La ignorancia de un Youtuber.


Por Arthur González.

El libelo El Nuevo Herald de Miami, publicó el 20 de enero 2020, un artículo sobre una visita a La Habana del youtuber estadounidense Zach Morris y su amigo Tim Cunningham, quienes durante su estancia filmaron un mercado de productos alimenticios.

Ambos se sorprendieron del desabastecimiento existente en ese momento, y comentan los pocos productos alimenticios que encontraron durante su visita, la cual publicaron en You Tube, mientras el joven Morris dice: “fue una experiencia loca, y tener que ver todos los pasillos vacíos fue algo impresionante”.

Paralelamente su amigo Tim Cunningham, en tono de burla comentaba: “Es chévere conocer la cultura, pero no es uno de los supermercados más amplios [abastecidos] que he visto en mi vida”.

En el video se observan largos estantes vacíos o rellenos con paquetes de lentejas, garbanzos, arroz para sushi, sardinas, rones, aceite y latas de leche.

El Nuevo Herald, en su conocido veneno agregó, “Cuba vive una crisis crónica de abastecimiento provocada por la ineficiencia del gobierno que rige la mayoría de los establecimientos comerciales”.

Sin embargo, ese diario, Zach Morris ni su amigo Tim Cunningham, hacen mención a la guerra económica, comercial y financiera que Estados Unidos le impone a Cuba desde hace 60 años, la más larga y cruel en toda la historia mundial, con la intención de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo, solo por haber decidido ser soberanos e independientes y no someterse servilmente a los dictados de Estados Unidos.

El pueblo estadounidense no conoce la verdad de las acciones acometidas por los gobiernos desde Dwight Eisenhower hasta Donald Trump, como también ignoran los actos terroristas ejecutados por la CIA para hundir la economía cubana y los planes de asesinato a los líderes especialmente contra Fidel Castro, hechos por los que deberían estar presos ideólogos y presidentes que los aprobaron.

Sería importante que el youtuber que tiene tantos seguidores, más de 845 mil suscriptores en su canal, expusiera textualmente el memorando elaborado en abril de 1960 por el entonces sub secretario de Estado, Lester Mallory, donde afirma:

[…] “el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Solo así él y sus seguidores entenderían las razones del desabastecimiento palpado en los mercados habaneros, o el principio establecido en la Operación Mangosta, aprobada por el presidente J.F. Kennedy en febrero de 1962, donde se expresa:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Para que Morris y su amigo Tim Cunningham, entendieran la verdad que ocultan los que en su país trazan las políticas anticubanas, deben saber que durante la administración del presidente Barack Obama, la guerra financiera contra Cuba fue brutal, para evitar el desarrollo económico y comercial de la Revolución, mediante continuas sanciones a la banca internacional.

Solamente entre los años 2009 y 2016 Estados Unidos impuso 52 multas a importantes bancos europeos y canadienses, ascendentes a 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, con el propósito de amedrentar a quienes aceptan transacciones de pagos a y desde Cuba, lo que impide adquirir alimentos, medicinas, bienes útiles y cobrar por las ventas que realiza la Isla.

A eso, súmensele la descabezada persecución desatada por la actual administración de Donald Trump, contra los bancos, las navieras extranjeras y las empresas de seguro que sustentan el transporte de petróleo y gas licuado hacia la Isla, unido al acoso a las agencias de viaje, líneas aéreas y cadenas hoteleras que trabajan con el mercado turístico cubano, más la campaña contra la colaboración médica cubana, a fin de evitar el ingreso de dinero.

La prensa yanqui no le informa a su pueblo como Trump, el secretario de Estado y del departamento del Tesoro, declaran abiertamente que las medidas impuestas son únicamente para aislar financieramente al régimen cubano y cortar toda entrada de divisas a Cuba, algo criminal que Estados Unidos no permitiría que les hicieran a ellos ni un solo día.

Los cubanos unidos resisten esa guerra, sin dar un paso atrás, algo que enferma de rabia a quienes ya no saben que otras sanciones imponerles a los once millones de cubanos.

