Estados Unidos 60 años de errores con Cuba


Por Arthur González.

Cualquiera comete una torpeza, pero lo de Estados Unidos con Cuba es un record Guinness.

El más reciente de los desaciertos fue la reunión sostenida del sub secretario de Estado, en la Cumbre de las Américas que se celebra en Lima, con un grupito de sus asalariados que poseen un historial muy alejado al de cualquier joven cubano.

El sub secretario John J. Sullivan, se reunió el 12 de abril 2018 a puertas cerradas, con miembros de la “oposición”, que no trabaja ni estudia en Cuba, pero Estados Unidos insiste en calificarla como “miembros de la sociedad civil independiente”. Por supuesto que son independientes del pueblo, pero totalmente dependientes del dinero y órdenes de Washington.

Esos que Estados Unidos exhibe actualmente como “disidentes”, seguirán el mismo camino del olvido de sus antecesores en los años 80 y 90, cuando embriagados por el éxito obtenido con el Programa Democracia aprobado por Ronald Reagan, la Casa Blanca destinó millones de dólares para la fabricación de una “oposición cubana”.

¿Quién se acuerda de Yndamiro Restano y Hubert Jerez, de la llamada Asociación de Periodistas Independientes?; ¿De Lázaro Cabrera, Vladimir García y Omar López, de la Asociación Pro Arte Libre?

¿Alguien menciona a Humberto Colás y a Berta Mexidor, de aquellas inventadas Bibliotecas Independientes?

¿Han vuelto a ser noticia en los medios de Miami, Ricardo Bofill, Martha Freyre, María Elena Cruz Varela y Roberto Luque Escalona, quienes integraron el fantaseado Comité Cubano Pro Derechos Humanos, y la Concertación Democrática Cubana?

Ni en Cuba y menos en Miami, se habla del llamado Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, compuesto entre otros asalariados por Samuel Martínez Lara, Tania Díaz Castro y su líder Odilia Collazo Valdés, quien en realidad era la agente Tania de la Seguridad del Estado cubano, según sus testimonios aparecidos en el libro “Los Disidentes”, del 2003.

A otros que eran noticia diariamente, como lo son ahora Rosa María Payá y Antonio Enrique González-Rodiles, ya nadie les envía dinero,  y pasaron a mejor vida, entre ellos Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Félix Bonne Carcasés, Martha Beatriz Roque Cabello, Elizardo Sánchez, Jesús Yanes Pelletier y Gustavo Arcos, quienes conformaron el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna Cubana, y llevaron a cabo la campaña “La Patria es de Todos”, impulsada por la mafia terrorista de Miami con Ileana Ros-Lehtinen al frente.

La fuerza que le dio Estados Unidos a Yoani Sánchez en el año 2007, haciéndola una súper “estrella” de la Web, con millonarios premios periodísticos, la conformación de un Blog, más un diario digital, ya no es noticia, porque su imagen fue confeccionada artesanalmente con cartón, por especialistas del Departamento de Estados y la CIA.

A pesar de todos sus fracasos los yanquis le echan nuevamente mano a una nueva promoción de asalariados, que desdicen mucho de sus patrocinadores, por conformar un equipo de megalómanos como Guillermo Fariñas, íntimo del asesino terrorista Luis Posada Carriles y González-Rodiles, con sus fantasías de ser licenciado en Física, a quien le construyeron el 2007 en Miami, un proyecto bajo el nombre de Estado de Sats, en fecha similar al de Yoani.

Como elemento significativo se destaca que, en cada una de las escuálidas reuniones de Estado de Sats, participaba un “diplomático” de la Misión de Estados Unidos en La Habana, quien controlaba lo que se decía y hacía. Al no obtener resultados, González-Rodiles fue destinado al apoyo de las Damas de Blanco, y a viajar constantemente a Miami para hacer campañas anticubanas.

Lo más denigrante para John J. Sullivan, fue tener que darle la mano a Danilo Maldonado, conocido por “El Sexto”, drogadicto confeso y sin nivel académico alguno, lo que demuestra el fracaso de Estados Unidos durante casi 60 años, en su intento por inventar una oposición a la Revolución popular cubana.

Se empecinan los yanquis en no reconocer el socialismo cubano, gastan miles de millones en planes, actos terroristas, campañas de prensa y en el abastecimiento a una contrarrevolución que, como reconocen sus diplomáticos en La Habana, “dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día”.

El tiempo se encargará de ver al grupito actual de “disidentes”, tomar el mismo rumbo de aquellos que en su momento fueron sus “estrellas rutilantes” y hoy nadie se acuerda de que existen.

Quizás algunos de ellos tomen la suerte de otros que, como, Néstor Baguer, Luis Veliz, Ana Rosa Jorna, Yamila Pérez, Noel Ascanio, Aleida Godínez, Alicia Zamora, Otuardo Hernández y Carlos Serpa Maseira, fueron desclasificados por los Órganos de la Seguridad de Cuba, y recibieron el reconocimiento de su pueblo por las tareas cumplidas como agentes secretos, que lograron engañar durante años a los experimentados Servicios de Inteligencia yanqui.

Cuba tiene mucho que mostrarles a sus hermanos latinoamericanos y caribeños, algo que Estados Unidos no puede y menos aún sus lacayos, porque como dijera José Martí:

“Cuba no anda de pedigüeña, anda de hermana y obra con la autoridad de tal. Al salvarse, salva. Nuestra América no le fallará, por ella no le falla a América”

 

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Cantarle las verdades a quién


Por Arthur González.

Hay cubanos que cuando dejan atrás a su patria se olvidan de la historia y se les nubla el pensamiento con la propaganda yanqui.

