Estados Unidos y la distorsión de la realidad


Por Arthur González.

Tal parece que cierto sector de la prensa estadounidense observa la realidad a través de un cristal empañado y así se la trasmite a su población en un intento por hacerle creer que lo rojo es verde. El tema Cuba es un diáfano ejemplo.

Hace casi 60 años que la Casa Blanca se empeña en destruir a la Revolución cubana, por apartarse de la línea que Estados Unidos trazó para América Latina. Para lograrlo, la CIA diseñó y llevó a cabo decenas de planes y programas de acciones encubiertas de terrorismo de Estado.

Entre esos se encuentran múltiples planes de asesinato contra Fidel Castro, algo inaudito e investigado por una comisión del Senado, que Estados Unidos ve como algo normal; pero bien diferente sería si Cuba hubiese intentado asesinar a algún presidente estadounidense.

A pesar de haberle causado tanto muertos y heridos al pueblo cubano, la prensa yanqui tiene la desfachatez de exigir que el Gobierno de la Isla haga cambios y califican las reclamaciones cubanas de “demandas castristas desmesuradas”.

¿Sabrá el pueblo estadounidense que la voladura del buque francés La Coubre por agentes de la CIA en marzo de 1960, dejó un saldo de 101 muertos y más de 200 heridos?

¿Cómo reaccionaría el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos si el hecho hubiera sido en un puerto de su paísobama firmando y los muertos y heridos ciudadanos estadounidenses?

Cuba jamás ejecutó actos terroristas contra centros comerciales, fábricas, cines, hoteles, restaurantes, puentes, líneas del ferrocarril, plantas eléctricas, ni campos de cultivos de Estados Unidos. Tampoco introdujo plagas y enfermedades para afectar su flora, fauna o contra los ciudadanos de ese país.

Los planes contra Cuba están desclasificados y publicados por el Departamento de Estado, y en diferentes archivos de bibliotecas norteamericanas donde se puede conocer y comprobar las atrocidades consumadas por la CIA que ha sufrido el pueblo cubano.

De eso la prensa yanqui no habla, ni The Washington Post, The New York Times, o The Miami Herald escriben y un solo párrafo, al parecer los muertos cubanos no son seres humanos como los que fallecieron en el trágico y turbio suceso de las Torres Gemelas.

En un intento por hacerle creer al gran público estadounidense, su prensa acusa al presidente Barack Obama de haber sido inconsistente con su política hacia Cuba, al restablecer relaciones diplomáticas y reconocer algo evidente, que la política emprendida contra la Revolución no les dio la posibilidad de derrocarla.

Serán ciegos los que redactan editoriales calificando a Obama como un “pato cojo”, denominación que emplean en Estadios Unidos para funcionario electo saliente que ocupa el cargo entre las elecciones y el juramento del sucesor.
Para los conocedores de la política doméstica de Estados Unidos saben que quien realmente manda en ese país es el Consejo de Seguridad Nacional y no el Presidente.

Obama no actuó por sus propios deseos, siguió las recomendaciones de los integrantes del Consejo, pues la CIA era del criterio que debían ampliar sus acciones dentro de la Isla; para eso necesitaba aumentar el número de sus oficiales que pudieran evaluar en el terreno la verdadera situación que presenta Cuba, y sobre todo poder estudiar, reclutar e influir en funcionarios gubernamentales para alcanzar sus sueños de la Transición.

Tal esquema de actuación no es novedoso y había sido propuesto en agosto de 1968, según consta en un acta de la reunión sostenida entre la CIA y el Departamento de Estado, donde se analizaron las propuestas de un cambio de política hacia Cuba.

En dicho documento se pueden leer las ventajas que veían, donde expusieron abiertamente:

“…la posibilidad de abordar a los líderes cubanos alrededor de Castro y asegurarles que Estados Unidos no desean echar por tierra o borrar los logros de la Revolución, y que estaban preparados para cooperar con ellos y apoyarlos en un régimen posterior a Castro, a cambio de que cooperarán de forma encubierta con la CIA para proporcionarle informaciones y quizás realizar acciones oportunas que acelerarán la sustitución de Castro como líder del régimen”.
Obama no ha hecho ninguna concesión a Cuba, su política es precisa y subrayada en el Comunicado de la Casa Blanca del 17.12.2014, al exponer: Sigue leyendo

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