Cómo pudo cambiar la política de Estados Unidos hacia Cuba.


Por Arthur González.

Cuando el presidente Barack Obama y el presidente de Cuba Raúl Castro, anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas el 17 de diciembre del 2014, sorprendieron al mundo con algo inesperado después de 52 años, cuando el 3 de enero 1961 Estados Unidos tomó la decisión unilateral del rompimiento, imaginando en que, en abril de ese año, la invasión mercenaria contra Cuba retrotraería la historia, pero fue derrotada por el pueblo en sólo 67 horas.

La intrépida decisión tomada durante el 2do período presidencial de Obama, no fue un hecho festinado. Esa política había sido estudiada en 1967 para subvertir a la Revolución, a través del “magnetismo económico y cultural” de Estados Unidos, con el impulso de promesas de beneficios económicos y políticos que podría obtener Cuba, con un comportamiento yanqui más racional. En la misma participaron la CIA, los Departamento de Defensa y Estado, más la USAID, pero finalmente en 1968 no se aprobó.

En 1999 el poderoso equipo de analistas y directivos del Council on Foreign Relations (CFR), propuso darle un enfoque político diferente al seguido por administraciones anteriores, basado en el trabajo ideológico sobre la sociedad cubana desde adentro, mediante la promoción en Cuba de intereses y valores estadounidenses; el apoyo, aliento y reforzamiento de la sociedad civil; unido al trabajo priorizado en crear condiciones para materializar la transición pacífica y el surgimiento de una Cuba “libre, próspera y democrática”.

El equipo de dirección del presidente Barack Obama, acordó que ese nuevo camino podría ser más efectivo para alcanzar el objetivo deseado de destruir el socialismo, ya que 50 años de bloqueo y distanciamiento político no habían dado resultados.

Tal decisión contó con el apoyo del CFR, organización poco conocida pero muy influyente en los asuntos internacionales, con poder y prestigio, considerada por muchos como el verdadero cerebro político.

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Predicciones sobre Cuba de economistas detrás de una mesa.


Por Arthur González.

Qué fácil resulta analizar la economía de un país asediado durante 60 por una guerra económica, comercial y financiera, leyendo libros detrás de una mesa de trabajo, sin nunca haberse enfrentado a la dirección de una empresa, donde tendrían que sortear los verdaderos obstáculos que imponen el “embargo”, como los yanquis insisten en calificarlo.

Ahí sí tendría que demostrar inteligencia y osadía para mantener la producción con falta de piezas de repuesto, la negativa de consorcios extranjeros a venderle materias primas, amenazados por Washington de ser sancionados, o porque un equipo importante para la empresa tiene más del 10 % de componentes made in USA y no se le permite adquirirlo, o que un banco internacional se niegue a efectuar una transferencia bancaria para el pago o la compra de determinada mercancía.

Entonces, esos “oráculos” de la economía cubana sabrían las peripecias que se ejecuta diariamente para importar un equipo que salvar vidas, producir determinada medicina o los alimentos para 11 millones de cubanos.

Esos “genios” de libros, se darían cuenta que las piedras en el camino económico de Cuba no son por problemas estructurales, como quieren hacerle ver a otros, sin mirar a los que residen en países como Chile, Bolivia, Brasil, Argentina, Panamá, Honduras, Guatemala, etc. que padecen verdaderas y profundas crisis económicas, con índices de pobreza crecientes, a pesar de tener economías de mercado, grandes, medianas y pequeñas empresas privadas.

Ante esas crisis que, sí son estructurales del sistema capitalista, los trabajadores carecen de servicios de salud, educación y una seguridad social adecuada a sus necesidades, unido a los despidos constantes, subidas de precios y recortes presupuestarios, sin que nunca hayan tenido que padecer la criminal guerra económica, comercial y financiera a la que someten a la Revolución cubana.

Esos países capitalistas, tampoco han sufrido programas subversivos elaborados por la CIA, con acciones terroristas para destruir sus industrias, centros comerciales, cines, teatros, buques mercantes, aviones civiles, hoteles y campos de cultivos para producir alimentos, unido a la introducción de plagas y enfermedades.

Sí Cuba mantiene sus logros sociales, con un elevado nivel de instrucción y salud gratuito para todos, incluidos aquellos que no apoyan el sistema socialista, es precisamente porque no aplica las recetas que Estados Unidos sueña con imponerle y que aplauden esos “economistas” de academia, formados gratuitamente.

Evidentemente tales “economistas” con sus fórmulas milagrosas, nunca han leído detenidamente, el conjunto de leyes aprobadas por Estados Unidos para ahogar la economía cubana y evitar que su modelo sea exitoso y un ejemplo para otros países, tal y como afirman académicos del Council on Foreign Relations:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política.

¿Podría un país con una economía diferente a la de Cuba, resistir 60 años de una terrible guerra económica?

Hoy el mundo enfrenta la pandemia del Covid-19 y un ejemplo del desastre del modelo económico, que esos “economistas de mesa” sueña con imponerla a la Isla, se percibe en España, Italia, Estados Unidos, Ecuador, Chile y muchos más, donde los recortes presupuestarios para la salud, unido a la privatización de hospitales, llevan a la muerte a miles de seres humanos.