Lo que el youtuber no filmó fueron las escuelas cubanas repletas de niños de todas las razas, juntos como buenos amigos, con zapatos, medias blancas y uniformes limpios, a pesar de las limitaciones económicas; ni los hospitales, policlínicas y consultorios médicos donde se atiende al pueblo sin cobrarle un centavo, algo que en Estados Unidos no sucede por ser la medicina un negocio.

Tampoco hicieron mención a la ausencia de personas durmiendo en las calles y parques por falta de una vivienda o dinero para pagarla, ni policías armados con escudos, cascos y armas largas rociando gas pimienta a diestra y siniestra, ni hablaron de la seguridad que ambos tuvieron en la Isla para caminar las calles en horas de la madrugada, después de salir de los bares que seguramente visitaron en la ciudad, situación bien diferente a la de otros países donde los mercados tienen los estantes llenos de mercancías, pero no todos tienen dinero para adquirirlos.

Triste es que ambos jóvenes demostraran tanta inmadurez en su historia mal contada, quedando reflejada su ignorancia sobre la valentía y resistencia del pueblo cubano contra las políticas criminales de Estados Unidos.

No por gusto dijo José Martí:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Cuba tiene esclavos que curan enfermedades y salvan vidas.


Por Arthur González.

Todo hace indicar que Cuba tiene poderes nunca vistos, pues ahora tiene esclavos por el mundo que previenen enfermedades, las curan y salvan vidas con su solidaridad humana.

Esos nuevos “esclavos”, clasificados así por altos funcionarios de la administración yanqui, son los cientos de miles de médicos, enfermeros y personal técnico de la salud cubanos, que trabajan en lugares donde galenos de otros países “democráticos”, no aceptan ir ni de visita, porque para esos la medicina es solo un negocio donde ganan mucho dinero, algo bien distinto a Cuba, donde es un sacerdocio para salvar vidas, especialmente a personas de escasos recursos económicos.

Por ese motivo, Estados Unidos que, a pesar de ser la primera economía mundial posee millones de ciudadanos sin acceso a la salud por carecer de dinero para adquirir un seguro médico, ha desatado una cacería de brujas contra las misiones médicas internacionales de Cuba, porque sabe que es la entrada fundamental de divisas para el país, con las que se sostiene el sistema de Salud totalmente gratuito para todo el pueblo.

El sistema de Salud cubano es un ejemplo para el mundo y principalmente para los países subdesarrollados, con un médico y una enfermera en consultorios construidos en cada barrio, citadino o rural. Hoy todos los niños de la Isla nacen en un hospital y las embarazadas con bajo peso o anemia, son ingresadas en casa especiales para ellas, donde se les da seguimiento hasta el parto. De ahí la baja tasa de mortalidad infantil al nivel de países desarrollados.

La cruzada anticubana fabricada por algunos de los miembros de la mafia terrorista anticubana radicada en Estados Unidos, intenta hacerle creer a muchos que Cuba explota a sus médicos colaboradores y no les paga el salario por el cual el estado firma contratos con los países donde trabajan.

Sin embargo, los yanquis ocultan que parte de ese dinero se destina a la compra de equipos de alta tecnología y medicamentos que ellos impiden su adquisición, al sancionar a las empresas fabricantes y a los bancos que tiene que ejecutar las transacciones bancarias de esas ventas, imponiéndoles multas de miles de millones de dólares para imposibilitar su adquisición, hecho que, sí es un delito de lesa humanidad, por atentar contra la vida de todo un país.

La mentira fabricada por Estados Unidos solo persigue impedir la entrada de divisas a Cuba, algo expuesto por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, con total desfachatez, al afirmar:

“Mi Departamento está negando el acceso de Cuba a las divisas”.

