Estados Unidos nunca respeta la Convención de Viena


Por Arthur González.

Como fórmula de bajo costo para justificar los inexistentes ataques acústicos que inventaron contra La Habana, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, argumentó que “Cuba no cumple con lo dispuesto en la Convención de Viena de 1961”, aseveración que indigna, pues sí algún país no respeta dicha Convención es precisamente  el que representa.

 Para refrescarle a Rex W. Tillerson su mala memoria, es importante mencionar las permanentes violaciones de Estados Unidos en ese Convenio en cuanto a Cuba, tales como:

Artículo 3-e. Fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas ente el Estado Acreditante y el receptor.

Estados Unidos ni fomenta ni permite que organizaciones privadas y No Gubernamentales lo hagan, por el contrario, mantiene su guerra económica contra Cuba desde hace más de medio siglo y sanciona a quien se atreva a violar sus decisiones.

Artículo 27-4. Los bultos que constituyan la valija diplomática solo podrán contener documentos diplomáticos u objetos de uso oficial.

El gobierno de los Estados Unidos ha dado un uso indebido a las valijas diplomáticas durante años en sus envíos a la misión en La Habana y al parecer como el actual Secretario de Estado no es diplomático de carrera, sino a la carrera por venir del mundo empresarial, desconoce que la USAID entre 1996 y 2006 aprobó un millonario presupuesto para subvertir el orden constitucional cubano.

Amparado en ese presupuesto y empleando la valija diplomática enviada a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, introdujo de forma ilegal 385 mil libras de medicinas, alimentos, ropa, folletos, libros y otros impresos que difamaban del proceso revolucionario, para que los contrarrevolucionarios financiados por ellos, los repartieran entre los llamados “disidentes”.

Además, enviaron en esas valijas diplomáticas más de 23 mil radios de onda corta y larga, con el fin de que se escucharan las transmisiones ilegales de la mal llamada Radio Martí y 287 mil 931 libros contrarrevolucionarios, según informes oficiales.

En esas mismas valijas diplomáticas enviaron a La Habana el cartel lumínico colocado en la fachada de edificio, para provocar al pueblo cubano, algo insólito y que jamás hubiesen permitido que se instalara en la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Memorandos oficiales aseguran que el volumen anual de envíos a su Sección de Intereses, entre el 2000 y el 2005, alcanzó  las 70,5 toneladas, de las cuales el 70 % fueron destinadas a la contrarrevolución interna.

Mucha sangre fría demostró Cuba para no expulsar a todos los diplomáticos yanquis y cerrar dicho antro de subversión.

Artículo 41-1. Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de ellos deberá respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor y está obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.

Estados Unidos interpretó dicho artículo al revés. Desde 1977 cuando abrieron su Sección de Intereses, no ha hecho otra cosa que inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba con fines subversivos, desde el reclutamiento de cubanos y su abastecimiento de inteligencia en el territorio nacional, hechos denunciados públicamente en 1987, hasta organizar, instruir y abastecer a los elementos contrarrevolucionarios creados y financiados por ellos.

Es usual que diplomáticos estadounidenses y oficiales de la CIA con fachada de diplomáticos, participen en actividades contra la Revolución, en viviendas de elementos financiados con parte de los 20 millones que asigna anualmente el Departamento de Estado para tales propósitos.

Artículo 41-3. Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión tal como están enunciadas en la presente Convención, y en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares entre los Estados.

Si algún artículo viola Estados Unidos consuetudinariamente, es precisamente este.

Basta recordar las clases, reuniones, seminarios y otras actividades que diplomáticos yanquis celebran es sus residencias y en el llamado Eagle Bar, muchas de ellas publicadas en Internet, como los cursos para formar periodistas dependientes de sus orientaciones y sueldo.

No satisfechos con ese local, hace décadas inauguraron tres centros ilegales para la formación de “disidentes”, bautizados con los nombres de Eleonor, Franklin y Benjamín, los que para mayor violación poseen antenas satelitales sin contratos con empresas de telecomunicaciones cubanas, a la vista de los transeúntes.

¿Tendría paciencia el Departamento para soportar similares violaciones en la misión diplomática cubana? Muy difícil de imaginar.

Desparpajo máximo del flamante Secretario de Estado designado por el presidente Donald Trump, al argumentar supuestas violaciones por parte de Cuba de la maltraída Convención de Viena.

No hay país en el mundo que haya tolerado tantas provocaciones de Estados Unidos.

Todo es parte de un plan acordado entre Trump y Marco Rubio, representante de la mafia anticubana de Miami, con el objetivo de cerrar más el cerco sobre Cuba.

No hay precipitación en sus actos, sino premeditación, y la decisión de expulsar a los diplomáticos cubanos, paralizar la entrega de visas de todo tipo y alertar a los ciudadanos estadounidenses de no viajar a Cuba por seguridad y evitar daños a la salud, son las primeras de una escalada que pretende justificar las venideras, entre ellas romper relaciones nuevamente.

De los yanquis nada bueno se puede esperar, la política establecida por el presidente Obama, de un acercamiento para “promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares”, como expresó Hillary Clinton, no fue del agrado de la mafia, porque Cuba mostraba lo alcanzado a pesar de la guerra económica y arruinaba sus campañas de falacias.