Quienes califican “distorsiones estructurales” del modelo sociopolítico cubano, con su perdurable “matriz soviética”, pueden comparar la ejecución de ese modelo “distorsionado”, donde el ser humano es lo primero y puede salvarles la vida a ellos y sus familiares, sin pagar un centavo.

Estados Unidos hace lo imposible para destruir el proceso socialista cubano, difunde campañas venenosas, infesta la mente de personas para hacerles creer que Cuba es un infierno producto de su modelo político-económico, pero a la vez incrementa las sanciones de su guerra económica, corta de un tajo la entrada de norteamericanos, prohíbe la visita de cruceros, reduce al mínimo posible los vuelos hacia la Isla, amenaza con multas millonarias y años de cárcel, a las empresas que intenten invertir en la economía cubana con la aplicación del Título III de la execrable Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas, de 1996, (conocida por Ley Helms-Burton.

Aumenta la persecución de las transacciones bancarias imponiéndole cientos de millones de multas a quienes se atrevan a ejecutar alguna con la banca cubana y presiona a países para cortar la colaboración médica y la entrada de dinero, con campañas calumniosas.

¿Cómo podría funcionar una empresa privada cubana sin petróleo ni créditos para sus comprar?

Nadie en Cuba puede hacer compras utilizando el dólar estadounidense y Estados Unidos ha desatado una cacería contra los buques tanqueros de Venezuela o de cualquier país, que desee venderle petróleo a Cuba. ¿Eso es un problema estructural como afirman los sabios economistas de manuales?

Las sanciones ejecutadas en los últimos años por Estados Unidos demuestran que mientras Cuba no se arrodille ante sus pies, aplique un sistema neoliberal como el de Argentina o Chile, jamás podrá tener una economía libre de sanciones, que le permita demostrar la valía de su sistema.

Es tanta la obsesión enfermiza de los yanquis, que ni un jugo o refresco de limón pueden consumir en Cuba los ciudadanos norteamericanos. ¿Tendrá eso alguna relación con la supuesta deformación del modelo estructural cubano, como afirman los oráculos que defienden retomar el capitalismo para la Revolución?

Hay que ser muy torpe y ciego para no percatarse que, gracias al imperfecto modelo socialista de la economía cubana, el Estado puede mantener la vida del pueblo, que no es mejor por causas de esa despiadada guerra y no precisamente por el socialismo.

A pesar de la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia mundial, Cuba logra alimentar al pueblo, sostener el transporte, abastecer de agua a lugares remotos en las montañas, la salud con su sistema primario, secundario y especializado, sin haber cerrado un solo centro escolar o universidad del país, algo que no pudieran hacer quienes asumieron el neoliberalismo recomendado por el Fondo Monetario Internacional.

Esos que intentan asustar a los cubanos con otro período especial no dicen que, gracias al modelo que tanto atacan, Cuba resistió y salió adelante cuando Washington se preparaba para ver caer el socialismo, pero volvieron a recomerse el hígado al observar como el pueblo unido resurgía como Ave Fénix.

A darle clases magistrales a Estados Unidos que, a pesar de su poderío, tiene que enterrar a sus muertos en fosas comunes, debido al colapso del sistema de salud, pues allá la medicina es una mercancía.

Miren la diferencia de la Cuba bloqueada y agredida, salvando a su gente y a otros que en el mundo lo solicitan, con su modelo socialista, imperfecto sí, pero humano, porque como afirmó José Martí:

“Es al servicio de todos y por el bien de todos”.

 

 

 

 

La voracidad del imperio yanqui.


Por Arthur González.

Obsesionados por liquidar la izquierda latinoamericana, Estados Unidos acude a sanciones económicas y financieras como arma para intentar derrocar a los gobiernos que se inclinan hacia políticas contrarias a las que dicta para la región, especialmente contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

Cuba es el laboratorio donde los yanquis aplican cuantas ideas se les ocurran a sus especialistas en subversión, incluido el terrorismo de Estado, la guerra biológica y psicológica, adicionadas a las comercial y financiera, en su intento desesperado por hacer fracasar el modelo socialista escogido por el pueblo.

Los yanquis se oponen a los programas sociales de la salud y educación gratuitas, pues ellos mantienen esos sectores como mercados apetitosos para sus grandes empresas, sin importarle que mueran inocentes por carecer de recursos financieros para sufragar los altos costos de la medicina, o que el analfabetismo aumente. Tampoco les importa que el acceso a la cultura sea un derecho del pueblo, ni la carencia de programas de seguridad social y para personas discapacitadas, o de la tercera edad.

Es tal el negocio en Estados Unidos que no se ha podido limitar la venta de armas, incluidas las de alto poder de fuego, porque la Asociación Nacional del Rifle sufraga campañas de senadores, representantes y hasta de presidentes, sin importarles la muerte de cientos de estudiantes y buenas personas.