Para no dejar dudas de la cacería anticubana, el secretario de Estado Mike Pompeo explicó:

Cuba es una prioridad de política exterior para la administración Trump”

“Todas estas acciones están diseñadas para evitar que los dólares llenen los bolsillos de los militares cubanos”

“El Departamento de Estado sancionó a los jefes de las misiones médicas del gobierno cubano en el extranjero. La nueva ronda de sanciones está dirigida específicamente a cortar el dinero que llega al gobierno, porque el programa de exportación de servicios médicos reportó al gobierno cubano más de $6,000 millones en 2018”.

A los yanquis no les importa que cientos de miles de latinoamericanos y africanos se queden sin la atención médica que brindan los colaboradores cubanos, pues esos pobres sin recursos financieros no pueden pagar las costosas operaciones y tratamientos que de forma gratuita ejecuta el personal cubano.

¿Son realmente humanos quienes cortan la asistencia cubana?

Claramente que no, a ellos solo le interesa estrangular la economía de la Isla para que renuncie al sistema socialista y caiga en brazos de los yanquis, como siempre soñaron con la teoría de la Fruta Madura, enarbolada en abril de 1823 por John Quincy Adams, cuando ocupaba el mismo cargo que Mike Pompeo.

Dos años después fue electo presidente de los Estados Unidos y persistió en su empeño, análogo al expuesto en 1820 por su antecesor Thomas Jefferson, a John C. Calhoun, en ese entonces su secretario de la guerra: “Debemos, a la primera oportunidad, apoderarnos de Cuba”.

Las presiones sobre los gobiernos que tienen firmado contratos con el ministerio de Salud cubano son brutales, y los efectos se comprueban en las declaraciones que rápidamente hizo el brasileño Jair Bolsonaro, seguidas por el traidor Lenin Moreno en Ecuador y los militares golpistas en Bolivia.

El pasado 12 de enero 2020, el propio Pompeo escribió en su cuenta de Twitter:

“Instamos a los países anfitriones de las llamadas misiones médicas cubanas, a que pongan fin a los acuerdos contractuales con el régimen de Castro, que facilitan los abusos contra los derechos humanos de los profesionales de la Isla que participan en tales programas”.

Para justificar su criminal accionar compran a quienes se prestan para acusar a Cuba, con tal de ganarse unos miles de dólares, como es el caso de las relatoras especiales de la Organización de Naciones Unidas, sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias, Urmila Bhoola y María Grazia Giammarinaro, respecto a la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

Ambas se prestaron para dirigirle una carta al gobierno cubano, donde lo acusan de “someter a los médicos a condiciones de trabajo forzoso”, dándole un plazo de 60 días para responder a sus preocupaciones, como si Cuba fuera una colonia más de los yanquis.

La alharaca también la armaron con la organización Cuban Prisoners Defenders, financiada con dinero del gobierno estadounidense a través de la USAID y la NED, bajo el mismo guion confeccionado por especialistas en guerra psicológica.

Con total desfachatez las mencionadas relatoras de la ONU, declaran que “el derecho a la privacidad estaría limitado por el control y seguimiento efectuado a los médicos cubanos, incluyendo la comunicación y las relaciones sostenidas con personas nacionales y extranjeras durante las misiones de internacionalización”, olvidándose que son los Estados Unidos quienes espían y controlan las comunicaciones mundiales, incluidas las de presidentes y ministros, mediante las comunicaciones telefónicas, correos electrónicos y el uso de cuentas de Facebook y Twitter, hecho denunciado públicamente desde hace años.

Ya no se sabe que historieta de terror van a diseñar contra Cuba, a pesar de que en 60 años de mentiras no logran dañar la labor de la Revolución, que tiene una larga historia de conducta humanitaria y apoyo a los desposeídos y pobres de la tierra.

El Senador Marco Rubio y Mike Pompeo, pasarán a la historia como rufianes fracasados en su intento por derrocar a la Revolución cubana, esa fruta que no cayó, porque como afirmó José Martí:

“La libertad cuesta muy cara y es necesario a resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.”

Empeñada la administración Trump en distorsionar la realidad de Cuba.


