Organizaciones contra Cuba se tragan su propio veneno.


Por Arthur González.

Las organizaciones creadas y/o financiadas por Estados Unidos en su guerra no convencional contra la Revolución cubana, se han tenido que tragar su veneno al ver como la Unión Europea fortalece sus relaciones con Cuba, después del fracaso de la llamada Posición Común, aplicada en 1996 a propuestas del lacayo de Miami, el ex presidente español José María Aznar, como parte de las acciones que impusieron los yanquis para estrangular económicamente a Cuba.

La resistencia y unidad del pueblo cubano entorno a su Revolución, demostró con creces la manipulación mediática con la que pretendían fabricar una falsa imagen de violaciones de los derechos humanos en la Isla, algo que el gobierno estadounidense intenta manejar para justificar sus actos criminales contra el pueblo cubano, como son las guerras económica, comercial, financiera y biológica, las presiones y el chantaje político contra otros gobiernos que tienen relaciones con Cuba y los actos de terrorismo ejecutados por la CIA, incluidos los planes de asesinato a Fidel Castro, en violación total de los derechos humanos.

Al no poder destruir el sistema socialista en Cuba y constatar el avance de la Revolución, el bloque europeo reconoció tácitamente el fracaso de su Posición Común y en 2016 firmó con La Habana el primer pacto bilateral que entró en vigor provisionalmente en noviembre de 2017, hecho que provocó los chillidos de quienes se oponen a que Cuba se iguale al resto de los países latinoamericanos, donde las violaciones de los derechos humanos son cotidianas.

A pesar de las calumnias de la prensa extranjera, sufragadas con parte de los 20 millones de dólares que aprueba anualmente la Casa Blanca para la subversión contra Cuba, en la Isla no hay un solo desaparecido, ni periodistas asesinados, ni fosas comunes con cadáveres no identificados, ni sacerdotes acribillados a balazos y otros crímenes, como que suceden a diario en otros lugares del mundo.

En Cuba los derechos de los seres humanos se materializan en el derecho a la vida, la educación y la medicina gratuita para todos, sin importar creencias o posiciones ideológicas, razas, preferencias sexuales o limitaciones físicas. A eso se suman el derecho a la práctica sana del deporte, la cultura, la maternidad sustentable con licencias pagadas a las madres por 12 meses, el derecho a que sus familiares, dígase esposo, padres, abuelos o suegros, asuman el cuidado del bebé con una pensión monetaria por un año, algo impensable en países desarrollados.

Mucho se difama a la Revolución para satanizarla e impedir que su ejemplo se propague, pero la verdad se impone porque a pesar de las mentiras fabricadas por los yanquis, en Cuba se respira un aire de seguridad, protección al ser humano y respeto por la vida que no existe en muchos lugares del mundo, incluidos los Estados Unidos donde la medicina es un negocio que no respeta los derechos humanos.

Los cubanos tienen derecho a proponer los candidatos a las asambleas del Poder Popular, sin que estos soliciten dinero para campañas electorales como sucede en estados llamados “democráticos”.

Cubanas y cubanos cobran similares salarios por ocupar idénticos puesto laborales, todos tienen derecho a ingresar en los sindicatos y realizar los planteamientos que deseen y no como dicen los yanquis que en Cuba no hay sindicatos “libres”.

Lo que no pueden los cubanos y cubanas es conspirar contra el Estado por orientaciones financiadas por los yanquis, para crear desórdenes, algo que la embajada de Estados Unidos en La Habana instruye permanentemente.

Esos grupúsculos contrarrevolucionarios creados por Estados Unidos y sus agencias de inteligencia, que no tienen respaldo de la sociedad cubana, son los que quieren ser escuchados por la Unión Europea en sus reuniones con el gobierno cubano, impulsados por sus amos para que algunos ignorantes se crean que en la Isla existe una “oposición”, algo que los propios diplomáticos yanquis niegan en sus informes secretos.

Basta recordar el cable confidencial No. 09HAVANA221, ID: 02438, del 15 de abril del 2015, confeccionado por el Jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana y enviado al Departamento de Estado y a la CIA, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. Las encuestas informales que hemos hecho entre solicitantes de visas y refugiados muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas” […] “Están más preocupados por tener mayores oportunidades para viajar libremente y vivir de manera confortable”.