Recientemente un artículo escrito por uno de esos, publicado en el Nuevo Herald, se refería a la ausencia del presidente Donald Trump en la Cumbre de las Américas y afirmaba que, “para cantarles las verdades a Castro, era igual si lo hacía el vice presidente Mike Pence”, algo que demuestra una pérdida total del contacto con la realidad.

Cuba tiene en esa Cumbre una excelente representación de artistas, entre ellos dos repentistas del punto cubano, canto que improvisan los campesinos sobre diferentes temas, y con el que podrán decirles las verdades a los representantes yanquis.

No es el gobierno de Cuba quien hace guerras para apoderarse de las riquezas naturales de otros países, utilizando argumentos falsos, como sucedió en Afganistán, Irak, Libia y Siria, dejando una cifra de muertos indeterminada y ciudades destrozadas que antes fueron hermosas.

No es el régimen cubano quien lanza bombas sobre hospitales, escuelas y matan a civiles por “error”.

No es Cuba quien ha introducido gérmenes patógenos y virus para enfermar a miles de ciudadanos en muchos países, ni quien diseñó Golpes de Estado en Chile, Brasil, Hondura, Guatemala, ni apoyó a las dictaduras en Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Colombia, el Salvador y Nicaragua, enviando a torturadores como el caso de Dan Mitrione, policía estadounidense, miembro del FBI y “funcionario” del Departamento de Estado; o Robert K. Thierry, “asesor” de torturas en Paraguay.

Cuba lleva calidad de vida a los pueblos de América Latina, para eliminar el analfabetismo, la insalubridad y la incultura que deja el capitalismo entre sus habitantes; no se lleva ningún recurso natural de esos pueblos; solo aporta conocimientos y bienestar. Ofrece estudios y superación gratuita, para aquellos que no tienen recursos para estudiar en las universidades de sus países.

Las visitas que hizo Mike Pence el pasado año a Argentina, Chile, Colombia y Panamá, no fueron para ofrecer ayuda a los necesitados, sino para presionar a sus presidentes y que apoyaran la guerra económica, financiera y mediática que desarrolla Estados Unidos contra Venezuela, en su obstinación por desaparecer el socialismo de la región.

Si de cantar las verdades se trata, Pence tendrá que escuchar los reclamos de los latinoamericanos por el trato injusto e inhumano que  da su gobierno a los inmigrantes del continente, los crímenes que comete en la frontera con México, la expulsión de padres que dejan atrás a hijos nacidos en Estados Unidos, separando familias enteras, o la de hijos que crecieron allí y ahora el presidente Trump los quiere expulsar.

Si le gusta el canto al vicepresidente Pence, podría estar horas oyendo las verdades de miles de guatemaltecos, enfermados premeditadamente por médicos yanquis entre los años 1946 y 1949, con sífilis, gonorrea y otras enfermedades venéreas, con el fin de comprobar la efectividad de nuevos antibióticos.

Para lograr sus fines, a muchos no les suministraron antibióticos, sino líquidos simulados, por lo cual murieron y padecieron de los efectos de tales enfermedades, algo reconocido oficialmente en el año 2010, cuando la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton se disculpó públicamente ante el pueblo guatemalteco.

Otras verdades que podrían cantársele a Pence, es la protección que le brindan las autoridades yanquis a cientos de terroristas y asesinos como Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano, donde perecieron 73 inocente, prófugo de una cárcel venezolana, a pesar de las reclamaciones oficiales del gobierno de esa República.

Hace pocos días se conmemoró el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria y su chofer en Washington, a manos de terroristas de origen cubano entre ellos Guillermo Novo Sampoll, quien obtuvo un perdón del presidente Ronald Reagan, solicitado por la congresista Ileana Ros-Lehtinen, quien también pidió al presidente George Bush padre, una visa de refugiado político al terrorista nacido en Cuba, Orlando Bosch Ávila, a pesar de ser considerado por el FBI como inadmisible y terrorista peligroso.

Bosch murió en Miami protegido por las autoridades, confeso públicamente de dirigir la Operación CORU, apéndice de la Operación Cóndor, diseñada por la CIA contra América Latina.

Entre sus crímenes está la colocación de bombas en varias embajadas cubanas en Latinoamérica, el secuestro y asesinato de diplomáticos de Cuba en Argentina, encontrados, treinta años después, dentro de dos barriles con cemento en un rio.

En declaraciones en Miami el pasado año, Trump aseguró que “Estados Unidos siempre defenderá la libertad en este hemisferio y más allá, porque apreciamos nuestros valores”.

La verdad deja bien definidos los “valores” que Estado Unidos defiende, y de encontrarse con el presidente Raúl Castro será una oportunidad única para decirle las verdades sobre la dictadura militar totalitaria que Estados Unidos le impone a Latinoamérica, con sus intervenciones militares y sus decenas de bases militares, donde solo se imparten lecciones de como matar y aniquilar a los pueblos, e incluso se tortura, como hacen en Guantánamo, Cuba.

La verdad que tendrá que escuchar Pence y el senador Marco Rubio, si se decide a asistir a la reunión parlamentaría, será la cruel guerra económica y financiera impuesta por Estados Unidos contra el pueblo cubano desde hace 58 años, con la malsana pretensión de matar por hambre y enfermedades a su pueblo, que repiten contra Venezuela.

Si el senador Rubio no pudo obtener los votos del electorado de su país para postularse como candidato presidencial, menos podrá esperar de los latinoamericanos que padecen diariamente los males que deja la política imperialista y que se incrementarán con los aranceles impuestos por el presidente Trump.

Los cantos de los pueblos se escucharán con fuerza y no importa el engaño y la mentira de los yanquis, pues como afirmó José Martí:

“De tal manera necesitan los pueblos el concepto de dignidad, que hasta conviene herirla para darles el placer de defenderla”.

La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.