Por Arthur González.

El 18 de julio 2019 Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual secretario de Estado, habló en la Conferencia Ministerial sobre Libertad Religiosa, donde sin elementos probatorios arremetió contra Cuba, acusando a la Revolución de tener una “naturaleza intolerante”.

El argumento tomado por los pelos fue que, no se le permitió viajar a ese evento en Washington a cinco pastores de algunas iglesias protestantes.

Desde el mismo año 1959 Estados Unidos comenzó a ejecutar acciones para derrocar a la Revolución, e incluso antes del triunfo expusieron en reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que había que evitar la victoria de Castro. Entre las medidas diseñadas para lograr su anhelo, estaba el empleo de las iglesias, de acuerdo a sus documentos desclasificados.

A pesar de que algunas denominaciones religiosas siguieron las instrucciones yanquis y ejecutaron actos contrarrevolucionarios alejados de la religiosidad, en Cuba no se cerró un templo ni una orden religiosa, las que continuaron brindando asistencia espiritual a todos sus creyentes.

Actualmente las religiones en la Isla tienen una mayor significación que hace 50 años, algo reconocido por todas las órdenes y sectas religiosas, tanto católica, protestantes y otras, con una fuerte afluencia de creyentes.

Múltiples religiones tienen presencia en todo el país: católica, protestantes, ortodoxas rusa y griega, judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, Fe baha’is, y los yogas. Según cifras oficiales, en los últimos años se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos evangélicos y protestante, sumandos a 136 centros espiritistas.

Todas practican su fe religiosa sin restricción alguna, en los más de 900 templos y capillas que poseen las 55 iglesias evangélicas y protestantes, y las cerca de 2, 500 casas culto que funcionan a lo largo y ancho del país, realidad que prueba fehacientemente la libertad religiosa que existe en Cuba.

La salida del país de una persona prácticamente de la fe cristiana u otra, no tiene relación directa, ni indirecta, con la libertad religiosa, pero lo que omitió Pompeo fue el propósito político que tenían previsto con la llegada de los cinco religiosos, quienes mantienen una posición pro yanqui, y serían entrenados para ejecutar acciones subversivas a su regreso a Cuba.

Una prueba irrebatible de eso fue la conversación telefónica sostenida por el mismo presidente Donald Trump con el pastor bautista Mario Félix Lleonart Barroso, “refugiado político” en Estados Unidos, donde denunció “la grave situación de las libertades religiosas en la Isla”, burda manipulación para ganarse la simpatía del responsable de las continuas sanciones económicas y financieras contra el pueblo cubano, algo que el mencionado pastor jamás ha criticado, a pesar de ir contra los principios cristianos, pues pretenden matar por hambre y enfermedades a once millones de seres humanos.

Estados Unidos estructura campañas falsas contra aquellos países que se niegan a someterse a sus propósitos, fabricando mentiras para conformar matrices de opinión contrarias a quienes mantienen su soberanía, a todo costo.

Tal parece que Mike Pompeo no recuerda que, según publicó la Unidad de Inteligencia de The Economist, Estados Unidos descendió en los últimos 10 años en el Índice Mundial de Democracia, al bajar del  puesto 18 en el índice mundial de 2008, al lugar 25 en el 2018, lo que ubica a ese país por debajo del umbral de una democracia plena, posición que según las estadísticas oficiales tenía en 2016, considerándose ahora como democracia defectuosa.

Criterios de los especialistas, argumentan que este bajón obedece a la grave disminución de la confianza pública en las instituciones estadounidenses.

¿Olvidó el secretario de Estado que, de acuerdo a las encuestas de la prestigiosa empresa Gallup, de enero a noviembre de 2018, el número de ciudadanos estadounidenses que aprobaban la forma en que el Congreso llevaba a cabo su trabajo, se redujo a un 18 por ciento, de un 40 por ciento en el 2000 y un 20 por ciento en el 2010?