Nada de eso sucede en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, pero los yanquis pretenden estrangularlos para que su modelo nunca sea imitado, como afirman, sin el menor sonrojo, los tanques pensantes del Council on Foreign Relations:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

El propósito que persiguen con sus medidas de guerra económica, es provocar la escasez de productos de todo tipo, y hacerle cree a la población de esos países que el único responsable es el modelo político-económico adoptado, idea que plasmó el Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad de Estados Unidos, en el Proyecto Cuba, aprobado por el presidente J.F. Kennedy en 1962, el cual dice textualmente:

La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Ante los continuos fracasos de una caduca política, el presidente Donald Trump, insiste en apretar las tuercas para estrangular la economía de esos países, adoptando torpemente nuevas medidas que ponen de manifiesto sus verdaderas intenciones: la violación de los derechos humanos y el deseo de matar de hambre y enfermedades a los pueblos, situación que incrementa el rechazo popular.

La persecución a los buques tanqueros que llevan petróleo a Cuba es implacable, algo que constituye un delito internacional, al convertirse en un acto de piratería y una cacería de brujas contra un país que decidió defender su soberanía, al costo que sea necesario.

Contra Venezuela aplican medidas para robarle el dinero depositado en bancos extranjeros, congelan sus activos, se apropian de empresas en Estados Unidos, persiguen sus compras y ventas en el exterior, chantaje sobre terceros países para que desconozcan al presidente electo por el voto popular, incitan al terrorismo, planes de magnicidio, intentos de golpe militar y para colmo, obligaron a otros a reconocer a uno de sus agentes pagados, auto proclamado presidente en una calle de Caracas.

Las presiones y maniobras en la OEA, el Parlamento Europeo, el Grupo de Lima y la conformación de matrices de opinión en la prensa contra el presidente Nicolás Maduro, no tienen antecedentes en la historia, pero, aun así, el pueblo venezolano se mantiene firme y resiste los embates de la bestia imperial que demuestra una voracidad nunca vista, para derrocar a un gobierno que no se doblega ante sus órdenes.

Cuba lleva 60 años de victorias enfrentado todas las formas de subversión que los yanquis ejecutan. Ninguna de las decenas de planes para asesinar a Fidel Castro tuvo resultados, todos fueron descubiertos. Tal fue el escándalo, que el Senado de Estados Unidos se vio obligado a conformar una comisión para investigarlos, aunque nadie fue condenado.

Cuba ha podido sortear inteligentemente la guerra económica, comercial y financiera, sin doblar las rodillas; el gobierno informa al pueblo las medidas que se adoptan para seguir adelante, a pesar de las graves limitaciones, y los cubanos saben perfectamente que el único culpable de sus males es Estados Unidos, por eso resisten y refuerzan su ideología. El tiro le salió por la culata y no logran dañar el apoyo al socialismo, ese que les enseñó a leer y a escribir, para no ser más engañados como en épocas anteriores a 1959.

Los venezolanos van por la misma ruta, enfrentan estoicamente la peor crisis política, económica y social de su historia, y reconocen que no es el gobierno de Maduro el responsable de sus penurias, sino el gobierno de Estados Unidos con su guerra implacable, iniciada por el presidente Barack Obama y continuada por Donald Trump.

Medidas criminales adoptan los yanquis para hacer desaparecer a Venezuela y liquidar a sus ciudadanos por hambre y enfermedades, todo ante los ojos del mundo y de aquellos que se autocalifican “defensores de los derechos humanos”.

Datos oficiales del Banco Central de Venezuela, afirman que el producto interno bruto ha caído, al menos, 52% desde que Maduro está en el poder, a partir de las medidas aplicadas por Estados Unidos. Su industria petrolera es el blanco principal de las acciones subversivas, desde actos terroristas hasta el robo de sus activos en el exterior, la prohibición a otros de comprarle petróleo y las amenazas de fuertes sanciones a los países que no acaten las ordenes imperiales.

Ante la resistencia popular y el apoyo a su presidente Maduro, Estados Unidos desconcertado por sus fracasos, decidió tomar nuevas sanciones, al mejor estilo nazi, para impedir cualquier transacción comercial y financiera que oxigene al gobierno bolivariano, ante la contemplación pasiva de la ONU, la Unión Europea y otros países del mundo, a los que Estados Unidos chantajea con cortarles la ayuda financiera o romper tratados comerciales, política del garrote ejecutada en pleno siglo XXI.

Estados Unidos rabioso ante sus fracasos, busca nuevas sanciones con el sueño de derrocar al presidente Nicolás Maduro, de ahí la insistencia de Elliott Abrams, representante especial para Venezuela, de que la Unión Europea comience a imponerle sanciones a Maduro y a sus aliados.

Ese viejo halcón de la política exterior yanqui, quiere hacerle creer al mundo que la grave escasez de alimentos, medicamentos y de agua que padecen los venezolanos, sumando a los repetidos cortes de energía eléctrica provocados desde el exterior, es por culpa del gobierno bolivariano, como si los venezolanos de hoy día, no hayan recibido educación facilitada por Hugo Chávez, padre de las misiones que alfabetizaron a quienes no sabían leer ni escribir, permitiéndoles alcanzar, gratuitamente, nivel superiores de educación.