Si los cubanos vivieron 56 años sin relaciones, otras cifras igual de años no causarán más penurias, al final la solidaridad mundial será mayor y como dijera José Martí:

“Las luchas cansan menos cuando las corona la victoria”

 

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Intromisión en los asuntos internos de Cuba


Por Arthur González

Todo indica que ciertas embajadas europeas volverán a repetir sus acciones en apoyo a la contrarrevolución cubana, como estuvieron haciéndolo durante años, especialmente después de la caída del campo socialista, con la finalidad de que en Cuba sucediera lo mismo.

La vida les demostró que la Revolución socialista era sólida y autóctona, no triunfó por el apoyo solidario del ejército rojo, pues el pueblo cubano soportó durante 58 un capitalismo despiadado, que jamás resolvió las penurias que padecían las clases obrera y campesina, de ahí que lucharán en las montañas y en las ciudades para lograr la total independencia de los Estados Unidos.

Ahora ilusionados nuevamente por las próximas elecciones generales en Cuba, algunos gobiernos de la Unión Europea seguidores de los dictados de Washington, vuelven por la picada al visitar y estimular a ciertos asalariados de Estados Unidos, tipificados como “disidentes”, algo que ya hicieron en los años 90 y 2000 sin obtener resultados.

Los días 30, 31 y el 03.08.2017, una suerte de “comitiva” violadora de la Convención de Viena de 1961, integrada por Filip Vurm, cónsul de la República Checa, Samuele Fazzi, primer secretario de la embajada de Italia, Adrian Chrobot, jefe de la sección político-económica de la Embajada de Polonia y Carlos Pérez Padilla, de la delegación de la Unión Europea en Cuba, viajaron a las provincias de Villa Clara y Camagüey, para visitar a algunos de los bautizados como “periodistas independientes”.

Según expresaron los diplomáticos, su actuación estaba basada en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba, rubricado en diciembre de 2016 por la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini y el canciller Bruno Rodríguez Parilla, y la aprobación del Parlamento europeo el pasado 5 de julio, donde introdujeron el artículo número cinco, referido a la atención a los progresos de Cuba en materia de derechos humanos, redactado con el mismo lenguaje empleado por el presidente Donald Trump, durante su discurso el 16.06.2017, ante la mafia terrorista anticubana de Miami.

En las declaraciones de los periodistas dependientes de las orientaciones emanadas desde Estados Unidos, afirmaron que los referidos diplomáticos los visitaron en sus viviendas, donde buscaron información sobre la posibilidad en la Isla de organizar medios de prensa independientes del gobierno cubano, la perspectiva real de la llamada “sociedad civil”, las experiencias y resultados del trabajo no estatal, y otros temas de la vida interna cubana, principalmente la posición que asume la juventud.

Durante la visita a Villa Clara se entrevistaron con el promotor del grupo CubaDecide, creado desde Miami por Rosa María Paya Acevedo, con la trasnochada ilusión de fomentar un ambiente contrarrevolucionario en las próximas elecciones de Cuba, lo que demuestra cuales son las verdaderas intenciones de esos diplomáticos.

Hay que tener presente que el villaclareño pagado por Rosa María Payá, regresó de Miami el pasado mes de mayo, donde recibió entrenamiento para sus actividades contra la Revolución y tuvo “tanta suerte” que obtuvo una visa en la embajada de Estados Unidos en La Habana.

Es público que Cuba es el país del mundo donde se deniegan más visas para viajar a Estados Unidos. Solo en los dos últimos años el Departamento de Estado rechazó el 81.85% de las solicitudes, excepto para los contrarrevolucionarios que viajan a recibir preparación en Miami; detrás de Cuba están Laos (67%), Guinea Bissau (65%) y Somalia (65%). En América los haitianos con el 60%.

Esas embajadas europeas tradicionalmente al servicio de las tareas orientadas desde Estados Unidos, debe recordar que con su actuación violan el artículo 41-1 de la Convención de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas, el cual expresa textualmente:

“Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.

Igualmente, esos violadores de las normas diplomáticas internacionales deberían tener presente el artículo 9 de la propia Convención que dice:

“El Estado receptor podrá en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata, o que cualquier miembro del personal de la misión no es aceptable…”

Si algún diplomático cubano acreditado en el exterior, se entrevistara por horas con personas que trabajan por dinero para una potencia extranjera en contra de su país, seguramente de inmediato le aplican el artículo 9.

Estos hechos deben ser denunciados para que el mundo conozca las acciones que se realizan contra Cuba de forma continuada desde 1959, y por tanto se ha visto obligada a tomar las medidas correspondientes.

No se puede olvidar que, en 1960, antes de EEUU romper relaciones con Cuba, sus “diplomáticos” se reunían con grupos contrarrevolucionarios, por lo que fue necesario declararlos personas non gratas, al igual que a otros que instalaron ilegalmente micrófonos secretos en los locales de la agencia de prensa china en La Habana.

La Unión Europea tiene muchos problemas y violaciones permanentes de los derechos humanos, para querer darle lecciones a Cuba, y deben tener presente que a los cubanos nunca les temblará la mano para tomar las decisiones correctas ante sus provocaciones.

No por gusto aseguró José Martí:

“No siempre los traidores alientos llegan donde alcanza la brava voluntad”