Es por eso que los altos funcionarios de la Unión Europea no se reúnen con esos grupúsculos, porque ni representan al pueblo cubano, ni tienen futuro dentro de la sociedad de la Isla.

Organizaciones de “derechos humanos” construidas para atacar a países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, como Civil Rights Defenders y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, organizado en España, dan gritos porque no se escuchan los “reclamos” de un puñado de elementos, que solo de verlos cualquiera se percata la baja calaña que poseen.

Sin embargo, no condenan la guerra económica que aspira a matar por hambre y enfermedades a todo un país.

No por gusto los diplomáticos de Estados Unidos en La Habana en secreto plantean a sus jefes:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”. […] Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.  

Si los que les pagan tienen esos criterios, ¿por qué los funcionarios de la Unión Europea, van a perder su tiempo en escuchar mentiras de personas sufragadas por Estados Unidos, que carecen de prestigio y autoridad, a diferencia de un gobierno establecido y reconocido por cientos de países del Mundo?

Cuba es un país con altos niveles académicos, la educación es obligatoria hasta 9no grado y el pueblo está totalmente informado de los sucesos más relevantes, por tanto, es falso de que no tengan acceso a la información pues son millones los que poseen las vías para leer lo que pasa en este mundo, donde los yanquis invaden a otros países sin razón, o los asesinatos que se producen por el libre acceso a las armas que tienen los estadounidenses, el encarcelamiento de niños por ser inmigrantes, la represión contra los negros en muchas ciudades norteamericanas, los más de 40 millones de estadounidenses que viven en la pobreza y los millones que no cuentan con seguro médico.

Cualquier cubano tiene derecho a expresar sus criterios en las asambleas a nivel de barrio, acudir a la fiscalía para realizar denuncias y exponer sus quejas en oficinas de atención a la ciudadanía, e incluso escribir a la prensa oficial para encontrar una respuesta a sus inquietudes.

Pero eso no es lo que desean los yanquis, pretenden conformar grupos contrarrevolucionarios y convertirlos en partidos políticos como hicieron en Polonia, para destruir el socialismo.

Mejor que se preocupen ellos por resolver los acuciantes problemas de corrupción y violaciones de los derechos de sus ciudadanos, intentar ponerle freno al actual presidente, que hace y deshace a sus anchas, recluye a los inmigrantes en cárceles como animales, separa a padres de sus hijos, sin el menor respeto a los derechos de los niños, algo que ninguna de las organizaciones que se “preocupan” por los derechos humanos de Cuba, condenan.

60 años de argumentaciones falsas contra la Revolución no han logrado destruir el apoyo internacional, porque los pueblos saben diferenciar la mentira de la verdad, y como expresó José Martí:

“La retórica sueña a careta de cómico en la oratoria funeraria”.

 

Disidentes no, asalariados de Washington sí.


Por Arthur González.

Especialistas yanquis en guerra psicológica, se encargan de conformar las campañas propagandísticas contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, Rusia y China, con el único propósito de deformar la realidad y que el gran público se crea las mentiras que difunden para establecer matrices de opinión contra los países que no son aceptados por Estados Unidos, al mantener su independencia y soberanía.

      Para lograrlo, gastan millones de dólares en pagar a sus agentes reclutados entre editores, periodistas, dueños de revistas y diarios importantes en el mundo, tal y como hicieron hace años cuando la CIA desarrolló la conocida Operación Mockingbird, iniciada en la década de los años 50 del siglo XX, dirigida por Frank Wisner, de la dirección de planes de la CIA.

Como parte de esa Operación, estuvo el reclutamiento por la CIA de un numeroso grupo de conocidos periodistas de importantes órganos de prensa, con el fin de difundir al mundo informaciones manipuladas para crear matrices de opinión favorables a sus planes, mediante la conformación de amplias campañas de prensa.

Cuba es víctima de esa Operación desde 1959, cuando periodistas reclutados para ese trabajo, divulgaron noticias falsas y tergiversadas sobre la Revolución cubana, con el propósito de lograr su aislamiento internacional, mientras callaron e ignoraron los crímenes cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista.