Para contrarrestar las acciones de Estados Unidos, el gobierno distribuye alimentos y medicinas a precios subvencionados, y mantiene los programas de salud apoyados con los médicos y enfermeros cubanos, algo que poner a rabiar a los yanquis.

Los intentos de la CIA por penetrar las fuerzas leales a Maduro fracasan, a pesar de copiar los planes que diseñaron contra Cuba en 1962, cuando en la conocida Operación Mangosta expresaron:

“La CIA propondrá, el 1ro de febrero 1962, un plan para la defección de altos funcionarios gubernamentales cubanos, con el fin de dividir el régimen desde dentro. Este empeño debe ser imaginativo y bastante atrevido para considerar el “nombre” de un desertor valorado al menos en un millón de dólares. Esto puede ser la clave de nuestro objetivo de acción política y debe ser llevado sin demora como un proyecto principal de la CIA”.

“La CIA completará los planes del 1ro de febrero 1962 para las acciones encubiertas y de engaño, para ayudar a dividir el régimen comunista en Cuba. Son colaboradores en esto los Departamentos de Defensa, de Estado y el FBI”.

Con sus medidas de guerra psicológica pretenden confundir al mundo al asegurar que:

“Las grietas dentro del régimen de Maduro se están multiplicando y ensanchando, y su tiempo se está acabando. No puede resolver ni incluso paliar los problemas desesperados que aquejan al pueblo de Venezuela”.

Pero la realidad se impone y los que creyeron tales falacias impuestas por Washington y que Juan El Títere Guaidó, tenía un amplio respaldo popular, incluso dentro de las fuerzas armadas, se han dado cuenta que los engañaron y pasado casi un año de ese show mediático, cada vez son menos sus seguidores, a pesar del amplio financiamiento con el que lo mantienen desde Estados Unidos.

Los acuerdos alcanzados entre el gobierno y partidos de la oposición, dejan sin credibilidad al Títere Guaidó, abriendo un camino para revertir la situación interna, solicitarle a Estados Unidos el cese de su guerra económica y mejorar los niveles de vida del pueblo, a lo que se oponen El Títere y sus jefes en Washington.

Michelle Bachelet se prestó para la componenda diseñada por los yanquis, con el fin de darle un viso legal a las inventadas violaciones de los derechos humanos en Venezuela, pero se manchó para siempre al quedar demostrada su parcialidad con Estados Unidos, cayendo sobre ella más porquería al no pronunciarse contra la brutal represión ejecutada en Ecuador, los asesinatos, las desapariciones y las detenciones arbitrarias contra la población que exigió en las calles durante 10 días, la derogación de un paquete de medidas económicas, impuestas por el FMI.

Con un cinismo sin par, Elliott Abrams expresó ante la prensa que: “Estados Unidos seguirá ejerciendo presión sobre el régimen de Maduro y sobre aquellos que facilitan sus tácticas represivas, incluidas Rusia y Cuba”.

Si el gobierno de Venezuela es tan despreciado por el pueblo y no tiene apoyo popular, ¿Por qué Estados Unidos tiene que presionarlo y sancionarlo económicamente?

La respuesta es clara, la población apoya a Maduro y por eso hay que incrementar las sanciones para que paguen caro por ese respaldo, tal y como hacen desde 1959 con los cubanos. Los yanquis no aprenden de sus fracasos, su prepotencia los ciega y de ahí el descalabro de sus políticas.

Para criminalizar aún más sus medidas contra Venezuela, impiden el desarrollo de su industria petrolera y provocan una escasez de combustible que afecta también el servicio a las ambulancias, víctima actual de la crisis que enfrentan los venezolanos, debido a los problemas para abastecerse de combustible.

Algo similar pretenden hacerle a Cuba y por eso la persecución de los buques tanqueros para impedir la llegada de combustible a la Isla.

El error de Estados Unidos está en no reconocer que los pueblos no se pueden comprar con dinero y que no hay entendimientos cuando está en juego su independencia y la soberanía, porque como afirmó José Martí:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.

 

Cosas para conocer y nunca olvidar.


Por Arthur González.

Desempolvando documentos desclasificados, aparecieron algunas operaciones subversivas que Estados Unidos diseñó en los años 60, como pretexto para derrocar a la Revolución cubana y eliminar el socialismo que tanta amargura les causa.

Desde las primeras medidas aplicadas a favor del pueblo y de las masas desprotegidas durante el capitalismo, impuesto por los yanquis desde su intervención militar en la Isla en 1898, Washington abrió fuego contra Fidel Castro, con la marcada intensión de sacarlo del poder a toda costa y costo.

Para lograrlo, emplearon todos los métodos inimaginables, porque el propósito era y sigue siendo, eliminar el “mal ejemplo” del sistema socialista en la región, de ahí la afirmación del Foreign on Council Relations:

“La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Algunas de esas operaciones muestran la verdad y coinciden con lo que actualmente emplean contra Venezuela y otros gobiernos que no son de su agrado.

  1. Operación “Repudio” 

Objetivo: Confundir y acosar a los pilotos cubanos de Castro, utilizando conversaciones radiales.

