Respeten a las mujeres cubanas.


Por Arthur González.

Enfurecidos por sus permanentes fracasos contra la Revolución cubana, sus enemigos no descansan e inventan mentiras para deformar la realidad, sin lograrlo.

Ahora su odio es descargado contra lo más puro de la sociedad, sus mujeres, ese laboratorio natural de dónde venimos todos y que a pesar de las limitaciones que imponen la cruel guerra económica, comercial, financiera y biológica, no han podido reducir el amor que las mujeres le impregnan a la obra revolucionaria.

El pasado 14 de agosto 2019 un grupúsculo financiado por Estados Unidos, denominado “Plataforma Femenina” y las llamadas “Damas” de Blanco, sostuvieron una reunión en Madrid, dirigida por Elena Larrinaga Landa, nacida en Cuba de padres españoles, conocida por sus posiciones en contra de la Revolución y fundadora del mal llamado “Observatorio de Derechos Humanos en Cuba”, todo con dinero y estrictas orientaciones yanquis.

La nueva campaña enemiga divulga que esa reunión fue para firmar un “acuerdo de colaboración para el empoderamiento de la mujer en Cuba, como pilar de la sociedad y motor del cambio político, a través de talleres de formación”.

Resulta risible tal planteamiento que no cuenta con el reconocimiento de las mujeres cubanas, las cuales ocupan hoy un nivel en la sociedad impensable antes de 1959, algo que la reaccionaria Larrinaga pretende ocultar.

Es tal su odio que olvidó que hasta 1958 las mujeres en Cuba eran mayormente amas de casa y discriminadas por su sexo.

En sus declaraciones la ahora española afirmó: “La iniciativa surge de la voluntad de varias mujeres comprometidas con el cambio político y las mejoras sociales en Cuba.  Estamos convencidas de la fuerza de la mujer como motor de cambio allí donde esté ubicada.  El trabajo en común y la unión de fuerzas en un objetivo común, históricamente ha dado la victoria a aquellos que así lo han entendido”.

Esa estratagema no cabe en Cuba, donde las mujeres sí poseen todos los derechos al trabajo, al estudio, al deporte, la cultura, la ciencia y a cuanto decidan a hacer.

En el conocido Plan Bush de 2004, para lograr una “Transición Pacífica en la Isla”, se les asignó a las cubanas 9 millones de dólares para “empoderarlas”, sin que obtuvieran resultados, pues la solo Revolución las liberó y les dio el lugar que merecen.

Hoy 299 mujeres son diputadas a la Asamblea Nacional, del total de 605 diputados, lo que representa el 53,2 %, siendo el parlamento cubano el segundo en el mundo con más mujeres. En el Consejo de Estado, hay 15 mujeres del total de 32 miembros, y de ellas 3 son vice presidentas.

La contrarrevolucionaria Elena Larrinaga, debe tener presente que desde 1980, Cuba es signataria de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, primer país del mundo en firmarlo y el segundo en ratificarlo.

El gobierno cubano desde 1959 ha promulgado numerosas leyes y disposiciones jurídicas que aseguran los derechos humanos de las féminas, donde se protegen sus derechos reproductivos y sexuales, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo, superación técnica y cultural, capacitación laboral y de aprendizaje, con la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin discriminación y con el mismo salario de los hombres.

Qué preparación puede pretender el grupúsculo contrarrevolucionario en España, cuando las mujeres cubanas constituyen el 35.2% de los dirigentes a todos los niveles del país; el 66% de la fuerza técnica y profesional; el 48% de las personas empleadas en el sector estatal; 81,9% de los profesores, maestros y científicos; el 60,2% de los médicos; el 78,5% de los demás trabajadores del sector de la salud; y más del 70% de los jueces y fiscales de la Isla, posición que ya desearían alcanzar las españolas, por las que Elena Larrinaga nunca se preocupa.

Gracias a la Revolución que tanto odian los yanquis, las mujeres cubanas son el 52,1 % de los graduados de la enseñanza media superior y el 56,6% de los graduados universitarios; por tanto, son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción en la sociedad, algo envidiable para cualquier país.

Las cubanas en toda la Isla, cuentan con el apoyo de 175 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, espacio que atiende las problemáticas en el seno familiar, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo y la violencia.

Un estudio realizado por el Instituto Americano de Empresas, arrojó que en Estados Unidos se mantiene la diferencia entre los salarios de mujeres y hombres a nivel nacional, donde las féminas cobran como promedio sólo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, resultando las más afectadas por el salario mínimo.

Por su parte, la Unión Europea aun no alcanza la paridad de género en los gobiernos de sus Estados miembros. Cifras oficiales plantean que el total de mujeres con cargos ministeriales, en los veintiocho países comunitarios, solo llegan al 23,6%, pues de los más de 500 miembros integrantes de los Consejos de Ministros en toda la Unión Europea, solamente 125 son mujeres.

Si la señora Larrinaga está tan “preocupada” por las mujeres cubanas, ¿por qué no hace lo mismo por las que viven en la Unión Europea, donde las ganancias por el negocio de la prostitución ascienden a cifras astronómicas?

Estadísticas oficiales aseguran que en Alemania se obtienen más de 18 mil millones de euros del trabajo de 400 mil prostitutas; Países Bajos 800 millones de las casi 7 mil prostitutas; Gran Bretaña mil millones de las 58 mil prostitutas.         Además de que en Alemania, Países Bajos y Grecia está legalizado el proxenetismo, sujeto explotador y abusivo de las llamadas trabajadoras del sexo.