Entre los periodistas reclutados por la CIA estaban: Henry Luce; Philip Grahan; Arthur Hays Sulzberger; Andrew Saint-George y Jules Dubois y entre los órganos de prensa se destacan: The Washington Post; The New York Times; CBS; The Chicago Tribune; The Washington Star y las revistas Time y Life, entre los más significativos.

El primer plan de Acciones Encubiertas de la CIA contra Cuba, aprobado por el presidente D. Wright Eisenhower, en marzo de 1960, se inicia con una medida que afirma textualmente: “crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal”.

A partir de ese momento Estados Unidos comienza a financiar con cientos de millones de dólares, una contrarrevolución fabricada por ellos y que fuese capaz de derrocar a la Revolución popular, algo que en 60 años no han podido lograr, al carecer de una razón autentica y solo moverse por el dinero que reciben desde Washington.

Cada presidente de turno en la Casa Blanca, ha destinado decenas de millones para esa “disidencia” construida por ellos, pero quien más dinero asignó con tales fines fue Barack Obama, pues en sus ocho años de presidente aprobó 160 millones de dólares, que solo sirvieron para enriquecer a los principales actores de la mafia terrorista anticubana de Miami y sus cachorros en Cuba, quienes aprovechan esos dólares para mantener altos niveles de vida, adquirir residencias, autos, disfrutar de vacaciones en hoteles de lujo en las mejores playas y cenar en excelentes restaurantes de la Isla.

Donald Trump a su llegada a la sala oval, quiso recortar parte del presupuesto, pero finalmente cedió ante las presiones de la ultraderecha, y el pasado 2 de diciembre 2018 envío de una “ayuda” de 750 mil dólares para “el apoyo de los prisioneros políticos en Cuba”, todo en el marco de la celebración del día de los Derechos Humanos el 10 de diciembre, al declarar: “Mi gobierno está abocado a asegurar los derechos humanos en Cuba y estrechar nuestros lazos culturales con todos nuestros socios de América Latina.

Ante la impotencia de no poder derrocar al socialismo en Cuba, no saben que nuevas medias pueden aplicar, porque ni la guerra económica y financiera, la biológica, las cruzadas de prensa, la fabricación de organizaciones contrarrevolucionarias, invasiones mercenarias, ejecución de actos terroristas de todo tipo y diversos planes de subversión política dirigidos a los jóvenes, entre ellos Zunzuneo, Conmotion, Raíces de Esperanza, Becas para la conformación de Líderes Comunitarios, Cuba Emprende y Cuba Decide, han obtenido los resultados para los cuales fueron  diseñados y financiados.

Sin dudas al presidente Trump no le dicen la verdad, pues de saberlo seguramente no enviaría un centavo más a quienes solo saben vivir del cuento, tal como informó en cable secreto el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, al asegurar:

“Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo, por lo que pueden ser fácilmente manipulados por la Seguridad Cubana”.

“Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

“Es preciso que los opositores empiecen por lograr cierto grado de unidad de objetivos como oposición, o al menos que dejen de gastar tanta energía en serrucharse el piso los unos a los otros”.

“Si bien la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados, de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos.”

Estados Unidos puede continuar malgastando su dinero en esos llamados “disidentes”, porque, con lo afirmado por el Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, ya se sabe a dónde va a parar ese abundante presupuesto…

Por esos motivos, nunca podrán vencer al pueblo cubano que luchó para obtener su verdadera independencia de los Estados Unidos.

Con razón dijo José Martí:

“Solo lo genuino es fructífero”.

Continúa la escalada de Estados Unidos contra Cuba


Por Arthur González.

Estados Unidos no se conforma con ver a Cuba transitar libremente a pesar de la guerra económica que le han impuesto desde hace 58 años. Año tras año sufren al comprobar que sus planes terroristas y de subversión, no pueden derrocar a la Revolución socialista y aun así persisten en su empeño.

Las más recientes acciones de la Casa Blanca, fueron desmontar la sutil e inteligente política subversiva diseñada bajo la administración Obama, quien pretendió desmontar el socialismo desde adentro, utilizando hábilmente la maniobra del acercamiento diplomático para como el mismo expresó:

“Aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Al no palpar resultados con esa nueva línea política, los ideólogos de la actual administración Trump, decidieron regresar al reforzamiento de su añeja guerra económica, con la pretensión de que el pueblo cubano se lance a las calles a protestar, tal como hicieron antes en Polonia y ahora en Venezuela.