Concepto: Que un piloto cubano refugiado vuele en una nave estéril (sin identificación) en las proximidades de Cuba a intervalos regulares mientras se rastrean las frecuencias tierra/aire de comunicación cubana por medio de un control teledirigido. Este piloto refugiado podría conocer personalmente a muchos de los pilotos cubanos que todavía le sirven a Castro. El piloto refugiado podría entrar en discusiones con los pilotos de Castro por medio de la radio y así confundirlos, distraerlos, etc. Esto sería un problema real para los pilotos de Castro en las actuales condiciones atmosféricas. La discusión podría ser: “Te voy a coger, rojo, sinvergüenza” y llamarlo por su nombre si fuera necesario.

  1. Operación Destrucción (Smasher).

Objetivo: Desorganizar o inhabilitar las instalaciones de comunicaciones comerciales y militares en Cuba.

Necesidades técnicas:

  1. Información detallada sobre las instalaciones de comunicación comercial y militar y sus capacidades, para incluir dentro y fuera de Cuba la construcción de plantas, redes de sistemas y detalles sobre equipamiento (o sea, circuitos, tuberías, etc.), ubicación y tipo de estaciones de repetición. Esta información es necesaria para construir un dispositivo perfeccionado.
  2. Un tubo al vacío de manera tal que pueda ocasionar un corto circuito. Esto es posible si se introduce carbonato de silicona en la base del tubo. Cuando el tubo se calienta, el carbonato de silicona se licúa y conduce la corriente eléctrica; cuando el tubo se enfría, la sustancia se solidifica y no conduce electricidad. Tal dispositivo (el tubo al vacío) se halla disponible.

Los blancos:

  1. Compañía de Teléfonos de Cuba que proporciona servicio telefónico local y de larga distancia a toda la Isla y al exterior.
  2. Radio Corporación de Cuba, que proporciona servicio radiotelefónico a los países europeos y americanos. También facilita servicio radiotelegráfico e incluye canales alquilados de tele impresión.
  3. Compañía de Telégrafos y Teléfonos cubano/americana. Fundada por la IT&T y la AT&T, poseen seis cables submarinos que unen a La Habana y Cayo Hueso. La instalación opera en concordancia con el vínculo de microondas.
  4. Estaciones comerciales de radio y televisión.
  5. Instalaciones militares de cables terrestres y de radio. Incluyen sistemas administrativos y de mando de un punto a otro, instalaciones tierra/aire y ayudas de navegación. Obviamente, ciertas instalaciones comerciales dan servicio al ejército, por lo que la desorganización o la inoperatividad de las instalaciones comerciales afectará las capacidades de comunicación del ejército.

Concepto: El tubo debe ser introducido de forma clandestina dentro de los equipamientos apropiados.

La introducción debe lograrse por medio del uso de medios conocidos, ya sea directamente o por contactos con un empleado de la compañía, que tenga acceso o que reciba la remuneración apropiada. 

  1. Operación Enredo (Free Ride):

Objetivo: Crear disturbios y sembrar cizaña en la población cubana.

Concepto: Éste se debe cumplimentar por el bombardeo de pasajes aéreos de ida, de las líneas Pan American o la KLM, para Ciudad México, Caracas, etc. (ninguno para Estados Unidos). Los pasajes podrían entremezclarse con otros volantes que estuvieran planificados lanzarse. El número de pasajes lanzados podría incrementarse.

  1. Operación Giro (Turn About):

Objetivo: Darle indicios a Fidel Castro de que su apoyo por la causa revolucionaria ha disminuido hasta tal punto, que se están haciendo planes para su “sustitución”.

Concepto: Esto debe cumplimentarse a través de medios de inteligencia que se incrementen hasta que culminen con el descubrimiento del mecanismo o maquinaria de Castro.

  1. Operación Desertor (Defector):

Objetivo: Inducir a elementos o individuos del ejército cubano a que deserten, conjuntamente con su equipamiento.

Concepto: Cuando se planifique y se aplique de forma adecuada, esta actividad tendrá el efecto de hacer disminuir la capacidad del ejército. En un sistema totalitario, la reacción inmediata es incrementar la seguridad, acompañada por una actividad decreciente. También crean estragos en las agencias de seguridad e inteligencia. Esto se podría cumplimentar a través de medios de inteligencia y la promesa de recompensas.

  1. Operación Interrupción (Break Up):

Objetivo: Introducir materiales corrosivos de forma clandestina para provocar accidentes en la aviación, vehículos y embarcaciones.

Concepto: Esta actividad, de ser posible, debe estar encaminada hacia la aviación suministrada por los soviéticos. Si se cumplimenta de forma adecuada, disminuiría la confianza en el equipamiento, incrementaría los problemas de suministros y mantenimiento y afectaría seriamente las capacidades combativas.

  1. Operación Cobertura (Cover Up):

Objetivo: Convencer al Gobierno Comunista de Cuba de que las Fuerzas Navales, ostensiblemente asignadas al Proyecto MERCURIO, son una simple cobertura.

