Donald Trump de presidente a actor comico.


Por arthur Gonzalez.

El presidente Donald Trump no deja de sorprender al mundo y su discurso ante la ONU es una prueba de su “magistral” forma de cambiar las cosas, de acuerdo a como su mente quiere que se vean.

Sus palabras las inició afirmando: “Hoy estoy ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para compartir los progresos extraordinarios que hemos logrado. En menos de dos años, mi administración ha conseguido más que cualquier otra en la historia de nuestro país”. 

Por su puesto que la risa que desató fue general en todo el salón y él se creyó que era por simpatía, no percantándose del ridículo que estaba haciendo, porque todos saben que es lo contrario.

Otros conceptos siguieron la misma línea, como:

“La economía de EEUU está floreciente como nunca antes y tenemos el desempleo más bajo de los últimos 50 años”…“El desempleo de los latinos y negros y otros grupos ha disminuido”…

Nadie quedó excento de sus ataques, ni el Consejo de Derechos Humanos, ni la Corte Penal Internacional (CPI), ni los organismos encargados de los derechos de los migrantes, todos fueron tildados de espacios “burocráticos” administrados por la ONU.

En un arranque de falsedades afirmó que Estados Unidos solo pide que “respeten nuestra soberanía”, olvidándose que son ellos quienes más guerras  provocan en el mundo, por tanto no son víctimas de nadie, por el contrario, son los victimarios.

Demostrando su estado mental afirmó: “Creemos que cuando las naciones respetan los derechos de sus vecinos y defienden los intereses de sus pueblos pueden trabajar en conjunto para lograr la prosperidad y paz”.  ¿Pensará que los altos representantes de las naciones son estúpidos?

Quien no respeta los derechos de sus vecinos ni de sus aliados, es precisamente Estados Unidos y para rematar su falta de respeto a los presentes expuso:  “he forjado estrechos vínculos y amistades con líderes de todo el mundo”. Qué le pregunte a Angela Merkel o a la premier Británica para que escuche una buena respuesta.

Al terminar sus palabras quedó la sensación de haber escuchado al famoso cómico mexicano Cantinflas, pues su discurso fue como decir, “ni lo uno ni lo otro, todo lo contrario”.

Recordamos a José Martí cuando aseguró:

“Negación de la palabra, negación del pensamiento…”

¿Es el gobierno cubano corrupto?


Por Arthur González

El debut del presidente de Estados Unidos en la ONU no pudo ser peor, su discurso desborda irracionalidad, proyectándose como un hombre agresivo, belicista y sin cultura histórica, que esputó falsedades ante el mundo.

Desde que inició su discurso empezaron las mentiras, al afirmar que:

“Nuestros ciudadanos han pagado el precio más alto para defender nuestra libertad…”

¿Cuándo Estados Unidos fue atacado o invadido y que haya estado en peligro su libertad?

Todo lo contrario, es Estados Unidos quien invade, ataca, bloquea y hace guerras sucias, para coartar la libertad de otros en cualquier parte del mundo.

En sus ataques contra aquellos que no se arrodillan ante el imperio yanqui, calificó al gobierno de Cuba como “régimen corrupto y desestabilizador”, como si la verdad se pudiera tapar con un dedo.

¿Quién es el país de más corrupción en el mundo actual?

Sin dudas Estados Unidos, donde la supremacía del consumo de drogas no tiene parangón, pero jamás se conocen noticias de la detención de líderes de ese tráfico interno, que destruye anualmente millones de jóvenes

¿Dónde se esconden los magnates de la droga en Estados Unidos que nunca son detenidos?

Al parecer Trump, desde tu lujoso pent house cubierto de oro, no tiene tiempo, ni interés por conocer que sucede en su país.

Un repaso de la verdadera situación en Estados Unidos, referente a hechos de corrupción, le vendría bien para medir sus palabras cuando pretenda atacar a otros.

Donald Trump debe saber que en 1970 Joseph Andonizio, alcalde de Newark, Nueva Jersey, fue condenado por permitir que el crimen organizado actuara libremente en su ciudad.

El que fuera vicepresidente de Estados Unidos, Spiro Agnew se vio obligado a renunciar al cargo en 1973 por evasión fiscal.

En 1979, el gobernador de Tenneesee, Ray Blanton, fue sancionado a dos años de prisión por obtener dinero, a cambio de otorgar licencias fraudulentas para vender alcohol.

¿No recuerda Trump, el escándalo nacional e internacional ocurrido en 1987, motivado por el suicidio ante las cámaras de televisión del tesorero de Pensilvania, Budd Dwyer, cuando se disparó un tiro en la boca, después de ser declarado culpable de aceptar un soborno en la concesión de contratos?

¿Habrá olvidado que, en el 2002, Edwin, gobernador de Luisiana, fue declarado culpable de 17 cargos de pandillerismo y otros delitos por repartir favores a cambio de dinero?

Ese mismo año, el representante federal por Ohio, James Traficant, fue condenado a 7 años de prisión por el mismo delito de pandillerismo y otros delitos más.

Lo mismo sucedió con el representante federal por Kentucky, Carroll Hubbard, tras declararse culpable por incumplimiento de la ley de financiación política.

La lista de sus corruptos es larga y vale la pena recordarle al Presidente, otros casos como el del alcalde de Miami Beach, Alex Daoud, sancionado en 1991 por los delitos de soborno.

Al igual que el gobernador de Illinois, George Ryan, fue declarado culpable de 22 cargos de pandillerismo, soborno, lavado de dinero y otros delitos conexos, y también del gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, sancionado a 14 años de prisión por 17 cargos relacionados con corrupción pública.

Duke Cunningham, en el 2005, cuando era representante federal por California, se declaró culpable de fraude postal y evasión de impuestos, entre otros cargos, para evitar una condena más alta y aun así fue condenado a ocho años de prisión.

Kwame Kilpatrick, alcalde de Detroit, fue condenado a 28 años de prisión en el 2013, por pandillerismo y muchos otros delitos, mientras la ciudad de Detroit se hundía en la miseria.

En igual fecha era sancionado por múltiples cargos de corrupción, el representante federal por Illinois, Jesse Jackson.

Ahora está siendo procesado el senador por New Jersey, Robert, Bob, Menéndez, miembro de la mafia anticubana, por corrupción y participar en orgias en República Dominicana, empleando dinero y medios del gobierno para favorecer a un amigo empresario.

En el Índice de Percepción de Corrupción, que elabora Trasparencia Internacional, Estados Unidos se ubica en el puesto 16 del ranking mundial, por delante de Irlanda, Japón y Francia.

Datos obtenidos por el Departamento de Justicia yanqui, valoran que durante las últimas dos décadas alrededor de 20 mil individuos han sido condenados por corrupción, incluidos funcionarios públicos, y más de 5 mil están en proceso de instrucción penal, de ellos la mayoría son funcionarios de gobiernos locales y estatales. Sigue leyendo