Ese retornar al pasado conllevó a la fabricación de la historieta de los falsos ataques acústicos y las inventadas enfermedades a algunos de sus funcionarios diplomáticos en La Habana, todo con el propósito de amedrentar a los estadounidenses que visitaban la isla bajo licencias ampliadas por Obama, quien perseguía el traslado de sus valores y símbolos, pero que finalmente beneficiaron económicamente a Cuba.

Como parte de la escalada diseñada para llegar al rompimiento de relaciones diplomáticas, Trump retiró a la mayoría de los funcionarios de su misión diplomática y cortó el otorgamiento de visas para emigrar y visitar temporalmente a Estados Unidos.

Para crear un incidente que le permita justificar el rompimiento de relaciones diplomáticas, en días pasados designó a Philip Goldberg como futuro Encargado de Negocios, personaje vinculado a la CIA desde que estuvo en Kosovo, Bolivia y Filipinas, lugares donde fomentó revueltas callejeras y alentó a la oposición a ejecutar acciones contra el gobierno, por lo cual fue expulsado o fuertemente criticado por los mandatarios.

Es evidente que algo similar sueñan con ejecutar en La Habana y de ser declarado persona non grata, tener el pretexto deseado.

Para allanarle el camino, el pasado 30.11.2017, el diplomático Lawrence J. Gumbiner, quien ocupa actualmente el cargo de Encargado de Negocios en la misión habanera, sostuvo una reunión con Berta Soler, “presidenta2 de las agónicas “Damas” de Blanco, en la que le manifestó el apoyo de su gobierno a la llamada “oposición cubana”, la que no tiene respaldo popular alguno, ni membresía respetable.

Según declaraciones de Berta a la prensa de Miami, pocos días después del arribo de Gumbiner a Cuba, estando ella en uno de los centros ilegales que mantiene la embajada yanqui para la preparación de la contrarrevolución, él se enteró que ella estaba ahí y fue a conocerla. Semanas después la titulada “presidenta”, recibió una llamada telefónica desde Washington, donde le indicaron que acudiera a la embajada el 30 de noviembre a las tres de la tarde, para una entrevista oficial con ese diplomático.

Esa acción confirma el plan para continuar la escalada contra la Revolución, pues no fue una iniciativa personal del diplomático, sino una decisión del Departamento de Estado yanqui.

Agregó la “presidenta”, que Gumbiner le confesó estar “muy preocupado por la situación de la “oposición” y la “represión” gubernamental, en particular por las “Damas” de Blanco”.

No caben dudas de lo que se está cocinando en Washington contra La Habana, porque si realmente estuvieran tan “preocupados” por lo que es realmente una represión, deberían tomar acciones contra México, país donde solo en el Estado de Coahuila, no menos de 118 personas por cada cien mil de sus habitantes, son víctimas de algún abuso, según datos aportados por la CDHEC, y el Censo Nacional de Derechos Humanos 2017, publicados por la prensa mexicana.

Se afirma que Coahuila, es uno de los once estados de la República mexicana, donde se ejecuta el mayor número de violaciones a los derechos humanos en los últimos tres años, sin que Estados Unidos emita una sola declaración en apoyo al pueblo mexicano.

Otro aspecto que demuestra la doble moral de la Casa Blanca, es el silencio que guardan ante la alarmante situación que sufre Puerto Rico, donde la coalición de grupos cívicos y académicos denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el alarmante incremento de la pobreza que mantiene a muchas personas en condiciones infrahumanas, sin que los colonialista de Washington hagan algo para mitigar esa situación.

Con la sangre fría e inteligencia que poseen los cubanos, demostrada en 58 años de enfrentamiento a los planes de la CIA, sabrán tomar las medidas necesarias y evitar las provocaciones de la actual administración yanqui y como tantas, culminarán en fracasos.

Ignorantes de la historia de Cuba los trasnochados que aspiran a someterla nuevamente, porque como dijera José Martí:

“Ancha tumba construye con sus propias manos las maldades, donde el espíritu del

pueblo lanza a los que han querido enterrar en ella la conciencia de la nación”

Eurodiputada socialista Elena Valenciano, pide cambios de sistema político en Cuba


Por Arthur González.

