engañar sobre falsas represiones e inventadas detenciones arbitrarias, se mantiene en titulares de periódicos y sitios digitales.

Así ha sucedido con el caso del asalariado de Miami, Danilo Maldonado, auto apodado “El Sexto”, seudo artista que no puede mostrar obra alguna, ni jamás ha realizado una exposición personal o colectiva, pero por sumarse a los elementos financiados por Washington en sus ataques contra la Revolución, le han construido una imagen publicitaria debido a su acción de pintar en la piel de un puerco, frases ofensivas contra el Presidente Raúl Castro, y sus burlas contra el líder Fidel Castro, mientras el pueblo le rendía tributo por su muerte.

Realmente causa lástima ver a personas educadas e inteligentes, vinculadas a elementos que, de ser ciudadanos de otro país, jamás los dejarían acercársele por carecer de educación y prestigio, pero al ser “opositores” cubanos financiados por Estados Unidos, hasta posan para fotos, sin tomar en consideración los antecedentes penales o del consumo de cocaína.

Para hablar de derechos humanos la europarlamentaria debería saber que, en Cuba desde 1959, se les dieron derechos a todos los cubanos por igual, sin distinción de raza o posición económica, siendo una de las causas por la cual su familia salió del país.

Elena parece haber perdido la memoria, unido al odio personal que le nublan el entendimiento, pero vale la pena recordarle que Cuba es el único país de Latinoamérica que cuenta con el 99 % de su pueblo alfabetizado, donde el acceso a la educación es totalmente gratuito hasta la universidad y eso es derecho humano básico que pocos tienen en el mundo.

Es el lugar donde los servicios de Salud no se pagan, incluidos los trasplantes de riñón, corazón-pulmón o hígado, algo que los españoles no disfrutan, y eso si es un derecho humano.

La señora Larrinaga debe tener presente que, en la Cuba de 1958, donde su familia poseía negocios textiles, existía una tiranía apoyada por Estados Unidos que asesinaba a todo el que tuviera ideas libertarias; se torturaban a diario cientos de jóvenes para que declararan sus actividades revolucionarias o denunciaran a sus compañeros y eso si eran violaciones a los derechos humanos, algo que ella y sus aliados nunca mencionan.

En los campos de Cuba, los campesinos vivían en bohíos hechos con tablas y hojas de palma, pisos de tierra, sin luz eléctrica, ni servicios de salud, educación, cultura, deporte, y ausentes de un acre de tierra para cultivarla. Ese panorama cambió gracias al socialismo que ella odia.

Pudiera Elena Larrinaga y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, exponer qué derechos civiles tenía el pueblo cubano durante la tiranía del dictador Fulgencio Batista, quien llegó al poder mediante un golpe de estado militar y auto ascendido de sargento a General. Sigue leyendo

Guillermo Fariñas,


Por Arthur González.

No han transcurrido 30 días de que Guillermo Fariñas, el “disidente” cubano financiado por Estados Unidos, anunciaba el fin de su veintiseisava huelga de hambre después de los supuestos 54 días sin comer ni beber, algo que solo incautos y estúpidos pueden creerle, y ya prepara su próximo viaje a la sede del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Francia.

Desde que Fariñas anunció su reciente show mediático alertábamos del engaño, como parte de la campaña contra la Revolución cubana dirigida desde Washington a la que se le sumaron algunos miembros del Parlamento Europeo, quienes sostienen una posición de odio y rencor contra el socialismo de Cuba, al no poder derrocarlo.

Para cualquier ciudadano sensato y con un nivel académico elemental, resulta poco creíble que un ser humano permanezca más de 15 días en total inanición, como aseguraba estar Fariñas, pero todos saben que tal acción respondía al guion confeccionado por especialistas en guerra psicológica de Estados Unidos campeones en la construcción de mentiras, similar a la que les permitió invadir Afganistán, Irak y Libia.

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Elena Larrinaga y Fariñas

¿Qué van a decir ahora los parlamentarios que tantos gritos de apoyo dieron por el “disidente”, cuando lo vean arribar al Parlamento en perfecto estado de salud?

Todo lo que hace Fariñas forma parte de la estrategia diseñada para tratar de impedir el nuevo acuerdo bilateral entre la Unión Europea y Cuba, y así lo declaró abiertamente el Grupo Popular Europeo (PPE), entre ellos Jaroslaw Walesa, presidente del grupo informal Amigos de Cuba, quienes aúnan fuerzas entre los parlamentarios de derecha para reiterar la manida acusación de que el Gobierno de La Habana viola los derechos humanos.

Es conocido que tales acciones se llevan a cabo posterior a que la Comisión Europea (CE) instara formalmente a los países de la Unión Europea a derogar la Posición Común aplicada contra Cuba, para dar paso al nuevo marco de relaciones mediante la firma del primer acuerdo bilateral entre las dos partes.

La Posición Común es una política restrictiva y unilateral puesta en vigor desde 1996, a propuestas del presidente español José María Aznar, por lo que fuera condecorado por la mafia terrorista anticubana de Miami.

Esos mismos mafiosos protegen en Estados Unidos al connotado asesino terrorista Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, del plan para asesinar al presidente Fidel Castro en Panamá y de actos terroristas contra varios hoteles y restaurantes cubanos, donde murió un ciudadano italiano.

Sobre esos crímenes, sus autores y protectores, los parlamentarios europeos no dicen ni media palabra, a pesar de ser una violación total de los derechos humanos. Sigue leyendo