Concepto: No se debe revelar en términos de lo que es una cobertura, esto se debe dejar a las conjeturas. Debe enlazarse con la Operación Jugarreta (Dirty Trick).

  1. Operación Jugarreta (Dirty Trick):

Objetivo: Mostrar una prueba irrevocable de que, en caso de que falle el vuelo orbital tripulado MERCURY, la falla se relacionará con los comunistas y con Cuba.

Concepto: Esto debe ser cumplimentado a través de la fabricación de pruebas o evidencias que demostrarían la interferencia electrónica por parte de los cubanos.

  1. Operación Repleto (Full Up):

Objetivo: Destruir la confianza en el combustible suministrado por el Bloque Soviético, señalando que está contaminado.

Concepto: Esto se debe cumplimentar a través de la introducción de un agente biológico conocido dentro de las instalaciones de almacenamiento del combustible de los aviones de combate. Este agente germina dentro del combustible de los aviones de combate y crece hasta que consume todo el espacio dentro del tanque.

  1. Operación Fantasma (Phantom):

Objetivo: Convencer al Gobierno de Castro de que la penetración clandestina y el reabastecimiento de los agentes está siendo dirigida de forma regular.

Concepto: Esto debe ser cumplimentado por el uso de las capacidades BJ, UDT y JJ para crear la impresión de desembarcos que se han realizado en playas, así como de bombardeos aéreos en otras partes.

  1. Operación Northwood
  • Realizar una serie de movimientos militares justificando que correspondan a ejercicios que por su índole, magnitud y cercanía a las costas cubanas pudieran provocar una reacción por parte de Cuba. Se utilizará la provocación más la realización de acciones para tratar de convencer a los cubanos de que la invasión es inminente, con el fin de provocar una respuesta de Cuba en el plano militar, que, de realizarse, nos permitiría cambiar del ejercicio militar a la invasión.
  • Organizar una serie de incidentes relacionados con la Base Naval en Guantánamo de forma tal que de la apariencia de haber sido realizados por fuerzas cubanas. Estos podrían ser:

Utilizar una estación de radio clandestina para divulgar rumores de un ataque a la Base.

Uniformar cubanos amigos de los Estados Unidos para que brinquen la cerca simulando un ataque.

Capturar dentro de la Base un grupo de saboteadores cubanos, utilizando para esto cubanos amigos.

Pedir a cubanos amigos que provoquen disturbios en la entrada principal de la Base.

Volar algún depósito de municiones dentro de la Base. Provocar incendios.

Incendiar un avión en el aeropuerto de la Base como si fuera un sabotaje.

Disparar algunas granadas de mortero desde el territorio cubano hacia la Base para dañar algunas instalaciones de esta.

Capturar grupos comando tratando de entrar en la Base por el mar, utilizando para esto a cubanos amigos.

Capturar un grupo de milicianos que se introdujeron en la base.

Sabotear un barco norteamericano en el puerto, provocar un incendio de grandes proporciones.

Hundir un barco cerca de la entrada del puerto. Realizar el funeral de las supuestas víctimas.

  • Organizar una operación similar a la del acorazado Maine. Para esto pudiera volarse un barco norteamericano en la Bahía de Guantánamo y acusar a Cuba de la acción.

También pudiera volarse un barco en aguas cubanas, quizás cerca de la Habana o Santiago, planteando que fue hundido por la marina y fuerza aérea cubanas. Los Estados Unidos podrían iniciar el rescate de las víctimas y posteriormente dar un listado de los muertos para provocar la indignación y mostrar la irresponsabilidad y peligrosidad de Cuba.

  • Sería adecuado iniciar una campaña terrorista en Miami, otras ciudades de la Florida y hasta en Washington, como si fuera desarrollada por el gobierno de Cuba. La campaña terrorista debe ir dirigida hacia los exilados que viajan a los Estados Unidos.
  • Pudiéramos hundir un barco cargado de cubanos en su ruta a la Florida (pudiera ser un hundimiento real o simulado).
  • Pudiéramos promover atentados contra la vida de algunos de estos refugiados en las Estados Unidos, llegando inclusive a herirlos para lograr una mayor publicidad.
  • Algunas bombas de explosivo plástico pudieran hacerse explotar en lugares cuidadosamente seleccionados, unido esto a la detención de algún agente cubano y la ocupación de documentos donde se implique a Cuba en estas acciones terroristas sería muy útil para proyectar la imagen de un gobierno irresponsable.
  • Simular un tipo de injerencia en los asuntos internos de otra nación caribeña “procedente y apoyada por Cuba”, Conocemos que Castro está apoyando actividades clandestinas subversivas contra Haití, República Dominicana, Guatemala y Nicaragua, esos esfuerzos pudieran magnificarse y adicionarles otros para crear la imagen de irresponsabilidad y peligro deseada.

Conocemos que la Fuerza Aérea Dominicana es extremadamente sensible en cuanto a las intrusiones en el espacio aéreo dominicano, por lo que si algunos aviones “cubanos” del tipo B-26 se dedicaran en vuelos nocturnos a incendiar campos de caña y se encontraran algunas bombas incendiarias fabricadas en países del bloque soviético sería suficiente para crear la imagen. Además, pudieran enviarse algunos mensajes “cubanos” a los comunistas dominicanos e inclusive envíos “cubanos” de armas que se interceptarían antes de llegar a las manos de los insurgentes, todo lo cual ayudaría a crear la situación deseada.