Elena Valenciano

Supuestamente la eurodiputada y alta dirigente del Partido Socialista Español, PSOE, Elena Valenciano, es socialista, pero a la vez aboga públicamente para que Cuba abandone su sistema socialista y retorne al capitalismo, ese que nunca solucionó los graves problemas que padeció la Isla bajo la tutela yanqui.

Durante su intervención en los debates del Parlamento Europeo, el pasado 30.05.2017, Valenciano expresó “la necesidad de exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación”, y añadió: “la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, es evidente, quieren ver una transformación del sistema político cubano y, sobre     todo, ver una mejora de los cubanos. Es un estándar común a todos, pero no todos quieren seguir el mismo camino”.

Al parecer la eurodiputada no tiene bien definidos que son los Derechos Humanos, pues a diferencia de otros países, en Cuba si algo se cuida con esmero es precisamente a los seres humanos, a pesar de las campañas propagandísticas fabricadas por Estados Unidos, que no se conforma con haber perdido su neo colonia más preciada.

Para los ciudadanos de este mundo el derecho a la salud, la educación, la cultura, el trabajo, ser tratados con igualdad de género, raza, de credos y no ser excluidos por su poder adquisitivo, son derechos humanos.

La Revolución cubana, que tanto odian y difaman los yanquis, se los dio a todos sus hombres y mujeres.

La tergiversación de la situación en Cuba, forma parte de la guerra psicológica diseñada por la CIA desde 1959, a la que se suman aquellos que mantienen vínculos cotidianos con funcionarios ubicados en las embajadas de Estados Unidos.

Todo indica que Elena Valenciano ignora que existen alrededor de 60 Instrumentos Internacionales relativos a los Derechos Humanos, de los cuales Cuba ha ratificado 43 y firmado 2. Sin embargo, Estados Unidos sólo ha ratificado 18.

El sistema político cubano es incluyente, democrático, reconoce y promueve la pluralidad de ideas, garantiza vías para el debate, la participación ciudadana en la generación de consensos y en la toma de decisiones.

Si ella se refiere como “grupos” a una exigua cantidad de personas reclutadas por Estados Unidos para hacer acciones subversivas, sufragadas anualmente con cientos de miles de dólares, orientadas, abastecidas y publicitadas por medios de prensa al servicio de las políticas yanquis, puede cambiar de tema, porque esos asalariados no representan a los 11 millones de cubanos.

La señora Valenciano, que ha luchado tanto por la igualdad de la mujer, debe saber que, gracias al sistema socialista, hoy las cubanas disfrutan de los mismos derechos que los hombres, con equivalencia de derechos para estudiar, trabajar, ocupar altas responsabilidades y percibir similares salarios que los hombres.

Además, tienen derecho a una licencia de maternidad por un año cobrando su salario, más tres meses antes del parto. Por si fuera poco, si no tienen posibilidades para enviar al bebé a un círculo infantil, la ley les permite solicitar un año más de licencia sin sueldo, sin perder su puesto de trabajo.

Hay más. Recientes regulaciones legales le permiten a la madre solicitar que la licencia sea otorgada al padre o a la abuela del niño, si es que ella ocupa una plaza de mucha responsabilidad. Eso solo se ha logrado gracias a ese sistema que la Valenciano aspira a cambiar, pero debería tomar a Cuba como ejemplo para que las españolas alcancen algún día esos estándares socialistas, que sí otorga derechos humanos a sus mujeres.  Sigue leyendo

El Bloqueo es la última carta que le queda a Estados Unidos para presionar a Cuba.


Por Arthur González.

Con total desfachatez el Miami Herald afirmó el pasado 17 de septiembre 2016: porque el embargo es la última carta que le queda a Estados Unidos para presionar por un cambio en la isla”.

Sin disimulos y ocultamiami_herald_buildingndo la verdad del por qué mantienen su guerra económica contra el pueblo cubano, el editorial del Miami Herald expone los mismos argumentos que desde hace años han planteado la CIA y el Departamento de Estado.