En Europa un 75% de toda la prostitución es ejercida por mujeres emigrantes, fenómeno que afecta anualmente a unas 100 mil, de las que casi la mitad son menores de edad.

Para esos países no existe un Observatorio de los Derechos Humanos, ni a Elena Larrinaga le importa un euro la violencia y explotación de esas mujeres.

Solamente en Bulgaria, casi 1 millón de mujeres han sido golpeadas en su infancia y el 23% víctimas de violencia física o sexual, pero a los yanquis eso no le sirve para hacer propaganda, al final son sus aliados y al igual que en Estados Unidos, la industria de la pornografía es un negocio jugoso, que satisface hasta presidentes.

Las cubanas de hoy no necesitan de talleres de formación para coordinar acciones en su defensa, sus derechos y su papel en la sociedad, porque eso ya lo poseen desde hace 60 años y marcan una diferencia sustancial con la realidad de otros países, pues disponen de leyes que las benefician considerablemente, como la Ley de Maternidad, la más avanzada de América, que no deja a ninguna madre desprotegida, asegurándole una licencia pagada por un año, más el Código de Familia con un capítulo dedicado solamente a las mujeres.

Desde 1992 en Cuba existe una Comisión Permanente para atender a las mujeres, niños y las familias, donde instituciones y organismos del Estado tienen que rendir cuentas sobre los programas y actividades llevados a cabo en ese terreno.

A las cubanas hay que respetarla por su esfuerzo y dedicación, ninguna maniobra enemiga las confunde, porque todas poseen un alto nivel académico que les permite saber dónde está la diferencia.

Por eso dijo José Martí:

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

“Disidente” cubano intenta asesinar a un policía.


Por Arthur González.

El asalariado de Estados Unidos José Daniel Ferrer, auto proclamado coordinador nacional del grupúsculo contrarrevolucionario Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, radicado en la oriental provincia cubana de Santiago de Cuba, fue detenido el pasado 3 de agosto 2018, por lanzar el auto que conducía contra un agente de la policía, el cual resultó lesionado.

De inmediato, desde Miami se desencadenó la campaña mediática tergiversando la situación, pues en la capital de la mafia terrorista anticubana consideran que los “disidentes”, fabricados con miles de dólares procedente del presupuesto millonario que anualmente aprueba la Casa Blanca para subvertir el orden en Cuba, son intocables.

Las leyes de cualquier país hay que respetarlas y quienes las violen debe responder ante la justicia, sin importar que sean partidarios al gobierno, u opositores.

José Daniel es una persona violenta, con rasgos psicológicos bien definidos en ese sentido, incluso fue denunciado por su ex mujer por golpearla brutalmente en varias ocasiones, sus discusiones siempre son acaloradas, tanto en el lugar de residencia o con sus compinches, alza la voz y utiliza un tono amenazador, características bien conocidas por sus vecino, familiares y amigos.

Con Berta Soler, presidenta de la “Damas” de Blanco, ha tenido fuertes enfrentamientos, que hicieron romper las frágiles alianzas entre ambos grupos, algo que ahora parecen olvidar aquellos que levantan voces en su defensa y acusan al gobierno cubano.

La acción criminal ocurrió al atardecer, en la localidad de Palmarito del Cauto, provincia de Santiago de Cuba, cuando el asalariado pretendía aprender a conducir un vehículo marca Moskvitch, de la época de la extinta Unión Soviética,

No se conoce información de si poseía permiso para su aprendizaje, pero evidentemente al ver al agente de la policía acercarse en su motocicleta, le lanzó el vehículo derribándolo.

Declaraciones históricas de Ferrer, prueban su odio y rencor contra las autoridades gubernamentales cubanas, incluso antes de ser sancionado por sus actos provocativos en el 2003, lo que unido al estímulo y apoyo de Estados Unidos para la ejecución de acciones contra la Revolución, lo hacen proyectarse con mayor violencia en cada uno de sus actos.

La actual compaña que pretenden llevar a cabo desde Miami en defensa de Ferrer, obvia el delito cometido y pretenden santificarlo, cuando en Estados Unidos por un hecho similar no existen miramientos para arrestar y sancionar a cualquier ciudadano.

Por tratarse de un “disidente” privilegiado por Estados Unidos, de inmediato la organización Amnistía Internacional salió en su defensa, algo que no hace por ningún detenido en America Latina que defienda los derechos del pueblo, como la argentina Milagros Salas o el ex presidente brasileño Luis Ignacio Lula, sancionado sin pruebas.

Un hecho delictivo lo quieren convertir en político y para eso el gobierno yanqui mueve sus recursos con la prensa oficialista.

Para no dejar lugar a dudas del compromiso de Estados Unidos con sus asalariados en la Isla, Francisco Palmieri, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, se lanzó rápidamente a defenderlo en las redes sociales, como si las autoridades estadounidenses no actuaran de igual manera con aquellos que comenten tales delitos.

La cruzada mediática para acusar a Cuba ya está orientada y en los próximos días se podrá constatar como personajes al servicio de los yanquis, gritarán para que sea puesto en libertad, incluidos algunos parlamentarios europeos, el secretario general de la OEA y otros políticos que serán obligados por el Departamento de Estado a sumarse a la campaña.

Las leyes se respetan y quienes las violen, rendirán cuenta ante los jueces, porque como dijera José Martí:

“La justicia es ley humana suma…y está por encima de toda inquietud y todo escándalo”