  • La utilización de aviones del tipo MIG piloteados por personal norteamericano, en actividades de acoso a otras aeronaves, ataque a naves de superficie o el derribo de aviones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos pudieran ser acciones útiles. Un aparato F-86 debidamente modificado y pintado pudiera tomarse como un MIG cubano por los pasajeros de un avión comercial, sobre todo si el piloto lo anuncia como tal.
  • Intentos de secuestro de naves aéreas y de superficie se divulgarían como acciones apoyadas por el gobierno de Cuba. Paralelamente se alentaría la deserción del personal de naves cubanas aéreas y de superficie.
  • Es posible organizar una acción para crear un incidente mediante el cual pudiéramos demostrar convincentemente que aviones “cubanos” derribaron un aparato civil en un vuelo chárter procedente de los Estados Unidos con destino a un país del caribe, el país se seleccionaría de forma tal que el plan de vuelo tuviera que incluir el atravesar Cuba, los pasajeros serían un grupo de estudiantes universitarios de vacaciones o cualquier otro tipo de grupo que pueda tener un interés similar.
  • Es posible crear una situación para que aviones “MIG comunistas cubanos” destruyan un aparato de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que pacíficamente volaba en el espacio sobre aguas internacionales. Para completar la acción un submarino diseminará partes de un avión F-110, un paracaídas y otros elementos aproximadamente a 15 o 20 millas de las costas cubanas.
  1. Operación Bingo:

Objetivo: Crear un incidente que tenga la apariencia de un ataque sobre instalaciones norteamericanas en Cuba (Guantánamo), lo que constituiría una excusa para la utilización del ejército de Estados Unidos, lo que pudiera derrocar el gobierno actual del archipiélago cubano.

Concepto: Esto debe ser alcanzado por medio del enemigo oculto (Las Serpientes) fuera de los límites de la Base Guantánamo. Este enemigo simula un incendio real y al oír semejante ruido, es totalmente factible de que la reacción inmediata en Guantánamo sería que la base está siendo atacada. Con la preparación adecuada, esto sería seguido de un contraataque y, con la planificación adecuada, la Base en Guantánamo podría desplegar una fuerza suficiente hasta que las otras, que ya habían sido alertadas con anterioridad, pudieran atacar en otras áreas. Se prevé que un programa de operaciones, similar al siguiente, sorprendería al ejército cubano y ocasionaría su derrota:

-Ataque simulado sobre Guantánamo.

-Aviso enviado al Presidente.

-Lanzamiento inmediato de la aviación ya alertada, cuyos objetivos son los aeropuertos cubanos.

-Lanzamiento inmediato de un contraataque bajo líneas estratégicas en comunicación en Cuba.

-Fuerza de la Marina preparada en alerta que avanzaría hacia objetivos preseleccionados/áreas de desembarco.

-Embarque inmediato de tropas aerotransportadas, alertadas con anterioridad, para objetivos preseleccionados.

-Lanzamiento de aviones de combate adicionales para limpiar áreas de lanzamiento e interrumpir, además, las líneas de comunicación.

-Embarcaciones y aviones desembarcarían tropas terrestres/aéreas, asegurando los aeropuertos, las terminales férreas/carreteras, etc.

-Reabastecimiento y actividades de sustitución.

Si se actúa de la forma apropiada, lo anterior podría derrocar al Gobierno de Cuba en cuestión de horas, facilitando el plan para que se aplique en los próximos seis meses.

  1. Operación Tiempos Prósperos (Good Times):

Objetivo: Desilusionar a la población cubana con la imagen de Castro, distribuyendo materiales fotográficos falsificados.

Concepto: Preparar la fotografía deseada, como por ejemplo de un Castro obsceno, con dos prostitutas en cualquier situación deseada, ostensiblemente dentro de una habitación en la residencia de Castro, pródigamente amueblada, y con una mesa atestada hasta el borde con la comida cubana.

Más apetecible y con una expresión subrayada (propiamente cubana) como, por ejemplo: “Mi ración es diferente”. Hacer tantas copias en papel como se deseen y distribuirlo entonces por todo el campo a través de bombardeos de volantes o por medio de agentes. Esto debe poner al dictador rojo en la perspectiva correcta con relación a las masas, las que carecen de privilegios.

  1. Operación Fuego Encendido (Heat is on):

Objetivo: Darle al Gobierno de Castro la impresión de que algunos pilotos rojos intransigentes planean desertar, ocasionando así grietas dentro de los nexos de seguridad.