A Cuba no le pueden dar lecciones de democracia ni de libertades, porque en Estados Unidos no se puede tener ideas y principios políticos diferentes, y quienes así lo muestren son condenados, como hace actualmente Donald Trump con los candidatos demócratas que poseen posiciones desiguales a las de él, a quienes acusa de ser “socialistas”, satanizándolos por solo expresar sus proyectos políticos contrarios a los de la actual administración.

Prueba de que Estados Unidos no acepta las diferencias de ideas contrarias a las de su sistema, fue el cuestionamiento que hicieron sobre la visita a La Habana del príncipe Carlos y su esposa la duquesa Camila, presionándolos por todos los medios posibles para que desistieran de la misma, ya que su presencia reflejaba el reconocimiento a los avances de Cuba en temas de educación, salud, cultura, deportes y seguridad social, gracias al sistema socialista que tanto satanizan los yanquis.

Pompeo, ni su presidente, sienten una verdadera preocupación por el pueblo cubano, al que sancionan constantemente reforzando la guerra económica, comercial y financiera, para evitar que el gobierno revolucionario pueda satisfacer las necesidades, y después culparlo de la escasez que se siente en todo el país.

Doble moral la de los yanquis que hacen guerras fratricidas contra pueblos inocentes y en seguida asisten a las iglesias a rezar, como si Dios y Cristo no los condenaran al infierno.

Es por esas razones que a Estados Unidos lo evalúan como una democracia defectuosa, porque como expresara José Martí:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

 

 

Las mentiras de Mike Pompeo


Las mentiras de Mike Pompeo.

Por Arthur González.

El propio Secretario de Estado, Mike Pompeo, confirmó recientemente que la CIA, miente, engaña y ejecuta acciones ilegales, algo que aprendió muy bien cuando era miembro de esa Agencia.

Con esa conducta incorporada, ahora como Secretario de Estado continúa mintiendo y engañando a sus conciudadanos, para incrementar la matriz de opinión contra Cuba, a fin de que respalden las acciones de la administración Trump.

Para reafirmarlo, el 17 de abril ofreció una conferencia de prensa para anunciar la decisión de no suspender más la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, dando luz verde a las reclamaciones de estadounidenses que hayan tenido propiedades en Cuba y les fueran nacionalizadas después de 1959.

También se les permitirá a los cubanos que ahora son ciudadanos de ese país, siempre que puedan demostrar sus propiedades nacionalizadas.

Como justificación de la nueva medida para reforzar la guerra económica, comercial y financiera contra el pueblo cubano, al que pretenden matarlo por hambre y enfermedades, el ex Director de la CIA expuso una retahíla de falsedades que causarían risa, sino fuera por su crueldad.

Hay que recordarle a Pompeo las acciones cometidas por Estados Unidos contra Cuba, algo que, o desconoce, u olvidó, como fue la solicitud enviada al Congreso por el presidente McKinley, el 11 de abril de 1898, para intervenir militarmente a la Isla, donde afirmaba:

“Es la única esperanza al alivio y descanso de la situación insoportable que padecen los cubanos, lo que implica la pacificación forzosa de Cuba”.

Esa mentira encubría el anhelado y viejo interés de apoderarse de la Mayor de las Antillas, algo que nunca han dejado de soñar.

Pompeo no menciona que muchos de los cubanos hoy nacionalizados norteamericanos, salieron huyendo de Cuba por crímenes cometidos, y a los que Estados Unidos les otorgó la categoría de “refugiados políticos”, como parte de las campañas contra la Revolución naciente.

Si el gobierno revolucionario cubano nacionalizó, el 3 de marzo de 1959, la Compañía Cubana de Teléfonos, afiliada a la International Telephone and Telegraph Corporation, fue para consolidar su soberanía nacional. De inmediato se rebajaron las tarifas y se canceló el acuerdo de 1957 firmado por el dictador Fulgencio Batista, que amplió la franquicia otorgada a esa Compañía y le permitía elevarlas.