Aunque públicamente insisten en denominar el cerco económico, comercial y financiero contra Cuba como “embargo”, los documentos oficiales del Gobierno y de la CIA, afirman que es una guerra económica para “inducir al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, unida a operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

¿Por qué el Miami Herald no hace referencia a dichos documentos para que la opinión pública conozca la verdad?
Sería muy conveniente que ese diario reflejara en algún editorial lo que la CIA insiste en ejecutar contra Cuba, como lo expuesto en uno de sus documentos que dicen textualmente:

“Se debe analizar la posibilidad de ampliar e intensificar la categoría de sabotajes y la hostilidad…”

“Algunos daños económicos contra Cuba, obligarían al Gobierno cubano a desviar su fuerza de trabajo y otros recursos de los acuciantes problemas económicos”.

“Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

Sin embargo, a pesar de que fueron los Estados Unidos los iniciadores de las agresiones contra el Gobierno revolucionario, insisten en que es el presidente Raúl Castro quien tiene que hacer mucho más para ganarse el levantamiento del “embargo”.

¿Tendrán mala memoria los funcionarios que redactaron el editorial aparecido en el Miami Herald?

Para comenzar la verdadera historia escrita por los propios Estados Unidos, hay que releer el acta de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de fecha 23 de diciembre de 1958, cuando aún Fidel Castro no había vencido al ejercito del dictador Fulgencio Batistas, apoyado y asesorado por militares estadounidenses, ni mucho menos nacionalizado las propiedades norteamericanas.

De acuerdo con esa acta, el entonces director de la CIA, Allen Dulles, afirmó sin cortapisas: “Hay que evitar la victoria de Castro…”

En diciembre de 1959, cuando Cuba no se había declarado socialista, ni se habían acometido las radicales leyes revolucionarias que afectaron los intereses políticos y económicos yaquis, el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, J.C. King, envió el 11.012.1959, un memorando al propio Allen Dulles, en el cual propuso un grupo de acciones para derrocar a la naciente Revolución.

Entre esas acciones se recomendaba:

-Ataques de una radio clandestina desde países del Caribe.
-Operaciones de interferencia contra la radio y la televisión de Castro.
-Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos.

Como colofón de esas medidas a solo 11 meses del triunfo revolucionario, J.C. King señalaba:

-Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro

Esta última medida fue aprobada por el Director de la CIA al día siguiente.

¿Con estos elementos puede el Miami Herald asegurar que “…Raúl Castro tiene que hacer mucho más para ganarse el levantamiento del embargo, debido a las violaciones de los derechos humanos y la falta de elecciones democráticas”?

Las verdaderas y flagrantes violaciones de los derechos humanos son cometidas de forma sostenida e ininterrumpida por Estados Unidos contra el pueblo cubano, al no soportar la decisión soberana de Cuba de tomar un rumbo diferente al que ellos le impusieron desde 1898, cuando hundieron al acorazado Maine en la bahía de La Habana, como pretexto para ingresar en la guerra hispano-cubana, según afirmaciones del General L.L. Lemnitzer, Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor, en documento remitido el 13.03.1962 al secretario de Defensa, con la propuesta de 9 tareas para justificar una intervención militar a Cuba.

La verdadera causa para no levantar el Bloqueo está reflejada en un informe enviado el 16.08.1968 por John W. Ford, Deputy for Coordination of the Bureau of inteligence and Research, donde afirma:

[…] “no es el momento más propicio para embarcarse en un programa de cambio de política hacia Cuba, ya que sus dificultades económicas actuales y las señales de un creciente descontento, indican que las penurias causadas por el aislamiento están teniendo un efecto real; por lo tanto, debemos mantener toda la presión sobre nuestra política de cuarentena” […]

Está tan enraizado el interés de Estados Unidos por entorpecer el desarrollo económico de Cuba que, en 1999, especialistas del Council on Foreign Relations, propusieron un conjunto de medidas para cambiar la política hacia la isla.

Entre los tres objetivos que se propusieron alcanzar para acabar con el socialismo, exponen sin el menor pudor:
“Promover la Transición. La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Si Estados Unidos tienen tanta democracia y libertad de prensa, el Miami Herald tiene la obligación de divulgar estas informaciones y cesar la manipulación a sus lectores, porque esas son las únicas y verdaderas razones por las que se niegan a eliminar su guerra económica contra Cuba.

Ante situaciones muy similares expresó José Martí:

“…se considera criminal el querer forzar a la opinión pública”.