Concepto: Se conoce que muchos de los pilotos cubanos refugiados están identificados personalmente con muchos de los actuales pilotos de la Fuerza Aérea de Castro (CRAF). En consecuencia, utilizar todas las fuentes disponibles y determinar, por nombre, aquellos pilotos que son considerados los incondicionales Rojos de Castro. Entonces, utilizando agentes, comunicaciones, etc., inyectar dentro del sistema de inteligencia de Castro, el hecho de que estos Rojos pre designados planean desertar por razones monetarias o ideológicas. Las grietas dentro de la seguridad deben ayudar a destruir la imagen de Castro y además imponer restricciones inaceptables sobre la rutina de las actividades de entrenamiento.

  1. Operación Bomba Invisible (Invisible Bomb):

Objetivo: Crear la impresión de que los bombardeos aislados se están produciendo en Cuba, aumentando así el acoso y la confusión del gobierno de Castro.

  1. La Fuerza Aérea puede utilizar las características operativas de los F-101 u otros aviones de la serie Century para crear la impresión de que la oposición contra Castro es continuada. La característica operativa de la nave a ser explotada es la “barrera del sonido”.
  2. La “barrera del sonido” se puede emplear en formas muy disímiles, como por ejemplo como una barrera individual en puntos seleccionados, o como una barrera continua y ejecutarla en altitudes bajas y altas. Esto ocasionará no solamente aprehensión, sino también diferentes grados de daños mal intencionados, o sea la destrucción de ventanas en cualquier calle de La Habana.
  3. El efecto de la “barrera del sonido” se puede ampliar, planificando misiones a ejecutar en las primeras horas de la mañana, cuando la población duerme. Generalmente el pueblo cubano no está familiarizado con este fenómeno, por lo tanto, se considera que el impacto, durante un tiempo, sería el más beneficioso.
  4. Los aspectos de orientación de la “barrera del sonido” también hacen factible el uso de simulacros de fuego naval norteamericano en las inmediaciones de las áreas pobladas en Cuba.
  5. Esta operación se considera relativamente segura y no deja evidencia tangible. Se puede planificar y ejecutar con un mínimo de esfuerzos y gastos.
  6. Operación (Horn Swoggle):

Objetivo: Estrellar u obligar a bajar un avión MIG cubano, con capacidad para interceptarlo bajo cualquier circunstancia, por medio de intromisiones en las comunicaciones.

Concepto:  Chequear estrechamente las comunicaciones tierra/aire del MIG con el propósito de determinar la frecuencia y el uso de la terminología para las operaciones de prácticas o las reales del GCI.

  • Utilizar transmisores de anulación y un avión señuelo o condiciones atmosféricas estables, anular el controlador cubano y hacer que el piloto cubano refugiado emita instrucciones de que el MIG vuela sin combustible hacia La Florida, Puerto Rico, Jamaica, a un portaaviones, etc.
  1. Operación Lealtad (True Blue):

Objetivo: Desmoralizar a Castro y a su gobierno ante los ojos del pueblo cubano por medio de intromisión en las comunicaciones.

Concepto:  Utilizando transmisores de alta potencia en las inmediaciones de Cuba (La Florida, Inagwa, Jamaica o a bordo de una embarcación naval) que tenga la capacidad de anular la radio comercial de Cuba y las estaciones de televisión, desmoralizar de forma periódica a Castro y a otras figuras del gobierno en el subconsciente del pueblo cubano.

  • La técnica de la intromisión de las comunicaciones podría ser explotada por transmisiones previamente grabadas o en vivo, de propaganda contra Castro y los comunistas, en los recesos de transmisión de las estaciones, los discursos de Castro, etc. Esta idea prevé la utilización de un refugiado cubano que realice estas transmisiones y, naturalmente, sería necesario una vigilancia estrecha de las estaciones que serían trabajadas. Cualquier cantidad de ideas podría ser inyectada, como, por ejemplo:
  1. “Cuba Sí, Rusia No”
  2. El comunismo explota a las masas.
  3. El comunismo constituye un totalitarismo despiadado.
  4. Castro y sus secuaces: devastan el país mientras nosotros   estamos racionados.
  5. Castro y su reino del terror.
  6. Castro es un lunático y debe ser eliminado.
  7. Castro es la causa de todos nuestros males.
  8. Levantémonos contra el cerdo de Castro, etc. etc.

Esta operación podría convertirse en un proyecto continuo, quizás bajo el control de la Agencia de Informacional de Estados Unidos.

No se equivocó José Martí al afirmar desde New York:

“En este pueblo revuelto, suntuoso y enorme, la vida no es más que la conquista de la fortuna, que es la enfermedad de su grandeza”.

 

Sueños de los frutados


Por Arthur González.

Muchos de los que abandonaron Cuba en los primeros años de la década de los 60 del siglo XX, influenciados por campañas diseñadas por la CIA o ante propuestas de trabajo desde Estados Unidos, siguen con el viejo sueño de ver derrocado el socialismo cubano.

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Entusiasmados en exceso por la visita del presidente Barack Obama a la Isla, la actualización del modelo económico efectuado por el gobierno cubano y la ampliación del trabajo no estatal, ven idílicos cambios políticos en el futuro.

Algunos llegan al delirio como la escritora y periodista de origen cubano, Uva de Aragón, que en su desvarío ve a Cuba “con un modelo parecido al de México con el PRI, o al de Polonia después de la caída del muro de Berlín”.

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