En abril del 59 Cuba tomó la decisión soberana de clausurar los casinos de juegos, emporio de la mafia italo-norteamericana desde 1947, cuando el capo mafioso italiano Lucky Luciano arribó a la Habana para reunirse con los jefes estadounidenses de la Cosa Nostra, entre ellos Meyer Lansky, fundador de los primeros casinos en La Habana, unido al negocio de las drogas y la prostitución organizada.

Las nacionalizaciones continuaron, entre ellas las tierras afectadas por la Ley de Reforma Agraria, en mayo del 59, lo que trajo como resultado que Estados Unidos protestara por los términos de la compensación monetaria y no aceptó los pagos propuestos. Gran Bretaña, Canadá, Francia, Italia, España, México y Suecia si negociaron con Cuba y recibieron sus liquidaciones.

Desde ese instante Estados Unidos inició acciones subversivas para derrocar a la Revolución, bombardeos aéreos con aviones procedentes de Miami en octubre de 1959, ocasionaron muertes y heridos en La Habana y Las Villas.

El 11 de diciembre de ese mismo año, desde la embajada yanqui se envió un informe secreto al Director de la CIA, en el que se afirma:

Los objetivos de Estados Unidos son el derrocamiento de Castro en el término de un año y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unidos, la cual convocará a elecciones seis meses después de su llegada al poder”.

En el mismo documento se proponen varias medidas, entre ellas:

“Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos, Operaciones de interferencia contra la radio y la televisión, y darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

Cuba fue víctima de cientos de medidas represivas por parte del gobierno yanqui, las que provocaron más nacionalizaciones de compañías que se negaban a trabajar con el nuevo gobierno, como fue la reducción de la compra de azúcar, la negativa a vender petróleo y posteriormente a refinar el que se adquirió en la URSS, cierre de las plantas de sulfuro y sinter de níquel, y muchas más.

La batalla librada ha sido difícil y dura, los yanquis se lanzaron con todo su poderío para intentar retrotraer el proceso revolucionario, desde la invasión mercenaria, planes de terrorismo de todo tipo, intentos de asesinatos a Fidel Castro, presiones políticas, diplomáticas, guerra psicológica como la triste Operación Peter Pan, hasta las crueles cruzadas propagandísticas y la guerra bacteriológica y biológica contra las personas, fauna y la flora cubana.

Al no poder alcanzar sus objetivos, ahora continúan presionando con la vieja ilusión de derrocar el socialismo y para eso inventan mentiras como las expresadas por Pompeo, entre esas:

La represión del régimen contra su propio pueblo y su exportación obstinada de la tiranía a la región”. “Opresión a las llamadas Damas de Blanco”. “Afirmar que el referéndum constitucional del país, fue una farsa”. “El acoso, golpes y detención de opositores”. “Que el comportamiento de Cuba en el Hemisferio socava la seguridad y estabilidad de los países de la región, y amenaza los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”. “La exportación por parte de Cuba de sus tácticas de intimidación, represión y violencia”.

Con toda esa vieja retórica desgastada en 60 años, no han podido engañar al mundo, pues se conoce que el padre de la desestabilidad, la represión, los golpes militares para derrocar gobiernos democráticos, las invasiones militares, el asesinato, desaparición y tortura de aquellos que tenían ideas diferentes, provienen de Estados Unidos.

Hoy los yanquis se empeñan en destruir el proceso venezolano y con él a Cuba y Nicaragua, porque no permiten que existan opositores al capitalismo, ni otras ideologías que no sean las del imperio.

Nada de los que ejecutan es democrático ni respetan los derechos humanos, la libre determinación y el pensamiento, es “haz lo que mando o si no te castigo”, cortando ayudas económicas, fomentando opositores terroristas y el chantaje político como arma fundamental.

Cuba continua libre su camino, a pesar de las dificultades que causan la guerra económica, pero digna y soberana para no volver nunca jamás a los brazos del imperio, pues como aseguró José Martí:

“Una vez gozada la libertad, ya no se puede vivir sin ella”.